martes, 14 de septiembre de 2021

LOLA DE LA SERNA: A LA HUELLA DEL ALTO CÁNTICO: CURUPAITí

 


CURUPAITÍ existe: es un lazareto situado en Brasil, llamado también"la última casa". Ocías, otro nombre que aparece en el libro con voz propia, ha sido tomado de la Biblia, porque él, como los que viven en Curupaití, ha sufrido en su cuerpo y en su alma la huella del destierro. Sus nombres, así como la historia y circunstancias, fueron tan sugerentes que me deslicé por sus voces para cantar con ellos su sed y mi esperanza.He creído necesaria esta aclaración. Curupaití, pienso, puede ser y estar en esa frontera que separa una mano de otra. (Lola de la Serna)


Existen en la tradición poética oriental – y también en la occidental- caminos de indagación trascendental o metafísica, siendo uno de los más bellos el camino de la fusión amorosa espiritual que integra lo sensual- la Mística, cuyo ejemplo más citado es el Cantar de los Cantares. Los poemarios de Lola de la Serna se remontan intemporales a la tradición mística, una de las mejores tradiciones españolas y al mismo tiempo más universales de las tradiciones poéticas. Poesía sacra, no pietista, poesía como ansia trascendente- que no religiosa como seguidora de norma - según la lúcida exposición de Leopoldo de Luis en su Antología de Poesía Religiosa a cuya interpretación de “religión” como “religare” me remito: Atar, como si la religión uniera al hombre con la divinidad o con sus orígenes. Esta tradición sacra es la que escribe Lola de la Serna, que no obedece a normas o sistemas de creencias, pero que conecta con lo más hondo de la tradición mística española desde Ibn Árabi de Murcia a San Juan de la Cruz y también la heterodoxa de Molinos. Por vía de la preocupación metafísica y trascendental, indaga como la poética última de Juan Ramón Jiménez, la filosofía poética de María Zambrano o la búsqueda esencial de José Ángel Valente en cuyos estudios de mística me he basado para poder interpretar unos poemas. El lenguaje en De la Serna fluye limpiamente en función de alegoría que lleva oculta y que excede al lenguaje instrumental racionalizable, cuya expresión es fruto de una experiencia extrema y los poemas “restos de un estado privilegiado de la consciencia en que esta accede a un estado de lucidez sobrenormal”. Si es difícil para un lector acceder al sentido de esa experiencia, más para alguien como yo no iniciado en esas alturas, es fácil sentir y dejarse raptar `por esa poesía radical de expresión de lo inexpresable. Lo difícil es desvelar los velos e intentar racionalizarla. De todos es sabido el intento de interpretación de la mística por teorías del psicoanálisis freudianas y su fracaso, pues no es solo el cuerpo ni su biología y sus impulsos eróticos sino el espíritu humano que en la materia se encarna y el Arte que se resiste a simplificaciones categóricas. Racionalizar el texto parece tarea imposible, ya que los propios poetas lo niegan¨

“Ese saber no sabiendo/ Es de tan alto poder/ Que los sabios arguyendo/ Jamás le pueden vencer/Que no llega su saber/A no saber entendiendo/Toda ciencia trascendiendo” (San Juan de la Cruz)

 

CURUPAITÍ

LOLA DE LA SERNA : Torremozas, Madrid, 1988. Fue presentado en la Biblioteca Nacional de Madrid.

El poemario debe ser entendido como un poema unitario, un solo poema fraccionado. Dialogado como el Cántico espiritual con cuya cita se abre, se continúa y se cierra, es poemario circular, una de las especialidades los poemarios de Lola de la Serna.  La alegoría amorosa en la tradición metafórica del Cantar de los Cantares, se apoya también en otro texto bíblico El libro de los Profetas, así el Libro de Oceas y su historia amorosa, aunque la propia Biblia que he manejado llama la atención a que “deben entenderse como símbolos, a modo de parábolas"

Escrito en versos blancos endecasílabos, pentasílabos, alejandrinos, a veces diseminados, versos clásicos sin rima, con ritmos cuidados. Poesía alegórica, los símbolos polisémicos fluyen en el hilo argumental transformando el texto en palabras esenciales cuyo poder de sugerencia trasciende la escritura y su sentido: “La Muralla”, “la Rosa”, “el Espejo”, “el Sueño, el Olvido, “la Identidad perdida”. El verbo”, aparecen en este primer poemario y tendrán su desarrollo en poemarios posteriores. El campo semantico es filosófico y trascendente.

Los planos argumentales se entrecruzan para trazar la urdimbre:  Oceas, era en el texto bíblico un profeta casado con una ramera. Curupaití, el lazareto, es en este texto arquetipo de la estirpe humana que olvida su destino sagrado y representa aquí no a Israel sino al género humano infiel a Dios por sus idolatrías, que sufre y persigue amores, olvidando que es grandemente amada. La misión de Oceas en el poemario es el mensajero cuya misión consiste en recordar su origen, vigilar y orientar sus pasos.  Palabras como “Raza”, “Patria”o “Linaje” tomados  del texto del que proceden, son referidas aquí, entiendo,  a la naturaleza del hombre, llamado a la purificación, a no olvidar su origen y su destino, raza sagrada cuya patria no es la tierra y  cuyo origen proviene de Dios.  De la Serna se sirve de la creación de un lazareto- vía purgativa- para mostrarnos a Curupaití recluida y enferma, sin libertad, exiliada, separada, deseante, con la herida de la memoria a cuestas, buscando la luz. Oceas, el mensajero, la dirige, encauza y la va haciendo recordar su más allá ( 34, 35, 37, 41, 43, 44) – vía iluminativa- y  dándole a entender que solo a través del Amor ( 41, 42) y del misterio de la Redención vencerá a la muerte y llegará al Edén primero. La iluminación (46) abrirá la tercera vía- la unitiva- donde no existe el tiempo ni la distancia, sino la luz, la identidad, la infinita altura. (46) Entiendo que el texto muestra las tres vías que la poesía mística necesita para llegar a Dios y a la fusión amorosa.

 Creo importante reseñar que la poesía mística en De la Serna se funde y enriquece con un lenguaje de corte profético o visionario que crea poesía más allá del texto del que procede, pues Curupaití es un texto altamente poético y  trascendente, dado que el plano poético y su dominio formal del verso clásico sin rima con conseguidos ritmos transfigura la historia. La lectura cabal no debería atenerse solamente a la tradición religiosa bíblica sino a Platón, a Calderón, la mística sufí, la Cábala, la Torá y las filosofías donde confluyen las religiones.

Poemario unitario donde cada poema mantiene la tensión de la alta poesía, la simbología les dará una resonancia mayor que la argumental, transformándolos en otra cosa más radical: Alegoría de la vida, del destierro y de la no finitud, de la redención por el Amor. Experiencia radical de nombrar lo innombrable.

Creo que siempre he admirado en los poemarios de Lola de la Serna su cosmovisión, cualidad que hace que cada poemario sea inimitable. Su visión personalísima de ver el mundo y su capacidad de expresarlo con una sabia forma poética, casi en estado de rapto. Una gran poeta.


Ahora, en esta hora que estoy ante tus ojos

anudaré palabras e irán cayendo velos

como si fueran hojas

                                 para tornarse voces,

canto, nostalgia o nube que se abre en soledad

y sueña

con ser brisa en los trigos

por no morir del todo

                                       ahogada en el lamento

donde la vida exige salvarse a dentelladas

Espera, no nos niegues

                                                la sombra de tus manos

también entre las piedras florecen flores

Mira:

Existe una frontera entre la piel y el yo

negarla es negarte y escuchar tu latido

y hoy quizá sea el tiempo de amor y de manzanas;

además oigo pasos,

ya no es tiempo de huída

ya se oyen las voces

                                 desde el sendero eterno:

Una historia la nuestra, la de todos.


Bibliografía, 

Curupaiti, Torremozas, Madrid, 1988; 

Adan Cadmon, Editora Regional de Extremadura, Mérida, 1993; 

El Corralón, Madrid, Nostrum, Madrid 2008,

 El Parpadeo del Tiempo, Vitruvio, Madrid, 2013

 El Solo del Espejo, (trilogía) Vitruvio, Madrid 2015.

 

 

 

lunes, 9 de agosto de 2021

CARMELA SAINT MARTÍN, CRUEL VENECIA,

 


Cruel Venecia, Colección Literaria Navarra, Edición y estudio, J.L. Martín Nogales, Pamplona, Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra, 1994.

José Luis Martín Nogales, responsable de la edición, fue catedrático de Literatura Española en la UNED, director de la revista de cuentos Lucanor y director del Centro Asociado de la UNED

Carmela Saint Martín, autora de los cuentos, es el nombre literario,  de María del Carmen Navaz Sanz, nacida en Pamplona en 1895. Hija de la directora de la Escuela Normal Ana María Sanz Huarte y de Teodoro Navaz Huici, funcionario de la Diputación de Navarra, Navaz Sanz perteneció a una familia de ilustrados (1) Dada la condición de directora de la Escuela Normal de su madre, nació en el piso alto de la Escuela de Magisterio de la Plaza de San José donde su familia vivía. Desde la infancia estuvo arropada por una intensa vida cultural, pues la Escuela de Magisterio era la casi única institución intelectual de Navarra. Bajo el nombre de Carmela Saint Martín, se incorporó tardíamente a la vida literaria, pero, pese hacerlo ya sexagenaria, su obra alcanzó premios y reconocimientos dignos de resaltar, desarrollando una carrera de altura.

El estudio previo de Martín Nogales recoge la biografía de la autora y organiza los materiales de la edición, tomando de la obra literaria exclusivamente su faceta de cuentista de la que recoge doce cuentos de los 200 publicados. Es esta una antología en cuyo estudio previo Martín Nogales nos informa de la obra completa a la que ha tenido acceso, y de las aportaciones de la prosista navarra al género del cuento. Por no haber tenido en mis manos otra obra que la que hoy comento, me remitiré a hablar de los cuentos que incluye ésta.  Localizada en la Biblioteca General de Navarra, este estudio vio la luz en 1994. Es posible que los libros publicados en vida de la autora no estén abiertos al préstamo, o también que, al desarrollar la autora toda su obra literaria fuera de Navarra, en Euzkadi y Madrid, no se haya podido en su momento contar con ejemplares de su obra completa, hoy cuidada por sus sucesores. Este texto está en deuda con el autor de la publicación José Luis Martín Nogales. Dicho queda mi agradecimiento.

Al margen del texto, constato que tres de las mujeres navarras con presencia pública a caballo entre dos siglos estuvieron emparentadas: Ana María Sanz Huarte, Carmela Navaz Sanz  (Carmela Saint Martín) y Matilde Huici Navaz Igualmente constato que las dos escritoras navarras que rebasaron el ámbito local de esta época– Carmela Saint Martín y Carmen Baroja - tuvieron más presencia pública en el País Vasco o Madrid que en Navarra, aunque, aparte de cierta recreación de la mitología vasca, entiendo que nada hay de común en ambas escritoras.

Fue Carmen Navaz Sanz, una de los once hijos del matrimonio. Lectora precoz y muy arropada, tuvo a su disposición los libros infantiles de la Biblioteca de la Escuela de Magisterio y vivió la cducación desde la infancia sin desigualdad. Estudió Magisterio, como su madre y como Matilde Huici, y terminó la carrera en 1914 con premio extraordinario y titulación de Maestra de Primera Enseñanza. No ejerció la docencia como Sanz Huarte ni se matriculó en la Universidad de Derecho y ni amplió conocimientos en el extranjero como Huici Navaz. Carmen contrajo matrimonio en 1916, dos años después de acabado Magisterio, con el abogado Rufino San Martín Larraz y cambió el domicilió de Pamplona a Madrid donde su marido trabajaba para el periódico El Sol que dirigía Manuel Aznar, periódico que posteriormente dirigirá San Martín en Barcelona a donde el matrimonio trasladará su residencia, para, por temas de salud, terminar recalando en San Sebastián donde Rufino San Martín ejerció la abogacía.

Nada reseñable parece haber intelectual en vida de la futura Carmela Saint- Martín, ayudar a su marido como secretaria, atender sus labores del hogar y a sus tres hijos. En 1936 la coyuntura de la guerra civil parece determinar que los San Martín fueron afines a las ideas del nacionalismo vasco, aunque antes el abogado militara en el Partido Republicano Federal, ya que fue el PNV quien rescató al abogado de la cárcel y le ocultó, teniendo que exilarse a Francia porque también era buscado por los nacionales. Volvieron posteriormente a San Sebastián donde continuó Rufino San Martín como abogado hasta su fallecimiento en 1950.

 Es a la muerte de su marido cuando nace la escritora Carmela-o Karmela- Saint Martín. De su marido toma el apellido, afrancesándolo “Saint Martín”; de su voluntad vasca el nombre Karmela, o Carmela V (viuda) de Saint Martín. En mi opinión, optar por la utilización del apellido del marido como nombre literario, aunque sea afrancesándolo, sigue cierta tradición femenina decimonónica y su postura oscila en un inicio entre la modernidad independiente y la convencionalidad de ocultación personal

La voluntad de escribir fue firme. En 1955 va a optar por presentarse a premios públicos para poder publicar, y lo hizo concursando al recién creado premio de cuentos Leopoldo Alas, Clarín. Desde ese año hasta 1989 en que falleció su presencia en certámenes, premios y entrevistas la convirtieron en una escritora reconocida. Además de ganar el Premio Clarín y el Doncel, colaboró en La Estafeta literaria, Cuadernos Hispanoamericanos dos de las revistas literarias más prestigiosas de la época y en los periódicos Triunfo, Blanco y negro, de ABC, La Gaceta ; Arriba; Ya e  Informaciones.

LOS CUENTOS ANTOLOGADOS

El responsable de la edición, José Luis Martín Nogales afirma que ha sido su intención recoger los diversos tonos de la autora, por lo que los cuentos son diversos aunque mantengan, por una parte, unidad de estilo y preocupaciones formales dentro de una concepción tradicional no experimental. Y por otra parte, aunque sean diversos en la temática, son cuentos del género negro. Recalca Martín Nogales que el prólogo de Esteban Padrós de Palacios en su primera obra apuntaba la originalidad de la autora en no seguir la moda del momento, que era de la literatura social o de denuncia y compromiso- tan abundante tanto en la novela como en la poesía- y retomar la tradición de la novela naturalista del S. XIX. Desde mi punto de vista, algunos de los cuentos enlazan más bien con la literatura tremendista del Pascual Duarte de Camilo José Cela, publicada en 1942

La estructura narrativa es lineal, narrada por un narrador omnisciente, aunque alguno se cuente en primera persona. No hay lugar para el juego ni experimentación, que también empiezan a ser frecuentes en la Literatura de los años 50- 60. Observamos que los cuentos publicados frecuentemente se reputen en otros textos posteriores, tal vez sea fruto de cambios y retoques.

Ligeramente negro fue el primer libro publicado y “Naufragio” el cuento con que concursa al Clarín en 1955, que no ganó pero la situó en el mundo literario. El título adelanta ese matiz de narraciones dentro del género de la novela con desenlace fatal. La Cremá” y “Naufragio” y “La Juana”, fueron incluidos en esta primera obra. “Muestra de ese tremendismo, “La Cremá” y la narración más tardía, “Montaña sobre Montaña” son narraciones con un final dramático, ambiente cerrado y rural y tosquedad propios de una naturaleza maligna que desemboca ineludiblemente en tragedia. Los cuentos no son policiacos, pero si negros ya que, como apunta Martín Morales, casi todos acaban en muerte o asesinato.  “La Juana”, sin desenlace mortal, sigue la tradición de la novela picaresca, en la que un pícaro codicioso acaba burlando a otro pícaro, aunque en este caso las pícaras sean femeninas: la dueña y la criada. Hay implícita en alguna de las narraciones una cierta condena moral en la burla a la codicia, que acaba siendo inútil ante lo más valioso: la vida. Ejemplos de ello son tanto en La Juana como Naufragio, donde el protagonista muere rodeado de perlas siendo éste, como dijimos, el relato que presentó en 1955 al premio Leopoldo Alas, cuando su nombre era desconocido en el mundo literario

 El segundo libro de cuentos publicado, Con suave horror, fue Premio Leopoldo Alas en 1963. Consta de 13 cuentos a los cuales pertenecen “Montaña sobre montaña”,Dos navajazos”, “Verboten” y “El testamento”. “Dos navajazos” se sitúa en tiempos de la guerra Carlistas; y del diálogo entre un carlista y un liberal se deduce la inutilidad y el sin sentido de las contiendas bélicas, tema también apuntado en “Verboten” (peligro en alemán) título de un cuento interesante en el que da cabida por primera vez a la compasión: Los guerreros desnudos convertidos en jóvenes sin sus uniformes bélicos son casi niños y no merecen no morir, porque son iguales que “los nuestros”. También por primera vez introduce cierto lirismo al hablar de los cascos guerreros vacíos y abandonados como juguetes en la playa. En “El testamento” incluye cierto tema mágico tétrico e introduce lo sombrío inexplicable. El tema bélico será retomado en “Tablas que es un relato igualmente pacifista y cuenta el encuentro de dos partidas, una de carlista y otra de liberales que se despiden sin luchar. Los Rayos paralelos, situando la trama en la segunda guerra mundial, y sugiere la venganza del destino en forma de rayos que van a destruir a los alemanes que destruyeron a los judíos.  Los relatos están incluidos en Con suave horror. Una nueva publicación de la autora que fue presentada y ganó el Premio Doncel   con el título Después de los milagros, y salió a la luz bajo el título Los demonios mudos Narraciones crueles. “Cruel Venecia, contiene el cuento que da el título a esta publicación y, desde mi punto de vista, no es el mejor aunque sea el más extenso. Hay en él cierto culturalismo recreando la crueldad veneciana, el puente de los suspiros y las mazmorras donde los condenados se ahogaban al subir la marea.

Carmela Saint Martín continuó escribiendo y retocando lo escrito en 1967, 1968 y 1971 y publicó dos novelas cortas Señoras de Piso y Ternura infinita, además de tres libros de narraciones para niños.

La Transición española de 1975 puso el acento en lo local y autonómico. Esta vez la escritora apuesta por lo que está en auge y recopila y publica Nosotras las brujas vascas, con prólogo de Julio Caro Baroja, recreando la mitología vasca y la tradición oral. El Cardo, repite con otro título el ya publicado Mi ama Demetria, quizá algo modificado. Es recreación de la mitología vasca de tradición popular que cree que el cardo que se pone en las puertas de los caseríos sirve de protector de los malos espíritus de las sorguiñas y que no hacerlo trae mal agüero. No es una narración simbólica idealizada y no hay lirismo sino sordidez, ya que el niño protagonista que narra en primera persona su vida en el caserío pierde los dedos del pie devorado por un cerdo.

Continua la autora adscrita a la literatura negra y prosigue su carrera literaria con Los Rayos paralelos, publicado en 1977, que conforman 19 cuentos, algunas antiguos– “Dos navajazos” - y otras nuevas narraciones- De Nosotros los vascos, esta antología recoge un cuento de nueva creación El puerto de San Sebastián. Por los títulos entendemos que se preocupa la escritora en más trabajo de recopilación que de creación y, aunque va a continuar afín a la literatura negra, pone en orden sus cuentos.

En una antología de 12 cuentos habrá por fuerza muchos temas que se nos escapen y no podemos trazar un seguimiento riguroso de su trayectoria literaria. Tampoco recoge esta antología ninguna muestra de sus cuentos para niños. J.L. Martín Nogales, que ha tenido acceso a la obra completa, afirma que hay una evolución en las estructuras narrativas, e historias contadas por distintos personajes sobre un mismo tema similares al Decamerón; que en otras narraciones el personaje cuenta su historia en primera persona y que la autora siempre sigue siendo fiel al género negro. Muestra de ello es, pienso, “El Puerto de San Sebastián,” uno de los últimos cuentos publicados donde no hay idealización, sino la historia de la desaparición en el puerto de un borracho.

Como conclusión : Sería de desear que el Gobierno de Navarra se decidiera a reeditar la totalidad de sus cuentos y de su obra narrativa, pues bien merece   la figura de Carmela Saint Martín ocupar un lugar literario en Navarra, ahora que la literatura femenina, por fin, va ocupando el espacio que le corresponde.

 

 

1 Remito a la biografía de Ana María Sanz Huarte escrita la catedrática Amelia Guibert  Navaz, María Ana Sanz Huarte (1868-1936). En primer término, mujer, Eirene editorial, 2012.La autora, nieta de Sanz Huarte, da una amplia información sobre los orígenes familiares y la genealogía

 

Bibliografía

Cuentos: Ligeramente negro, Barcelona, Editorial Rocas, 1959;  Con suave horror: Barcelona, Roca, 1965 Premio Leopoldo Alas, 1963; Los demonios mudos Narraciones crueles, Presentado al Premio Doncel   con el título “Después de los milagros”,  Madrid, AZ 1967; EL Servicio, Madrid, Azur, 1968; Nosotras las brujas vascas, San Sebastián, Txertoa, 1975; Las Seroras Vascas, San Sebastián, Txertoa, 1976; Los Rayos Paralelos, Madrid, Doncel, 1977; Nosotros los Vascos, San Sebastián, EV, 1978; Ene Doña Benigna, San Sebastián, LUR, 1979 Novelas  :Señoras de piso, Alfaguara, 1967; Ternura infinita, Madrid, 1968. Libros infantiles Después de los milagros, Madrid, doncel, 1967; Animalitos de Dios, Madrid, alameda, 1967. El perro Milord, Madrid, 1971Otros textos, Diputación foral, Hilarión Eslava, folletos tema de cultura  

jueves, 8 de julio de 2021

MATILDE HUICI NAVAZ, La tercera abogada de la República y (II )

 (continuación)


Matilde Huici, La tercera mujer: María Nieves San Martín Montilla, por Narcea Ediciones, Madrid 2009.

Matide Huici, (1890-19659 Una Intelectual Moderna Socialista, Ángel García Sanz Marcotegui,  Publicaciones de la Universidad Pública de Navarra, Pamplona, 2010, 

En 1926 Matilde Huici Navaz regresa a España, pero no se reincorpora a su plaza en Tenerife, obtiene la excedencia y se queda en Madrid.  Aprobó las asignaturas que le faltan para acabar la carrera de Derecho, obtuvo en esa fecha el título de Abogada (1926) e ingresó en el Colegio de Abogados y el en la Academia de Jurisprudencia, convirtiéndose en colaboradora de Jiménez de Asúa, amistad que mantendrá hasta en el exilio. Opositó a Instituciones penitenciarias y practicó el ejercicio libre de la abogacía. La prensa se hace eco de su trayectoria y Huici empieza a ser públicamente muy conocida. En sus planteamientos “feministas” sobre la igualdad, declara a la revista Estampa su lucha profesional pues les estaba injustamente negada a las mujeres abogadas las oposiciones de Registros, Notarías, Consulados y Judicaturas.

En 1928 Matilde Huici se casó con el Juez del Tribunal Tutelar de Menores Luis San Martín Aldeva. De familia conservadora, viudo con un hijo, el matrimonio se compenetraba familiar y profesionalmente muy bien.

En 1029 además de Madrid consta inscrita en el colegio de Abogados de Pamplona, donde también figura la primera abogada ejerciente en Navarra, Juana Lacunza.

Feminismo militante. Muy activa, compatibilizaba en 1926 y 27 ser miembro del Tribunal de Menores con impartir conferenciante en ingles a las chicas del Colegio Internacional de la Residencia de Señoritas y dar clases de Gramática y Composición en los Cursos de Vacaciones para extranjeros, por lo que siguió estrechando lazos con las modernas. Participó muy activamente con ellas en la creación en 1926 del Lyceum club, del que hemos hablado en numerosas entradas en este blog. Coexistieron en el Lyeum profesionales como María de Maeztu, pedagoga y directora de la Residencia que va a presidir el Lyceum, las abogadas Clara Campoamor y Matide Huici, escritoras como María Lejérraga, Encarnación Aragoneses, María Teresa León o Carmen Baroja, artistas plásticas como Maruja Mallo, Victorina Durán. La labor feminista del Lyceum Club forma parte del legado histórico por la lucha de la promoción de la mujer burguesa y la defensa de sus derechos, es opinión mía que está respaldada por los estudiosos que cada vez más la consideran la más importante aportación de la mujer hasta 1936, yo también.  La secretaria era la responsabilidad de Zenobia Camprubi. En 1931 era Matilde Huici vicepresidenta. Aportó su profesionalidad, impartió un curso de Derecho Político administrativo y participó con el Lyceum en la campaña por derogar los artículos del Código Civil y el Código penal contrarios a los intereses de la mujer (los mismos que Campoamor defendería en la constitución de la República de 1931) El Lyceum club sufrió el rechazo de medios conservadores, así la Iglesia Católica y La Gaceta Literaria; las lyceistas se defendieron en la prensa.

 La defensa de la mujer para Huici no se limitó al Lyceum, defendió la necesidad de reformar el Códigos Civil el Código Penal en debates, conferencias y actuaciones en distintos foros, la Sociedad Económica Matritense, La Academia de Jurisprudencia, en un mitin en la Casa del Pueblo socialista. Lo hizo participando con distintas organizaciones Asociación Nacional de Mujeres españolas o Ateneo de Divulgación Social o el Ateneo de Madrid. Su figura era ya muy conocida y sus entrevistas y opiniones podían leerse en los medios de comunicación. Va Huici uniendo a sus numerosos contactos otros nombres ilustres como Benita Asa, Benita Quiros, Cesar Juarros, Elisa Soriano, Concha Peña, Isabel Oyarzábal, José Antonio Balbontín, Rafael Salazar, Julio Bejarano, Mari Luz Morales, Margarita Gorriiti, Carmen de Mesa e internacionales como Paulina Luisi, Margaret Corbet o Cornelia Sorabji. Se había convertido en una figura pública. En 1928 actúa de vicesecretaria de la Asociación Española de Mujeres Universitarias y forma parte del comité de la Internacional Federatión of University Women y con Clara Campoamor organiza un consultorio jurídico para las mujeres profesionales. Participa en La Liga Femenina Española por la Paz y la Libertad, asociación perteneciente a la Women Internacional Leage for League por Peace and Freedon. Con el advenimiento de la República el Lyceum Club celebrará un homenaje a los nuevos embajadores de la República, algunos de los cuales tenían mujeres lyceistas- Zulueta, Besteiro, Pérez de Ayala, Álvarez del Bayo (debió de ser cuando Carmen Baroja se da de baja por encontrar el Lyceum se había politizado). En ese momento Matilde Huici era vicepresidenta y socia relevante,

Militancia política Actuación política y feminismo se confunden, o son la misma lucha en Huici, le gusta la política. Participó en la creación del partido Liberal Socialista, pero acabará militando con su marido en el Partido Socialista ya desde el primer trimestre de 1931. En el mismo partido militaron Victoria Kent y María Lejárraga. Huici formará parte de la Comisión Jurídica Asesora del Anteproyecto de la Constitución y se va a comprometer con la República y el Partido Socialista en sus declaraciones públicas a los medios y haciendo campaña por el partido a favor de los derechos de la mujer, que luego recogerá la Constitución de 1931 que defenderá en las cortes Clara Campoamor, afiliada al Partido Radical de Lerroux. Defiende Huici la participación de la mujer en política, el derecho al divorcio, el matrimonio civil, el sufragio femenino y la abolición de la prostitución, pero no sin que hubiera una reglamentación para emplear a las mujeres que la estaban ejerciendo. Abogó por la protección de la mujer y del niño y la investigación de la paternidad; impulsó el Instituto de Investigaciones Psicológicas sobre la delincuencia infantil.    Formó parte del Consejo superior de Protección a la Infancia. También se involucró en el Instituto de Estudios Penales.

Ángel García Sanz Marcotegui proporciona amplia información sobre la participación de Huici en política con datos y textos de hemeroteca, dado que tuvo mucha presencia en los medios. Muestra también la alta estima que tenían los ministros y cargos socialistas sobre su profesionalidad. Pese a la amplia información dada, me es difícil calibrar si Huici era ideológicamente moderada o, por el contrario, radical. Buscaba la sustitución de las congregaciones religiosas por profesionales laicas en las instituciones de protección de menores.  No parece que fuera anticlerical, dado que durante la guerra ella y su marido se comprometieron ayudando a una comunidad de frailes Capuchinos, pero sí parece hostil a que determinadas instituciones estuvieran a cargo de comunidades religiosas. Sus posturas, es opinión mía, fueron cada vez más de partido, implicándose en mítines de la Agrupación Socialista Madrileña, aunque también participara en los mítines del Partido Socialista de Navarra en Villaba, Tafalla y Pamplona y en otras provincias. Admiraba a la Unión Soviética. En 1934 pide viajar a Rusia para estudiar los métodos para la prevención de la delincuencia de menores en aquel país. Disminuye su presencia en las elecciones de 1934 y los gobiernos de la coalición Radical y CEDA, estando de ministro de Justicia el también como ella pamplonés Rafael Aizpún Sanatafé. El currículum de Matilde Huici se refiere a partir de esta época a sus actuaciones en el Derecho Penal y la preocupación y actuaciones por atajar la delincuencia infantil, alcanzando, según los gobiernos, más o menos protagonismo y responsabilidades. Entiendo yo que, pese a su brillante carrera como jurista, no parece que el Partido Socialista la promocionara lo mismo que a otras mujeres como ella que, habiéndose afiliado al mismo tiempo como fue el caso de kent y Lejárraga, llegaron a ser diputadas. No consta que la presentase en lista ninguna, tampoco en las listas municipales, pese a que sí actúa en mítines y, por los textos que se adjuntan, con un verbo brillante. También, entiendo, fue postergada con respecto a Kent, al fin era la suya mejor posición en la política penitenciaria que conocía bien. Mi pregunta sería cual pudo ser su relación con casi vasco Prieto o si pudo serle negativa su postura feminista en línea con la de Campoamor. Tampoco está clara su postura con respecto a Besteiro, institucionista, o si pertenecía a algún grupo dentro del partido. Huici, nos costa, fue claramente republicana, ya que desdeñó la promoción que le otorgaba como mujer ilustre la dictadura de Primo de Ribera. Dado los discursos, es claramente de izquierdas y, en mi opinión feminista hasta el final. Formó parte de la Asociación de Mujeres Antifascistas de España.

A pesar de que no comulgó con los ministros de justicia de la CEDA, en 1935 fue delegada en la Comisión de la Infancia y La Juventud en la Sociedad de Naciones en Ginebra.

Durante la Guerra Civil sigue con su familia en Madrid, su nombre aparece en asociaciones al lado de nombres de mujeres comunistas como Pasionaria, Constancia de la Mora, o Irene Falcón, publica declaraciones favorables a la Unión Soviética, sigue colaborando con la comisión de Auxilio Femenino y preocupándose de la infancia. En 1937 Manuel de Irujo la nombra juez de Menores. Es delegada nuevamente de la República en la Sociedad de Naciones en la Comisión Consultiva de Cuestiones Sociales y Humanitarias e interviene en la evacuación de niños españoles a Rusia.

Acabada la guerra en 1939 el matrimonio, su hijo y un sobrino se exilian a París, donde colaboran con el Comité de Ayuda de Refugiados. En Francia Huici visita a Azaña. En 1940 emigran a Chile y se establecen en Santiago de Chile. Al no por ejercer la abogacía por las leyes chilenas que lo impiden, el matrimonio y su hijo se readaptan a la nueva situación. . Luis Santa María emprende un negocio una fábrica de escobas. Matide Huici retoma su trabajo de traductora en Espasa Calpe y traduce a Montesquieu; su hijo trabaja en una cadena hotelera. Ingresaron en el Centro Republicano Español, pero sus nombres no aparecen en listas de españoles vinculados al PSOE, sí entablaron relaciones con personas del Partido Radical de Chile, entonces en el poder y Matilde Huici convence a Amanda Labarca, una de las más significativas feministas chilenas, para que se incluyera en las clases de extensión universitaria la formación de educadores para párvulos. El prestigio adquirido en España le sirve pata convencer al rector de la Universidad, Juvenal Hernández, y el rector decide crear la Escuela de Formación de Parvulistas. La primer directora  fue Labarca y después la dirigió Huici, ejerciendo una pedagogía innovadora. Todo lo aprendido en España es puesto en práctica en Chile y ejercerá una docencia  más preocupada más por la “educación en valores” que en “enseñanza” de materias. Hasta su jubilación desarrolla una etapa docente, tan activa y recordada en su país de acogida como la ejercida brillantemente en España. La escuela otorgaba título universitario. Matilde Huici Navaz  siguió asistiendo a foros internacionales de pedagogía y congresos. Nunca volvió a España, pesaba sobre ella una sentencia de muerte.. Murió, ya viuda, en Santiaga de Chile de 1965 a los 75 años.

 

 

domingo, 4 de julio de 2021

MATILDE HUICI NAVAZ, La tercera abogada de la República (I)

 

Palabras previas


Fue Antonina Rodrigo en la Residencia de Estudiantes la primera que me habló de Matilde Huici, nacida en Pamplona, la tercera abogada de la República. Quien que me dio noticia de Juana Ontañón fue Mercedes Ontañón, amiga y compañera de la ILE de mi suegro Plutarco Marsá. Poco a poco han ido apareciendo los nombres de las personas desconocidas para mí y relacionadas con Navarra.  Intento desde este humilde blog recordar a las mujeres navarras o no navarras que fueron ellas mismas y abrieron camino. Quiero hacerlo sin ningún tipo de censura ni exclusiones, porque la historia - y en ella la nuestra-  no será completa sin atender ambas márgenes del océano. Presté a Antonina la publicación de Ángel García Sanz Marcotegui “El Exilio Republicano Navarro de 1939 y busqué en mis lecturas las dos figuras desconocidas para mí con relación a mi tierra. Matilde Huici, muy importante, aparece en casi todas las publicaciones sobre la Edad de Plata femenina, las modernas, el Lyceum club y la Residencia de Señoritas. En 2009 apareció la primera publicación dedicada íntegramente a su figura. La segunda es de en 2010  

Matilde Huici, La tercera mujer: Biografía escrita por María Nieves San Martín Montilla, publicada por Narcea Ediciones, Madrid 2009. Es un  libro de divulgación de la figura de la abogada. Su autora es periodista, maestra y familiar de Huici. Por su cercanía con la biografiada tiene acceso quizá a   datos más personales y desconocidos. Maneja en su texto los archivos históricos, las fuentes familiares y añade el testimonio de su hijo Luis San Martín Huici, de su sobrino y sus parientes. Hace un seguimiento del currículum vitae profesional de Huici en Chile. Como no se le permitió ejercer la abogacía en el nuevo país de acogida, ejerció como educadora de educadoras una importante labor pedagógica. La autora de la biografía da fe de la etapa intelectual de la pamplonesa en Chile y su labor intelectual como traductora para Espasa y como pedagoga en el país de acogida que acabó siendo el suyo, pues tomó la nacionalidad chilena. Nunca regresó a España, según los autores pesaba sobre ella la condena por haber sido la responsable de la evacuación de los niños a Rusia. De lectura fácil, clara y bien estructurada, nos informa de las ideas políticas y sociales de Huici, su acceso a las responsabilidades políticas en la República, así como de su familia, educación y estudios. Incluye fotografías personales y familiares de la abogada pamplonesa en Chile con su marido Luis San Martín Adeva y su hijo Luis, una copia del pasaporte donde consta su nacionalidad chilena y una fotografía de un año antes de su muerte, donde la vemos ya envejecida los 65 años. Aporta textos de su correspondencia con algunos republicanos ilustres como Luis Jiménez de Asúa, Ángel Osorio y Gallardo y también de María de Maeztu.

Me ha llamado la atención la afirmación de Nieves San Martín de la militancia política de María de Maeztu en el Partido Radical de Lerroux (p.73). Por no haber encontrado la referencia en ninguno de los otros libros publicados sobre  tema, lo pongo en interrogante También afirma que durante un tiempo Kent se alojó en la residencia abierta en 1914 por el Padre Poveda para señoritas (p.33) y así cursar el bachillerato y examinarse en el instituto Cardenal Cisneros aunque luego recalara en la Residencia de Señoritas. Ese dato también lo desconocía. La residencia teresiana se creó un año antes que la de Señoritas. Muy interesante y nueva la documentación y comentarios biográficos obre la etapa chilena de Huici, que complementa, como afirma el propio profesor Ángel García Sanz Marcotégui , la ficha intelectual de Matilde Huici de la segunda publicación.

Matide Huici, (1890-19659 Una Intelectual Moderna Socialista, es publicación de Ángel García Sanz Marcotegui, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Pública de Navarra. Fue publicada por la sección de Publicaciones de la Universidad Pública de Navarra, Pamplona, 2010, bajo el patrocinio de la socialista Fundación Carlos Chivite. Al catedrático se debe la recuperación de las figuras del exilio navarro, una especialización que aporta luces a las ensombrecidas figuras de los perdedores de la Guerra Civil española. Su principal línea de investigación   se refiere a la Historia Contemporánea de Navarra de los siglos XIX y XX.

La publicación de García Sanz Marcotégui, es un trabajo académico de gran calado, una investigación  y precisa que vuelve a la actualidad la acción intelectual política y social de una mujer navarra socialista. Huici fue, entiendo, la más importante mujer navarra de la política en le segunda República, dado que su radio de acción fue Madrid, plataforma más significativa del Estado y sus instituciones que la  de Navarra. Nada le quedó por decir de la biografiada, ya que como trabajo de investigación se refiere tanto al personaje de Huici como al contexto. Huici es considerada, junto con Clara Campoamor y Victoria Kent la tercera abogada de la República, y, aunque no alcanzó escaño como sus compañeras de abogacía, fue una socialista ejerciente, una feminista militante, una abogada especializada en la delincuencia infantil y en la protección de los niños delincuentes y posteriormente una moderna pedagoga exiliada.  La publicación contiene más de 1000 notas a pie de página que informan de cualquier dato relativo a la época, la persona, su profesionalidad como abogada, las circunstancias políticas y sociales, las conferencias que impartió y donde, los mítines en los que participó y con quien, un apéndice hemerográfico y textos publicados en revistas como El socialista, Revista de Organización científica, La Voz, Revista de la dona y otras. Recoge también un índice onomástico

Coinciden ambas publicaciones en los datos esenciales de la biografía, siendo la una más para todo tipo de lectores y la segunda, entiendo, más extensa y académica, para uno versado, interesado en el tema.

DATOS BIOGRÁFICOS

Matilde Huici, nace en Pamplona en 1890 en el seno de una familia liberal de tradición republicana, Juan Huici Lacunza y Asunción Navaz Huici. El matrimonio tuvo cinco hijos, Ramón, Josefina, José, Matilde y María del Pilar. Al nacimiento de esta última (1892) sucedió el fallecimiento de su madre, por lo que ambas hermanas se trasladaron a vivir a San Sebastián con su tía Marcelina, casada con el militar José García Domínguez. Tenía Huici entonces dos años.

En 1904 se matricula para estudiar la carrera de Magisterio en San Sebastián, en la Escuela Normal de Maestras En 1906 es maestra de Primera Elemental. Hace prácticas en la Escuela Normal de Maestras de Guipúzcoa En 1908 obtiene el título de Maestra Superior de Primera Enseñanza en la Escuela superior de Maestras de Bilbao. En 1909 al 16 es destinada como profesora de párvulos en las Escuelas de Ategorrieta en San Sebastián, de la que en 1911 fue nombrada directora.  

Pero a Huici la situación se le queda pequeña y quiere ir a ampliar estudios en Madrid y hacerlo en la Residencia de Señoritas que dirigida por María de Maeztu se había abierto el año anterior (1915). Canalizaba Maeztu las aspiraciones de las mujeres que querían cursar estudios superiores.  Escribe Huici a María de Maeztu, consigue recomendaciones de gente de la nobleza y con humildad , entiendo, no exenta de audacia, pide que le habilite una cama, aunque sea en el desván con tal de estar en la Residencia. Posiblemente esa fue la decisión que le abrió paso a todo lo que estaba por llegar en su vida, ya que la Residencia era obra de la Institución Libre de Enseñanza ( ILE) y  dependía de la Junta para la Ampliación de Estudios.  La Institución Libre de Enseñanza tenía influencia internacional, prestigio intelectual y capacidad para becar a sus alumnos en el extranjero, ocupaba los puestos intelectuales con las figuras más decisivas. Huici era tenaz, inteligente y hábil. Autorizaron las Escuelas de Ategorrieta licencia para ausentarse de su puesto, aunque sin sueldo. Fue a Madrid, consiguió que Maeztu la admitiese sufragamdo su estancia en la Residencia con una pequeña beca y dando clase en el grupo de niñas del Instituto Internacional Boston. Cursó, residiendo allí desde 1916 al 19, Estudios Superiores de Magisterio. La estancia en la Residencia la ayudó a conocer y contactar las mujeres “modernas”, buenas profesionales, intelectuales y creativas: Goyri, Aragonéses, María Lejárraga, Isabel Oyarzabal, María Sánchez Arbós, Concha Méndez y también a intelectuales como Ramón Menéndez Pidal, Jorge Llopis o Ramón Gómez de la Serna. Paralela en actividades a la Residencia de Estudiantes, tenían actos y conferencias en común. La Residencia de Señoritas disponía de una buena biblioteca y las clases en el Instituto Boston, asociado a la Residencia,  la ayudaron a hablar con fluidez inglés. Las clases de párvulos le servirán como experiencia pedagógica moderna cuando se exilie a Chile y  los contactos con la Junta de Ampliación de Estudios le serán necesario cuando solicite una beca ( JAE) para estudiar las instituciones de delincuencia infantil en Estados Unidos; entonces estará ya por acabar la carrera de Derecho.

Desde mi punto de vista, Huici tenía ambición  para conseguir lo propuesto. Escribe desde Villafranca a María de Maeztu y le muestra su interés de ser profesora del Instituto Escuela de Segunda Enseñanza; se lo conceden, pero renuncia. Es tenaz y muy trabajadora. Por estas fechas, 1919, consiguió el título de Bachiller en el Instituto de San Isidro, terminó Magisterio y se matriculó de tres asignaturas en la Facultad de Filosofía y Letras teniendo de profesores a Ortega y Gasset y Luis de Zulueta, entre otros. Se matriculó también por libre en seis asignaturas de Derecho. En los años 20, 21 y 22 es profesora de la Sección Preparatoria del Instituto Escuela, imparte clases de Literatura en el Centro de Estudios Históricos, que preside Ramón Menéndez Pidal e imparte clases trimestrales para extranjeros que organizaba la JAE.  Abandonó por estas fechas Madrid porque ganó una plaza de Inspectora de Enseñanza en Tenerife. Traduce del francés a Montesquieu y sigue manteniendo una relación profesional con el Centro de Estudios Históricos, teniendo como apoyo a Menéndez Pidal. Sigue cursando asignaturas de Derecho por libre. En 1922 ya no le queda más que alguna asignatura para terminar la carrera de Derecho, es una profesional y quiere especializarse. Pide a la JAE que le conceda como pensionada sin sueldo en Estados Unidos una beca para estudiar las instituciones relativas a la infancia delincuente. Se le concedió, dadas las muy buenas relaciones con el secretario José Castillejo y los apoyos recibidos. Se trasladó a EEUU, college Milddlebury (Vermet). En Nueva York amplió formación sobre niños desvalidos y en Bostpn estudió Psiquiatría infantil. Tras sus éxitos americanos y con currículum ampliado, vuelve a España en 1926. Es una abogada, le falta alguna asignatura para acabar la carrera,  especializada en EEUU de delincuencia infantil. Ahora iniciará la etapa “feminista”. 1026 es el año de la creación del Lyceum club en el que se implicará

 

martes, 29 de junio de 2021

Zéjeles de Alborada, Paloma Fernández Gomá.

 


La autora, Paloma Fernández Góma, es fundadora y directora de la revista “Dos Orillas", una publicación que mantiene, estimula y divulga la creación literaria de las “dos orillas” España y el Marruecos,; es escritora, poeta y crítica literaria, con un amplio currículum de obra escrita de la que dejaré constancia, licenciada en Geografía e Historia, maestra, y miembro de honor de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua española y pertenece al Club de Amigos de Marruecos en España

La tradición cultural entre España y el Magreb dio origen a una edad de oro de la Literatura española, ( es opinión que me trasmitió el arabista Juan Marsá) previa a la que los críticos llaman así, ya que fue la aportación de textos de otras culturas a través de Al Ándalus que abrieron una nueva fuente de creación temática en la nuestra. Todo amante de la poesía sabe la importancia de este género literario en la cultura árabe. Los zéjeles de Fernández Gomà recuerdan el género zejelesco, las moaxajas y las jarchas y nos retrotraen al nacimiento de la lírica castellana y, en este caso, de la hibridación de la cultura y la lengua castellana con la árabe. El zéjel andalucí está escrito en árabe coloquial, también en hebreo, que, junto con el romance, son los idiomas que se hablaban en Al Ándalus. Se considera hoy una composición estrófica en la literatura española de origen árabe. Se compone de un preludio, o estribillo, que marca el tema, seguido por cuatro versos, tres de ellos monorrimos y un cuarto de vuelta que enlaza con la rima del tema inicial o estribillo y da entrada a éste. Suelen ser versos octosílabos.  Quizá la lejanía en el tiempo nos ha hecho olvidar no solo su origen sino la capacidad para escribirlo, aunque todos recordemos el más conocido de nuestra literatura, el zéjel de las tres moricas “Tres moricas/ me enamoran en Jaén”. Los zéjeles estaban hechos para ser cantados con violas laudes e otros instrumentos musicales, de ahí su nombre zéjel, voz.

Si su origen es árabe, es latino o es castellano ha sido debatido por estudiosos como Manuel Menéndez Pidal, Emilio García Gómezo Federico Corriente Córdoba. Lo que no se discute es que es híbrido, dos culturas o, como la revista que dirige Fernández Gomá, producto de dos orillas que en un momento de la historia confluyeron. De este tipo de estrofas hispano andalucíes son las más conocidas Diwan o  Cancionero de Iben Guzman y los de Al-Acma al-Tutili o el Ciego de Tudela (S XI).

 

ZÉJELES DE ALBORADA  Paloma Fernández Gomá

 Editorial ImagenTa, Tarifa, 2019.

Es una publicación bilingüe, castellano y árabe. La traducción al árabe es responsabilidad de Chakib Chairi, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Tetuán, miembro de la Asociación Marroquí de Estudios andalucíes, miembro de la Asociación de la Memoria andalucí y de la Asociación Tetuán, secretario general del Club de Estudios y Relaciones Culturales entre Marruecos y España, ASMIR.

A modo de primer prólogo, abren el poemario unas palabras previas de Aziz Amahjoou., profesor de la Universidad Mohamed I de Nador, Recuerda la historia de los zéjeles y sus cancioneros y se congratula de la continuidad de Fernández Gomá en las tradiciones comunes. Resalta la calidad poética de la luminosidad en los poemas de la autora y señala el simbolismo utilizado para marcar los lazos de unión entre dos pueblos y dos tradiciones literarias, la marroquí o árabe y la española.

El segundo prólogo se debe al crítico y ensayista malagueño José Sarriá que  explica como el zéjel forma parte de muchas cantigas galáico portuguesas, villancicos castellanos, rondeles franceses y otros poemas italianos y mediterráneos. Recalca la labor de Paloma en fomentar la interculturalidad y entiende que el conseguido poemario forma parte intrínseca de su labor de entendimiento poético y cultural.

Tradición y modernidad en este poemario de zéjeles

Tradición : El poemario consta de XVII zéjeles. Yo entiendo que es un culto de lujo a la tradición la utilización de la estrofa que le da nombre. Poco empleada hoy, dado la marcada tendencia al verso- librismo, precisamente este poemario por su empleo estrófico es original y sorprendente, dado que Fernández Gomá lo utiliza magistralmente. Al menos para mí es placentero, ya que soy admiradora de la perfección formal de los zéjeles y de la sorprendente capacidad metafórica de la poesía hispano árabe. Tengo un arabista en la familia que me inició a degustarlos. En segundo lugar es tradicional en cuanto al empleo como tema poético de la alborada, ya que las albadas son frecuentes tanto en la poesía hispanoárabe como en la castellana siempre en contextos de separación de los amante, que aquí no se da.

Modernidad: Es el cambio de contexto de ambas tradiciones. Veamos: Los zéjeles, precisamente por su uso para el canto y para el juego, solían ser de temática erótica, e incluso desenfadadamente pícara e insinuante, así son muchos de los incluidos en los diwanes, tanto de Abn Guzman como del Ciego de Tudela. En otros casos sirven para hacer crítica política o social, elogio del vino o de la irreverencia. Pero estos Zéjeles de la Alborada están hechos con la sutiliza del Haiku oriental, un oriente más allá del Magreb, Japón. Nada hay de crítica y mucho de contemplación y éxtasis. Son un canto a la finura, la trasparencia, la naturaleza. No hay un protagonista humano, si acaso la mirada extasiada, hay un protagonismo del entorno muy sutil en el que la paz y la sintonía existe y se nos rebela. El canto del ruiseñor, el alba, la espuma, la jara, el monte, la tarde, la rama, los trinos, los pájaros el mar, las rosas, la sintonía. Así es el primer poema que abre este texto:

En la alborada veía / Que en la brisa desprendía 

 De mi zéjel leve bruma/ calma densa de espuma/en el arco de la pluma/ que el ruiseñor sostenía                                                                                               

En la alborada veía/que la brisa desprendía " (p.18)                                                                                                                                                                                                                                        Todo el campo semántico del poemario se refiere a la naturaleza. La alborada es naturaleza, pero también es tiempo concreto, el tiempo que media entre la noche y el día que aparece. ¿Hay como dice el prologuista simbolismo en la historia del ruiseñor que mudó de trino – lenguaje - Berbería- Andalucía? (p11) no me atrevería a afirmarlo. El lenguaje poético de Fernández Gomá es simbólico, no es puramente comunicativo sino semántico y abierto. Entiendo esta lectura como el breve espacio que media en un amanecer, una alborada en la que cabe la melancolía de lo de más allá y el canto que unifica los espacios donde el pájaro – el ruiseñor- canta. Aunque la escritora nos da pistas de los espacios ¿es la ilusión de la “cobardía” un recuerdo de Boabdil? ¿Es el ruiseñor que huye los musulmanes expulsados? Todo da cabida a la sugerencia que nunca es explícita sin poética, pura sugerencia. Queda el lenguaje poético, mucho más poético que la historia real.

El canto es un canto único y esa idea de continuidad está conseguida porque los diecisiete céjeles tienen idéntica rima en el estribillo inicial- ía – con lo que el poemario se continúa con una melodía que sigue a la original hasta el desenlace apoyado en idéntica rima de estribillo: Cité el primer poema, vamos con el segundo

"En su pico melodía  / por la noche y el día "(p. 20)   segundo zéjel                          

"Se hace azul la bahía / y en rumor oscurecía" (p.60) penúltimo zéjel 

"En el canto sintonía/ que el ruiseñor sostenía" (p.64 )  último zéjel                             

Otro signo de modernidad en distinto contexto al que me refería es “la alborada”, que da también nombre al poemario. En los poemas hispano- marroquíes y castellanos el alba marca la separación de los amantes, por tanto, se utiliza en contexto erótico y aquí no hay erotismo, aunque si haya encuentro- ya que habla por primera vez de doncella desposada- puede referirse a esa unión simbólica de cantos – pueblos- juntos en uno que entona el ruiseñor.

En definitiva, mi criterio es que merece la pena recrearse en sus zéjeles de Paloma Fernández Gomá y que siento alegría de que los continúe. Un poemario sabio que une las tradiciones pero las lleva más allá, en un contexto del siglo XXI donde la naturaleza ha ocupado el mejor sueño y el deseo de plenitud y paz de los hombres y las mujeres que la contemplamos y que sin embargo arrastran en su sintonía hasta el hoy lo mejor de la poesía medieval.

Bibliografía de Fernández Gomá

Poesía: El Ocaso del Girasol. Ed. Fundación José Luís Cano, Algeciras, 1991Calendas. Editorial Torremozas, Madrid, 1993; Senderos de Sirio. Ed. Ayuntamiento de Bornos, Cádiz, 1999; Sonata floral. 1999; Umbral de vigilias.; Paisajes íntimos. Ed. Corona del Sur, Colección Biblioteca General, Málaga, 2000; Lucernas para Jericó. 2003; Tamiz del desasosiego. 2003; Cáliz amaranto. Editorial Torremozas, Madrid, 2005; Ángeles del desierto. Ed. Ayuntamiento de Málaga, 2006Desde el alféizar. 2008; Acercando orillas. Fundación Dos Orillas, Diputación de Cádiz, 2008; Zéjeles de alborada. 2010, versión bilingüe español-árabe, editorial ImagenTa, Tarifa, 2019 Espacios oblicuos. Ed. Devenir, Madrid, 2015; Interpretación de Dulcinea. Ed. Corona del Sur, Málaga, 2015 (poesía visual); Las edades del alma. Editorial Torremozas, Madrid, 2016; Iris. Editorial Ánfora Nova, Córdoba, 2017Narrativa: Veinticuatro retratos de mujer. Ed. Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano, Algeciras, 2007

 


sábado, 8 de mayo de 2021

CLARA CAMPOAMOR : La Revolución española Vista Por Una Republicana ( y III ) La sublevación militar y el comienzo de la Guerra Civil







 Editorial Renacimiento, Espuela de Plata, Sevilla. Septiembre 2005. Edición y traducción y notas Luis Español Bouchée.

LA SUBLEVACIÓN MILITAR DE JULIO DE 1936 

Un nuevo pronunciamiento militar contra la República se produjo en Julio de 1936. Esta vez el gobierno lo estaba esperando, dice Campoamor refiriéndose a la conversación mantenida a primeros de julio con el presidente del Consejo Martínez Barrios, jefe de Acción Republicana, integrada en el Frente Popular. Pero en esta ocasión el gobierno estaba dispuesto a dar armas al pueblo para defender la República, aunque no era la opinión de Martínez Barrios que dice que nada puede hacer porque Azaña no consultaba a nadie. El 17 de Julio el socialista Indalecio Prieto llevó al Parlamento la noticia de la sublevación de Melilla. El 18 se unía Ceuta Tetuán y Larache, Navarra, Burgos y Sevilla. El 20 a las guarniciones de Madrid, Alcalá de Henares y Guadalajara. La Guerra civil había comenzado.

Campoamor condena el alzamiento basando su argumentación nuevamente en la ley “que los insurgentes se han alzado contra un Estado de Derecho establecido a raíz de una consulta popular. Se han alzado contra un gobierno nacido de unas Cortes, de mayoría de izquierdas, constituidas en las elecciones de febrero de 1936” (p.137)

Opina que los sublevados contaban que su ocupación de España iba a ser un paseo triunfal, ya que tenían con ellos las tropas marroquíes, que igualmente el gobierno pudo negociar, no lo hizo, y cometió además la imprudencia de armar a la población civil. En Barcelona gobierno de Ezquerra dio armas a las masas anarco sindicalista que con los Mozos de Escuadra, la Guardia civil, y la Guardia de Asalto abortaron la sublevación. Las tropas del ejército gubernamental fueron reducidas y el general sublevado Goded, fue apresado por una mujer del pueblo en armas, sin que se defendiera. Pese a su rendición, Goded fue sometido a un Consejo de Guerra y fusilado. No se practicó la clemencia.  En Madrid el 19 de julio en la Casa del Pueblo se repartieron armas a las organizaciones políticas socialistas y comunistas, no a las anarquistas que se harían con armas posteriormente tras el asalto al Cuartel de la Montaña.

Fracaso del Gabinete de Conciliación

El 20 julio el gobierno se reunió bajo la presidencia de Azaña y se nombró un gabinete de conciliación, presidido por Martínez Barrio. partidario de cesar en la entrega de armas y negociar con los militares sublevados, pero ese gobierno no llegó a reunirse, porque fue rechazado y los marxistas organizaron una manifestación pidiendo seguir la lucha hasta el aplastamiento del fascismo. Se formó un nuevo gobierno que sustituyó al presidente Casares Quiroga por Giral “más títere de Azaña que su predecesor (p. 124) dice Campoamor.  A partir de entonces fue el socialista Indalecio Prieto el que tomó las decisiones evitando que la postura de conciliación triunfara, pues era partidario total del aplastamiento del enemigo, y así lo hizo saber en sus alocuciones de radio y los artículos periodísticos que con febril actividad publicaba. En opinión de Campoamor pudo negociarse la paz con la solución Martínez Barrio y no con la presidencia de Azaña, enemistado con los generales. Piensa que el gobierno Giral -Prieto, al no frenar la sublevación desde el los primeros días, tenía más que perder que de ganar. En cierto modo los hace responsables, con Azaña, de no haberlo atajado negociando. Todavía más responsable el gobierno revolucionario que les siguió, de Largo Caballero.

Los contendientes: nacionales y los republicanos

Hay en el texto digno a reseñar la calificación de los contendientes. El socialista Indalecio Prieto califica la insurrección “un movimiento insurreccional extenso y complejo cuyos objetivos y alcances nos son totalmente desconocidos (p. 132) 

Ni Prieto hablaba de fascistas. Según Campoamor matiza, no eran todos fascistas

Insurrectos1) Militares republicanos Queipo de Llano, Cabanellas y el aviador Franco. 2) Militares que se habían adherido a la República y la habían servido, como Franco, Goded y Fanjul 3) Militares de opiniones liberales, incluso avanzadas, como el general Mola. 4) Miembros de partidos políticos de derecha católica que habían gobernado en 1934-35. 6) Monárquicos constitucionales partidarios de Alfonso de Borbón. 7) Carlistas y tradicionalistas partidarios de la monarquía absoluta. 8) Católicos a machamartillo.7) Fascistas, miembros de Falange española.(las negrillas son mías)

 A favor 1) Partidos republicanos: Izquierda Republicana (Azaña) y Unión Republicana (Martínez Barrio 2) Socialistas divididos en tres grupos, evolucionistas, centristas y revolucionarios·3) comunistas rusófilos 4) izquierda catalana. 5) Nacionalistas vascos autonomistas, de ideología ultracatólica 6) UGT, unión General de trabajadores dirigido por socialistas 7) POUM, bloque obrero compuesto por comunistas, troskistas partidarios de un comunismo nacional 8) CNT, grupo anti estatal que predica el aniquilamiento del Estado que impone a sus miembros la acción directa para solucionar los conflictos con los patronos sin mediadores 9) FAI, grupo anarquista que a los objetivos de la  CNT añade el grito de “Viva la dinamita”

No califica de demócratas a todos los que defienden el gobierno de la República:

Por lo que ahora nos interesa subrayar es que palabras como democracia o fascismo que se pretende inscribir en las banderas de los gubernamentales o de los insurrectos son del todo inadecuadas y no permiten explicar los adjetivos de la guerra civil ni justificarla (P136)

Las milicias toman el control, no el gobierno

Campoamor, que ha condenado el alzamiento, es reticente, cuando no condenatoria, con los grupos marxistas, igualmente con el pueblo indisciplinado que no obedecer leyes ni mando. Afirma que las milicias socialistas y comunistas estaban ya organizadas desde la Revolución de Octubre de 1934, que habían tenido instrucción militar y que el triunfo del Frente Popular simplemente las hizo aflorar. Apoyados por la aviación, fueron también los paisanos recién armados los que se arrojaron contra el Cuartel de la Montaña, a cuyo mando estaba el general sublevado Fanjul, y que actuaron las masas populares sin dirección ni mando oficial fusilando a todos los que se encontraban dentro del cuartel, a pesar de que los sitiados habían alzado la bandera blanca. La prensa informaba falsamente que se habían suicidado. Informaba también que en la zona sublevada se fusilaba sin instrucción de causa a todos los elementos de izquierda. En Madrid no fue el ejército sino la Guardia Civil, la Guardias de Asalto y parte de la aviación los fieles al gobierno de la Nación. Las milicias tomaron también el parque de aviación de Cuatro Vientos. La guerra iniciada mostraba su signo: ninguna clemencia

 Ese mismo fracaso de la República incapaz de hacer obedecer, se continuó en la guerra, por la falta de disciplina de las tropas gubernamentales, la carencia de técnica y el terror causado en la retaguardia. La indisciplina condicionó unas tropas que actuaran al margen de los mandos, pues consideraban a todos los mandos sospechosos de sublevación y no los obedecían; se introdujeron entre las tropas del frente gente poco adecuada y elementos extraños como mujeres provenientes de la prostitución. La técnica, dice, era considerada por las izquierdas “burguesa” y dieron más importancia al entusiasmo y a la fe revolucionarios que a cualquier misión encargada por el Gobierno, perdiendo ocasiones de avances tácticos.

 El terror de la retaguardia

El panorama que nos describe es el peor imaginables. Milicianos armados que en lugar de ir al frente, como pedía inútilmente el Gobierno, patrullaban Madrid, dispuestos a limpiar la capital de fascistas más o menos auténticos, en primer lugar, de republicanos, en segundo lugar, e incluso, de los marxistas (p.155). Se registraban domicilios particulares de día y de noche, se arrestaba a la gente en casa o en la calle, se daba el paseíllo a elementos sospechosos de ser de derechas, abandonando sus cadáveres en la las carreteras de acceso a Madrid o en el cementerio de San Isidro: “el saqueo y la venganza eran carnaza suficiente para atraer a mucha gente que tenía que haber estado en la cárcel (p.155) Los milicianos se erigieron en jueces populares y fusilan a masas en las tapias de la Casa de Campo. Todos los días aparecían de 80 a 100 cadáveres El gobierno intentó detener las matanzas, cerrando la Casa de Campo, pero siguieron las detenciones y las matanzas, si no se encontraba al que se buscaba se detenía a un familiar. Considera Campoamor que el gobierno pudo detener las matanzas ya que disponía a la Guardia Civil para imponer el orden, pero fue incapaz de hacerlo. También los partidos políticos integrados en el Frente Popular intentaron sistematizar las matanzas instituyendo al menos tribunales revolucionarios y cárceles- tchekas, como la de Bellas Artes, aunque eso no impidió sentencias condenatorias de republicanos como Salazar Alonso, Abad Conde, o Rafael Guerra del Río.. Dependiendo del resultado de los juicios revolucionarios se fusilaba al reo y alguno se libraba del fusilamiento. Esa apariencia de cierta oficialidad no impidió los desmanes milicianos.

La Cárcel de Madrid fue asaltada y exterminados todos menos dos presos, incluyendo a republicanos insignes como Rico Abello y Melquiades Álvarez. En la ciudad, curas y monjas huyeron de los conventos y algunos encontraron refugio en casas amigas; las calles se vaciaron, los niños portaban armas de juguete y, aunque el gobierno dio orden a los serenos de que no abriese los portales de las casas por las noches para impedir que  actuaran las “brigadas del amanecer” duró poco la orden porque las milicias amenazaban a los porteros que cerraban sus puertas. La quinta columna saboteaba las acciones, ambulancias de falsos enfermeros tiroteaban en las calles. El Gobierno perdió el control de las ciudades y el pueblo republicano, amante del orden y temeroso de la anarquía más que de la dictadura, consideró que el gobierno republicano perdía su carácter legítimo y legal.

Un apartado que quiero apuntar y en el que no voy a entrar, es el de su descripción de como los socialistas ya antes de la guerra invadieron las logias masónicas republicanas burguesas, mezclando la naturaleza teosófica y filantrópica con la política de ascenso para sus fines de tomar el poder. Dado que son escasas las noticias en un público de a pie sobre el papel de la masonería, entiendo que parece que en la República los masones eran una fuerza liberal, en principio alejada del socialismo, partido que irrumpió y tiñó las logias de política.

En el muy interesante texto de Campoamor plantea con lucidez sus respuestas a las causas de la guerra civil y su desenlace negativo, ganase quien ganase para la democracia.

Mi opinión sobre este texto

Creo que es un importante ensayo sobre la República y la guerra, añade, además, el valor del testimonio escrito en el momento. No voy a insistir en el tema del terror de la retaguardia, una de las aportaciones más significativas a tener en cuenta, sí  que quien lo cuenta es una importante republicana, ya que ella misma, consciente de lo demoledor de su crítica, reconsidera que habla desde lo que vivió en la zona republicana y que hubiera sido igualmente dura si hubiera vivido la guerra en la otra zona. Condena lo que vivió. Dije al principio que de este importante texto me quedó la perplejidad de saber que el juicio negativo no lo hace una persona sospechosa, por lo que su texto me parece muy a tener en cuenta en el balance histórico. Campoamor se sitúa en una postura centrista y muestra cierta animadversión contra Indalecio Prieto y Manuel Azaña, y más todavía contra anarquistas, sindicalistas y comunistas. Entiendo que esta publicación pudiera sufrir rechazo entre los republicanos del exilio. Igualmente entiendo que ella se arrepintiera y lo retirara de la venta. Pero es un valioso y honrado testimonio que yo no puedo obviar, si soy  honesta al reflejarlo. Siempre su visión es la visión de una jurista amante del orden establecido, de la Constitución y de las leyes.  Pacifista, porque cuando las leyes se vulneran cabe la negociación y no el enfrentamiento armado. El texto está escrito desde la desilusión por de la irresponsabilidad en que desembocó la República, el horror de la guerra civil, y también desde la preocupación por el futuro de España, aún incierto. Sabemos que está escrito en noviembre 1936, por tanto todavía no se sabe lo que está por venir:

Nos preguntamos con angustia lo que el pueblo español, herido y arruinado por la sacudida, conseguirá salvar de los escombros del amado templo, donde a pesar de todo habrá que seguir viviendo” (p. 214)

La publicación lleva un anexo de entrevistas hechas a la autora, algunos artículos publicados por ella, referencias biográficas, bibliográficas y notas.

Muy actual y muy recomendable.

martes, 27 de abril de 2021

CLARA CAMPOAMOR : La Revolución española Vista Por Una Republicana (II) El deterioro de la República


Editorial Renacimiento, Espuela de Plata, Sevilla. Septiembre 2005. Edición y traducción y notas Luis Español Bouchée.

Como dije en mi entrada anterior , el texto de Campoamor me resultó sorprendente, porque su visión de la guerra civil y de la República no era lo que yo esperaba. Quiero reflejar con fidelidad su punto de vista, ya que el debate sobre la guerra civil sigue siendo muy actual en 2021 y la autora una relevante observadora.   No tendré en cuenta otras versiones que catedráticos  o políticos hayan podido hacer sobre los hechos narrados

 DETERIORO DE LA REPÚBLICA

La primera intentona golpista, dice Campoamor, se debió a los monárquicos contra la República en agosto de 1932. Los alzados, a cuyo frente estaba el general Sanjurjo, fueron reducidos y solo triunfó momentáneamente en Sevilla. Se abrió una consejo de guerra en el que los militares sublevados perdieron sus empleos y el general Sanjurgo fue condenado a muerte, aunque se le conmutó la pena por prisión perpetua. La derecha amnistió a los militares sublevados, pero el presidente Alcalá Zamora dijo que, mientras él fuera presidente no recuperarían sus empleos. Sanjurjo consiguió exiliarse a Portugal.

Las urnas en las elecciones de 1934 dieron el triunfo a la derecha y se formó el gobierno, presidido por el partido Alejandro Lerroux del Partido Radical con tres ministros de la CEDA.  Dice Campoamor, que el gobierno de Lerroux-Gil Robles salido de las urnas se mostró poco hábil en las reformas sociales necesitadas, pero tampoco la izquierda aceptó el resultado ya que consideraban que el Gobierno de la República era patrimonio de la izquierda. El descontento dio como resultado  la Revolución obrera de Asturias. Campoamor considera que fue instigada por el socialista Prieto y por Azaña y, al alzarse contra el Gobierno de la República, violaron  la Constitución haciendo desaparecer el respeto que la opinión pública tenía al derecho y a las leyes. Campoamor afirma que la violencia de la sublevación de Asturias fue comparable o aún más violenta que la de la Comuna de París y que sobrepasaba todo lo que hasta el momento España había conocido Ni el Derecho ni la constitución respetaron los que instigaron la Revolución de Asturias contra el Gobierno. Lerroux lo consideró una guerra civil y declaró el Estado de Guerra  y aplastó la sublevación obrera con las tropas del norte de África, la  Legión y los Regulares, las fuerzas mejor preparadas del ejército. El Gobierno no respetó tampoco la ley en el castigo a los revolucionarios. En la opinión de Campoamor,  la represión se ejerció sin respeto a la ley, hubo tres únicas condenas oficiales pero ninguno de los responsables fue castigado; los jefes militares salvaron la vida y sin embargo se torturó a los prisioneros, se fusilaron presos en las prisiones sin instrucción de causa, se cometieron atrocidades ilegales y se demoró dieciséis meses la causa.  Aplastada la rebelión argumenta, Campoamor, cabía la clemencia o una represión severa en un juicio rápido. La posibilidad de una condena efectiva, argumenta, "hubiera proporcionado al país un apaciguamiento duradero, o bien, la generosa clemencia hubiera borrado en el pueblo las fuentes mismas del odio" (p.141) El odio ante los desmanes gubernamentales, exacerbó el resentimiento, aprovechado, dice, por "por oradores exaltados poco escrupulosos y preocupados, sobre todo, de conjurar una posible derrota " (p. 142).

La sociedad estaba muy alterada ante unos nuevos comicios em 1936. Dados los numerosos partidos y la falta de militancia en ellos, los partidos de izquierdas se unieron en coalición y alcanzaron el triunfo en las elecciones de 1936 y formaron gobierno. Pero el gobierno del Frente Popular, presidido por Manuel Azaña, reflexiona Campoamor, cometió dos errores. El primero fue hacer concesiones a los extremistas que desde el 16 de febrero estaban celebrando su triunfo con incendios, huelgas y actos violentos como si estuvieran luchando con un gobierno enemigo. El segundo error fue aceptar que se adueñan de todos los más altos cargos y poderes del Estado, saltándose todas las normas establecidas sin el menor escrúpulo a la honestidad política. Haciendo uso de la fuerza y no de la legalidad vigente, se ocuparon tierras, se atacó a todos los adversarios tildándoles de "fascistas" y se organizaron matanzas de personas provenientes de la derecha. Entre el 16 de febrero y el 7 de mayo de 1936, o sea a los tres meses de las elecciones, Campoamor contabiliza: 178 saqueos de establecimientos públicos y privados, domicilios particulares o iglesias; 178 incendios de establecimientos públicos y privados, domicilios particulares e iglesias.712 atentados contra las personas, de las cuales seguidas de muerte 78.  Agravaba aún más la situación la huelga general de la construcción fomentada por el socialista Largo Caballero y las reivindicaciones sindicalistas más extremas. Se añadían a los conflictos sociales la caótica actitud de los anarquistas que campaban por sus respetos, comían en los restaurantes sin pagar la factura y amenazaban a los propietarios. A eso se añadía la creación en  octubre de 1933 por José Antonio Primo de Rivera del  partido Falange Española, de ideología fascista. Todos los días habían asesinatos de uno y otro signo sin que el Gobierno pudiera poner orden

Tras el asesinato del Teniente Castillo atribuido a los fascistas (que según nota a pie de página el investigador Jan Gibson en su obra La noche que mataron a Calvo Sotelo, Argós Vergara, 5º ed , p..207, atribuye a Requetés del Tercio de Madrid) como venganza, la guardia de asalto y el teniente de la guardia Guardia Civil Condés, se presentaron en casa de Calvo Sotelo, diputado a Cortes y por tanto, con, con inmunidad parlamentaria, pidiendo que les acompañase. Poco después su cadáver fue abandonado en el cementerio municipal.

Pero Gobierno no reaccionó. Temiendo un motín no impuso sanciones y permaneció inactivo e indeciso. Se suspendieron las sesiones de Cortes, pero no las de la Diputación Permanente donde José Calvo Sotelo  pronunció un discurso que fue considerado como el inicio de la  sublevación contra el gobierno.(p. 113)

Sobre esta entrada; Estos acontecimientos  nos son contados por una mujer republicana y poco sospechosa de no serlo fielmente que afirma el deterioro sufrido por la República en 1936.  Quizá la crítica taxativa a la situación pueda ser mejor entendida desde su posición de abogada, pues toda su crítica se refiere al deterioro causado por el incumplimiento de la Constitución y de las leyes.  Es la crítica racional de una jurista, entiendo, que había sido ponente de la Constitución y que veía en el fracaso de la República  su incumplimiento, ya que consideraba que  el Gobierno y los partidos políticos debían haberse regido por la Constitución y las leyes, y el no hacerlo precipitó su fracaso. Pese a su lucidez e intento de objetividad, puede, quizá, existir cierta animadversión contra Prieto, por la oposición beligerante del socialista en las Cortes contra el voto femenino, también por el presidencialismo de Azaña y de la tibieza de Lerroux. En el texto Campoamor se postula políticamente centrada y sus críticas van dirigidas hacia las posturas más radicales, anarquistas, sindicalistas, comunistas y algunos socialistas. Es de reseñar la falta de protagonismo que se da Campoamor a sí misma, ya que no menciona que fue una de los enviados por el gobierno para informar sobre la situación de Asturias y que era Directora General de Beneficencia. Tampoco dice que en octubre dimitió del puesto y pidió a Lerroux que la dejara presidir la entidad Pro Infancia Obrera para ocuparse de los niños huérfanos de la Revolución de Asturias. En 1835 abandona el partido Radical y le reprocha a Lerroux la represión obrera sufrida, tampoco lo menciona en la publicación

Su versión de los hechos me parece muy importante  dado la relevancia de su figura  pública en la República