miércoles, 7 de octubre de 2026

LAS POCHOLAS


 

Editada por Altaffaylla Fundacizioak, Tafalla, 2026

 

La publicación es imprescindible para hacer memoria de unas mujeres emprendedoras, posiblemente las empresarias femeninas más notables e importantes de la Navarra del siglo XX. Su obra, el restaurante que consiguió llegar a la cima de la restauración, Las Pocholas, situó a Navarra en la cúspide gastronómica de España. Se llamaban Josefina, Petra, Paquita, Floren, Fermina, Rosarito, Rosalía, Conchita y Cristina Guerendiain, Larrayotz.

Si hablo de su emprendimiento como negocio de éxito, me quedaría muy corta, pues hay en las “pocholas” y en el restaurante de su nombre algo de mito y algo de rito sagrado, y si no sonase a cursi podría yo llamarlas vestales del templo de la gastronomía.

La publicación es responsabilidad de Xavier Irujo, sobrino político, catedrático de la Universidad de Nevada, licenciado en Filología, Historia y Filosofía, investigador invitado en la Cátedra Manuel de Iruujo de la Universidad de Liverpool y profesor visitante en la Universidad de Massachusetts y en Boise State University Amherst. Es un texto ameno, no exento de rigor, con notas a pie de página y bibliografía. Alex Mújica, cocinero que se responsabilizó durante un tiempo del restaurante Las Pocholas, del hotel La Perla, actualmente frente del restaurante El Colegio, y con una trayectoria en restaurantes como Recondo, Basa Kabi, a aporta el recetario de alguno de los platos que las consagraron, desde los más clásicos, como pochas a los más sofisticados.

 Basandonos en conversaciones con las hermanas Josefina y Conchita Guerendiaín y Paquita Oiz, trabajadora de Las Pocholas, con el autor, conocemos su historia familiar. Eran hijas del matrimonio que alquilara en 1911 la posada de Guerendiain en Ulzama, Gervasio Guerendáin Urrazu, de Iraizotz y Juana Larraiotz Balda, de Larraintzar, hijo aquel de pequeño agricultor y ésta de un herrero. Ninguno de los dos heredó la “casa”, por lo que el matrimonio buscó a alquilar la posada invirtiendo los ahorros en un oficio de restauración básico, al que atendían ayudados por las hijas mayores que aprendieron pronto a manejar el producto de las labores de la huerta alquilada, donde criaban algo de ganadería, muy habitual en la vida de los caseríos, y que trasformaban en una rica comida casera al uso con un buen manejo de los fogones de leña. Montaron una pequeña tienda de productos caseros. El breve capítulo que explica los comienzos nos resulta muy interesante, ya que explica con minuciosidad la cocina del caserío, basada en la austeridad de autoabastecimiento, y al mismo tiempo el buen gusto con que se elaboraban recetas típicas de la zona de la montaña como berza, habas, alubias rojas, patorrillos, criadillas, lechezuelas, sopa de ajo o pan casero.  El matrimonio tuvo trece hijos, dos de ellos fallecidos de niños, dos chicos y las nueve chicas citadas, la última niña Cristina, nació en Pamplona. En esa época escolar tuvieron los mayores una educación muy básica, aritmética, lectura, escritura, caligrafía en la escuela del pueblo.

 Eran los padres gente trabajadora y emprendedora que en 1930 no dudó en embarcarse en una nueva aventura, al coger un traspaso de un local en la calle Comedias 2o, Casa Cuevas. Las chicas    continuaron su educación en las monjas Dominicas en la calle Jarauta, aunque imaginamos que, por la edad, las mayores ya habrían terminado su ciclo educativo. Pero la muerte del padre en 1930 y un año más tarde de la madre iba a cambiar el panorama de los hijos; las mayores, Petra y Paquita, gemelas tenían 22 años, Josefina 20, Floren 19, el resto eran menores de edad, las más pequeñas 3 y 5 años. A pesar de que un tío sacerdote las conminaba a ponerse a servir para sobrevivir, ya que el préstamo concedido para el traspaso estaba por pagar, las chicas se propusieron seguir los consejos de la madre, estar unidas siempre. Siguieron con el negocio. Acondicionaron el local, pidieron un préstamo y convirtieron Casa Cuevas en uno de los primeros restaurantes de Pamplona. Siguieron cocinando los platos de la Ulzama, y añadieron los típicos de Pamplona.

 El segundo consejo de su madre es que las chicas pequeñas y los hermanos estudiaran. Así lo hicieron, pero no ya en las Dominicas de Jarauta, Cristina y Conchita fueron al que entonces se consideraba el mejor colegio de Pamplona, el Sagrado corazón, los chicos Martintxo y José María estuvieron en el internado de Lekarotz, el colegio de la burguesía Pamplonesa. Demostraban así su afán de prosperar. En 1938 ya habían convertido el inicial negocio en un importante restaurante.

En esas mismas fechas de 1938, dado el éxito de las hermanas Guerendiain, su buen hacer, su amabilidad, belleza, buen trato y su cuidada cocina, el importante empresario Félix Huarte les sugiere la posibilidad del traslado a un mejor local, dos plantas de 300 metros cuadrados en el paseo de Valencia.  Huarte les ofreció su ayuda, concediéndoles un préstamo sin intereses a pagar a 20 años y les sugirió que el local se llamara, además del Rey Noble “Las Pocholas”, un término utilizado en Pamplona que quiere decir bonita, atractiva y agradable, así debieron ser las hermanas Guerendiain, atractivas, bonitas y agradables, cualidades que nunca perdieron. En 1938 nace “Las Pocholas, Hostal del Rey Noble”, con tanto éxito que a la inauguración asistió nada menos que Perico Chicote, lo que aumentaría el éxito de su empresa. Quizá, en mi opinión, si la fecha de inauguración fue en 1938, aún no había acabado la Guerra Civil, me resulta difícil pensar que Chicote pudo venir a Pamplona en esas fechas, ya que debía de estar en el ocupado Madrid, quizá fuera más tarde. ¿Quizá fue posterior la venida de Chicote? ¿O quizá la adecuación del local retrasó la inauguración?

 Aunque en Pamplona la Guerra civil no tenía frente, no deja de resultar audaz abrir un restaurante de categoría en esa fecha, lo que dice mucho del afán emprendedor de las hermanas. El local fue bendecido por el obispo de Pamplona, Monseñor Olaetxea. El pronto éxito y la cuidada clientela hace pensar en el apoyo de importantes empresarios que confiaban en su capacidad y en su buen hacer, como Félix Huarte, muy asentado en Madrid, Daniel Taberna, empresario importante o Estanis Aranzadi, dueño de la importante editorial de su nombre, que aportarían numerosos clientes a “Las Pocholas”.

Nos planteamos cómo eran las chicas Guerendiain para tal éxito y lo decimos en plural porque parece que todas ellas debieron tener valores y cualidades comunes, tal vez no sea importante individualizarlas. En primer lugar, la lealtad, para obedecer el consejo de su madre y no separarse nunca, renunciando incluso al matrimonio; y la lealtad con los amigos que les ayudaron. Su laboriosidad, ya que ellas estuvieron al frente de todo sin escatimar esfuerzo y en su empresa dieron trabajo a más de 300 personas, cifra que se ampliaba en sanfermines. Inteligencia, para llevar a cabo una gran obra desde unos orígenes precarios en un caserío. Espíritu familiar, se distribuían el trabajo siendo cada una responsable de un parte del negocio.  Religiosidad, eran muy creyentes, iban a misa todos los días y rezaba el rosario en la iglesia. Caritativas, llevaban comida a presos después de la guerra. Tenían afán de crecimiento, incorporaban nuevas recetas y estaban abiertas a las novedades. Cuidadas las formas que consideraban necesarias para hacer único su restaurant. Eran atractivas y agradables desde la juventud hasta la casa casi vejez Y tenían sana ambición y afán de superación. Veamos.

El proyecto fue encargado a un buen arquitecto, Joaquin Zarranz; los muebles y los tresillos del mejor fabricante de Pamplona, Ezcurdia; el mobiliario de los lavabos estaba pintado a mano por un pintor d Madrid; en las paredes colgaban cuadros de  Gaspar Montes Iturrioz; las chicas atendían a los comensales uniformadas de negro con cofia y delantal blanco; Los exquisitos manjares eran servidos por chicas con uniforme negro, delantal blanco y cofia, y los comensales lo hacían en mesas con manteles blancos de hilo y cubiertos de plata. Juzgaremos que la puesta en marcha de Las Pocholas desde su inauguración apostaba por ser, un sitio de referencia. Pronto se convirtió en una visita obligada para los gourmets. En esta publicación, que incorpora la carta de1960, podemos ver, junto a los guisos típico navarros como la sopa de gallina, las magras con tomate, cordero en chilindrón, otras nuevas como el gazpacho andaluz, vol au vent de ave, pimientos rellenos, langosta a la parrilla, ajoarriero con langosta o lenguado meniere. Los precioso oscilaban desde 9oo a 1900 pts. en 1960.

Hablar de los clientes que pasaron por Las Pocholas no llevaría espacio, citaremos a alguno como Jacquelyne Kénnedi, Orson Wels, José Ortega y Gasset, Eugenio DÓrs Carlos Jiménez Díaz, Gregorio Marañón, Enrique de Orleans, Ava Gardner, Carlton Heston, Fabiola y Balduino de Bélgica, José María Escrivá de Balaguer y un amplio etcétera.

En cuanto a su rentabilidad, las cifras que aporta la publicación dan fe de su éxito: Como muestra, 2.170290 se recaudaron en sanfermines de 1971 y 4.148776 pts. en 1975.  Fue un negocio rentable, además de un acierto de postín de unas sabias empresarias que amaban lo que hacían.   Las Pocholas cerró en el año 2000.El local es ahora una chocolatería. El hotel La Perla las continúa en la Plaza del Castillo.

Las Pocholas, es una interesante publicación que aconsejo a los estudiosos del emprendimiento en Pamplona en el siglo XX, a los interesados en la gastronomía, a las mujeres que se preocupan en estudiar la historia de las mujeres y sus aportaciones, a los sibaritas y a los que quieren recordar las empresas mejores de esta tierra y a los que recordamos haber degustado algunas veces la excelencia de sus fogones y no queremos olvidarlas. La publicación incorpora numerosas fotografías. 

domingo, 13 de septiembre de 2026

 


LAS LITERATAS

 

1)    Consideraciones generales. Algunas mujeres decimonónicas y sus publicaciones en prensa.  2) La prensa, base del despertar femenino.

 

 

                                                                       I

 

  Consideraciones generales

 

 La prensa periódica fue uno de los medios utilizados por las escritoras para darse a conocer en el siglo XIX. Con el liberalismo del siglo, se desarrolló el movimiento romántico, y tuvo auge el periodismo literario, y en él las revistas y semanarios femeninos escritos por mujeres para mujeres. Algunas voces de opinión en la prensa del siglo fueron femeninas; mujeres que se dispusieron a aparecer en la vida pública de la letra impresa para escribir sobre modas o sobre una realidad que las marginaba. Importantes y activas en su época, sustentaron, aún temerosas de no ser aceptadas, una opinión publica liderada por mujeres que escribían; las más eran también poetas, ensayistas o novelistas. Sus publicaciones las revistas donde escribieron son inencontrables, eso ha hecho que algunas, , fueran, en la posteridad, olvidadas[1]. Gran parte de las escritoras del siglo hicieron sus primeras armas en medios de comunicación, aventurándose luego a la publicación de poemarios, dramas, ensayos o novelas. Algunas dirigieron sus propios periódicos. Pioneras  en el seguimiento de los estudios académicos de búsqueda catalogación y crítica han sido la investigadora del CSIC Carmen Simón Palmer [2] y la profesora de la Universidad de California Susan Kirkpatrick.[3] Hoy existen en muchas universidades españolas seminarios y publicaciones dedicadas a los estudios de género y las revistas y las colaboraciones femeninas en ellas han merecido importantes artículos y monográficos, entre  los es imprescindible el muy  documentado trabajo de Adolfo Perinat e Isabel Marrades[4] que aporta un seguimiento riguroso y da la extensa lista de revistas de la época y sus peculiaridades. El estudio del contenido de ese tipo de prensa mereció la atención de la catedrática de la Complutense María Pilar Palomo[5], por citar alguna de la ya extensa bibliografía sobre el tema.

Al amparo de la libertad de prensa de 1812 y de “Las Cortes de Cádiz, surgieron en la segunda década del siglo publicaciones femeninas dirigidas por hombres que escribían para mujeres. Beatriz de Cienfuegos[6] , que dirigió y editó en el siglo XVIII el periódico “La Pensadora gaditana” (1763-64), fue el primer nombre de mujer directora de prensa que apareció en España, aunque aún se dude de si “la pensadora” fue mujer o fue un varón que utilizó el seudónimo. Cádiz, cuna del liberalismo, se convirtió en uno de los focos más dinámicos de la época por haber sido la ciudad que acogió las Cortes patriotas en la Guerra de la Independencia contra los franceses, por la proclamación en ella de la Constitución de 1812 y por su actividad portuaria comercial a Hispano América, y con ella la afluencia en la ciudad de comerciantes extranjeros portadores de ideas avanzadas. A principios del siglo, en 1813, con la en febril actividad política y comercial de los diputados y comerciantes se había publicado “El amigo de las damas.

Un año después, en 1814, al quedar abolida la Constitución de 1812, y con ella todas las leyes que de ella emanaban como la libertad de imprenta, la actividad editorial se paralizó. Fueron clausuradas las publicaciones con el absolutismo, pero el pulso del rey con los liberales inclinó la balanza al lado de éstos y nuevamente volvió a estar vigente la ley de libertad de prensa, por lo que durante el Trienio Liberal (1820-23) la actividad editora reapareció. Se editó en 1821 El bello sexo y en 1822 el Periódico de las damas, que siguieron la línea de los semanarios Le Journal des dames y del inglés Lady´s Magazine. Cuando en 1923, tras tres años de liberalismo se vuelva a instaurar el absolutismo, desaparecerán nuevamente las publicaciones femeninas hasta después de 1833, fecha de la muerte de Fernando VII.

 No por ello durante la Década Ominosa, las mujeres españolas dejaron de tener actividad, aunque soterrada debido a las políticas represivas fernandinas. La implantación nuevamente del absolutismo ralentizó, pero no pudo anular el impulso femenino de conspiración y de participación cívica y política y el liberalismo tuvo su mártir heroína[7]  en la granadina Mariana Pineda, mujer liberal que fue ajusticiada en 1831 por participar en una conspiración contra la Corona. Gran parte de las escritoras de las que vamos a hablar pertenecen socialmente al liberalismo y muchas de ellas fueron hijas o nietas de militares liberales represaliados. En la regencia de Cristina de Borbón[8] (1833-40) y del General Espartero (1840-43) volvieron a proliferar nuevamente las publicaciones, en 1833 nace en Madrid El correo de la Moda, en 1837 La espigadera, en 1840 La Mariposa, y La Moda, pero fue en la cuarta década, bajo el reinado de Isabel II[9] , estando en el poder los liberales moderados, cuando proliferaron. El florecimiento de la prensa va a estar siempre unido al triunfo de las ideas liberales.

España, siguiendo el signo del liberalismo moderado, facilitó, dentro de orden controlado, la participación y el avance femenino del siglo anterior, ya que no se quería quedar al margen de Europa y tanto en Europa y América estaban surgiendo conocidas  mujeres escritoras, algunas de ellas de importancia, como las inglesas Ana, Charlotte y Émily Bronte o Mary Shelley; la norteamericana  Harriet Beecher Stove o las francesas  Géorge Sand, seudónimo de Amandin Aurora Dupin o Madame Staël, seudónimo de  Anne Louise Germaina Necker.

 Las escritoras españolas no sufrieron rechazo de los poderes constituidos, eran apoyadas en cuanto consolidaban las ideas del poder establecido, y algunas llegaron a ser figuras insignes que escribían en periódicos y revistas. Fernán Caballero, Concepción Arenal, Carolina Coronado, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Rosalía de Castro o Emilia Pardo Bazán trascendieron su siglo y perduraron, todas escribieron también en los medios de comunicación. Fue un fenómeno nuevo la incipiente incorporación femenina a la vida cultural a través de los medios de comunicación.

 

 

                                               

    II         

    Algunas mujeres decimonónicas y sus publicaciones en prensa.

 

 

        

Nacidas en el primer cuarto o primera mitad del siglo, las primeras mujeres que han pasado a la Historia de la literatura, fueron poetas, novelistas o ensayistas, que siguieron manteniendo tertulias y, lo que fue nuevo en del siglo XIX, aparecieron en diarios o semanarios. De carácter conservador, a caballo entre dos siglos, mantenía una de las tertulias más importante de Cádiz. Frasquita Larrea[10] ; ella y su marido, Juan Nicolás Böhl de Faber, mantuvieron en El Mercurio Gaditano una polémica con Alcalá Galiano y Moro sobre el Romanticismo[11]. De signo contrario era la tertulia liberal de la Margarita Pérez de Morla[12] que, si bien no escribió en prensa, siguiendo las líneas de las tertulianas del siglo XVIII recibió a las más importantes personalidades liberales y se la considera impulsora de la revista El Pensil gaditano y El pensil Ibérico (1856-57) de corte fourerista y feminista. Cecilia Böhl de Faber,[13] hija de Frasquita Larrea, novelista y cuentista afamada de signo conservador, firmó con el seudónimo de Fernán Caballero y fue colaboradora en La Bética, la España literaria, revista de Ciencias, Literatura y Artes, La verdad Católica, El Ateneo, El gran mundo, Semanario Pintoresco Español, El correo de la moda, Álbum de Señoritas, Álbum Cubano y ensayista, reformista social y pensadora, Concepción Arenal[14], a quien Elena Catena llama progresista romántica[15], se inició  con colaboraciones en el periódico progresista La Iberia  y ejerció el periodismo por afán de servicio público utilizándolo como vehículo de su reformismo social, tanto en temas relacionados con educación como los relativos a la política penitenciaria o la beneficencia; fundó el quincenal La Voz de la caridad, órgano oficial de la Asociación General de la Reforma Penitenciaria.[16]Gertrudis  Gómez de Avellaneda, de Cuba entonces provincia española, poeta y novelista cuya candidatura fue presentada a la RAE sin éxito, inició sus colaboraciones periodísticas en el periódico La aureola bajo el seudónimo de “La Peregrina”, escribió tanto en los medios como obras de género dramático, poemas y novelas; dirigió El Álbum de las Damas y El Álbum cubano de lo Bueno y lo Bello” y colaboró en El Correo de la moda, Álbum de la mujer. La Avellaneda fue una de las valedoras de (XX) a la que publicó poemas y prosas, ya que además de amiga, como ella defendió el derecho femenino a la ilustración. Escribió la novela abolicionista “Sab,[17]antes que se publicara La Cabaña del Tío Tom[18] de la escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe. Abolicionista como Avellaneda fue la poeta romántica notable y reconocida, Carolina Coronado[19], que escribió en La España, La Luneta, La Discusión, La Ilustración, Semanario Pintoresco Español, El Correo de la Moda, Museo de las familias, Álbum Iberoamericano, Entreacto. Librepensadora y rupturista Rosario de Acuña, escribió en La Ilustración Española y Americana, La Iberia, El Imparcial, Los dominicales de libre pensamiento, El Internacional y otros   periódicos liberales. Conforme el siglo avanza, alguna las escritoras tuvieron peso literario y algunas se consagraron. Rosalía de Castro, es considerada por la crítica una de las representantes más preclara del romanticismo español; sus colaboraciones salieron del ámbito nacional y publicó en El Mercurio de Chile, El Álbum de la mujer de Méjico, Revista Filipina, Las Novedades, Caras y Caretas y La Nación de Buenos Aires Revista ilustrada de Nueva York, Diario de la Marina de la Habana y otros muy bien acogidos por la emigración gallega en América. Emilia Pardo Bazán[20],  ha pasado a la posteridad como una de los más grandes novelistas del siglo. Educada en libertad por una familia lectora y aristocrática, personalidad arrolladora, ejerció el periodismo por exceso, porque estaba sobrada y pudo y quiso divulgar sus ideas en un constante aprendizaje propio y a su servicio y el de los demás, pues tuvo conciencia profesional de escritora, divulgando sus conocimientos en novelas, artículos, ensayos y conferencias; fue muy activa en la defensa de la mujer y sus derechos, introductora del naturalismo y primera mujer catedrática. Iniciada a los 25 años en la revista “La Ciencia compostelana”, fue la primera mujer corresponsal de prensa en el extranjero, destacada en Roma por “El Imparcial” y en París para “La España Moderna” de navarro Lázaro Galdiano[21]; amén de que llegó a dirigir la revista “Nuevo teatro y “Nuevo teatro crítico “(1891) “La ilustración artística” y “La Ilustración Española. Posteriormente en los albores del siglo XX, Carmen de Burgos, Colombina[22] fue la primera mujer que ejerció como periodista profesional y una de las dos mujeres en ser admitidas en la Asociación de la Prensa. Las redactoras mujeres que, como ella, además con ello se ganaban el sustento o lo intentaban, fueron más habituales a principios de siglo XX.

 Las colaboraciones de mujer de peso en la prensa diaria no dejaron de ser una excepción, más frecuentes fueron las aparecidas en revistas femeninas El grupo de las insignes citadas, que han permanecido en el tiempo, se amplió en el siglo con la nómina de otras que son hoy menos conocidas y que empezaron como escritoras de poesía o novelas por entregas en las revistas. Muchas de las autoras dejaron los álbumes románticos para abrirse a la sociedad a través de las revistas y hacer compatible su vocación literaria con cumplir con sus obligaciones familiares, que es lo que la sociedad esperaba de ellas: ser  el ángel del hogar que no eludía sus labores de género y que daba importancia a valores muy femeninos, siendo “la violeta” humilde  frente al esplendor altivo y bello de la rosa, argumento de muchos de sus prosas o poemas. Eso no invalida un pensamiento casi general a favor del progreso social femenino, de las que ellas fueron también protagonistas. Las literatas de mediados de siglo, entre  desplegaron un activismo notable e inauguraron la intrahistoria femenina en los medios de comunicación de masas escribiendo en los semanarios hechos ad hoc para sus compañeras de sexo. Intrahistoria entendida en sentido unamuniano: un fondo que sujeta y hace surgir las figuras emergentes, sin cuya base social pudieran no haber emergido. Algunas de aquellas mujeres pioneras de la base todavía firmaban con los apellidos maritales añadidos al suyo; otras escribieron bajo seudónimo, pues tuvieron miedo al rechazo social, o a que las trataran de marisabidillas, ya que, entre los valores sociales imprescindibles, se exigían a la mujer, la modestia, la humildad, y también la laboriosidad y la moral católica. Hasta entrado el siglo XX, por todas esas causas y por el miedo a ser menospreciadas, algunas escritoras ocultaron su nombre o lo hicieron acompañar por el de sus maridos.

. Fue en las décadas de 1840 y 1850, coincidiendo con el reinado de Isabel II, cuando abundaron las revistas, generalmente de vida efímera, dedicadas a la mujer, algunas dirigidas por ellas o escritas para ellas, por toda la geografía española.  En el decenio de 1845 a 55 , las revistas más conocidas eran las de las capitales grandes: El Tocador (1844- 45) El Defensor del Bello sexo (1885) La elegancia, La Luna (1848)El Correo de la Moda (1851) Gaceta del Bello sexo, Gaceta de las mujeres (Barcelona 1845), Revista de Modas (Madrid 1850), Ellas, Órgano oficial del sexo femenino (Madrid 1851), Gaceta del Bello sexo”( Madrid 1851), La Mujer,  periódico escrito por una selección de señoritas y dedicado a su sexo, subtitulado Periódico defensor y sostenedor de los intereses de su sexo (Madrid 1851-52), El Correo de la moda, Álbum de Señoritas (Madrid  1853);  Es interesante saber que había publicaciones de casi todas las provincias y que las escritoras colaboraban en las de su provincia y en las demás provincias, amparadas por la solidaridad entre mujeres Las revistas de las grandes capitales recogían la aparición de otras, así en la revista La Mujer se daba anuncio de la aparición de El fanal de la mujer en  Logroño  en 1852. Existían revistas por toda la geografía española.

 

                                                       III

La prensa, base del despertar femenino

 

 



[1]Publicaciones anteriores imprescindibles para abordar el tema de la escritura femenina del siglo XIX: Serrano Sanz, Manuel, Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas. Desde el año 1401-1833, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1903-1905; Osorio y Bernard, Manuel, Apuntes para un diccionario de escritoras españolas, siglo XIX, publicado en cinco capítulos en “La España moderna”, Madrid, entre septiembre1889 y mayo 1890,

 2 Simón Palmer, Carmen, Escritoras españolas del siglo XIX. El miedo a la marginación, Alicante, Biblioteca                universitaria; Anales de literatura española ISSN 0212-5889, nº2, 1983, pp 480-490; Escritoras españolas del siglo XIX, Manual bibliográfico, Madrid, Castalia, 1991; Escritoras españolas 1500, 1900, Londres, Biblioteca Nacional, Chadwyck, 1992

[3] Kirpatrik, Susan, Las Románticas, Women Whiters and Subjectivity in Spain,1835-1850 Berkeley, Universidad de California, 1989; Antología Poética de Escritoras del siglo XIX, Madrid, Castalia, 1992

 4 Perinat, Adolfo; y Marrades, María Isabel, Mujer, prensa y sociedad en España 1800-1939, Madrid, Centro de   Investigaciones Sociológicas, 1992

[5]  Las revistas españolas femeninas del siglo XIX, reivindicación, literatura y moda”, Arbor, Ciencia, Pensamiento y Cultura”190 (767): a130, mayo-junio 2014

[6]     Existió un amplio debate sobre el tema, se desconoce la personalidad real de Beatriz de Cienfuegos y su sexo, que parece dudoso que una mujer pudiera conseguir por ella misma los permisos de edición

[7] Inmortalizada por Federico García Lorca en la obra de teatro en verso, Mariana Pineda, estrenada en el teatro Goya   de Barcelona en 1827 y protagonizada por Margarita Xirgú

[8] Septiembre 1933- octubre 1840

[9] 1843-1868

[10]   Francisca Javiera Ruiz de Larrea y Aherán (Cádiz 1775 - Puerto de Santa María 1838)

[11]   “El Mercurio Gaditano”, el debate se prolonga desde 1817 hasta 1820.

[12]   Nacida en Jerez de la Frontera 1790, amiga de Madame Staël

[13]   Morges, Suiza 1796, Sevilla 1877, 1820

[14]   Ponte, Ferrol 1820-1893,

[15]   “Concepción Arenal, Progresista romántica” en Escritoras Románticas Españolas, pp. 197-206

[16]   La revista empieza en 1871. La catedrática Ana Caballé acaba de editar sobre Arenal una excelente biografía; Concepción Arenal y su sombra, Barcelona, Taurus, 2018

[17]   1841

[18]   1852

[19]   Carolina Coronado y Romero de Tejada (Almendralejo, Badajoz 1820, Lisboa 1911) 

[20]   La Coruña 1851, Madrid 1921

[21]   Beire, Navarra 1872- Madrid 1947. Empresario. Coleccionista. Fundador de periódicos, entre ellos La España Moderna (1889-1914) prestigiosa revista en cuyas páginas se abordó la llamada “Cuestión femenina”. Recogió colaboraciones internacionales y de destacados miembros de la generación del 98 y de miembros de la ILE.

[22]   Carmen de Burgos y Seguí, “Colombina” (Almería 1867, Madrid 1931). Publicó sus primeros artículos en la revista de su marido Almería Bufa, posteriormente en 1902 inicia una carrera periodística prolífica en El globo, Diario Universal, La Revista Universal, La Correspondencia del Español, ABC, Tribuna Pedagógica y La Educación fue redactora de El Heraldo y Nuevo Mundo de Madrid, pero su vida profesional ya es en inicios del siglo XX.

domingo, 6 de septiembre de 2026

3 DE SEPTIEMBRE BEATO

 

3 de Septiembre beato

 

Me divierte no hacer nada, pasar

a la inactividad tras las movidas

de la preocupación

 a un cierto bienestar

pacífico, del follón a la inercia

 

Ha empezado septiembre

Como las hojas van los sentimientos

que, a punto de caer, se arrugan.

se secan. No hago nada.

 

Me divierte no hacer nada, pasar

 a una desmemoriada, apagada alegría:

 No leer no sufrir, no escribir, no pagar cuentas.

ser gato perezoso que se enrosca y se estira

 

sábado, 29 de agosto de 2026

JUANA CAPDEVIELLE, bibliotecaria


 He encontrado en mis investigaciones frecuentemente el nombre de Juana Capdevielle y siempre en lugar prominente, como su papel como jefa de la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, en el Congreso de Bibliotecarios en 1935, también en el prestigioso Ateneo de Madrid. Nunca sospeché de su relación con Navarra. Estas notas mías no son producto de mi investigación sino de una recopilación de datos encontrados en diversas fuentes y que pongo en mi blog para conocimiento de quien se acerque a leerlos. Espero saber más e investigar un poco lo aportado

Nace en Madrid el 12 agosto de 1905, vivió en el nº.25 de la calle del Barco, era de origen burgués. Fue su padre el hostelero de origen vascofrancés, Juan Pedro Capdevielle Lissalde y su madre Patrocinio San Martín Urriza de Pamplona. De Madrid se trasladaron a Pamplona en 1914. Estudió bachillerato en el Instituto Provincial de Enseñanza Media de Pamplona,  y por su expediente de mérito, recibió el Premio Ansoleaga

1923 con 18 años imparte clases de francés en la calle san Nicolás n.41, 1º. Son frecuentes sus viajes a Francia

1924-28 Cursa  estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, por libre, en la Universidad Central del Noviciado, que tiene entrada por la calle de San Bernardo,  No existe el expedient, pero en la asinnatura de Lógica obtiene matrícula de honor.Tiene entre sus profesores a Antonio Ballesteros, Hugo Obermaier y Julián Besteiro. Se licencia en Historia.  El 5 de diciembre de 1929 Diario de Navarra informa que es la primera mujer en Navarra licenciada en Filosofía y Letras.. Expedido en el libro de registros años 29-30, consta el título en julio de 1930.

Compaginó los estudios con dar clases en el colegio Huarte de contabilidad y francés

 Por oposición gana una plaza frente a 22 aspirantes en la Caja de Ahorros de Navarra.

En 1929 en el paraninfo del Instituto (hoy INAP) pronuncia un discurso "El Arte y el Placer de la Lectura” , que recoge íntegramente el periódico El Pueblo Navarro.

1929 es profesora en el Instituto de Pamplona

1930 fallece su padre.

 1930 gana una oposición al Cuerpo Facultativo de Archiveros Bibliotecarios y Anticuarios, el 9 julio de 1930; fue destinada a la Biblioteca Nacional y posteriormente, en julio de 1931, a la Facultad de Filosofía y Letras. Figura su domicilio en la plaza de Chamberí nº.10

1933 Es nombrada jefa de la Biblioteca de Filosofía y Letras de la Ciudad Universitaria (hoy Complutense) Primera jefa de una biblioteca en la universidad española. Ocupando ese cargo, coordinó el traslado de las bibliotecas del Decanato, Escuela superior de Magisterio, Escuela Superior de Diplomática y San Isidro a la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad Universitaria, existen fichas meticulosamente redactadas. Organizó el traslado desde San Bernardo a la  biblioteca de la Ciudad Universitaria. Los archivos de Filosofía y Letras, memoria de la universidad, guardan alguna de sus actuaciones como bibliotecaria.

1933 Es jefe técnico por oposición de la biblioteca del Ateneo de Madrid, uno de los fondos privados más importantes de España Fue socia bibliotecaria del Ateneo Científico y Literario de Madrid, siendo bibliotecario Ramón Iglesias Parga. Desarrolla la Implantación de la Clasificación Decimal Universal, sistema de catalogación moderno ya implantado  en Cataluña.Sucede en el puesto a Jenaro Artiles. Los archivos del Ateneo de Madrid desaparecieron después de la guerra.

1934 Participó activamente en la creación de Asociación de Bibliotecarios y Bibliógrafos de España de la que fue tesorera.

1934 Participó en las primeras jornadas eugénicas "Primeras Jornadas Eugénicas Españolas de Genética, Eugenesia y Pedagogía sexual" con una conferencia titulada “El problema del amor en el ambiente universitario

1935 Participó activamente en la organización del Congreso de Bibliotecarios y Bibliógrafos en 1935 que se organizó en la Universidad de Madrid y en el Seminario de biblioteconomía de la Universidad de Madrid. 

Se buscaba la biblioteca abierta a la sociedad, impulsando el desarrollo de una biblioteca circulante a los enfermos del Hospital Clínico, San José. Santa Adela y la Cruz roja, trabaja como voluntaria los miércoles y jueves en la biblioteca de la Facultad de Medicina.

1936 Se representó a instancias suyas la obra el Caballero de Olmedo por la Barraca en el Ateneo.

Pensionada por la JAE quería ampliar estudios en Alemania, Bélgica, Francia y Suiza, que inicia en febrero de 1936 interrumpidos por su boda

1936 Se casó en marzo por lo civil con Francisco Pérez Carballo, profesor de Derecho en la Universidad de Madrid, ateneista, letrado de Congreso de los diputados, militante de Izquierda Republicana que, con el triunfo del Frente Popular en las elecciones, fue nombrado gobernador de La Coruña y Juana se traslada a la Coruña con su marido

1936 El 18 de julio estalla la Guerra Civil. El 20 julio Los nacionales toman la Coruña, donde Francisco Pérez, su marido, sigue de gobernador. El 24 de julio fue asesinado, pero nadie la informa. Está Juana embarazada de 5 meses y refugiada en casa del diputado Gómez Abente. Llama Juana al Gobierno civil para interesarse por la suerte de su marido, pero le tienden una trampa y, diciéndole que van a conducirla donde está él, la llevan a la cárcel, donde allí se entera del asesinato de su esposo. Pierde en la cárcel a su hijo.

Es liberada en agosto, se refugia en casa de Victorino Veiga, diputado de Izquierda Republicana, pero nuevamente detenida y conducida por la guardia civil que la entrega a los falangistas, es asesinada y su cuerpo abandonado en la carretera de Rábade, Lugo, con fecha 18 agosto de 1936.

En 1934 el ateneísta José Pérz Bojar el 6 de diciembre en el diario Ahora publica un artículo con la fotografía de Juanita Capdevielle y dice “la culta y bella bibliotecaria trabajando en su despacho” y la define como una bibliotecaria “asectaria, amplia e integral, en la que han nutrido su espíritu todos los izquierdistas y derechistas españoles que tiene algo en la cabeza”

Ignoramos cuan peligrosa era la eficaz bibliotecaria o si su muerte fue debida a la posición de izquierdas de su esposo o a la suya propia. No he leído sus artículos, pero no parece que tuviera beligerancia ninguna, ni militancia alguna, a excepción de sus ideas liberales, ya que era como liberal ateneísta, y  de origen francés, por tanto, tenía probable pedigrí republicano.  Y que parece que entendía la cultura y la lectura como medio de transformación social. Espero leer sus artículos para formarme una opinión que trasladaré a blog. Desde aquí mi culto a su memoria.

lunes, 24 de agosto de 2026

 


MALÓN DE CHAIDE y ELOGIO DEL VINO DE CASCANTE

La Bodega de Cascante lleva en sus caldos un nombre literario, el del escritor ilustre del Cascante del siglo XVI, de prosa lujosa y encendida, el agustino Pedro Malón de Chaide. Es interesante señalar que también era poeta y que en su poesía   elogiaba el vino. Se apoyaba en Los Salmos y daba gracias a Dios por ese licor que da alegría y combate su pena negra y su tristeza

Bien podía nuestra bodega utilizar sus versos en el diseño de las botellas, pues ¿quién puede enorgullecerse de que sus caldos hayan sido cantados por uno de los reconocidos escritores del siglo XVI, paisano nuestro? ¿Quién puede ilustrar sus botellas con unos preciados versos de un místico?:” Que grandes son tus obras, señor de lo creado

“Riegas las viñas, donde

nace el licor que alegra

el corazón humano

y quita con su mano

la vil melancolía, escura y negra

 Fray Pedro saborearía los vinos de Cascante, seguro que sí, pues no era vicio sino tradición conventual que los frailes de muchas órdenes religiosas cultivaran la tradición vinícola elaborando buenos caldos y licores espirituosos. El elogio del vino ya viene en la Biblia y en el Evangelio porque hasta Jesús de Nararet convirtió el agua en vino; y en la última cena, también había vino. El buen vino no es un vicio, vicio es la borrachera. El vino, como un buen poema, hay que saber paladearlo. Así dice el poeta hebreo de Tudela (S.XII) Yahuda Ha Levy

“Las copas sin vino son pesadas, son arcilla como las vasijas de barro, más al llenarlas de vino se hacen leves lo mismo que los cuerpos con las almas”

El historiador Juan Ignacio Fernández Marco documenta en la tradición vinícola de Cascante los términos agrícolas donde había plantaciones de vid, la existencia de bodegas para de trasformación del fruto y la conservación durante la Edad Media. Esta tradición se va a continuar en los siglos XV, XVI y XVII, bajo las normas dictadas por el Concejo cascantino que marcaba los salarios y precios. Se elaboraban blancos y tintos en las bodegas particulares, situadas en los bajos de las casas con lagos excavados debajo donde se decantaba y fermentaba el mosto. En el siglo XVIII, durante el Antiguo Régimen, se siguió con esa tradición; los productos vinícolas eran consumidos en el pueblo y los excedentes se vendían por los particulares a los arrieros, pero fue condición imprescindible que no saliera el vino para la venta foránea sin que estuviera abastecida la producción local.  El vino preferido era el tinto y la variedad de uva, la Garnacha.  Parece que el cultivo de la vid fue aumentando en el siglo XIX, siendo las familias más hacendadas las que tenían su propia bodega en la casa; se contabilizaban 210 bodegas particulares. La cosecha de vino y las plantaciones de viñas se habían duplicado. Era de obligado cumplimiento que diera orden el Ayuntamiento del inicio de la vendimia y el precio de los jornales; regía la orden de que no se podía vender el vino nuevo mientras no se vendiera el vino viejo. Ya existían bodegas privadas importantes donde los pequeños productores llevaban sus uvas, aunque también seguían existiendo bodegas particulares y algunas fábricas de aguardientes. La elaboración del vino de mesa se iniciaba con el pisado a pie de la uva, decantándose el mosto en lagares y siendo trasvasados a cubas, embotellándose el vino para consumo propio y para el comercio. Alguna afamada bodega obtuvo premios internacionales. La Bodega de los Guelbenzu obtuvo una medalla en la Exposición de Navarra de 1880, en Burdeos en 1882 de oro en la Barcelona en 1888, Obtuvo premio la bodega de los Ximénez de Allo (Varela) Esta forma de elaboración continuó hasta mediados del siglo XX

Remontémonos más lejos aún en la tradición: Es desde la época de la romanizada Cascantum, desarrollada a partir de la primitiva ciudad celtíbera Kaiskata, cuando tenemos constancia del cultivo de la vid en nuestros campos. El primer descubrimiento de esa tradición vinícola fue el hallazgo en 1952 de un ánfora vinaria de 35 litros situada en el emplazamiento de la actual bodega, en el término llamado la Torrecilla. Era la primera ánfora completa encontrada en Navarra y la arqueóloga M ª. Ángeles Mezquiriz la dató del siglo I a E. Debió existir posiblemente otra bodega, debajo de la actual bodega.  Desde este programa quiero rendir memoria a la doctora arqueóloga María Ágeles Mezquiriz, recientemente fallecida.

Los antiguos moradores de Cascantum cultivaban la vid y elaboraban vino que consumían y con el que comerciaban ya que debió ser una riqueza agrícola consolidada. Podrían decir como los latinos:

“Vinum bonum laetificat cor hominis"

El buen vino alegra el corazón del hombre, lo mismo que diría Malón de Chaide muchos siglos después. Continúo la tradición lírica con mi poema dejando hablar al vino tinto:

Tinto sabio, mi cuerpo es el otoño.

Yo soy cielo granate que tiñe nubes rojas.

Yo soy tarde de octubre cuando se incendia y clama.

Yo soy hojas bermejas de pasión que titila

Yo soy sorbo de fuerza de la vida que bulle.

Yo soy sabiduría esperando el descorche.

Yo soy la abuela tierra y la lengua que narra.

Yo soy duende en botella, leyenda y dadivoso.

Me ocultas en barricas, luego nazco y me escancias

y estoy aquí contigo, sonriendo en tu copa.

 Las nuevas excavaciones arqueológicas han dado como resultado el descubrimiento de la villa romana de Piecordero, yacimiento en proceso de excavación con estructuras constructivas con distintas fases de ocupación que alberga una bodega. Se estima su datación de los siglos I d E hasta siglo III d. C Tiene 530 m cuadrado, ocupando 220 m la bodega excavada, con dos prensas de viga y dos lagos. Su extensión parece demostrar que no era solamente el producto para el auto abastecimiento, sino que debieron comerciar los cascantenses en el mercado nacional y lo exportaron. Cascantum, perteneciente a la provincia romana Tarraconense, dentro del convento Cesaraugustano, tuvo unas buenas comunicaciones para exportar sus vinos al mercado. La vía romana comunicaba la civitas con Calahorra, y Zaragoza. Esa tradición debió continuarse a la caída del Imperio romano con las invasiones y la configuración de nuevos modos sociales.

No se tiene conocimiento de la producción de vino en los siglos de dominio musulmán. Cascante perteneció a la Marca Superior de al-Ándalus, en el Valle del Ebro, e imaginamos que no habría nuevas plantaciones, dada la prohibición de beber vino en la religión mahometana. Y, aunque sabemos que hubo sultanes que prohibían la plantación de viñas para impedir que se bebiera, aún prohibido se bebía. Los poemas báquicos de poetas andalusíes, y entre ellos los del Ciego de Tudela, Al-A’mà Al-Tuṭīlī (SXI), parecen demostrar que sí lo hacía al menos la población más permisiva o de costumbres más licenciosas. El canto al vino, después del tema del amor, es, sin lugar a dudas, el asunto que más y que mejor inspira al Ciego de Tudela y aparece una y otra vez el vino y sus efectos, o el copero que lo sirve como en los versos de esta moaxaja

“¡Qué bello el copero: su brillante cabellera, desplegada en rizos; su cuello como de ciervo blanco, su talle de palma; tímidas y seductoras sus miradas de gacela

Como un ángel se ha alzado sobre sus largas y torneadas piernas para escanciarnos el vino.

El vino copiaba el color de sus mejillas y de sus labios de fresa”

Tal vez el vino era afrutado, más parecido al rosado de ahora, pero más especiado. Y me animo a continuar la tradición poética con mi poema dejando hablar al vino rosado:

 

Rosado frío, robador de rosas.

Soy un encuentro suave cuando llega el verano.

Conmigo el mediodía se hace brisa de amigo

si penetro en vosotros, afrutado y bucólico.

mi cuerpo es un labriego juvenil y artesano

y mi piel son racimos de rubíes y pétalos

Cuando el calor acecha, soy sonrosado arroyo

que fluyo en vuestro sorbo vuestra sed atempero.

La luz del sol tintada de cristal se torna si me bebes

y estoy aquí contigo, sonriendo en tu copa.

Volvamos a la historia cercana, El cultivo de la vid fue aumentando en el siglo XIX, siendo las familias más hacendadas las que tenían su propia bodega en la casa. En el siglo XX la cosecha de vino y las plantaciones de viñas se habían duplicado. Existían bodegas privadas importantes donde los pequeños productores llevaban sus uvas, como la de Angós o la de Chivite, aunque también seguían existiendo bodegas particulares y algunas fábricas de aguardiente, como la de Fuentes, luego de Lizarbe, o el vino dulce y seco del boticario Orduna, o el anís del también boticario Martialay. En 1951 los propietarios de viñedos quisieron mejorar sus condiciones de producción y venta y se unieron para consolidar una empresa vinícola común, una Bodega Cooperativa que defendiese los intereses de los socios. 230 viticultores se reunieron en mayo de 1951 y acordaron por unanimidad en Asamblea General formar una Junta que gestionase la constitución de una la Bodega Cooperativa. Ya en mayo de ese mismo año se comenzó la construcción de la bodega que estuvo concluida y que se inauguró el 6 de octubre de 1953. Se bautizó Bodega Cooperativa de Nuestra Señora del Romero, en honor a la Virgen patrona de Cascante; La empresa vinícola fue creciendo y en 1964, necesitó una ampliación, cuyo resultado fueron unas instalaciones para 5.000000 de kilos de uva.  Posteriormente, en 1976, hubo una nueva ampliación para 9´5millones de litros. En 1982 la bodega de Cascante se asoció con la bodega de Los Arcos, con capacidad para 2.000.000 litros y en 1993 se aprobó una nueva fusión, esta vez con la cooperativa San José de Sesma. Hoy con las fusiones efectuadas La Bodega Malón de Chaide está presente en tres subzonas de la denominación de Origen Navarra: Ribera Baja, Ribera Alta y Tierra Estella. La Bodega siguió ampliando sus instalaciones hasta la última efectuada en 2005. Actualmente tiene una cabida total de 12. millones de litros en la de Cascante y 2 millones en la de los Arcos, con un recinto de 27.000 m2 con capacidad para 12.000.000 litros y 2.000 barricas. Se la conoce por no por su nombre oficial sino por su nombre comercial: Bodega Cooperativa Malón de Chaide, que hace referencia a una de las más prestigiosas marcas de sus vinos. Elabora sus caldos con uvas variedad Garnacha, Tempranillo y Cabernet Sauvignon, para sus tintos y rosados y Chardonet y Viura para sus blancos

El vino blanco ha ido sumando adeptos, es ligero y quita el calor en verano, se consume mucho a la hora del aperitivo. Yo le doy voz y me despido:

Blanco de adolescencia, en mi bouquet

se ha posado la luz blanca de amanecida.

Tintinea con el sol el cristal, lo acampana

y, a través de mi aroma blanco, sorbes paisaje.

En este verde borde, frágil, resplandeciente

las cepas bailarinas retorcidas se abrazan.

Pongo el vino en tu boca, sus añadas degustas

y tu mano sostiene mi caricia verdeja.

Tremola su bandera por las parras del aire

y estoy aquí contigo sonriendo en tu copa.

 

 

Queridos paisanos y amigos. Blanco, Rojo o Rosado, celebremos las fiestas haciendo honor a nuestro vino. Dos cosas: Que sea de nuestra bodega Malón de Chaide. Seamos moderados

 

Viva Cascante. Felices fiestas.

 

Pamplona, 8, 7, 2026