viernes, 24 de septiembre de 2021

MARÍA LACUNZA, LA PRIMERA ABOGADA DE NAVARRA



Luis Garbayo Erviti,:María Lacunza, la primera abogada de Navarra, Gobierno de Navarra, colección de Personajes Navarros, Pamplona, 2019.

 Luis Garbayo Erviti, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona; cofundador de los estudios de comunicación y diseño gráfico BEGA y KEN, ha sido profesor de Ciencias de Información y en el Master de Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra. Desde 2019-2020 es profesor del Master Curatorial Studies del Museo Universidad de Navarra. 

Destacamos que de las abogadas que en tiempo de la II República estudiaron Derecho y se pusieron la toga para defender causas jurídicas en  Audiencia dos de ella fueron navarras: Matilde Huici y María Lacunza. Formaron parte de una avanzadilla de juristas, algunas como Victoria Kent o Clara Campoamor muy conocidas y citadas. También Matilde Huici tuvo mayor reconocimiento que María Lacunza por su destacada presencia en las instituciones y en los medios. Quedaba por estudiar el personaje de una mujer con una biografía menos expuesta a la luz pública, María Lacunza. El documentado estudio de Luis Garbayo Erviti nos parece oportuno para reconstruir la incorporación de una mujer navarra a la vida universitaria y profesional y para tener constancia de la extracción social del grupo del que partió. María Lacunza no necesitó estudiar Magisterio, como Huici, para posteriormente compatibilizar materias; se planteó desde el inicio el estudio de bachillerato oficial en el Instituto de Pamplona y posteriormente Derecho en la Universidad de Zaragoza y Central de Madrid. Lacunza y Huici obtuvieron el título académico ambas en las mismas fechas, 1926. Quizá el título de Primera Abogada de Navarra para Lacunza se deba a que se colegió y ejerció en Navarra.  El 27 de enero de 1927 se inscribió en el Colegio de Abogados de Pamplona como Letrado con residencia y ejercicio en la ciudad, lo ejerció hasta 1931: Matide Huici, estaba colegiada en Madrid, pero ejerció la defensa en la Audiencia de Pamplona una vez, defendiendo a su hermano, periodista de la Voz de Navarra en 1927. La tercera abogada en colegiarse en Navarra, afirmará Garbayo Erviti,   fue  Julia Álvarez Resano, en  1933.

María Lacunza, la Primera Abogada de Pamploa

Los orígenes : El autor investiga minuciosamente los orígenes familiares de los Lacunza, oriundos del valle del Arakil, incluyendo un completo árbol genealógico. El origen de los Lacunza, como el de muchas familias campesinas, dice Garbayo, es producto de un éxodo rural que expulsa a los excedentes de población a otras zonas. El padre de María Lacunza cuando contrae matrimonio en 1983 está instalado en Riezu, valle de Yerri. La madre, Emeteria Ezcurra Vaquedano, procede del valle de Guesalaz. Siguiendo el minucioso estudio de los desplazamientos familiares por cambio de profesión o de acomodo del padre de María Lacunza, nos sorprende su afán de superación, ya que desde el humilde oficio de zapatero en Riezu, asciende en un año a labrador y en 1986  es maestro interino de Cemboráin.  Para ser maestro de párvulos bastaba con pasar un examen de caligrafía, redacción y dos ejercicios de Matemáticas que, si bien inicialmente suspende, acabó aprobando en la Escuela Normal Superior de Maestros en Pamplona. Pero el sueldo de maestro de escuelas incompletas es escaso y se les permite el pluriempleo como sacristán o secretario  y José María Lacunza va ejerciendo de secretario de Concejo, escribiente, sacristán y maestro interino en Cemboráin y más tarde en  Artabia, Bearín y Larrión, en ésta también ejerce de guardián de los presos de la cárcel de Estella. En Bearin y Larrión tiene problemas, en esta última se enfrenta al párroco, Ezequiel Larumbe, demandándolo ante la Junta Superior de Educación acusándole de que los padres no dejan ir a los chicos del pueblo a la escuela, diciéndoles que el que lo permita está en pecado mortal. Parece, además, que el párroco,  lo sacó a empellones de la Iglesia insultándolo. La polémica se agudiza porque es acusado por el alcalde por estafa al declarar que no había recibido dinero para material escolar habiéndolo recibido, lo que le acarrea un juicio que perdió. Imaginamos que pudo ser una toma de postura del alcalde a favor del párroco, sin que opinemos si fue o no justo.  JM Lacunza sufrió una condena de 11 años de inhabilitación como guardián de cárcel, 4 meses de suspensión de todo cargo. Esto que el biógrafo de María Lacunza narra con cierta brevedad, sería un incidente grave que condicionaría la vida y el pensamiento de José María Lacunza. A partir de ese grave contratiempo, el matrimonio se instala en Pamplona. Luis Garbayo Erviti en su documentada biografía expone la situación de Pamplona en esta época de principios de siglo, momento en que ya empieza la emigración rural a la ciudad; Pamplona es una ciudad pequeña, conservadora con un espectro ideológico donde abundan los integristas, católicos, carlistas y tradicionalistas. ¿Pero era liberal o anticlerical José María Lacunza? En la ficha de los Lacunza que se incluye en la publicación, priman las izquierdas, y aunque entendemos que JM Lacunza no vacila en desafiar a la autoridad, nada dice el autor sobre ideología.  Los Lacunza- Ezcurra, entiendo, en opinión mía, se trataba una familia de escasos recursos en el momento inicial de su matrimonio que creció económicamente en medio de dificultades a través del esfuerzo, y que muestra la mayoría de las veces gran capacidad de adaptación y superación, aun asumiendo el enfrentamiento con la mayoría social. 

En Pamplona, el analfabetismo es inferior al de otras provincias del estado. Aunque en 1904 José María Lacunza figura como maestro; en 1909 figura en el censo como empleado, posiblemente porque la creación de las nuevas Escuelas de San Francisco en 1908 es una fuerte competencia. Aún conocerá nuevas profesiones; según la coyuntura será agente de seguros de Hispania y agente de colocaciones de emigrantes al Perú, pero la ley prohíbe fomentar la emigración lo que volverá a acarrearle penas de cárcel. Desde junio de 1910 hasta julio de 1911 sufre presidio en Pamplona. Fue también agente de Quintas.  Quizá el currículum inestable del padre condicionará a la hija para estudiar Derecho.  Resulta sorprendente que los hijos varones, Eugenio, Silverio, Álvaro y Vidal del matrimonio no estudien carrera y si lo haga las chicas. 

 María Lacunza.

 Infancia y Bachillerato :En 1900 nace María en la calle Descalzos, 82, 3º, su padre ejerce de maestro en su escuela privada. Conocerá a los 10 años la prisión de su padre y unos años más tarde empezará su bachillerato; tal vez sea su madre la responsable de ese giro hacia los estudios, o quizá sea la responsabilidad de saber que hay que tener estudios para que una mujer pueda tener independencia económica, dada la situación paterna. Sylvia Lacunza, su hermana,  se matricula de Magisterio en 1912 que no acabará.  María realiza el ingreso de Bachillerato en 1914, lo hará en Instituto General y Técnico de Navarra, inaugurado en 1845, cuya sede estaba situada en la Plaza de san José. En 1915-16 cuando María cursa segundo de bachillerato son cuatro las chicas matriculadas oficialmente en el instituto. La investigación exhaustiva de Garbayo Huici nos informa de las notas de Lacunza, de la situación minoritaria de las mujeres que, como Lacunza estudiaban en Navarra y en España, del nombre de sus compañeros de estudios y de la salida profesional una vez realizado el bachillerato, también de las fechas de sus fallecimientos. María Lacunza obtendrá el grado de Bachiller en 1921 que expide el rector de la Universidad de Valladolid, ya que el examen de grado lo ha efectuado en Vitoria. De los 87 títulos expedidos tres son de mujeres.

Carrera de Derecho. El biógrafo investiga el currículum de su biografiadaSe matricula en Derecho en la Universidad de Zaragoza curso 1921-22 siendo la única alumna matriculada, tanto libre como oficial. El curso siguiente 1922-23 lo cursa en Madrid, siendo igualmente la única mujer matriculada. Consuelo Flecha en su publicación “Las primeras universitarias de España“, (Narcea, Madrid,  1996) informaba que las primeras mujeres matriculadas en la Universidad lo hicieron  en la carrera de Farmacia, seguida por la de Medicina. Garbayo recuerda que están vedadas a las mujeres abogadas las oposiciones de juez, notario y registrador, por lo que hay pocas salidas profesionales para las mujeres abogados que no sea ejercer como abogada y abrir un bufete. Opositar será una reclamación que algunas abogadas como Huici y Campoamor harán a la República y que se alcanzará siendo presidente Provisional de la República Niceto Alcalá y ministro de justicia Fernando de los Ríos (1931) e invalidada en el gobierno Lerroux-Ceda, siendo ministro de Justicia el navarro Rafael Aizpún Santafé.

El seguimiento llevado a cabo por el biógrafo no se limita a darnos puntual nota de las asignaturas estudiadas y las calificaciones de Lacunza, sino que investiga el número de mujeres que había en aquel momento matriculadas en las universidades españolas, cuantas cursaban Derecho y que porcentaje ocupaban las mujeres universitarias en relación a los varones. Esta publicación no se limita al seguimiento de la biografiada, sino que aporta nuevos datos a los trabajos   de Consuelo Flecha o Raquel Vázquez Ramil. Aporta también una pequeña biografía de los amigos madrileños de Lacunza y aventura que Lacunza quizá fue evolucionando de posturas progresistas a otras más moderadas.

Residencia de Señoritas . María Lacunza y su hermana Silvia ingresaron en la Residencia en septiembre de 1922, Silvia abandona al año siguiente para contraer matrimonio. Permance en ella María hasta 1926, No lo hace como becaria ni lo compagina con ser maestra del Instituto Escuela para ayudar a sufragar los gastos como había hecho Huici sino como residente. A lo largo de mis entradas en el blog he escrito sobre la importancia de la Residencia de Señoritas, una Institución paralela a la Residencia de Estudiante, abierta en Madrid en 1915 y dirigida por María de Maeztu, obra de la Junta de Ampliación de Estudios. La educación de la mujer no hubiera sido lo que fue sin la preocupación de la ILE. No voy a insistir en el tema, remito a la entrada sobre Carmen de Zulueta  y Alicia Moreno en este mismo blog. (La Residencia de Señorita, ni convento ni college, Madrid 1993). Si insistiré en que fueron privilegiadas las que tuvieron la oportunidad de vivir en ella, de asistir a sus cursos y conferencias; también insistiré en que los medios más tradicionales rechazaron la conveniencia de la mujer a estudiar estudios académicos. Las numerosas publicaciones sobre la Edad de Plata tan positiva para la mujer van completando un panorama en el que, pese a que algunos datos se repitan, cada investigación, aporta un enfoque e ilumina personajes necesarios que estaban a la sombra. Garbayo Erviti aporta datos referidos a Navarra, como el rescate de María Lacunza, la sociología de la Navarra en esa época, el conocimiento de la situación pedagógica y sus instituciones educativas de Pamplona y el nombre de las mujeres navarras que estudiaron residiendo en la Residencia de Señoritas.

 Entre los nombres de las residentes encuentro los de las navarras, dato inédito. Leo los nombres de María Pilar Lamarque, que da como domiciliación Cascante, mi lugar de nacimiento, que mereció una somera entrada que publiqué en este blog.( "Mº Pilar Lamarque. Bibliotecaria  pionera") Igualmente figura como de Cascante Teresa Lamarque, su hermana. Constatamos que hubo hijas de industriales, así Marcelina Francés, de Fitero, que estudió Farmacia; o María Eugenia Ruiz de Alda, de Estella, que estudió Farmacia en la Central y Filosofía en la Sorbona. Otras eran hijos de maestros. Mercedes Navaz Sanz, de Pamplona, era hija de la pedagoga Ana María Sanz Huarte; Maria Rosa Urabayen, hija del escritor Felix Urabayen y de la profesora de Matemáticas Mercedes Priede, Carmen Huder, hija de médico, desconozco el de otras residentes. Si como mujeres pioneras, merecen un reconocimiento por lo excepcionales, pienso, merecen reconocimiento los padres que apostaron porque pudieran hacerlo. La opinión pública navarra no parecía muy proclive a entenderlo.

Colegiada en Pamplona y en San Sebastián : María Lacunza acaba la carrera en 1926 y se colegia en enero en Pamplona y en febrero en San Sebastián en 1927 como abogada en ejercicio. Abre bufete tanto en San Sebastián como en Pamplona, y ejerce la defensa como abogada de oficio, que recoge la prensa. Las mujeres abogadas ocupan ya entrevistas elogiosas en prensa de Madrid. Tanto en Navarra como en San Sebastián los diarios publican las actuaciones de Lacunza como mujer abogada y es bien acogida entre sus colegas. Este trabajo de investigación recoge los juicios y las sentencias dictadas. Actúa en la audiencia Territorial de Pamplona en cuatro casos, tres en la Sala de lo criminal y uno en la Sala de lo civil. En San Sebastián en un caso en la Sala de lo Criminal. En febrero de 1931 muere José María Lacunza, con abril llega la II República Española.

La República: María se trasladará y residirá en Madrid. En la Residencia de Señoritas se conserva la carta en que pide que la admitan y otra en la que dice que pospondrá el viaje unos días. ¿Llegó a residir nuevamente? En Madrid triunfan las abogadas Victoria Kent, Clara Campoamor, Matilde Huici, Concha Peña, al contrario que ellas la abogada navarra no militará en partido político alguno, ni en la masonería, ni en organizaciones feministas, ni será socia del Lyceum club. María Lacunza opta por intentar ampliar estudios sobre delincuencia infantil en Estados Unidos. En 1932 Santiago Valiente, del Partido Radical Socialista. la recomienda al ministro Marcelino Domingo para pedirle que Lacunza pueda acceder a alguna plaza en una universidad de Nueva York. Es la misma especialización que ha conseguido Matilde Huici, pero que no consigue Lacunza. La excusa – o la realidad- es la falta de plazas y de medios económicos debido a la caída de la Bolsa del año 29. Compartimos la duda de Garbayo: No era la forma de solicitarlo. Si la relación de María con la directora de la residencia, María de Maeztu era buena ¿por qué no utilizó los cauces habituales para pedirlo a la junta de Ampliación de Estudios? Nada se dice en este trabajo de la relación entre las dos abogadas navarras, Huici y Lacunza. Nos sorprende ¿pudo haber algún pugilato entre Huici y Lacunza? El biógrafo nos informa de la relación con Kent, pero no con Huici.

 La negativa reconduce a Lacunza hacia el funcionariado. Santiago Valiente, es subsecretario del Ministerio de Agricultura Industria y Comercio y María Lacunza será en abril nombrada Auxiliar interino del Ministerio, y en junio Oficial interino y ocupará la plaza como interina en 1932 hasta la convocatoria en julio de un concurso oposición en que sacará la plaza de Auxiliares de la Inspección de Servicios Social – agrarios. Entiendo que el cargo no le ayudará en su descargo posterior, dado que del ministerio depende la controvertida Reforma Agraria. Lacunza será la secretaria de Santiago Valiente, en calidad de ello como -Secretario, nombrada por el ministro Marcelino Domingo- acompañará al subsecretario y una comisión de expertos en viajes internacionales para estudiar la Reforma Agraria en tierras de Checoslovaquia y Rumanía, Crédito agrario en Francia, Colonización en Alemania, Cooperativismo en Dinamarca con pasaporte diplomático. En 1934 con el triunfo del Frente Popular, María Lacunza pasa a formar parte del Instituto de Reforma Agraria. En 1936 de convocan unas nuevas oposiciones que María aprueba, se publica los resultados el 15 de Julio de 1936.

La Guerra Civil. Valencia : En septiembre de 1936 el Gobierno de Largo Caballero suspende el funcionariado y se faculta a los ministerios para reintegrar a los funcionarios, cambiarles de destino o expulsarlos, María Lacunza es destinada a Valencia como administrativo del Instituto de Reforma Agraria. Nada nos cuenta digno de mención el biógrafo, intuimos la falta de entusiasmo en la nueva situación como funcionaria en Valencia, se la acusa de absentismo laboral. María trabaja en el Negociado de Expropiación y Contratación, no parece tener ningún tipo de protagonismo o veleidades políticas, debió limitarse mal que bien a ejercer su función en el trabajo. En mayo de 1937 pide permiso para casarse con Jorge Herrera Fernández, cuyos datos biográficos no son demasiado claros en este estudio ¿era republicano o de la quinta columna? En el pliego de descargo después de la guerra Lacunza alegará que era nacional. Se casaron por lo civil en Castellón. El novio es nueve años menor que la novia. Pide y se le concede licencia en agosto porque está en estado de gestación de ocho meses. En septiembre da a luz un niño que se llamará Víctor Jorge como su padre, y será readmitida posteriormente en el trabajo gracias a la ley de Largo Caballero que garantiza la baja maternal y la posterior reincorporación en el trabajo.

  Fin de la guerra. Depuración: Esa dureza con que e se juzgó a los españoles que perdieron la guerra, en mi opinión,  se vuelve todavía más injusta cuando lo es no por su postura política sino por haber cumplido con su deber en el lugar en el que estaba cuando llegó el Alzamiento, es el caso de los funcionarios. Cierto, podemos añadir, que también los depuró el comunista Vicente Uribe, ministro de justicia de Largo Caballero:

Una vez en Valencia me ponen a prestar servicio como auxiliar de auxiliares (la que suscribe era entonces Oficial administrativa) teniéndome durante largo tiempo copiando nombres propios, y a un Sr. jefe se le ocurre (contra mi voluntad desde luego) proponerme para Jefe de negociado le contesta la superioridad diciendo que yo no pertenecía a ningún partido y no inspiraba confianza política (p.237)

 Se depuraron, ganada la guerra por los nacionales, responsabilidades. La ley de Responsabilidades Políticas es de febrero de 1939, que en su artículo nº. 2 ordena a todos los funcionarios públicos la presentación en un plazo de ocho días de una declaración jurada con una lista de las actuaciones durante la Revolución de Asturias y la Guerra civil. Lo cierto es que Lacunza estuvo en el ministerio de Agricultura desde 1832 y que en Valencia durante la guerra se le subió el sueldo de 3000 a 7000 pts., aunque ignoremos cual fue su postura política. Leída la biografía, puede que María Lacunza Erviti sea una mujer que simplemente se esforzó por ser una profesional y por ello cursó la carrera de Derecho, al menos por esta biografía, no parece tener compromiso político notable, no hay declaraciones públicas, prima la discreción. Sus ascensos parecen ser el deseo de crecer que todo ser humano tiene, en este caso más difícil porque era mujer. Muy interesante nos parece la defensa de Lacunza que el biógrafo reproduce íntegramente y en el que por primera vez conocemos las palabras textuales dichas o escritas de Lacunza. El Instituto de Reforma Agraria es ahora Instituto Nacional de Colonización, institución que pretendió fijar un nuevo tipo de contrarreforma agraria de lo que fue la política republicana María es destinada a Sevilla. No sabemos si fue un truco del ministerio, o realmente fue verdad que Lacunza no recibió la notificación del traslado, pero al no integrarse en su destino se la suspendió de empleo y sueldo. Interesante y muy oportuna y gallarda la respuesta de María al director general del Instituto Nacional de Colonización ( quizá  la respuesta recuerda a la que pudo en su día tener su padre frente a lo que consideró injusto) No acepta la sanción y pide que quede sin efecto al castigo que se la ha impuesto:

“Conste aquí con todos los respetos pero muy enérgicamente mi protesta por la injusticia que conmigo se ha cometido, rogando a esta superioridad la renuncia de mi cargo (p. 249)

Esas mujeres avanzadas que lucharon por independizarse y abrir el campo jurídico a las mujeres no tuvieron espacio en la España de Franco. María Asunción Chirivella se exilió a Méjico; Kent a Estados Unidos; Campoamor a Suiza; Huici a Chile. Concha Peña a Panamá. Lacunza desapareció del mundo profesional. El ministro de Justicia de Franco, el conde de Rodezno en 1938 derogó la Ley del  Matrimonio  Civil , por lo que María Lacunza volvió a casarse con Jorge Herrera por la Iglesia. Comparto con Garbayo Erviti su visión de que ese largo paréntesis para las mujeres se cerró el 5 de diciembre de 1975 cuando la ley de Responsabilidades Políticas de 1939 se anula 25 días después de la muerte de Francisco Franco en la Transición.  La ley de Amnistía 46/ 1977 aprobada por el Congreso de los diputados y firmada por su Majestad el rey Juan Carlos I reintegra en plenitud los derechos activos y pasivos de los funcionarios civiles que fueron represaliados. María Lacunza tiene 77 años, debió vivir anónimamente como ama de casa. Siguió viviendo en Valencia, donde murió en 1984. Está enterrada en el ccementerio de Valencia.

Muy intersante el trabajo de Garbayo Erviti que recupera la figura de un personaje navarro, digno de ser conocido, y su contexto.

Lo sembrado por aquellas primeras mujeres abogadas floreció y las mujeres abogadas españolas siguieron luchando. Al frente María Telo, presidenta de Mujeres Juristas. 

Conocí a María Telo, me la presentó el único hombre de Mujeres Juristas, Plutarco Marsá, mi suegro. Hoy las mujeres abogadas son una mayoría prestigiosa y valiente.

martes, 14 de septiembre de 2021

LOLA DE LA SERNA: A LA HUELLA DEL ALTO CÁNTICO: CURUPAITí

 


CURUPAITÍ existe: es un lazareto situado en Brasil, llamado también"la última casa". Ocías, otro nombre que aparece en el libro con voz propia, ha sido tomado de la Biblia, porque él, como los que viven en Curupaití, ha sufrido en su cuerpo y en su alma la huella del destierro. Sus nombres, así como la historia y circunstancias, fueron tan sugerentes que me deslicé por sus voces para cantar con ellos su sed y mi esperanza.He creído necesaria esta aclaración. Curupaití, pienso, puede ser y estar en esa frontera que separa una mano de otra. (Lola de la Serna)


Existen en la tradición poética oriental – y también en la occidental- caminos de indagación trascendental o metafísica, siendo uno de los más bellos el camino de la fusión amorosa espiritual que integra lo sensual- la Mística, cuyo ejemplo más citado es el Cantar de los Cantares. Los poemarios de Lola de la Serna se remontan intemporales a la tradición mística, una de las mejores tradiciones españolas y al mismo tiempo más universales de las tradiciones poéticas. Poesía sacra, no pietista, poesía como ansia trascendente- que no religiosa como seguidora de norma - según la lúcida exposición de Leopoldo de Luis en su Antología de Poesía Religiosa a cuya interpretación de “religión” como “religare” me remito: Atar, como si la religión uniera al hombre con la divinidad o con sus orígenes. Esta tradición sacra es la que escribe Lola de la Serna, que no obedece a normas o sistemas de creencias, pero que conecta con lo más hondo de la tradición mística española desde Ibn Árabi de Murcia a San Juan de la Cruz y también la heterodoxa de Molinos. Por vía de la preocupación metafísica y trascendental, indaga como la poética última de Juan Ramón Jiménez, la filosofía poética de María Zambrano o la búsqueda esencial de José Ángel Valente en cuyos estudios de mística me he basado para poder interpretar unos poemas. El lenguaje en De la Serna fluye limpiamente en función de alegoría que lleva oculta y que excede al lenguaje instrumental racionalizable, cuya expresión es fruto de una experiencia extrema y los poemas “restos de un estado privilegiado de la consciencia en que esta accede a un estado de lucidez sobrenormal”. Si es difícil para un lector acceder al sentido de esa experiencia, más para alguien como yo no iniciado en esas alturas, es fácil sentir y dejarse raptar `por esa poesía radical de expresión de lo inexpresable. Lo difícil es desvelar los velos e intentar racionalizarla. De todos es sabido el intento de interpretación de la mística por teorías del psicoanálisis freudianas y su fracaso, pues no es solo el cuerpo ni su biología y sus impulsos eróticos sino el espíritu humano que en la materia se encarna y el Arte que se resiste a simplificaciones categóricas. Racionalizar el texto parece tarea imposible, ya que los propios poetas lo niegan¨

“Ese saber no sabiendo/ Es de tan alto poder/ Que los sabios arguyendo/ Jamás le pueden vencer/Que no llega su saber/A no saber entendiendo/Toda ciencia trascendiendo” (San Juan de la Cruz)

 

CURUPAITÍ

LOLA DE LA SERNA : Torremozas, Madrid, 1988. Fue presentado en la Biblioteca Nacional de Madrid.

El poemario debe ser entendido como un poema unitario, un solo poema fraccionado. Dialogado como el Cántico espiritual con cuya cita se abre, se continúa y se cierra, es poemario circular, una de las especialidades los poemarios de Lola de la Serna.  La alegoría amorosa en la tradición metafórica del Cantar de los Cantares, se apoya también en otro texto bíblico El libro de los Profetas, así el Libro de Oceas y su historia amorosa, aunque la propia Biblia que he manejado llama la atención a que “deben entenderse como símbolos, a modo de parábolas"

Escrito en versos blancos endecasílabos, pentasílabos, alejandrinos, a veces diseminados, versos clásicos sin rima, con ritmos cuidados. Poesía alegórica, los símbolos polisémicos fluyen en el hilo argumental transformando el texto en palabras esenciales cuyo poder de sugerencia trasciende la escritura y su sentido: “La Muralla”, “la Rosa”, “el Espejo”, “el Sueño, el Olvido, “la Identidad perdida”. El verbo”, aparecen en este primer poemario y tendrán su desarrollo en poemarios posteriores. El campo semantico es filosófico y trascendente.

Los planos argumentales se entrecruzan para trazar la urdimbre:  Oceas, era en el texto bíblico un profeta casado con una ramera. Curupaití, el lazareto, es en este texto arquetipo de la estirpe humana que olvida su destino sagrado y representa aquí no a Israel sino al género humano infiel a Dios por sus idolatrías, que sufre y persigue amores, olvidando que es grandemente amada. La misión de Oceas en el poemario es el mensajero cuya misión consiste en recordar su origen, vigilar y orientar sus pasos.  Palabras como “Raza”, “Patria”o “Linaje” tomados  del texto del que proceden, son referidas aquí, entiendo,  a la naturaleza del hombre, llamado a la purificación, a no olvidar su origen y su destino, raza sagrada cuya patria no es la tierra y  cuyo origen proviene de Dios.  De la Serna se sirve de la creación de un lazareto- vía purgativa- para mostrarnos a Curupaití recluida y enferma, sin libertad, exiliada, separada, deseante, con la herida de la memoria a cuestas, buscando la luz. Oceas, el mensajero, la dirige, encauza y la va haciendo recordar su más allá ( 34, 35, 37, 41, 43, 44) – vía iluminativa- y  dándole a entender que solo a través del Amor ( 41, 42) y del misterio de la Redención vencerá a la muerte y llegará al Edén primero. La iluminación (46) abrirá la tercera vía- la unitiva- donde no existe el tiempo ni la distancia, sino la luz, la identidad, la infinita altura. (46) Entiendo que el texto muestra las tres vías que la poesía mística necesita para llegar a Dios y a la fusión amorosa.

 Creo importante reseñar que la poesía mística en De la Serna se funde y enriquece con un lenguaje de corte profético o visionario que crea poesía más allá del texto del que procede, pues Curupaití es un texto altamente poético y  trascendente, dado que el plano poético y su dominio formal del verso clásico sin rima con conseguidos ritmos transfigura la historia. La lectura cabal no debería atenerse solamente a la tradición religiosa bíblica sino a Platón, a Calderón, la mística sufí, la Cábala, la Torá y las filosofías donde confluyen las religiones.

Poemario unitario donde cada poema mantiene la tensión de la alta poesía, la simbología les dará una resonancia mayor que la argumental, transformándolos en otra cosa más radical: Alegoría de la vida, del destierro y de la no finitud, de la redención por el Amor. Experiencia radical de nombrar lo innombrable.

Creo que siempre he admirado en los poemarios de Lola de la Serna su cosmovisión, cualidad que hace que cada poemario sea inimitable. Su visión personalísima de ver el mundo y su capacidad de expresarlo con una sabia forma poética, casi en estado de rapto. Una gran poeta.


Ahora, en esta hora que estoy ante tus ojos

anudaré palabras e irán cayendo velos

como si fueran hojas

                                 para tornarse voces,

canto, nostalgia o nube que se abre en soledad

y sueña

con ser brisa en los trigos

por no morir del todo

                                       ahogada en el lamento

donde la vida exige salvarse a dentelladas

Espera, no nos niegues

                                                la sombra de tus manos

también entre las piedras florecen flores

Mira:

Existe una frontera entre la piel y el yo

negarla es negarte y escuchar tu latido

y hoy quizá sea el tiempo de amor y de manzanas;

además oigo pasos,

ya no es tiempo de huída

ya se oyen las voces

                                 desde el sendero eterno:

Una historia la nuestra, la de todos.


Bibliografía, 

Curupaiti, Torremozas, Madrid, 1988; 

Adan Cadmon, Editora Regional de Extremadura, Mérida, 1993; 

El Corralón, Madrid, Nostrum, Madrid 2008,

 El Parpadeo del Tiempo, Vitruvio, Madrid, 2013

 El Solo del Espejo, (trilogía) Vitruvio, Madrid 2015.

 

 

 

lunes, 9 de agosto de 2021

CARMELA SAINT MARTÍN, CRUEL VENECIA,

 


Cruel Venecia, Colección Literaria Navarra, Edición y estudio, J.L. Martín Nogales, Pamplona, Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra, 1994.

José Luis Martín Nogales, responsable de la edición, fue catedrático de Literatura Española en la UNED, director de la revista de cuentos Lucanor y director del Centro Asociado de la UNED

Carmela Saint Martín, autora de los cuentos, es el nombre literario,  de María del Carmen Navaz Sanz, nacida en Pamplona en 1895. Hija de la directora de la Escuela Normal Ana María Sanz Huarte y de Teodoro Navaz Huici, funcionario de la Diputación de Navarra, Navaz Sanz perteneció a una familia de ilustrados (1) Dada la condición de directora de la Escuela Normal de su madre, nació en el piso alto de la Escuela de Magisterio de la Plaza de San José donde su familia vivía. Desde la infancia estuvo arropada por una intensa vida cultural, pues la Escuela de Magisterio era la casi única institución intelectual de Navarra. Bajo el nombre de Carmela Saint Martín, se incorporó tardíamente a la vida literaria, pero, pese hacerlo ya sexagenaria, su obra alcanzó premios y reconocimientos dignos de resaltar, desarrollando una carrera de altura.

El estudio previo de Martín Nogales recoge la biografía de la autora y organiza los materiales de la edición, tomando de la obra literaria exclusivamente su faceta de cuentista de la que recoge doce cuentos de los 200 publicados. Es esta una antología en cuyo estudio previo Martín Nogales nos informa de la obra completa a la que ha tenido acceso, y de las aportaciones de la prosista navarra al género del cuento. Por no haber tenido en mis manos otra obra que la que hoy comento, me remitiré a hablar de los cuentos que incluye ésta.  Localizada en la Biblioteca General de Navarra, este estudio vio la luz en 1994. Es posible que los libros publicados en vida de la autora no estén abiertos al préstamo, o también que, al desarrollar la autora toda su obra literaria fuera de Navarra, en Euzkadi y Madrid, no se haya podido en su momento contar con ejemplares de su obra completa, hoy cuidada por sus sucesores. Este texto está en deuda con el autor de la publicación José Luis Martín Nogales. Dicho queda mi agradecimiento.

Al margen del texto, constato que tres de las mujeres navarras con presencia pública a caballo entre dos siglos estuvieron emparentadas: Ana María Sanz Huarte, Carmela Navaz Sanz  (Carmela Saint Martín) y Matilde Huici Navaz Igualmente constato que las dos escritoras navarras que rebasaron el ámbito local de esta época– Carmela Saint Martín y Carmen Baroja - tuvieron más presencia pública en el País Vasco o Madrid que en Navarra, aunque, aparte de cierta recreación de la mitología vasca, entiendo que nada hay de común en ambas escritoras.

Fue Carmen Navaz Sanz, una de los once hijos del matrimonio. Lectora precoz y muy arropada, tuvo a su disposición los libros infantiles de la Biblioteca de la Escuela de Magisterio y vivió la cducación desde la infancia sin desigualdad. Estudió Magisterio, como su madre y como Matilde Huici, y terminó la carrera en 1914 con premio extraordinario y titulación de Maestra de Primera Enseñanza. No ejerció la docencia como Sanz Huarte ni se matriculó en la Universidad de Derecho y ni amplió conocimientos en el extranjero como Huici Navaz. Carmen contrajo matrimonio en 1916, dos años después de acabado Magisterio, con el abogado Rufino San Martín Larraz y cambió el domicilió de Pamplona a Madrid donde su marido trabajaba para el periódico El Sol que dirigía Manuel Aznar, periódico que posteriormente dirigirá San Martín en Barcelona a donde el matrimonio trasladará su residencia, para, por temas de salud, terminar recalando en San Sebastián donde Rufino San Martín ejerció la abogacía.

Nada reseñable parece haber intelectual en vida de la futura Carmela Saint- Martín, ayudar a su marido como secretaria, atender sus labores del hogar y a sus tres hijos. En 1936 la coyuntura de la guerra civil parece determinar que los San Martín fueron afines a las ideas del nacionalismo vasco, aunque antes el abogado militara en el Partido Republicano Federal, ya que fue el PNV quien rescató al abogado de la cárcel y le ocultó, teniendo que exilarse a Francia porque también era buscado por los nacionales. Volvieron posteriormente a San Sebastián donde continuó Rufino San Martín como abogado hasta su fallecimiento en 1950.

 Es a la muerte de su marido cuando nace la escritora Carmela-o Karmela- Saint Martín. De su marido toma el apellido, afrancesándolo “Saint Martín”; de su voluntad vasca el nombre Karmela, o Carmela V (viuda) de Saint Martín. En mi opinión, optar por la utilización del apellido del marido como nombre literario, aunque sea afrancesándolo, sigue cierta tradición femenina decimonónica y su postura oscila en un inicio entre la modernidad independiente y la convencionalidad de ocultación personal

La voluntad de escribir fue firme. En 1955 va a optar por presentarse a premios públicos para poder publicar, y lo hizo concursando al recién creado premio de cuentos Leopoldo Alas, Clarín. Desde ese año hasta 1989 en que falleció su presencia en certámenes, premios y entrevistas la convirtieron en una escritora reconocida. Además de ganar el Premio Clarín y el Doncel, colaboró en La Estafeta literaria, Cuadernos Hispanoamericanos dos de las revistas literarias más prestigiosas de la época y en los periódicos Triunfo, Blanco y negro, de ABC, La Gaceta ; Arriba; Ya e  Informaciones.

LOS CUENTOS ANTOLOGADOS

El responsable de la edición, José Luis Martín Nogales afirma que ha sido su intención recoger los diversos tonos de la autora, por lo que los cuentos son diversos aunque mantengan, por una parte, unidad de estilo y preocupaciones formales dentro de una concepción tradicional no experimental. Y por otra parte, aunque sean diversos en la temática, son cuentos del género negro. Recalca Martín Nogales que el prólogo de Esteban Padrós de Palacios en su primera obra apuntaba la originalidad de la autora en no seguir la moda del momento, que era de la literatura social o de denuncia y compromiso- tan abundante tanto en la novela como en la poesía- y retomar la tradición de la novela naturalista del S. XIX. Desde mi punto de vista, algunos de los cuentos enlazan más bien con la literatura tremendista del Pascual Duarte de Camilo José Cela, publicada en 1942

La estructura narrativa es lineal, narrada por un narrador omnisciente, aunque alguno se cuente en primera persona. No hay lugar para el juego ni experimentación, que también empiezan a ser frecuentes en la Literatura de los años 50- 60. Observamos que los cuentos publicados frecuentemente se reputen en otros textos posteriores, tal vez sea fruto de cambios y retoques.

Ligeramente negro fue el primer libro publicado y “Naufragio” el cuento con que concursa al Clarín en 1955, que no ganó pero la situó en el mundo literario. El título adelanta ese matiz de narraciones dentro del género de la novela con desenlace fatal. La Cremá” y “Naufragio” y “La Juana”, fueron incluidos en esta primera obra. “Muestra de ese tremendismo, “La Cremá” y la narración más tardía, “Montaña sobre Montaña” son narraciones con un final dramático, ambiente cerrado y rural y tosquedad propios de una naturaleza maligna que desemboca ineludiblemente en tragedia. Los cuentos no son policiacos, pero si negros ya que, como apunta Martín Morales, casi todos acaban en muerte o asesinato.  “La Juana”, sin desenlace mortal, sigue la tradición de la novela picaresca, en la que un pícaro codicioso acaba burlando a otro pícaro, aunque en este caso las pícaras sean femeninas: la dueña y la criada. Hay implícita en alguna de las narraciones una cierta condena moral en la burla a la codicia, que acaba siendo inútil ante lo más valioso: la vida. Ejemplos de ello son tanto en La Juana como Naufragio, donde el protagonista muere rodeado de perlas siendo éste, como dijimos, el relato que presentó en 1955 al premio Leopoldo Alas, cuando su nombre era desconocido en el mundo literario

 El segundo libro de cuentos publicado, Con suave horror, fue Premio Leopoldo Alas en 1963. Consta de 13 cuentos a los cuales pertenecen “Montaña sobre montaña”,Dos navajazos”, “Verboten” y “El testamento”. “Dos navajazos” se sitúa en tiempos de la guerra Carlistas; y del diálogo entre un carlista y un liberal se deduce la inutilidad y el sin sentido de las contiendas bélicas, tema también apuntado en “Verboten” (peligro en alemán) título de un cuento interesante en el que da cabida por primera vez a la compasión: Los guerreros desnudos convertidos en jóvenes sin sus uniformes bélicos son casi niños y no merecen no morir, porque son iguales que “los nuestros”. También por primera vez introduce cierto lirismo al hablar de los cascos guerreros vacíos y abandonados como juguetes en la playa. En “El testamento” incluye cierto tema mágico tétrico e introduce lo sombrío inexplicable. El tema bélico será retomado en “Tablas que es un relato igualmente pacifista y cuenta el encuentro de dos partidas, una de carlista y otra de liberales que se despiden sin luchar. Los Rayos paralelos, situando la trama en la segunda guerra mundial, y sugiere la venganza del destino en forma de rayos que van a destruir a los alemanes que destruyeron a los judíos.  Los relatos están incluidos en Con suave horror. Una nueva publicación de la autora que fue presentada y ganó el Premio Doncel   con el título Después de los milagros, y salió a la luz bajo el título Los demonios mudos Narraciones crueles. “Cruel Venecia, contiene el cuento que da el título a esta publicación y, desde mi punto de vista, no es el mejor aunque sea el más extenso. Hay en él cierto culturalismo recreando la crueldad veneciana, el puente de los suspiros y las mazmorras donde los condenados se ahogaban al subir la marea.

Carmela Saint Martín continuó escribiendo y retocando lo escrito en 1967, 1968 y 1971 y publicó dos novelas cortas Señoras de Piso y Ternura infinita, además de tres libros de narraciones para niños.

La Transición española de 1975 puso el acento en lo local y autonómico. Esta vez la escritora apuesta por lo que está en auge y recopila y publica Nosotras las brujas vascas, con prólogo de Julio Caro Baroja, recreando la mitología vasca y la tradición oral. El Cardo, repite con otro título el ya publicado Mi ama Demetria, quizá algo modificado. Es recreación de la mitología vasca de tradición popular que cree que el cardo que se pone en las puertas de los caseríos sirve de protector de los malos espíritus de las sorguiñas y que no hacerlo trae mal agüero. No es una narración simbólica idealizada y no hay lirismo sino sordidez, ya que el niño protagonista que narra en primera persona su vida en el caserío pierde los dedos del pie devorado por un cerdo.

Continua la autora adscrita a la literatura negra y prosigue su carrera literaria con Los Rayos paralelos, publicado en 1977, que conforman 19 cuentos, algunas antiguos– “Dos navajazos” - y otras nuevas narraciones- De Nosotros los vascos, esta antología recoge un cuento de nueva creación El puerto de San Sebastián. Por los títulos entendemos que se preocupa la escritora en más trabajo de recopilación que de creación y, aunque va a continuar afín a la literatura negra, pone en orden sus cuentos.

En una antología de 12 cuentos habrá por fuerza muchos temas que se nos escapen y no podemos trazar un seguimiento riguroso de su trayectoria literaria. Tampoco recoge esta antología ninguna muestra de sus cuentos para niños. J.L. Martín Nogales, que ha tenido acceso a la obra completa, afirma que hay una evolución en las estructuras narrativas, e historias contadas por distintos personajes sobre un mismo tema similares al Decamerón; que en otras narraciones el personaje cuenta su historia en primera persona y que la autora siempre sigue siendo fiel al género negro. Muestra de ello es, pienso, “El Puerto de San Sebastián,” uno de los últimos cuentos publicados donde no hay idealización, sino la historia de la desaparición en el puerto de un borracho.

Como conclusión : Sería de desear que el Gobierno de Navarra se decidiera a reeditar la totalidad de sus cuentos y de su obra narrativa, pues bien merece   la figura de Carmela Saint Martín ocupar un lugar literario en Navarra, ahora que la literatura femenina, por fin, va ocupando el espacio que le corresponde.

 

 

1 Remito a la biografía de Ana María Sanz Huarte escrita la catedrática Amelia Guibert  Navaz, María Ana Sanz Huarte (1868-1936). En primer término, mujer, Eirene editorial, 2012.La autora, nieta de Sanz Huarte, da una amplia información sobre los orígenes familiares y la genealogía

 

Bibliografía

Cuentos: Ligeramente negro, Barcelona, Editorial Rocas, 1959;  Con suave horror: Barcelona, Roca, 1965 Premio Leopoldo Alas, 1963; Los demonios mudos Narraciones crueles, Presentado al Premio Doncel   con el título “Después de los milagros”,  Madrid, AZ 1967; EL Servicio, Madrid, Azur, 1968; Nosotras las brujas vascas, San Sebastián, Txertoa, 1975; Las Seroras Vascas, San Sebastián, Txertoa, 1976; Los Rayos Paralelos, Madrid, Doncel, 1977; Nosotros los Vascos, San Sebastián, EV, 1978; Ene Doña Benigna, San Sebastián, LUR, 1979 Novelas  :Señoras de piso, Alfaguara, 1967; Ternura infinita, Madrid, 1968. Libros infantiles Después de los milagros, Madrid, doncel, 1967; Animalitos de Dios, Madrid, alameda, 1967. El perro Milord, Madrid, 1971Otros textos, Diputación foral, Hilarión Eslava, folletos tema de cultura  

jueves, 8 de julio de 2021

MATILDE HUICI NAVAZ, La tercera abogada de la República y (II )

 (continuación)


Matilde Huici, La tercera mujer: María Nieves San Martín Montilla, por Narcea Ediciones, Madrid 2009.

Matide Huici, (1890-19659 Una Intelectual Moderna Socialista, Ángel García Sanz Marcotegui,  Publicaciones de la Universidad Pública de Navarra, Pamplona, 2010, 

En 1926 Matilde Huici Navaz regresa a España, pero no se reincorpora a su plaza en Tenerife, obtiene la excedencia y se queda en Madrid.  Aprobó las asignaturas que le faltan para acabar la carrera de Derecho, obtuvo en esa fecha el título de Abogada (1926) e ingresó en el Colegio de Abogados y el en la Academia de Jurisprudencia, convirtiéndose en colaboradora de Jiménez de Asúa, amistad que mantendrá hasta en el exilio. Opositó a Instituciones penitenciarias y practicó el ejercicio libre de la abogacía. La prensa se hace eco de su trayectoria y Huici empieza a ser públicamente muy conocida. En sus planteamientos “feministas” sobre la igualdad, declara a la revista Estampa su lucha profesional pues les estaba injustamente negada a las mujeres abogadas las oposiciones de Registros, Notarías, Consulados y Judicaturas.

En 1928 Matilde Huici se casó con el Juez del Tribunal Tutelar de Menores Luis San Martín Aldeva. De familia conservadora, viudo con un hijo, el matrimonio se compenetraba familiar y profesionalmente muy bien.

En 1029 además de Madrid consta inscrita en el colegio de Abogados de Pamplona, donde también figura la primera abogada ejerciente en Navarra, Juana Lacunza.

Feminismo militante. Muy activa, compatibilizaba en 1926 y 27 ser miembro del Tribunal de Menores con impartir conferenciante en ingles a las chicas del Colegio Internacional de la Residencia de Señoritas y dar clases de Gramática y Composición en los Cursos de Vacaciones para extranjeros, por lo que siguió estrechando lazos con las modernas. Participó muy activamente con ellas en la creación en 1926 del Lyceum club, del que hemos hablado en numerosas entradas en este blog. Coexistieron en el Lyeum profesionales como María de Maeztu, pedagoga y directora de la Residencia que va a presidir el Lyceum, las abogadas Clara Campoamor y Matide Huici, escritoras como María Lejérraga, Encarnación Aragoneses, María Teresa León o Carmen Baroja, artistas plásticas como Maruja Mallo, Victorina Durán. La labor feminista del Lyceum Club forma parte del legado histórico por la lucha de la promoción de la mujer burguesa y la defensa de sus derechos, es opinión mía que está respaldada por los estudiosos que cada vez más la consideran la más importante aportación de la mujer hasta 1936, yo también.  La secretaria era la responsabilidad de Zenobia Camprubi. En 1931 era Matilde Huici vicepresidenta. Aportó su profesionalidad, impartió un curso de Derecho Político administrativo y participó con el Lyceum en la campaña por derogar los artículos del Código Civil y el Código penal contrarios a los intereses de la mujer (los mismos que Campoamor defendería en la constitución de la República de 1931) El Lyceum club sufrió el rechazo de medios conservadores, así la Iglesia Católica y La Gaceta Literaria; las lyceistas se defendieron en la prensa.

 La defensa de la mujer para Huici no se limitó al Lyceum, defendió la necesidad de reformar el Códigos Civil el Código Penal en debates, conferencias y actuaciones en distintos foros, la Sociedad Económica Matritense, La Academia de Jurisprudencia, en un mitin en la Casa del Pueblo socialista. Lo hizo participando con distintas organizaciones Asociación Nacional de Mujeres españolas o Ateneo de Divulgación Social o el Ateneo de Madrid. Su figura era ya muy conocida y sus entrevistas y opiniones podían leerse en los medios de comunicación. Va Huici uniendo a sus numerosos contactos otros nombres ilustres como Benita Asa, Benita Quiros, Cesar Juarros, Elisa Soriano, Concha Peña, Isabel Oyarzábal, José Antonio Balbontín, Rafael Salazar, Julio Bejarano, Mari Luz Morales, Margarita Gorriiti, Carmen de Mesa e internacionales como Paulina Luisi, Margaret Corbet o Cornelia Sorabji. Se había convertido en una figura pública. En 1928 actúa de vicesecretaria de la Asociación Española de Mujeres Universitarias y forma parte del comité de la Internacional Federatión of University Women y con Clara Campoamor organiza un consultorio jurídico para las mujeres profesionales. Participa en La Liga Femenina Española por la Paz y la Libertad, asociación perteneciente a la Women Internacional Leage for League por Peace and Freedon. Con el advenimiento de la República el Lyceum Club celebrará un homenaje a los nuevos embajadores de la República, algunos de los cuales tenían mujeres lyceistas- Zulueta, Besteiro, Pérez de Ayala, Álvarez del Bayo (debió de ser cuando Carmen Baroja se da de baja por encontrar el Lyceum se había politizado). En ese momento Matilde Huici era vicepresidenta y socia relevante,

Militancia política Actuación política y feminismo se confunden, o son la misma lucha en Huici, le gusta la política. Participó en la creación del partido Liberal Socialista, pero acabará militando con su marido en el Partido Socialista ya desde el primer trimestre de 1931. En el mismo partido militaron Victoria Kent y María Lejárraga. Huici formará parte de la Comisión Jurídica Asesora del Anteproyecto de la Constitución y se va a comprometer con la República y el Partido Socialista en sus declaraciones públicas a los medios y haciendo campaña por el partido a favor de los derechos de la mujer, que luego recogerá la Constitución de 1931 que defenderá en las cortes Clara Campoamor, afiliada al Partido Radical de Lerroux. Defiende Huici la participación de la mujer en política, el derecho al divorcio, el matrimonio civil, el sufragio femenino y la abolición de la prostitución, pero no sin que hubiera una reglamentación para emplear a las mujeres que la estaban ejerciendo. Abogó por la protección de la mujer y del niño y la investigación de la paternidad; impulsó el Instituto de Investigaciones Psicológicas sobre la delincuencia infantil.    Formó parte del Consejo superior de Protección a la Infancia. También se involucró en el Instituto de Estudios Penales.

Ángel García Sanz Marcotegui proporciona amplia información sobre la participación de Huici en política con datos y textos de hemeroteca, dado que tuvo mucha presencia en los medios. Muestra también la alta estima que tenían los ministros y cargos socialistas sobre su profesionalidad. Pese a la amplia información dada, me es difícil calibrar si Huici era ideológicamente moderada o, por el contrario, radical. Buscaba la sustitución de las congregaciones religiosas por profesionales laicas en las instituciones de protección de menores.  No parece que fuera anticlerical, dado que durante la guerra ella y su marido se comprometieron ayudando a una comunidad de frailes Capuchinos, pero sí parece hostil a que determinadas instituciones estuvieran a cargo de comunidades religiosas. Sus posturas, es opinión mía, fueron cada vez más de partido, implicándose en mítines de la Agrupación Socialista Madrileña, aunque también participara en los mítines del Partido Socialista de Navarra en Villaba, Tafalla y Pamplona y en otras provincias. Admiraba a la Unión Soviética. En 1934 pide viajar a Rusia para estudiar los métodos para la prevención de la delincuencia de menores en aquel país. Disminuye su presencia en las elecciones de 1934 y los gobiernos de la coalición Radical y CEDA, estando de ministro de Justicia el también como ella pamplonés Rafael Aizpún Sanatafé. El currículum de Matilde Huici se refiere a partir de esta época a sus actuaciones en el Derecho Penal y la preocupación y actuaciones por atajar la delincuencia infantil, alcanzando, según los gobiernos, más o menos protagonismo y responsabilidades. Entiendo yo que, pese a su brillante carrera como jurista, no parece que el Partido Socialista la promocionara lo mismo que a otras mujeres como ella que, habiéndose afiliado al mismo tiempo como fue el caso de kent y Lejárraga, llegaron a ser diputadas. No consta que la presentase en lista ninguna, tampoco en las listas municipales, pese a que sí actúa en mítines y, por los textos que se adjuntan, con un verbo brillante. También, entiendo, fue postergada con respecto a Kent, al fin era la suya mejor posición en la política penitenciaria que conocía bien. Mi pregunta sería cual pudo ser su relación con casi vasco Prieto o si pudo serle negativa su postura feminista en línea con la de Campoamor. Tampoco está clara su postura con respecto a Besteiro, institucionista, o si pertenecía a algún grupo dentro del partido. Huici, nos costa, fue claramente republicana, ya que desdeñó la promoción que le otorgaba como mujer ilustre la dictadura de Primo de Ribera. Dado los discursos, es claramente de izquierdas y, en mi opinión feminista hasta el final. Formó parte de la Asociación de Mujeres Antifascistas de España.

A pesar de que no comulgó con los ministros de justicia de la CEDA, en 1935 fue delegada en la Comisión de la Infancia y La Juventud en la Sociedad de Naciones en Ginebra.

Durante la Guerra Civil sigue con su familia en Madrid, su nombre aparece en asociaciones al lado de nombres de mujeres comunistas como Pasionaria, Constancia de la Mora, o Irene Falcón, publica declaraciones favorables a la Unión Soviética, sigue colaborando con la comisión de Auxilio Femenino y preocupándose de la infancia. En 1937 Manuel de Irujo la nombra juez de Menores. Es delegada nuevamente de la República en la Sociedad de Naciones en la Comisión Consultiva de Cuestiones Sociales y Humanitarias e interviene en la evacuación de niños españoles a Rusia.

Acabada la guerra en 1939 el matrimonio, su hijo y un sobrino se exilian a París, donde colaboran con el Comité de Ayuda de Refugiados. En Francia Huici visita a Azaña. En 1940 emigran a Chile y se establecen en Santiago de Chile. Al no por ejercer la abogacía por las leyes chilenas que lo impiden, el matrimonio y su hijo se readaptan a la nueva situación. . Luis Santa María emprende un negocio una fábrica de escobas. Matide Huici retoma su trabajo de traductora en Espasa Calpe y traduce a Montesquieu; su hijo trabaja en una cadena hotelera. Ingresaron en el Centro Republicano Español, pero sus nombres no aparecen en listas de españoles vinculados al PSOE, sí entablaron relaciones con personas del Partido Radical de Chile, entonces en el poder y Matilde Huici convence a Amanda Labarca, una de las más significativas feministas chilenas, para que se incluyera en las clases de extensión universitaria la formación de educadores para párvulos. El prestigio adquirido en España le sirve pata convencer al rector de la Universidad, Juvenal Hernández, y el rector decide crear la Escuela de Formación de Parvulistas. La primer directora  fue Labarca y después la dirigió Huici, ejerciendo una pedagogía innovadora. Todo lo aprendido en España es puesto en práctica en Chile y ejercerá una docencia  más preocupada más por la “educación en valores” que en “enseñanza” de materias. Hasta su jubilación desarrolla una etapa docente, tan activa y recordada en su país de acogida como la ejercida brillantemente en España. La escuela otorgaba título universitario. Matilde Huici Navaz  siguió asistiendo a foros internacionales de pedagogía y congresos. Nunca volvió a España, pesaba sobre ella una sentencia de muerte.. Murió, ya viuda, en Santiaga de Chile de 1965 a los 75 años.

 

 

domingo, 4 de julio de 2021

MATILDE HUICI NAVAZ, La tercera abogada de la República (I)

 

Palabras previas


Fue Antonina Rodrigo en la Residencia de Estudiantes la primera que me habló de Matilde Huici, nacida en Pamplona, la tercera abogada de la República. Quien que me dio noticia de Juana Ontañón fue Mercedes Ontañón, amiga y compañera de la ILE de mi suegro Plutarco Marsá. Poco a poco han ido apareciendo los nombres de las personas desconocidas para mí y relacionadas con Navarra.  Intento desde este humilde blog recordar a las mujeres navarras o no navarras que fueron ellas mismas y abrieron camino. Quiero hacerlo sin ningún tipo de censura ni exclusiones, porque la historia - y en ella la nuestra-  no será completa sin atender ambas márgenes del océano. Presté a Antonina la publicación de Ángel García Sanz Marcotegui “El Exilio Republicano Navarro de 1939 y busqué en mis lecturas las dos figuras desconocidas para mí con relación a mi tierra. Matilde Huici, muy importante, aparece en casi todas las publicaciones sobre la Edad de Plata femenina, las modernas, el Lyceum club y la Residencia de Señoritas. En 2009 apareció la primera publicación dedicada íntegramente a su figura. La segunda es de en 2010  

Matilde Huici, La tercera mujer: Biografía escrita por María Nieves San Martín Montilla, publicada por Narcea Ediciones, Madrid 2009. Es un  libro de divulgación de la figura de la abogada. Su autora es periodista, maestra y familiar de Huici. Por su cercanía con la biografiada tiene acceso quizá a   datos más personales y desconocidos. Maneja en su texto los archivos históricos, las fuentes familiares y añade el testimonio de su hijo Luis San Martín Huici, de su sobrino y sus parientes. Hace un seguimiento del currículum vitae profesional de Huici en Chile. Como no se le permitió ejercer la abogacía en el nuevo país de acogida, ejerció como educadora de educadoras una importante labor pedagógica. La autora de la biografía da fe de la etapa intelectual de la pamplonesa en Chile y su labor intelectual como traductora para Espasa y como pedagoga en el país de acogida que acabó siendo el suyo, pues tomó la nacionalidad chilena. Nunca regresó a España, según los autores pesaba sobre ella la condena por haber sido la responsable de la evacuación de los niños a Rusia. De lectura fácil, clara y bien estructurada, nos informa de las ideas políticas y sociales de Huici, su acceso a las responsabilidades políticas en la República, así como de su familia, educación y estudios. Incluye fotografías personales y familiares de la abogada pamplonesa en Chile con su marido Luis San Martín Adeva y su hijo Luis, una copia del pasaporte donde consta su nacionalidad chilena y una fotografía de un año antes de su muerte, donde la vemos ya envejecida los 65 años. Aporta textos de su correspondencia con algunos republicanos ilustres como Luis Jiménez de Asúa, Ángel Osorio y Gallardo y también de María de Maeztu.

Me ha llamado la atención la afirmación de Nieves San Martín de la militancia política de María de Maeztu en el Partido Radical de Lerroux (p.73). Por no haber encontrado la referencia en ninguno de los otros libros publicados sobre  tema, lo pongo en interrogante También afirma que durante un tiempo Kent se alojó en la residencia abierta en 1914 por el Padre Poveda para señoritas (p.33) y así cursar el bachillerato y examinarse en el instituto Cardenal Cisneros aunque luego recalara en la Residencia de Señoritas. Ese dato también lo desconocía. La residencia teresiana se creó un año antes que la de Señoritas. Muy interesante y nueva la documentación y comentarios biográficos obre la etapa chilena de Huici, que complementa, como afirma el propio profesor Ángel García Sanz Marcotégui , la ficha intelectual de Matilde Huici de la segunda publicación.

Matide Huici, (1890-19659 Una Intelectual Moderna Socialista, es publicación de Ángel García Sanz Marcotegui, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Pública de Navarra. Fue publicada por la sección de Publicaciones de la Universidad Pública de Navarra, Pamplona, 2010, bajo el patrocinio de la socialista Fundación Carlos Chivite. Al catedrático se debe la recuperación de las figuras del exilio navarro, una especialización que aporta luces a las ensombrecidas figuras de los perdedores de la Guerra Civil española. Su principal línea de investigación   se refiere a la Historia Contemporánea de Navarra de los siglos XIX y XX.

La publicación de García Sanz Marcotégui, es un trabajo académico de gran calado, una investigación  y precisa que vuelve a la actualidad la acción intelectual política y social de una mujer navarra socialista. Huici fue, entiendo, la más importante mujer navarra de la política en le segunda República, dado que su radio de acción fue Madrid, plataforma más significativa del Estado y sus instituciones que la  de Navarra. Nada le quedó por decir de la biografiada, ya que como trabajo de investigación se refiere tanto al personaje de Huici como al contexto. Huici es considerada, junto con Clara Campoamor y Victoria Kent la tercera abogada de la República, y, aunque no alcanzó escaño como sus compañeras de abogacía, fue una socialista ejerciente, una feminista militante, una abogada especializada en la delincuencia infantil y en la protección de los niños delincuentes y posteriormente una moderna pedagoga exiliada.  La publicación contiene más de 1000 notas a pie de página que informan de cualquier dato relativo a la época, la persona, su profesionalidad como abogada, las circunstancias políticas y sociales, las conferencias que impartió y donde, los mítines en los que participó y con quien, un apéndice hemerográfico y textos publicados en revistas como El socialista, Revista de Organización científica, La Voz, Revista de la dona y otras. Recoge también un índice onomástico

Coinciden ambas publicaciones en los datos esenciales de la biografía, siendo la una más para todo tipo de lectores y la segunda, entiendo, más extensa y académica, para uno versado, interesado en el tema.

DATOS BIOGRÁFICOS

Matilde Huici, nace en Pamplona en 1890 en el seno de una familia liberal de tradición republicana, Juan Huici Lacunza y Asunción Navaz Huici. El matrimonio tuvo cinco hijos, Ramón, Josefina, José, Matilde y María del Pilar. Al nacimiento de esta última (1892) sucedió el fallecimiento de su madre, por lo que ambas hermanas se trasladaron a vivir a San Sebastián con su tía Marcelina, casada con el militar José García Domínguez. Tenía Huici entonces dos años.

En 1904 se matricula para estudiar la carrera de Magisterio en San Sebastián, en la Escuela Normal de Maestras En 1906 es maestra de Primera Elemental. Hace prácticas en la Escuela Normal de Maestras de Guipúzcoa En 1908 obtiene el título de Maestra Superior de Primera Enseñanza en la Escuela superior de Maestras de Bilbao. En 1909 al 16 es destinada como profesora de párvulos en las Escuelas de Ategorrieta en San Sebastián, de la que en 1911 fue nombrada directora.  

Pero a Huici la situación se le queda pequeña y quiere ir a ampliar estudios en Madrid y hacerlo en la Residencia de Señoritas que dirigida por María de Maeztu se había abierto el año anterior (1915). Canalizaba Maeztu las aspiraciones de las mujeres que querían cursar estudios superiores.  Escribe Huici a María de Maeztu, consigue recomendaciones de gente de la nobleza y con humildad , entiendo, no exenta de audacia, pide que le habilite una cama, aunque sea en el desván con tal de estar en la Residencia. Posiblemente esa fue la decisión que le abrió paso a todo lo que estaba por llegar en su vida, ya que la Residencia era obra de la Institución Libre de Enseñanza ( ILE) y  dependía de la Junta para la Ampliación de Estudios.  La Institución Libre de Enseñanza tenía influencia internacional, prestigio intelectual y capacidad para becar a sus alumnos en el extranjero, ocupaba los puestos intelectuales con las figuras más decisivas. Huici era tenaz, inteligente y hábil. Autorizaron las Escuelas de Ategorrieta licencia para ausentarse de su puesto, aunque sin sueldo. Fue a Madrid, consiguió que Maeztu la admitiese sufragamdo su estancia en la Residencia con una pequeña beca y dando clase en el grupo de niñas del Instituto Internacional Boston. Cursó, residiendo allí desde 1916 al 19, Estudios Superiores de Magisterio. La estancia en la Residencia la ayudó a conocer y contactar las mujeres “modernas”, buenas profesionales, intelectuales y creativas: Goyri, Aragonéses, María Lejárraga, Isabel Oyarzabal, María Sánchez Arbós, Concha Méndez y también a intelectuales como Ramón Menéndez Pidal, Jorge Llopis o Ramón Gómez de la Serna. Paralela en actividades a la Residencia de Estudiantes, tenían actos y conferencias en común. La Residencia de Señoritas disponía de una buena biblioteca y las clases en el Instituto Boston, asociado a la Residencia,  la ayudaron a hablar con fluidez inglés. Las clases de párvulos le servirán como experiencia pedagógica moderna cuando se exilie a Chile y  los contactos con la Junta de Ampliación de Estudios le serán necesario cuando solicite una beca ( JAE) para estudiar las instituciones de delincuencia infantil en Estados Unidos; entonces estará ya por acabar la carrera de Derecho.

Desde mi punto de vista, Huici tenía ambición  para conseguir lo propuesto. Escribe desde Villafranca a María de Maeztu y le muestra su interés de ser profesora del Instituto Escuela de Segunda Enseñanza; se lo conceden, pero renuncia. Es tenaz y muy trabajadora. Por estas fechas, 1919, consiguió el título de Bachiller en el Instituto de San Isidro, terminó Magisterio y se matriculó de tres asignaturas en la Facultad de Filosofía y Letras teniendo de profesores a Ortega y Gasset y Luis de Zulueta, entre otros. Se matriculó también por libre en seis asignaturas de Derecho. En los años 20, 21 y 22 es profesora de la Sección Preparatoria del Instituto Escuela, imparte clases de Literatura en el Centro de Estudios Históricos, que preside Ramón Menéndez Pidal e imparte clases trimestrales para extranjeros que organizaba la JAE.  Abandonó por estas fechas Madrid porque ganó una plaza de Inspectora de Enseñanza en Tenerife. Traduce del francés a Montesquieu y sigue manteniendo una relación profesional con el Centro de Estudios Históricos, teniendo como apoyo a Menéndez Pidal. Sigue cursando asignaturas de Derecho por libre. En 1922 ya no le queda más que alguna asignatura para terminar la carrera de Derecho, es una profesional y quiere especializarse. Pide a la JAE que le conceda como pensionada sin sueldo en Estados Unidos una beca para estudiar las instituciones relativas a la infancia delincuente. Se le concedió, dadas las muy buenas relaciones con el secretario José Castillejo y los apoyos recibidos. Se trasladó a EEUU, college Milddlebury (Vermet). En Nueva York amplió formación sobre niños desvalidos y en Bostpn estudió Psiquiatría infantil. Tras sus éxitos americanos y con currículum ampliado, vuelve a España en 1926. Es una abogada, le falta alguna asignatura para acabar la carrera,  especializada en EEUU de delincuencia infantil. Ahora iniciará la etapa “feminista”. 1026 es el año de la creación del Lyceum club en el que se implicará

 

martes, 29 de junio de 2021

Zéjeles de Alborada, Paloma Fernández Gomá.

 


La autora, Paloma Fernández Góma, es fundadora y directora de la revista “Dos Orillas", una publicación que mantiene, estimula y divulga la creación literaria de las “dos orillas” España y el Marruecos,; es escritora, poeta y crítica literaria, con un amplio currículum de obra escrita de la que dejaré constancia, licenciada en Geografía e Historia, maestra, y miembro de honor de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua española y pertenece al Club de Amigos de Marruecos en España

La tradición cultural entre España y el Magreb dio origen a una edad de oro de la Literatura española, ( es opinión que me trasmitió el arabista Juan Marsá) previa a la que los críticos llaman así, ya que fue la aportación de textos de otras culturas a través de Al Ándalus que abrieron una nueva fuente de creación temática en la nuestra. Todo amante de la poesía sabe la importancia de este género literario en la cultura árabe. Los zéjeles de Fernández Gomà recuerdan el género zejelesco, las moaxajas y las jarchas y nos retrotraen al nacimiento de la lírica castellana y, en este caso, de la hibridación de la cultura y la lengua castellana con la árabe. El zéjel andalucí está escrito en árabe coloquial, también en hebreo, que, junto con el romance, son los idiomas que se hablaban en Al Ándalus. Se considera hoy una composición estrófica en la literatura española de origen árabe. Se compone de un preludio, o estribillo, que marca el tema, seguido por cuatro versos, tres de ellos monorrimos y un cuarto de vuelta que enlaza con la rima del tema inicial o estribillo y da entrada a éste. Suelen ser versos octosílabos.  Quizá la lejanía en el tiempo nos ha hecho olvidar no solo su origen sino la capacidad para escribirlo, aunque todos recordemos el más conocido de nuestra literatura, el zéjel de las tres moricas “Tres moricas/ me enamoran en Jaén”. Los zéjeles estaban hechos para ser cantados con violas laudes e otros instrumentos musicales, de ahí su nombre zéjel, voz.

Si su origen es árabe, es latino o es castellano ha sido debatido por estudiosos como Manuel Menéndez Pidal, Emilio García Gómezo Federico Corriente Córdoba. Lo que no se discute es que es híbrido, dos culturas o, como la revista que dirige Fernández Gomá, producto de dos orillas que en un momento de la historia confluyeron. De este tipo de estrofas hispano andalucíes son las más conocidas Diwan o  Cancionero de Iben Guzman y los de Al-Acma al-Tutili o el Ciego de Tudela (S XI).

 

ZÉJELES DE ALBORADA  Paloma Fernández Gomá

 Editorial ImagenTa, Tarifa, 2019.

Es una publicación bilingüe, castellano y árabe. La traducción al árabe es responsabilidad de Chakib Chairi, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Tetuán, miembro de la Asociación Marroquí de Estudios andalucíes, miembro de la Asociación de la Memoria andalucí y de la Asociación Tetuán, secretario general del Club de Estudios y Relaciones Culturales entre Marruecos y España, ASMIR.

A modo de primer prólogo, abren el poemario unas palabras previas de Aziz Amahjoou., profesor de la Universidad Mohamed I de Nador, Recuerda la historia de los zéjeles y sus cancioneros y se congratula de la continuidad de Fernández Gomá en las tradiciones comunes. Resalta la calidad poética de la luminosidad en los poemas de la autora y señala el simbolismo utilizado para marcar los lazos de unión entre dos pueblos y dos tradiciones literarias, la marroquí o árabe y la española.

El segundo prólogo se debe al crítico y ensayista malagueño José Sarriá que  explica como el zéjel forma parte de muchas cantigas galáico portuguesas, villancicos castellanos, rondeles franceses y otros poemas italianos y mediterráneos. Recalca la labor de Paloma en fomentar la interculturalidad y entiende que el conseguido poemario forma parte intrínseca de su labor de entendimiento poético y cultural.

Tradición y modernidad en este poemario de zéjeles

Tradición : El poemario consta de XVII zéjeles. Yo entiendo que es un culto de lujo a la tradición la utilización de la estrofa que le da nombre. Poco empleada hoy, dado la marcada tendencia al verso- librismo, precisamente este poemario por su empleo estrófico es original y sorprendente, dado que Fernández Gomá lo utiliza magistralmente. Al menos para mí es placentero, ya que soy admiradora de la perfección formal de los zéjeles y de la sorprendente capacidad metafórica de la poesía hispano árabe. Tengo un arabista en la familia que me inició a degustarlos. En segundo lugar es tradicional en cuanto al empleo como tema poético de la alborada, ya que las albadas son frecuentes tanto en la poesía hispanoárabe como en la castellana siempre en contextos de separación de los amante, que aquí no se da.

Modernidad: Es el cambio de contexto de ambas tradiciones. Veamos: Los zéjeles, precisamente por su uso para el canto y para el juego, solían ser de temática erótica, e incluso desenfadadamente pícara e insinuante, así son muchos de los incluidos en los diwanes, tanto de Abn Guzman como del Ciego de Tudela. En otros casos sirven para hacer crítica política o social, elogio del vino o de la irreverencia. Pero estos Zéjeles de la Alborada están hechos con la sutiliza del Haiku oriental, un oriente más allá del Magreb, Japón. Nada hay de crítica y mucho de contemplación y éxtasis. Son un canto a la finura, la trasparencia, la naturaleza. No hay un protagonista humano, si acaso la mirada extasiada, hay un protagonismo del entorno muy sutil en el que la paz y la sintonía existe y se nos rebela. El canto del ruiseñor, el alba, la espuma, la jara, el monte, la tarde, la rama, los trinos, los pájaros el mar, las rosas, la sintonía. Así es el primer poema que abre este texto:

En la alborada veía / Que en la brisa desprendía 

 De mi zéjel leve bruma/ calma densa de espuma/en el arco de la pluma/ que el ruiseñor sostenía                                                                                               

En la alborada veía/que la brisa desprendía " (p.18)                                                                                                                                                                                                                                        Todo el campo semántico del poemario se refiere a la naturaleza. La alborada es naturaleza, pero también es tiempo concreto, el tiempo que media entre la noche y el día que aparece. ¿Hay como dice el prologuista simbolismo en la historia del ruiseñor que mudó de trino – lenguaje - Berbería- Andalucía? (p11) no me atrevería a afirmarlo. El lenguaje poético de Fernández Gomá es simbólico, no es puramente comunicativo sino semántico y abierto. Entiendo esta lectura como el breve espacio que media en un amanecer, una alborada en la que cabe la melancolía de lo de más allá y el canto que unifica los espacios donde el pájaro – el ruiseñor- canta. Aunque la escritora nos da pistas de los espacios ¿es la ilusión de la “cobardía” un recuerdo de Boabdil? ¿Es el ruiseñor que huye los musulmanes expulsados? Todo da cabida a la sugerencia que nunca es explícita sin poética, pura sugerencia. Queda el lenguaje poético, mucho más poético que la historia real.

El canto es un canto único y esa idea de continuidad está conseguida porque los diecisiete céjeles tienen idéntica rima en el estribillo inicial- ía – con lo que el poemario se continúa con una melodía que sigue a la original hasta el desenlace apoyado en idéntica rima de estribillo: Cité el primer poema, vamos con el segundo

"En su pico melodía  / por la noche y el día "(p. 20)   segundo zéjel                          

"Se hace azul la bahía / y en rumor oscurecía" (p.60) penúltimo zéjel 

"En el canto sintonía/ que el ruiseñor sostenía" (p.64 )  último zéjel                             

Otro signo de modernidad en distinto contexto al que me refería es “la alborada”, que da también nombre al poemario. En los poemas hispano- marroquíes y castellanos el alba marca la separación de los amantes, por tanto, se utiliza en contexto erótico y aquí no hay erotismo, aunque si haya encuentro- ya que habla por primera vez de doncella desposada- puede referirse a esa unión simbólica de cantos – pueblos- juntos en uno que entona el ruiseñor.

En definitiva, mi criterio es que merece la pena recrearse en sus zéjeles de Paloma Fernández Gomá y que siento alegría de que los continúe. Un poemario sabio que une las tradiciones pero las lleva más allá, en un contexto del siglo XXI donde la naturaleza ha ocupado el mejor sueño y el deseo de plenitud y paz de los hombres y las mujeres que la contemplamos y que sin embargo arrastran en su sintonía hasta el hoy lo mejor de la poesía medieval.

Bibliografía de Fernández Gomá

Poesía: El Ocaso del Girasol. Ed. Fundación José Luís Cano, Algeciras, 1991Calendas. Editorial Torremozas, Madrid, 1993; Senderos de Sirio. Ed. Ayuntamiento de Bornos, Cádiz, 1999; Sonata floral. 1999; Umbral de vigilias.; Paisajes íntimos. Ed. Corona del Sur, Colección Biblioteca General, Málaga, 2000; Lucernas para Jericó. 2003; Tamiz del desasosiego. 2003; Cáliz amaranto. Editorial Torremozas, Madrid, 2005; Ángeles del desierto. Ed. Ayuntamiento de Málaga, 2006Desde el alféizar. 2008; Acercando orillas. Fundación Dos Orillas, Diputación de Cádiz, 2008; Zéjeles de alborada. 2010, versión bilingüe español-árabe, editorial ImagenTa, Tarifa, 2019 Espacios oblicuos. Ed. Devenir, Madrid, 2015; Interpretación de Dulcinea. Ed. Corona del Sur, Málaga, 2015 (poesía visual); Las edades del alma. Editorial Torremozas, Madrid, 2016; Iris. Editorial Ánfora Nova, Córdoba, 2017Narrativa: Veinticuatro retratos de mujer. Ed. Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano, Algeciras, 2007