jueves, 28 de diciembre de 2017

II Las mujeres escritoras de la Residencia de Señoritas y de sus proyecciones

Mujeres en Vanguardia, Publicación de la Residencia de Estudiantes, Madrid 2015 nacida de la exposición organizada en el aniversario de la Residencia de Señoritas, muestra preferencia por obras y documentos de marcado carácter pedagógico. Sin embargo hay muchas escritoras creadoras entre las vanguardias, aunque no haya como en las pintoras un capítulo dedicado a ellas. Educación, lectura y escritura están unidas indisolublemente. Seguramente las autoras de la publicación hubieran dado un enfoque más dedicado a lo artístico, si la exposición estuviera dedicada a la otra residencia dependiente de la JAE: La Residencia de Estudiantes, conocida y famosa por su carácter artístico vanguardista. Pero cuando abrió sus puertas la Residencia de Señoritas, (1915) hacía cinco años solamente que la educación superior oficial (1910) de la mujer era posible y la directora María de Maeztu, que había peleado por ello con su propia biografía, ejerció la dirección con mano firme. Las mujeres residentes se preocuparon por aprender y aprovechar la nueva oportunidad Fue la suya una tarea menos divertida que la los chicos de la “Resi”. Entiendo que el título de Mujeres en Vanguardia se refiera fundamentalmente a esa avanzadilla de mujeres que combatieron por la educación. Vanguardia en cuanto adelantadas.

Se remonta a un tiempo anterior a la propia Residencia de Señoritas: El inicio de la educación femenina bajo el impulso de Fernando de Castro y las Conferencias Dominicales para la Educación de la Mujer organizadas por la Universidad Central en 1869. De esa experiencia se incluyen en la exposición artículos y documentos: La Mujer del porvenir´de Concepción Arenal, profesora de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer; Memoria del Ateneo de Señoras de su presidenta y fundadora, Faustina Sáez de Melgar; Reglamento de la Escuela de Institutrices; Estatutos de la Asociación de la Enseñanza de la Mujer; obras de Francisco Giner de los Ríos y de Adolfo Posada; Programa de la Institución Libre de Enseñanza y otras obras didácticas o feministas de cuya cronología ya hablamos en la anterior entrada.Muy importante la participación de mujeres de prestigio en los Boletines de la ILE.
No hay apartado exclusivo dedicado a las escritoras artistas como sí lo hubo a las mujeres que ejercieron las artes plásticas, aunque hubiera mujeres letradas y creadoras entre las residentes y las profesoras de la proyecciones ligadas a María de Maeztu, como el Lyceum club, la biblioteca, las becas de la JAE  o la Sociedad de Cursos y Conferencias.

La Residencia de Señoritas tuvo profesores de altura que se responsabilizaron en todas las materias y, en el caso de las escritoras si hablamos de mujeres, abre el camino de investigación la profesora María Goyri, una de las primeras licenciadas, en Filosofía y Letras, de la que se muestran dos textos: Romances que pueden tomarse de la tradición oral (1907) y su tesis doctoral “La difunta pleiteada en la Literatura española (1909) Profesora de Filosofía de la Residencia fue la ensayista y filósofa María Zambrano, colaboradora en la “Revista de Occidente,” discípula de Ortega y Gasset, de la que se incluye: Pensamiento y poesía en la vida española, publicada en 1939. De María de Maeztu se recoe Antología de Prosistas españoles

Entre las alumnas no faltaron poetas. No se entiende bien por qué no figuran en la nómina de escritoras del 27 la residente Marina Romero que presentó en 1935 en el Lyceum ”Poemas”, obra que consta documentada en la muestra; de la residente Alfonsa de la Torre se incluye Églogas , publicada en 1943, posterior a la fecha tratada. También residente la periodista Josefina Carabias; encontramos colaboraciones en prensa de la directora María de Maeztu, de Teresa Andrés, Carmen de Munarriz, Victoria Kent, María Luz Morales, Matilde Huici y otras. Algunas de las residentes o alumnas del Instituto Escuela fueron posteriormente profesoras de Literatura Española e investigadoras en Universidades americanas, colleges o institutos españoles, como es el caso de Carmen de Zulueta. Hay ilustres abogadas como Victoria Kent o Matilde Huici.

Segundo paso para hacer escritores es la lectura. En 1929 se unen los fondos de la primitiva biblioteca de la Residencia, una de las bibliotecas privadas más notables de Madrid con los fondos del Instituto Internacional, que se hizo cargo de los sueldos del personal americano. Estaba atendida por cinco bibliotecarias, su fondo era de 14 000 volúmenes en el momento de la fusión. Al rededor de la biblioteca de la Residencia y el Instituto Internacional, dirigido inicialmente por la americana Mauda Polley y posteriormente por Enriqueta Martín, se organizaron las clases de biblioteconomía; la Residencia organizó cursos y otorgó diplomas de bibliotecarias, era disciplina tanto para las residentes como para las externas. Luego lo hará también el Lyceum club con notable éxito. En 1933 las alumnas formaron por su cuenta una Asociación de Libros, donde colaboraba Encarnación Aragoneses (Elena Fortún) Matilde Ras y Carmen Conde. De Elena Fortún son los personajes de la infancia de varias generaciones de españolas: Celia y Cuchifritín; Matilde Ras era grafóloga y escritora , ambas eran socias del Lyceum club. Carmen Conde era poeta. 
Becaria de la JAE fue la escritora Carmen de Burgos, Colombina 

A través de la Sociedad de Cursos y Conferencias, común a la Residencia de Estudiantes,  la Residencia de Señoritas recibió conferencias de la premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral; la de medicina María Curíe; la escritora, intelectual, ensayista y mecenas Victoria Ocampo; la pedagoga María Montessori; la cantante y actriz argentina Berta Siguerman, la hispanista Marcelle Auclaire; la dramaturga María Lejárraga, la abogada Clara Campoamor, la intelectual Isabel Oyarzabal. Relacionados con los cursos entre los escritores prestigiosos a los que escucharon: García Lorca, Ramiro de Maeztu , Azorín, Pio Baroja, Alberti, Ortega, Una muno, Gomez de la Serna o Salinas

El Lyceum club (1926) fue el primer club exclusivo de mujeres. Dirigido por Maeztu y Kent, allí encontramos Zenobia Camprubí, a Ernestina de Champourcín, poeta de largo aliento, que será una de las dos mujeres antologadas por Gerardo Diego en 1934: incluida en la generación de mujeres del 27, aunque no en la antología, Concha Méndez, poeta y editora de la que se expone su carnet de lyceista. Carmen Baroja fue vocal de Arte del Lyceum, aunque la publicación de sus poemas y o de sus memorias ( Recuerdos de una mujer de la Generación del 98, Barcelona, Tusquets 1999) de la Profesora Amparo Hurtado fuera posterior. María Lejárraga, autora teatral, figura como conferenciante del Lyceum Club. Los éxito literarios de su teatro demuestran la capacidad femenina alcanzada, aunque como publica Antonina Rodrigo en su conocida biografía María Lejárraga, una mujer en la sombra (Madrid EDAF 1992) la autoría se adjudica a su marido el empresario teatral Gregorio Martinez Sierra. No hay en la muestra novelas.
 
La Exposición advertía lo que quedaba por investigar referente a las mujeres que habían cursado estudios o se habían relacionado con la Residencia de Señoritas y pedía a los espectadores ayuda para la investigación en curso, un tema muy seguido por la Patrona de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, Elvira Ontañón.. Cuando se revisan los nombres y las extraordinarias fotografías de Mujeres de Vanguardia 1915-1936, cedidas por Fundaciones como Fernando de Castro, Francisco Giner de los Ríos u Ortega- Marañón, archivos privados o hemerotecas, queda constancia de que no fueron todas las mujeres, ni fue aun enseñanza de base; la mujer con padres que apostaron por su desarrollo intelectual, tuvo la oportunidad de alcanzar la excelencia del mismo modo que lo hacían los hombres. Lo conseguido, a través de la ILE y sus obras, fue una mujer culta y cosmopolita, educada  por un grupo social burgués liberal privilegiado influido por las teorías krausistas. Algunas de ellas fueron escritoras. 

Acabaré con un poema de Champourcín publicado en 1934 en la Antología de Poesía Española de Gerardo Diego:

CREACIÓN

¡Dibujé una rosa nueva
en el papel de tu alma.
!Cómo temblaste al sentir
el roce de mis papeles
sobre la hoja arrugada! 

Muy despacio, fríamente,
incrustando en carne viva
el punzón de una mirada,
aboceté la estructura
de mis sueños en la página
que intentabas arrancar.

¡Rosa pura, forma anclada,
en la ribera flexible,
sin contornos, de tu alma.

 







































miércoles, 29 de noviembre de 2017

I Mujeres En Vanguardia. Residencia de Señoritas. Las artistas plásticas


50 entrada de este blog. Avanzando en las publicaciones femeninas colectivas, se viene mostrando un panorama amplio de mujeres que se fueron quedando en el casi olvido: Las voces literarias, las artísticas, la docencia, la investigación científica de nuestra historia pretérita. Sigo recogiéndolas con la reflexión de estar ya en la 50 entrada.

Hay etapas especialmente luminosas que alcanzan mayor difusión y numerosas publicaciones que se interesan en ella. Aunque se haya citado a muchas de las mujeres aquí incluidas, hoy comentaré una publicación de una institución emblemática: Mujeres en Vanguardia 1915-1936 . Es edición del catálogo de la exposición que, con motivo del Centenario de la Residencia de Señoritas, se organizó en la Residencia de Estudiantes de la Calle Pinar en el 2015. El Centenario fue comisariado por José García Velasco, organizada por Acción Cultural Española y La residencia de Estudiantes, con apoyo de instituciones prestigiosas: Fundación Ortega- Marañón, Fundación Giner de los Ríos; Fundación Arte Ciencia y Diálogo, Amigos de la Residencia de Estudiantes y Ministerio de Educación Cultura y Deporte.

De la interesante exposición, que visité en su día, fueron comisarias Almudena de la Cueva y Margarita Vázquez Padorno con la asesoría artística de Idoia Murga..En ella se podía contemplar documentos, pinturas, textos y fotografías de la aportación de la Residencia de Señoritas al desarrollo social de la mujer y su proyección cultural más allá de la Residencia misma. Es opinión personal mía que en esa exposición, y en las fechas citadas que recoge el catálogo de la publicación, 1915- 1936, se constata la primera mayor incorporación de la mujer en el siglo XX a la vida intelectual de España. Lo hizo por el acceso a la educación que se inició cinco años antes, en 1910, año en que la mujer consigue hacer expedito y oficial el acceso a los estudios superiores. Y quien dice a Universidad, dice a la cultura, a la creación artística y a la investigación científica.

La Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu, no sólo dio a la mujer una habitación propia sino que desarrolló una proyección intelectual más allá de sus muros. Muchos de los datos de las organizaciones y nombres propios que esta publicación  aporta, lo tratamos ampliamente en la publicación relativa a Carmen de Zulueta y, dado que lo tratado es extenso, no entraré a repetir lo contado sobre la Residencia de Señoritas, la Junta de Ampliación de Estudios o el Instituto Internacional. Esta publicación de la Residencia de Estudiantes, tan cuidada como acostumbra en sus publicaciones, ampliaba y documentaba con textos y fotografías lo dicho por Zulueta y acometía su historia, bajo la responsabilidad de autoras de generaciones posteriores especialistas altamente cualificadas esta “Edad de plata” femenina. La plural autoría tiene afán divulgativo y es rigurosa. Un equipo multidisciplinar que  se responsabiliza de los textos: Almudena de la Cueva; Idoia Murga Castro; Rosa María Capel Martinez; Elvira Ontañón; María del Mar del Pozo Andrés; Isabel Pérez Villanueva Tobar; Margarita Vázquez Padorno; Pilar Piñón; Raquel Vázquez Ramil; Carmen Magallón; Salvador Guerrero; Concha Fagoaga y Margarita Sáez de la Calzada. A través de los textos y las fotografías podamos entender un movimiento femenino que irradia más allá de la propia Residencia, ya que, entiendo, ésta sirvió de base para nuevos proyectos como el Lyceum club o las exposiciones artísticas, conferencias y clases que tanto de aquellas como de estas, un nuevo grupo de mujeres profesionales, cultas o socialmente activas que ampliaron el círculo de las residentes. Fue una vanguardia femenina, en el sentido de avanzadilla militante  tanto en renovación educativa como  en estudios universitarios, asociacionismo femenio, arte y ciencia.

Los temas aquí tratados se refieren a esa vanguardia. Especialmente interesantes son los textos e imágenes dedicados a las artistas y pintoras de los que hoy hablo, intentaré comentar lo no comprendido en otras entradas del blog.


LAS ARTISTAS Y LA RESIDENCIA DE SEÑORITAS

La ILE había tenido muy en cuenta la educación artística, tanto para las estudianes de Bellas Artes o como complemento de estudios universitarios, organizando conferencias, visitas a  museos y viajes culturales artísticos. Dado que Zulueta dio preferencia a lo docente, me ha resultado muy interesante encontrar la vanguardia de las pintoras y artistas. El capítulo que trata de ellas es responsabilidad de Idoia Murga Castro, profesora de Historia del Arte de la Complutense. Si en la entrada relativa a Zulueta yo llegaba a pensar que la Residencia de Señoritas consiguió crear más profesoras que artistas, esta publicación me hace replantearlo, aunque engloba también las instituciones relacionadas con la Residencia de Señoritas, no sólo aquella, asi el Lyceum Club y la Sociedad de Cursos y conferencias (SCC).
Coexisten en las artistas plásticas, como en el 27 masculino, vanguardia y tradición, amén de experimentación y pluralidad en tendencias .La muestra ofrecía obra de las pintoras que hoy cito.
En la vanguardia más experimental, la más sin sombrero de las sinsombrero, la más versátil y llamativa, Maruja Mallo, rompedora, desafiante moderna total, amiga del 27 con el que colabora, amante de Alberti y Miguel Hernández, iniciadora de aquel en el surrealismo de Sobre los ángeles, admirada por Ortega y Gasset, que le dedicará una exposición en la “Revista de Occidente” en 1928. Se ofrece una importante colección de oleos, dibujos en tinta china y guanches, La Verbena, Mensaje del Mar, Elementos para el deporte, La Ciclista, Retrato de mujer. Mallo fue profesora de dibujo del la Residencia de Señoritas, opositó a Institutos de enseñanza media, en el año 33 estaba destinada en Arévalo. La guerra no interrumpe su proceso, se exiliará a Buenos Aires.. Sus pinturas están en museos nacionales e internacionales.
Muestra amplia obra de la residente Delhy Tejero que oscilaba entre la vanguardia (Madres, Musía) y la tradición (Autorretrato) Experimental aquella, convive con obra de  temas tradicionales: Mercado zamorano; podríamos encontrar temática de Sorolla para la Hispanic Society of América en cuanto a la recreación de lo popular en un guanche: Representación de las Regiones españolas; tiene varias ilustraciones para la revista Crónica y dos aguadas de paisajes. Después de la guerra sigue su proceso creativo en España
Innovadora, la madrileña,Victorina Durán, de amplio currículum, escenógrafa y figurinista entre el surrealismo y el expresionismo, que fue docente en la Residencia; había sido profesora de Dibujo en la Escuela Central de Maestras y Profesora de Artes Aplicadas a la Industria en la Escuela de Hogar y Profesional de la Mujer. Se exponen varios bocetos para escenografía teatral con los que se relaciona: Los medios seres, de Ramón Gómez de la Serna El hombre deshabitado, de Rafael Alberti., El yermo de las almas, de Valle Inclán , para el ballet Angustias y figurines.
Simbolismo y surrealismo en la catalana Ángeles Santos, muy prestigiosa e interesante con unas pinturas en la muestra de enfoques de la nueva objetividad alemana (La Tertulia ) y alguna pintura con surrealismo influido por Bosco (La Tierra), fue alabada por los vanguardistas como Gómez de la Serna.
Pintura figurativa la de la residente guipuzcoana Menchu Gal de la que esta muestra expone un Retrato del año 33 de nuevo realismo europeo y un paisaje cubista del año 53 ( Azoteas) que después de la guerra forma parte de grupos pictóricos vascos:
Adela Ginés y Ortiz fue profesora de “ Educación para la Enseñanza de la Mujer".
De Helena Sorolla, escultora y pintora, hija del pintor Joaquín Sorolla, alumna de la ILE que protagonizó con su hermana María una exposición en el Lyceum Club ( aunque una vez casada sólo pintara retratos y temas familiares) se recoge un precioso bronce con cabeza de mujer: Saeta .
 Marisa Roësset Velasco se dió a conocer con una exposición en el Lyceum Club femenino; en esta muestra está presente con un Autorretrato en traje de baño, tema innovador y moderno, ya que el culto al deporte es una de las características de aquella modernidad,  su influencia es de realismo europeo
También ese tema en Avanzada en tema fue la zaragozana Joaquina Zamora, luego profesora de dibujo en Institutos de enseñanza media aragoneses, de la que se recoge entre otras obras una pintura al natural Desnudo de mujer.  .
Francis Bartolozzi inicia su andadura como ilustradora de cuentos infantiles, fue escenógrafa y participante en las Misiones Pedagógicas, cartelista de la Barraca, de pintura experimental expresionista y surrealista; la muestra recoge guanches , bocetos para La Barraca y aguafuertes (Aviación negra, Guerra); después de la guerra resude en Pamplona, pinta tambiénmurales y collages
Juana Francisca Rubio, es cartelista Compañeras, Ocupad los puestos de los que van a empuñar un fusil. Se exilia a México

Algunas de ellas participaron en exposiciones colectivas de Arte Moderno, como Mallo, Santos Roësset, Santos organizado por la Sociedad de Artustas Ibéricos (SAI) en San Sebastian, Copenague, Parísy Berlín. Delhy. Tejero expuso indivudual en el Bellas Artes. Maruja Mallo  participó en  en exposiciones de Londres y Barcelona en círculos subrrealistas. Tuvieron amplia presencia pública.

Las relaciones profesionales de las mujeres pintoras recibieron apoyo de prestigiosos pintores. Al lado de las obras de las mujeres artistas, la muestra recoge otras de pintores en la estela de la ILE y relacionados con ella como Joaquin Sorolla: Mi mujer y mis hijas, estudiando; Ricardo Baroja: Entrada al colegio; Daniel Vázquez Díaz: La Recitadora Berta Singerman; Gustavo de Maeztu:  Retrato de mi hermana María , actualmente en el Ayuntamiento de Estella; Luis Bagaría: Caricatura de José Ortega y Gasset; Rafael Pellicer: Las universitarias; Avelino de Aróstegui: Retrato de la residente Enriqueta Jiménez José Moreno Villa: Jugadoras de tenis; Gregorio Toledo; Retrato de María Zambrano; y Manuel León

Es interesante el estudio de la profesora Murga, que explica cómo la voluntad de la Residencia y de la JAE fue la enseñanza e impulso de las artes aplicadas, en un binomio entre las “artes mayores”y “artes menores”la especialización en las “artes menores” más pertinentes que las “artes mayores”. Concedieron becas para ampliar conocimientos en esas artes, como escenografía, figurinismo, batik, encuadernación, cerámica, trabajo de los tejidos y bordados , repujado del metal y del cuero, encuadernación,  y esmalte. Las artes industriales, consideradas desde el punto de vista práctico docente para ganarse la vida o como oficio, mostraban una visión tradicional. El rescate de las artes industriales y de la artesanía entroncaba con tradiciones inglesas. Se concedieron becas a Victorina Duran, que trabajó para Cipriano Ribas Cherif y la compañía de Margarita Xirgú; Maruja Mayo que recibió una beca para estudia escenografía en París. Mª Josefa Quiroga fue becada en Francia e Inglaterra para estudiar  encuadernación, joyería, esmaltes y tejidos  Era profesora de encuadernación

Desde la JAE se impulsaron los museos que rescataban esas tradiciones, a imitación del londinense Victoria & Albert: Museo Nacional de Artes industriales; Museo Nacional de Artes decorativas; Museo del Traje Regional e Histórico; Museo del Pueblo Español; Taller del Encaje. En ellos en el trabajaron varias de las artistas y ganaron premios en exposiciones; Carmen Baroja fue miembro del Lyceum club y dirigía la sección de las artes plásticas ganó un premio de orfebrería, trabajó en el Taller del Encaje y publicó “El encaje en España”. Hay culto y un rescate a la tradición, becas de la JAE a Mallo y Durán para el estudio y la experimentación de actividades de la artesanía, de las artes aplicadas a la industria y el recopilación del folclóre y popular.
Esta publicación incluye numerosos nombres cuya obra no se expone en la muestra, no voy a citarlas, sería una recopilación de nombres dificil para mí de enjuiciar, ya que nada he visto; advierte la autora que hay mucho por investigar. Como el grupo masculino de la Residencia de Estudiantes, la guerra divide el grupo y algunas se exilian y otras se quedan, aunque, dice Murga, siguen manteniendo relación entre ellas y desarrollando sus profesiones artísticas tanto en el extranjero como en España.

jueves, 26 de octubre de 2017

Sí, Soy Guiomar. Memorias De Mi Vida, Pilar de Valderrama




En noviembre de 1981, publicado por Plaza y Janés en Barcelona salió a la luz “Sí, Soy Guiomar. Memorias de mi vida", cuya autora era Pilar de Valderrama, una breve autobiografía de la escritora que incorporaba a su texto cartas manuscritas de su correspondencia con D. Antonio Machado.
La publicación fue un acontecimiento, tanto por la nueva aportación íntima a la literaria de Machado como por saber por la protagonista su propia historia: Guiomar era ella. En esas fechas , tras la Transición democrática, la figura de Machado habia adquirido una grandísima dimensión, dado que en el franquismo su figura fue evitada y sus ediciones dificilmente encontrables.
El secreto de quien había podido ser la musa de carne y hueso de Machado era sabido por muy pocos, entre ellos Jorge Guillén autor de el prólogo de esta obra, María Zambrano y la escritora Concha Espina, confidente de Valderrama, que  publicó en 1950 "De Antonio Machado a su grande y secreto amor" desdibujando el nombre real de musa. En 1954 Justina Ruiz de Conde, publica “Antonio Machado y Guiomar”en Insula y sugiere que Pilar de Valderrama podría ser Guiomar.

La aparición de estas memorias de Pilar de Valderrama, con su rotunda afirmación,  desvelaban  su identidad. Dada la importancia de Antonio Machado, aceptó la sugerencia de Heliodoro Carpintero y se decidió a contar la historia de su relación para que el secreto de Machado no muriera con ella. La figura de Valderrama como la personalidad real de Guiomar dió lugar a encendidos debates que se preguntaban si Pilar de Valderrama podía ser o no la Guiomar de Machado; si era una ficción del poeta en su heterónimo Abel Martín; o si era la pretensión de una escritora oportunista. Pilar de Valderrama ratifica que ella es Guiomar y presenta para avalarlo treinta y seis cartas de la correspondencia recibida del poeta, aunque no da la enviada por ella que, piensa, debió perderse en la guerra o en la huida de Machado a Colliure. ¿ Pero era real Guiomar la protagonista de las canciones? Hay en las obra de los escritores no solamente la realidad tal como fue, también el sueño, la recreación :

Todo amor es fantasía
el inventa el año, el día
la hora y su melodía;
inventa el amante y más,
la amada. No prueba nada,
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás” (Canciones a Guiomar)

Parece hoy indudable que sí fue Pilar de Valderrama la que inspiró,a Machado “Canciones a Guiomar” y “”Otras canciones a Guiomar”. Las cartas estuvieron dirigidas a Pilar que es su nombre y no a Guiomar, que fue el nombre literario. La publicación recogía 36 cartas manuscritas de Antonio Machado y transcritas, de las más de 200 que dice la autora haber recibido y no conservado a lo largo de los ocho años de su relación. Cambiar el nombre a la amada es frecuente en la literatura, ya que es una forma de salvaguardar la intimidad. No pudo Machado decir su nombre sin comprometerla, dado que era una mujer casada y estaba Valderrama muy preocupada de que nadie supiera su relación. Si hacemos caso a Pilar de Valderrama, :

No hubo sin embargo ninguna intención por parte de Machado de tipo literario ni de «circunstancias» al escogerlo. Sólo trató de hallar un nombre que tuviera las mismas sílabas que el mío y sonara igual para poder usarlo en sus versos, como ya dije. Es cierto que buscó uno eufónico y bello y no descarto que al hacerlo, se acordara de doña Guiomar, la mujer de Jorge Manrique al que los dos admirábamos tanto. Pero nada dijo, empezando a dedicar los versos a Guiomar como la cosa más natural y yo así lo acepté”. (Valderrama, 1981: 88)

En esa intercomunicación poética de ambos, existen poemas que se corresponden de Machado y Valderrama, como en Otras canciones a Guimar, la VIII y Testamento de un amor imposible, de Valderramasolo en un poema aparece su nombre real: “Perdón, madona del Pilar, si llego”  (S. LX) o que explican las circunstancias en que surgen, así del poema escrito cuando Valderrama está en Lisboa y Machado en la España en guerra: “De mar a mar y entre los dos la guerra “S., LXIII,v)

Quizá me surja la duda de si una mujer a una edad tan avanzada de 83 años sea capaz de escribir sin ayuda sus memorias. En ellas deja nota de sus capacidades y gustos artísticos refinados y todas las memorias están llenas de referencias culturales, títulos de las obras vistas, nombres propios, algo que, dado que dice que le falla la memoria, debió de hacerla consultar o pedir y tener ayuda para escribir los numerosos datos. Vamos a darlo por bueno

Se preguntaban los machadianos tras la aparición del texto si “la diosa” había merecido el amor de uno de los grandes poetas del siglo XX, y si ella lo quiso o lo utilizó. Difícil me parece a mi saber quien merece o no ser amada por un gran hombre, puede haber grandes hombres y mujeres enamorados de parejas que no parecen estar a la altura. A pesar de que sus opiniones en esta publicación son muy parcas, sí parece que Valderrama estuviera enamorada espiritualmente de D Antonio Machado, aunque su amor no fuera consumado. El deslumbramiento existió, opino, y su convencionalismo no fue tanto, pues no vacila en invitarle a cenar al día siguiente, dar un paseo a solas hasta el Alcázar y hacerle confidencias. Pilar mantuvo sus encuentros durante ocho años y, pienso yo, hubiera sido inconcebible las citas clandestinas con un hombre a solas a una mujer casada, a no ser que la mujer efectivamente lo quisiera y se arriesgase a verlo, incluso en un café “destartalado y frío” - Café Franco Español de Cuatro Caminos- pese a transgredir las normas sociales que Valderrama valoraba.

Sí, Soy Guiomar puede dividirse en dos partes. Las memorias que ocupan de la página 15 a la 92 en la que Valderrama cuenta, en un alarde de memoria y datos, los acontecimientos importantes que han configurado su vida. Una segunda parte, de la página 102 a la 364, que reproduce y transcribe las 36 cartas conservadas de Antonio Machado.
En ese resumen rápido de lo que nos cuenta, podemos constatar a qué le dio importancia en su vida como para que conste en las memorias. En el relato, además de las notas biográficas, nacimiento, padres, etc, podemos percibir cierto orgullo de su estatus social y el de su familia; educación, casas, dinero de su propiedad con el que construye, por ejemplo, su marido el palacete de Rosales, sus viajes por Europa, Paris, Roma. Da información de sus relaciones intelectuales que recuerda con memoria sorprendente: Victorio Macho, Carmen Baroja, Zenobia Camprubí, Los Menéndez Pidal, Concha Espina, Eugenio d´Órs, Alfredo Malqueríe, Victor de la Serna, Matilde Ras, Luis Escobar, Jacinto Benavente; entre sus amistades sociales y entre sus hábitos culturales culturales,frecuenta y es socia de  Ateneos, Lyceum Club, entidades musicales. Demuestra profesionalidad en su faceta de escritora, siempre con humildad de mujer como en el XIX sin pretensiones, pero que recuerda fielmente los artículos, los periódicos, las críticas que hicieron a sus libros; escribe sobre sus capacidades literarias y las publicaciones, su teatrillo Fantasio, las buenas críticas, lamentando la pérdida de los ejemplares a causa del pillaje de la guerra. En esta búsqueda de prestigio no ya tanto social, que lo tenía, sino intelectual, podemos entender su acercamiento a Machado:”No pudo expresar la emoción que tuve al encontrarme con él y estrechar su mano” (pg43)

Las memorias de Pilar están escritas con un estilo fluido y , aunque “ van relatadas sencillamente sin la menor preocupación literaria, pues ésta queda para mis poesías y otras obras” (pg 23) muestran una capacidad lingüística y expresiva notable. Escritora aun tradicional e intimista con influencia modernista, a lo largo de su vida Pilar de Valderrama publicó tres poemarios y dos obras de teatro en vida de Machado y otros dos libros de poemas en 1953 y 1958, a la que añadimos hoy el presente trabajo. De todos ellos da constancia. Muestra la compenetración de ella con Machado y la admiración y apoyo de él a ella como escritora que se puede traducir en las cartas y la complicidad intelectual.·El encontraba bien todo lo que yo componía. Nuestra compenetración espiritual era tan grande, que apenas hallábamos defecto el uno en el otro”(pg 47)

 Tiene afán de esclarecer el afecto blanco que le a unió a él, dado la importancia que ella le daba a su situación de madre y de esposa. En su afán de mostrar la espiritualidad de esas relaciones desdice también las malas informaciones que pudieran haber aparecido y prestarse a equívocos.
:”Como yo no podía continuar en una situación equívoca con él, le hablé claramente diciéndole que -dadas mis circunstancias- por fidelidad a mis creencias, a mis mis hijos y a mi misma, no podía ofrecerle más que una amistad sincera, un afecto limpio y espiritual, y que de no ser aceptado así por él, no nos volveríamos a ver”(pg 455)

Mi visión de mujer me dice que no debió ser D Antonio un hombre atractivo físicamente en esas fechas, Pilar habla de su torpe aliño, pero de su bondad, con lo que su amor pudo quizá mantenerse sin grandes problemas en el puro afecto intelectual que a ella no le creaba problemas, evitando entender el conflicto creado al "otro”. Cierto que soy de las que cree que es posible y pleno el amor platónico de admiración, aunque en este caso fuera desequilibrado y doloroso..

En sus memorias, su amistad con Machado no ocupa la totalidad del texto, abundan sus consideraciones familiares, infidelidad del marido, situación de los hijos, consideraciones políticas, cuestiones económicas, relaciones sociales y su posición personal frente ante los acontecimientos. Incluye poemas y citas tanto de los dedicados por Antonio, los dedicados por ella a D Antonio y relativos a otros temas

Hay en sus palabras rasgos que le han canjeado animadversión de los admiradores de la poesía, de la ética y del compromiso machadiano: La seguridad de Pilar en  su poder para cambiar la ética y el compromiso de Machado, a favor de una fe tradicional y un sistema político opuesto al que D Antonio eligió; son citas muy abundantes a partir de su conocimiento de la posición Machado en el bando a favor de la República.. Tiene el convencimiento de que Machado no hubiera actuado como lo hizo, si ella hubiera mantenido su relación y un rechazo a la República y lo que ella supuso:

También a Antonio Machado le disgustaba el cariz que tomaba la República. El estatuto de Cataluña le indignaba como otras muchas cosas, que hicieron que Unamuno las censurara, que Marañón se opusiera y que Ortega y Gasset dijera su famosa frase:”No es esto, no es esto”

Yo sé que sin mi ausencia, Antonio, no hubiera escrito muchas cosas de las que publicó en Madrid, Barcelona y Valencia durante la guerra;no hubiera hubiera pronunciado algunas conferencias que no eran dignas de él (pg 68)

Si Machado puede representar el compromiso con la República, la laicidad cercana de la masonería y la democracia, la posición de la diosa machadiana es la contraria, es monárquica, religiosa y selectiva.

Dije en otra entrada que entiendo que el 27, o mejor la llamada por el catedrático José Carlos Mainer“Edad de Plata”, si la estudiamos en femenino, no fueron solamente las vanguardistas sin sombrero, casi todas ellas procedentes de la burguesía. Lo que diferenciaba a Pilar- y algunas otras mujeres escritoras también burguesas o aristócratas de las sin sombrero era su postura frente al sistema social, político y religioso, siendo estas últimas de creencias conservadoras, monárquicas y creyentes. En aquella España de principios de siglo, que Machado llamó de las dos Españas, la sociedad burguesa  estaba habitada por ambas clases de mujeres. No siempre publican en los mismos medios pero si frecuentan lugares comunes, Lyceos, Ateneos y teatros. La superioridad masculina agudizaba más en una facción que en otra y su crítica y podía decir como Cansinos Assens dijo de Valderrama «esas grandes señoras que hacen literatura por puro placer.

Busquemos a la escritora. Si fue penosa o gratificante su amistad con un gran poeta, muy esencial, parece decirnos, pero no era toda su vida. Pienso que lo que los lectores buscaban en las “Memorias” fue a Guiomar, como su título, de ahí el desencanto, Pero Valderrama no se conformaba con aquella imagen, quería escribirse como ella misma y su mundo, de ahí que sus memorias sean más extensas y incluyan a Machado pero reivindique su vida propia, ella era una escritora capaz de enamorar a Machado pero  no se conforma con escribirse sólo como Guiomar. Es Pilar de Valderrama. Habra que revisarla.


Evocación”

Aquel café de barrio, destartalado y frío,
testigo silencioso de nuestras confidencias
Extremo de rigores, conjunto de inclemencias,
que solo caldeaban tu corazón y el mío.

Viejo café de barrio, a donde yo acudía,
donde tú me esperabas con el alma impaciente,
y cada vez, al verme, coronaba tu frente
con un halo de luz la fugaz alegría.

Con nostálgico afán en vano te he buscado
queriendo en tus vestigios revivir un pasado
que inexorablemente para tí se ha perdido.

Nadie de ti sabía, todo estaba cambiado
tus muros, tu recinto, la sombra de Machado
como un jirón de niebla han desaparecido.

viernes, 22 de septiembre de 2017

La casa



Estos días ha vuelto- hace años que no lo hacía- a casa de su madre. Es verdad que el corazón no es controlable, se alegra o se entristece antes de racionalizarlo. Y es que la casa no le traía connotaciones positivas, la entristecía, quizá por todo el sufrimiento último de la enfermedad materna, o porque los recuerdos tiernos, que también existieron, debieron haberse depositado debajo de las broncas familiares al final del trayecto de la vida de la madre o el desastroso tramo de su muerte. La hija mayor se había sentido ajena, fuera de terreno; era tal vez que el ama de la casa, la madre, andaba perdida o demasiado atareada, o que la hija mayor, a partir de la segunda boda de su madre, no encontraba su espacio. La casa actual seguía casi igual que en su apogeo; en la plenitud económica de la madre y su marido fue hecha y rehecha y vuelta a hacer y su decoración ahora la hace cómoda y entrañable. La primera casa que recordaba la hija mayor cuando fueron a vivir a ella era la que tenía corredores abiertos con balaustradas de madera, que daban al corral que nunca tuvo animales, salas grandes comunicadas con alcobas; la cocina pequeña de aquellas económicas plateadas con arandelas para encender con carbón y papel y depósito para el agua caliente; tenía basares con almireces, terrizos, cacerolas, peroles, jarras, vasos, platos y cubiertos de plata, aunque desparejados. Debió ser en su época una buena casa de fachada de ladrillo, portón con grandes clavos, firmes andamios y contrafuertes, con puertas macizas de cuarterones oscuros; pero a nadie le había preocupado averiguar de dónde venían. A veces, de pequeña, la hija mayor se escondía con una prima de la vista de las mujeres de la casa- les estaba prohibido trastear y hacer chandríos- abrían la puerta que daba a la entradilla del piso tercero y subían a los cuartos de arriba con los gatos. Eran su paraíso los graneros, que se llaman así aunque no hubiera granos. A la altura del suelo de lechada de cemento teñido colorado, tenían ventanas con postigos de madera que daban a la calle A sus manos de niña, era todo un bazar al alcance, con variopintos cachivaches extraños, estanterías rugosas y mesas con cajones. Abrían las primas los armarios, con baldas más anchas que ellas mismas que crujían, y allí vasos finos dorados envueltos en papel de periódico, abanicos de plumas, retratos, sombreros de copete, semillas del Brasil como alubias de pintas rojas y negras, colecciones de revistas antiguas, barajas raras. La segunda casa que sustituyó la primera perdió toda su magia, fue más o menos en la adolescencia de la hija mayor. También la vida perdió y fue modificada, era chapucería; el que quiso trasformarla y hacerla propia, cambió las rutinas y también los planos de la casa e hizo las ventanas en los pasillos y dejó las habitaciones sin luces. Lo mejor era la galería cerrada orientada al jardín que ahora tenía una piscina no muy grande, casi una alberca, y la madre regaba los geranios fijos con arandelas de hierro en la pared que se veían, blanco y carmín desde la galería de arriba. Tampoco sabría decir a donde fueron los tesoros perdidos del granero. La tercera casa es lo que es hoy, preciosa con sus escaleras interiores de caracol de madera de roble , ventanas al jardín con su casi árbol de adelfas. Las enredaderas blancas de flor perenne, el amanecer, en buen tiempo con los chillos locos de las golondrinas entrando y saliendo entre los ramajes.; el gallo del vecino en el invierno que kikiriqueaba denunciado la escapada nocturna de los nietos. Ahora, tras el ascenso social, la casa es verdaderamente de un exquisito gusto, sobria pero lujosa y decorada. El más bello recuerdo fueron las Navidades, antes de que todo el afecto familiar se fuera a pique, los niños subiendo y bajando por las escaleras de caracol, las partidas de cartas de los adultos, la madre con la puesta a punto de las cenas, ella con las hermanas preparando los regalos, las luces y las mesas, el hermano que venía de lejos con buen talante. Recuerda la hija mayor que después cuando venía al pueblo en invierno lo hacía a casa de sus tías, la casa abierta de sus tías era siempre su casa. Ya casada, dejaba en la ciudad a los hijos con el marido, y venía ver a sus mujeres, pasada Navidad y Reyes, con algún regalito de sorpresa. Puede que haga ahora relativamente dos décadas, o tal vez cuatro, piensa, ya que el tiempo cuando pasa pasa raudo. Vivía con sus tías esos días pero se solía escapar a media tarde para tomarme un café con la madre. La madre esperaba, animada y alegre ya con la cafetera puesta en la preciosa cocina, pasaban al despacho de sillones de ante verdes, la chimenea encendida. Entonces ya su segundo marido la había abandonado y se había ido a vivir a otra parte y ella, la madre, encendía el fuego de la chimenea con madera de viñas descepadas, porque salía más barato que la calefacción de fuel- oil. A las tías, hermanas de su padre muerto, no le gustaba nada que su sobrina tomará café; decían unas veces que era malísimo; otras veces que no era de señoritas el hacerlo, pero es porque recordaban la hipertensión del padre y sabían que la hija tenía sus gustos y muchas posibilidades de enfermar de lo mismo. La madre y hija mayor hacían risas con la taza humeante; el olor a café les abría los ojos y las confidencias. Es de las veces escasas, recuerda la hija mayor, que conseguían ser cómplices: Cómplices. La madre olvidaba la hipertensión de su primer marido muerto, su propia hipertensión y la hija mayor ni pensaba en su riesgo. Los sarmientos en la chimenea olían a invierno acogedor; los libros del despacho recordaban otras generaciones más benignas; la casa era un prodigio que se extendía más allá de la puerta del despacho y calentaba; la piedra gris de la chimenea se volvía rosa; las vidrieras chisporroteaban rojas y azules como el fuego y sus ascuas. Le gustaba el café muy caliente, como a su madre.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Octubre y memorias

Mi santo en octubre me evoca otros santos. Era la virgen del Rosario muy esencial en casa, pues mi madre también se llamaba Rosario, posiblemente en honor de una hermana de su madre del mismo nombre. Yo nací el once de octubre, por lo tanto tan cerca que ganó mi madre en la apuesta que se llevaba con su familia política y me puso su nombre, con lo que mi pre-madrina no consiguió llamarme como mi abuela paterna Teresa- y declinó la oferta. Teresa fue mi segundo nombre. Me pusieron el nombre de mi madre y de mis dos abuelas. Romero era mi abuela materna, como la Virgen del Romero patrona de Cascante. Dijeron que en casa estábamos las tres partes del rosario, tía, madre e hija, aunque a mí nunca me llamaron Rosario. Era mi tía abuela Rosario alta y erguida. Había sido rubia y se peinaba siempre con un moño bajo con horquillas de concha y siempre la vi vestida de negro; sus ojos azulísimos inspiraban ternura aunque sus modos eran serios y severos. Fuimos a vivir con ella cuando mi madre se marchó de casa de mi abuela por culpa de su novio. Mi madre  era morena, con un pelo precioso; quizá fuese en su juventud algo altiva, porque era guapísima, tenía una autoconfianza que a lo largo el tiempo no me resultó tal, pues vi  cómo su melena se convirtió en  pelo ralo y su seguridad en el  aislamiento al que la sometió su luego marido, que yo no entendí pues me dolía  conocer su deterioro. Ella era bachillera. Se la ve en las fotos de antes de la guerra  siempre con una melena media o corta y ondulada. Tenía ojos garzos y un lunar negro encima de los labios.  Llevaba ropa bonita, como de figurines de la época, y los zapatos originales y elegantes, así estaba reflejada antes de morirse mi padre, luego  todos, hasta nosotros niños, nos pusimos de negro, pero no me acuerdo, pues me faltaba un mes escaso para los dos años. Mis recuerdos  fueron muy posteriores. En estas fechas de octubre Cascante se queda frío porque sopla el cierzo y el otoño se presenta de pronto con sus aires inoportunos y chirrientes. Cuando no hay viento los atardeceres son rojizos y tibios y el cielo parece sereno y acogedor, aunque algo nostálgico, ya que las carretas de uva, en una región eminentemente vinícola, pasan por las calles con su olor entre dulzón y ácido y con ellas sabemos que ha venido el otoño y su vendimia. Antes eran carretas y carros tirados por caballos, luego fueron tractores cargadísimos con cubas y comportas y ahora son furgonetas y tractores ruidosos. Las casas se destemplan . El cielo es azul, azulísimo intenso y  los atardeceres son coloreados como un tinte de vino tempranillo o garnacha. Era octubre también tiempo de recoger las almendras, pues en la zona suelen los propietarios poner varias filas de almendros en las lindes de las cepas  o las empeltrerías. Nosotros- mi hermano y yo- teníamos alguna viña así, herencia de mi abuela paterna, que luego se pulió nuestro padrastro; pero  hablo de un tiempo en que  él había aparecido, pero todavía no reinaba. En Octubre empezaba nuestro internado en Tudela, si no recuerdo mal, para cuando empezaba iba mediado el mes, o sea que podíamos, porque nos divertía, asistir a los rituales de la pela de almendras en un zaguán de casa, al lado de la entrada. Es curioso el recuerdo y también como el sueño disfraza la memoria. Venían a casa peladoras de almendras, las mas de ellas mayores o mujeres oscuras con bigotes y se ponían sentadas en sus sayas en sillas bajas de anea bordeando el montón y, entre rezos de rosario y chismes y diretes y dimes, pelábamos almendras quitándoles las vainas. Se rezaban murmullos, letanías, y ahora , cuando lo evoco, me puede recordar a algo mitad tétrico y sin embargo mágico , como el duelo de la Casa de Bernarda Alba o algún esperpento de Valle Inclán, quizá porque entre las peladoras había una vieja desdentada y chillona que contaba con malicia historias de muertos, de desaparecidos, leyendas del pueblo como de novias abandonadas, soldados de la guerra de Cuba, mientras los gatos maullaban o saltaban por entre las almendras con sus pieles lustrosas. Aquello, algo como de cuento de Poe, me provoca la melancolía cuando llega octubre y me saltan un poco los moquillos al recordar nuestro santo, la Virgen del Rosario el santo sobretodo de mi madre y octubre.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Al filo del Otoño de Socorro Latasa Miranda


Al Filo del Otoño, poemario de Socorro Latasa Miranda aparecido este verano de 2017, ha sido editado por Círculo Rojo. Latasa es una escritora de largo aliento, el poemario hace el nº 10 de sus publicaciones. Los orígenes literarios de la escritora remiten a Aoiz; formó parte como miembro de jurado del Grupo Literario Bilaketa que dirigía Salvador Gutiérrez. La Asociación Bilaketa dinamizó los concursos y la poesía en Navarra con sus convocatorias nacionales e internacionales, a las que acudieron poetas insignes como José Hierro, Ángel García López o Antonio Hernández; Socorro Latasa colabora esporádicamente en la revista de poesía del Ateneo Navarro, “Grupo Ángel Urrutia” y tiene presencia pública tanto en Pamplona como en Aoiz, donde reside, hace presentación de sus publicaciones y dirige un club de lectura.

El trabajo literario de Socorro Latasa ha discurrido en los campos de la creación y el de la divulgación y crítica del escritor Damián Iribarren, capuchino nacido en Aoiz en 1927 y muerto en Pamplona en el año 2000. Iribarren formó parte de un grupo de poetas religiosos que inauguraron en Navarra la poesía social a través de la revista Vértice, editada por los padres Capuchinos de Pamplona (1952-1960) Los trabajos dedicados al agoizko merecieron que el proyecto presentado fuera subvencionado por la Fundación Itoiz Canal de Navarra y vieran la luz editados por la editorial Sahats de Pamplona. Agrupaba las publicaciones en: Desde la luz y el tiempo, 2005, Risa y ternura de unos papeles, 2006 y Aproximación a la obra literaria de Damián Iribarren, 2007.

Escritora singular, a la que es difícil englobar en un tipo de determinado poesía, en ella el vuelo siempre es tan solitario, como sus preocupaciones líricas. Tuvo presencia en los encuentros autonómicos organizadas por IPES con mujeres escritoras, pero no fue hasta 1989 cuando recogió sus poemas en forma de poemario: Desde entonces hasta hoy ha publicado: Arpegios de sombra herída (1989) Edad sin tiempo, editorial Medialuna, Pamplona, 1991. Hasta el último horizonte, editorial Sahats, Pamplona, 2008; Notas sobre papel pautado, cuaderno de música con 21 composiciones en 2011; Monosílabos al son , al son de monosílabos; en Reysa Ediciones, Madrid,2012 ; Edad de niebla y otros poemas, Reysa, Ediciones, Madrid, 2014. A ellas se añade Al Filo del Otoño que hoy reseñamos.

El poemario actual aporta a la obra de Latasa la novedad de la sujeción a la estrofa, ya que todos los libros de poesía anteriores estaban escritos en poesía libre. La forma estrófica utilizada –el haiku- hace que el pensamiento poético, aun con intención de ser leve, se concentre, dado que la escritora debe de someterse a una métrica obligadamente de arte menor, cinco, siete, y cinco sílabas, lo que aporta claridad al concepto. Poesía conceptual que hemos ido encontrando en los poemarios de Latasa en otras publicaciones: pensamiento, filosofía, ontología, matemáticas, música, naturaleza. Y sin embargo juego y hermetismo.
En este poemario de hoy abunda en constancias e interrogaciones – estamos en un camino filosófico de indagación del ser, interrogación que será el signo final (pg 103) con que el libro se cierra

Está estructurado en tres partes “Luz de Septiembre” “Evocaciones” y “Al filo del otoño. Cada una de las secciones consta de 14 poemas; cada poema consta de cuatro haikus. Son 168 haikus distribuidos en 42 composiciones donde caben fenómenos relacionados con la naturaleza, como es tradición en los haikus japoneses, a los que Latasa añade recreaciones culturales, preguntas esenciales sobre el discurrir del tiempo o el ser, críticas sociales, o evocaciones cromáticas y musicales. Sé que la numeración no es baladí y significa; ¿Qué significa?- nuevamente nos encontramos con la significación numérica que a la que escribe le es difícil descifrar pero que es uso frecuente en la concepción lírica de la autora que ya en otros poemarios utilizó, signos gráficos matemáticos ; en este caso también es geométrico, ya que el libro incluye 42 triángulos en la página del margen izquierdo del libro que contiene a su vez el poema con el que luego va a iniciarse el haiku correspondiente. Triángulo que remite, quizá, al filósofo Eugenio Trías, me sugiere la autora, y su teoría de los vértices, vértice filosófico que se incluye en esa indagación fundamentalmente filosófica aunque poética donde “cabe la formulación de un conjunto de cuestiones y categorías capaces de permitirnos interrogar y establecer hipótesis de interpretación de los diversos planos de la experiencia”. Intuyo que la elección de la estrofa ha sido también condicionada porque es estrofa de tres versos. Filosofía y matemática, interrogaciones y aseveraciones también presentes en el 27 de Jorge Guillén.

Antes de aventurarme en mi crítica, diré que a veces, cuando el poeta transcurre por caminos desconocidos para el lector, éste necesita ciertas pistas para la interpretación cabal del texto ya que, una vez publicado no habrá notas puntuales ni notas al pie de página que sirvan Así el texto se convierte en enigma que debe el lector hacer suyo, por lo que sería conveniente al menos ciertos datos del propósito que se buscaba, si no se quiere que lo propuesto no sea lo que el lector entiende . Mi interpretación, en este caso, es un salto en el vacío, y, si recurro a dejarme acompañar por la filosofía de Trias, es porque intento entender el por qué de la figura enigmática del triángulo que abre todas las páginas pares. Entiendo que esta voz que hoy traigo está en línea con el filósofo de ”proponer Ideas filosóficas que puedan ser asumidas en su posible verdad a través de medios expresivos, lingüísticos o de escritura, que deban evaluarse desde criterios artísticos”.

 “Luz de Septiembre” , primer apartado, esta relacionado con la luz y a ella remiten las citas del poeta navarro Jesús Górriz con que se inicia, los ojos, la voz, la visión de la cita de Platón y su mito de las cavernas (pg 37) Ver la luz en una captación ontológica con el recurso de los versos y las palabras Utiliza el recurso del campo semántico derivado de la naturaleza, los colores, la música con acusadas sinestesias -verde libertad, pentasílabos de sol, en si bemol el aire, azul olvido- y ve igualmente la condición humana de la muerte y el desamparo desde abajo hacia el más arriba“Calladamente/  desde la casa del ser/  luz y palabras (pg 33) 

”Evocaciones”,  segundo apartado que se abre con citas de Valente y Octavio Paz, poetas trascendentes y que bordean la mística, en este apartado trama la urdimbre de las tradiciones culturales en la que las escritora se inscribe y se fija, son hilos de luz, redes desde la propia ciudad, sus calles y canciones, sus accidentes físicos y arquitectónicos, sus personajes literarios, las tradiciones literarias españolas (Cervantes, Lope, Cernuda) las musicales (Wagner, Violeta Parra) Campo semántico de la cultura, intertextualidad y recreación culturalista. "Nombro las nubes/  Digo perfil del aire/  Invocaciones( pg 65)


 “Al filo del otoño., apartado que da nombre al libro, se inaugura con una cita de Clara Janés, que introduce la visión cósmica, la totalidad  a la que la cosa más pequeña remite, esa fusión con el todo que conforma el ser que, en este apartado, como en los haikus japoneses vuelve a la naturaleza, no solamente por el título tomado de las estaciones, también por el símbolo del otoño como el atardecer humano, al filo de la certeza y la incertidumbre . Nuevamente hallaremos sinestesias, campo semántico de la abstracción , cromatismo Y siempre presente la metaliteratura como preocupación  y constancia del canto, de la libertad y del lenguaje. Teoría del límite. Filosofía, Arte, naturaleza, El sentido total del poemario que a través de la naturaleza, de la literatura, de la música, del color, de la constancia crítica se interroga. Pero la llave sigue siendo el lenguaje (pg 103) /Ave palabra/ corazón del poema/ hondo palpitar. Epifonemas/alrededor del canto / y de la llama,Alfas , omegas/Amor, abecedarios/ principuio y fin¿...?




sábado, 19 de agosto de 2017

El Cuento Marroquí Moderno y las mujeres cuentistas



El Cuento Marroquí Moderno, selección, estudio crítico y traducción de dieciséis narradores marroquíes contemporáneos, editado por El Laboratorio de Investigación: Marruecos y el Mundo Ibérico e Iberoamericano, ha visto la luz en Casablanca en 2017 bajo la atención de Juan Marsá Fuentes, doctor en Lengua Árabe y miembro de del Grupo de Investigación Estudios Árabes Contemporáneos de la Universidad de Granada que compagina la docencia con la investigación y traducción literaria; Hassan Boutakka, Profesor de de Linguística y Traducción de la Universidad Hassan II de Casablanca y Said Benabdelouahed, Profesor de Lengua y Literatura Hispánicas, en la misma universidad. La obra es edición bilingüe. Aborda la actualidad del cuento en Marruecos e incluye obra de 16 narradores marroquíes de distintas generaciones, desde los narradores de la década de los treinta hasta la de los 70; son seis escritoras y ocho escritores:

Driss Lkhouri; Ahmed Bouzfour; Latifa Baqa; Malika Moustadraf; Anis Rafi; Latifa Labsir; Fatima Bouziane; Mohammed Souf; Zahra Ramiy, Mohamed Lakhdar Raisuni; Moustafa Hasnawi; Ali Afilal; Bouchra Qanit; Yassine.

Los textos van precedidos de un estudio sobre la génesis y evolución del cuento marroquí de expresión árabe y afirma que el cuento en la historia de la literatura marroquí es tardía, si se la compara con la aparición del género en las occidentales y también algunas del Oriente árabe como Egipto o Líbano. Los autores argumentan que el cuento marroquí moderno de expresión árabe descrito con afán literario tal y como lo conocemos hoy, se introdujo con poco impacto editorial en los años 40. En los sesenta - siendo ya Marruecos independiente desde 1956 - se utilizaría como arma de “concienciación nacional” y “fervor post-colonial”, aunque los cuentistas conozcan y adopten técnicas narrativas occidentales con influencia de Poe, Gogol , Chejovl o Guy de Maupassant. En esta etapa, con una industria editorial todavía incipiente, los narradores se dan a conocer en los periódicos, los suplementos culturales y las tertulias en cafés. Esa primera etapa va a verse enriquecida y desarrollada a partir de los años 70 del pasado siglo con la aparición de subvenciones públicas, clubes literarios y la creación en las universidades de grupos de investigación sobre narrativa. Importante en ese desarrollo es la consecuencia de la incorporación de la mujer a la vida intelectual y a la creación. Sabida es la curiosidad con que la mujer occidental lee a la mujer de otras tradiciones como contraste. Permitidme que sea de ellas a quien hoy dedique este blog.

Seis son los cuentos publicados por mujeres. Escriben, dicen los autores, cuentos, relatos, novelas en forma de libro o en revistas literarias y prensa diaria. Son mujeres cultas, alguna de ellas profesora universitaria. En cuanto a su edad, hay una nacida en la década de los cuarenta, cuatro en la de los sesenta y una de los setenta. En las fotografías tres de ellas aparecen veladas y tres desveladas.

Latifa Baka (1964) en su cuento Ice Cream” , la protagonista reflexiona sobre el distinto trato dado por su padre a ella y sus hermanos, un padre decrépito que va a morir al que trata con piedad, y no obstante con crítica pues le responsabiliza de su fracaso. “Yo aprobaba cada año...pero aquello nunca te importó, por eso me he convertido en una feminista rencorosa...!Fue por tu culpa, padre”(pg31) Su maternidad es igualmente desmitificada: … Miro a mi niño a quien quiero mucho sin necesidad de argumentarlo. Lo quiero igual que como y cago...algo que supera el entendimiento (pg 31)
Malika Moustadraf, nacida en 1962, fallecida en 2006, introduce en el texto “Un día en la vida de un hombre casado” la ironía. Es un monólogo interior puesto en la boca de un marido misógino y maltratador aunque sea en el final del cuento donde el sentido se alcanza, ya que monólogo se rompe para introducir la contestación femenina y la intextualidad de Sherezade Nota : No pruebes esta receta con todas las mujeres... Y calla las palabras no otorgadas”( pg 40)
Latifa Labsir (1965) trata la mirada de unas niñas que contemplan a su vecina prostituta “Mennana”, siempre rodeada de hombres guapos, que viste trajes y se rodea de objetos de vivos colores, en contraste con la falta de vitalidad y la pesadumbre materna. “Toda la alegría que inundaba nuestra pequeña infancia la robábamos mi hermana y yo de la alegría de Mennana (pg 51)
Fátima Bouziane (1973) a través de los ojos de una niña nos cuenta su boda:” ¿!Esta es mi noche!?” entre el miedo y el coro de mujeres que la arropan : ”No temas. Todo saldrá bien. No es tan complicado como te imaginas. Es sólo una noche y en todo caso pasará (pg 58)
Zahra Ziraoui (1940) trata en “La Apuesta” la pérdida de los ideales políticos de un compañero de clase”:Él recordaba que ella era una mujer que había leído a Spencer, a Sartre, John Locke, y a.. que había entrado en cárceles y dirigido manifestaciones(pg 67)

Zahra Ramiy “En alas del espejismoescribe un relato sobre el conformismo del hombre que prefiere la rutina a alcanzar el amor liviano. Hay un rechazo de la mujer liberada para aceptar la cotidianidad de un amor acostumbrado: Parecía una mariposa libando de aquí para allá. Libaba el néctar de una y otra rosa (pg 84) no parece que exista la ironía en el texto, lo que hace que parezca, pienso, que el protagonista prefiera la realidad al espejismo del amor

Bouchara Quanit reinterpreta el cuento de “Cenicienta” : Mas bien espero a que me abrace la noche, a que me quite las arrugas que afean mi vida.. mas bien (...) De inmediato sintió las bofetadas estallar haciendo añicos los guijarros del sueño arraigado en su memoria (Pg103)

Dos cuentos tienen de protagonista al hombre; cuatro de ellos la protagonista es mujer. Unas adscritas al realismo de la cotidianidad, otras al simbolismo. En cuanto a sus técnicas narrativas, algunas utilizan la técnica del monólogo interior, sea sueño o recuerdo o reflexión, otras son de narrador omnisciente. Introducen algunas la intertextualidad de su tradición, así mencionan a Sherezade o Aladino. Hay experimentación y simbolismo y quizá me pierdo, por desconocimiento, otras citas. Si digo que sus temáticas diversas me sugieren- excepto en un caso- la necesidad de mayor espacio vital en las protagonistas quizá haya en mi visión una deformación fácil de occidental. Yo leo una protesta ante una posición secundaria ante el hombre y su visión de la mujer, sea el padre o el marido; leo también en dos casos la dureza de las madres, y leo una opresión de causas no demasiado claras. Pero quizá yo necesite gafas y lentes por exceso de luz como los murciélagos del cuento de la nueva ”Cenicienta”