lunes, 24 de agosto de 2026

 


MALÓN DE CHAIDE y ELOGIO DEL VINO DE CASCANTE

La Bodega de Cascante lleva en sus caldos un nombre literario, el del escritor ilustre del Cascante del siglo XVI, de prosa lujosa y encendida, el agustino Pedro Malón de Chaide. Es interesante señalar que también era poeta y que en su poesía   elogiaba el vino. Se apoyaba en Los Salmos y daba gracias a Dios por ese licor que da alegría y combate su pena negra y su tristeza

Bien podía nuestra bodega utilizar sus versos en el diseño de las botellas, pues ¿quién puede enorgullecerse de que sus caldos hayan sido cantados por uno de los reconocidos escritores del siglo XVI, paisano nuestro? ¿Quién puede ilustrar sus botellas con unos preciados versos de un místico?:” Que grandes son tus obras, señor de lo creado

Riegas las viñas, donde

nace el licor que alegra

el corazón humano

y quita con su mano

la vil melancolía, escura y negra

 Fray Pedro saborearía los vinos de Cascante, seguro que sí, pues no era vicio sino tradición conventual que los frailes de muchas órdenes religiosas cultivaran la tradición vinícola elaborando buenos caldos y licores espirituosos. El elogio del vino ya viene en la Biblia y en el Evangelio porque hasta Jesús de Nararet convirtió el agua en vino; y en la última cena, también había vino. El buen vino no es un vicio, vicio es la borrachera. El vino, como un buen poema, hay que saber paladearlo. Así dice el poeta hebreo de Tudela (S.XII) Yahuda Ha Levy

“Las copas sin vino son pesadas, son arcilla como las vasijas de barro, más al llenarlas de vino se hacen leves lo mismo que los cuerpos con las almas”

El historiador Juan Ignacio Fernández Marco documenta en la tradición vinícola de Cascante los términos agrícolas donde había plantaciones de vid, la existencia de bodegas para de trasformación del fruto y la conservación durante la Edad Media. Esta tradición se va a continuar en los siglos XV, XVI y XVII, bajo las normas dictadas por el Concejo cascantino que marcaba los salarios y precios. Se elaboraban blancos y tintos en las bodegas particulares, situadas en los bajos de las casas con lagos excavados debajo donde se decantaba y fermentaba el mosto. En el siglo XVIII, durante el Antiguo Régimen, se siguió con esa tradición; los productos vinícolas eran consumidos en el pueblo y los excedentes se vendían por los particulares a los arrieros, pero fue condición imprescindible que no saliera el vino para la venta foránea sin que estuviera abastecida la producción local.  El vino preferido era el tinto y la variedad de uva, la Garnacha.  Parece que el cultivo de la vid fue aumentando en el siglo XIX, siendo las familias más hacendadas las que tenían su propia bodega en la casa; se contabilizaban 210 bodegas particulares. La cosecha de vino y las plantaciones de viñas se habían duplicado. Era de obligado cumplimiento que diera orden el Ayuntamiento del inicio de la vendimia y el precio de los jornales; regía la orden de que no se podía vender el vino nuevo mientras no se vendiera el vino viejo. Ya existían bodegas privadas importantes donde los pequeños productores llevaban sus uvas, aunque también seguían existiendo bodegas particulares y algunas fábricas de aguardientes. La elaboración del vino de mesa se iniciaba con el pisado a pie de la uva, decantándose el mosto en lagares y siendo trasvasados a cubas, embotellándose el vino para consumo propio y para el comercio. Alguna afamada bodega obtuvo premios internacionales. La Bodega de los Guelbenzu obtuvo una medalla en la Exposición de Navarra de 1880, en Burdeos en 1882 de oro en la Barcelona en 1888, Obtuvo premio la bodega de los Ximénez de Allo (Varela) Esta forma de elaboración continuó hasta mediados del siglo XX

Remontémonos más lejos aún en la tradición: Es desde la época de la romanizada Cascantum, desarrollada a partir de la primitiva ciudad celtíbera Kaiskata, cuando tenemos constancia del cultivo de la vid en nuestros campos. El primer descubrimiento de esa tradición vinícola fue el hallazgo en 1952 de un ánfora vinaria de 35 litros situada en el emplazamiento de la actual bodega, en el término llamado la Torrecilla. Era la primera ánfora completa encontrada en Navarra y la arqueóloga M ª. Ángeles Mezquiriz la dató del siglo I a E. Debió existir posiblemente otra bodega, debajo de la actual bodega.  Desde este programa quiero rendir memoria a la doctora arqueóloga María Ágeles Mezquiriz, recientemente fallecida.

Los antiguos moradores de Cascantum cultivaban la vid y elaboraban vino que consumían y con el que comerciaban ya que debió ser una riqueza agrícola consolidada. Podrían decir como los latinos:

“Vinum bonum laetificat cor hominis"

El buen vino alegra el corazón del hombre, lo mismo que diría Malón de Chaide muchos siglos después. Continúo la tradición lírica con mi poema dejando hablar al vino tinto:

Tinto sabio, mi cuerpo es el otoño.

Yo soy cielo granate que tiñe nubes rojas.

Yo soy tarde de octubre cuando se incendia y clama.

Yo soy hojas bermejas de pasión que titila

Yo soy sorbo de fuerza de la vida que bulle.

Yo soy sabiduría esperando el descorche.

Yo soy la abuela tierra y la lengua que narra.

Yo soy duende en botella, leyenda y dadivoso.

Me ocultas en barricas, luego nazco y me escancias

y estoy aquí contigo, sonriendo en tu copa.

 Las nuevas excavaciones arqueológicas han dado como resultado el descubrimiento de la villa romana de Piecordero, yacimiento en proceso de excavación con estructuras constructivas con distintas fases de ocupación que alberga una bodega. Se estima su datación de los siglos I d E hasta siglo III d. C Tiene 530 m cuadrado, ocupando 220 m la bodega excavada, con dos prensas de viga y dos lagos. Su extensión parece demostrar que no era solamente el producto para el auto abastecimiento, sino que debieron comerciar los cascantenses en el mercado nacional y lo exportaron. Cascantum, perteneciente a la provincia romana Tarraconense, dentro del convento Cesaraugustano, tuvo unas buenas comunicaciones para exportar sus vinos al mercado. La vía romana comunicaba la civitas con Calahorra, y Zaragoza. Esa tradición debió continuarse a la caída del Imperio romano con las invasiones y la configuración de nuevos modos sociales.

No se tiene conocimiento de la producción de vino en los siglos de dominio musulmán. Cascante perteneció a la Marca Superior de al-Ándalus, en el Valle del Ebro, e imaginamos que no habría nuevas plantaciones, dada la prohibición de beber vino en la religión mahometana. Y, aunque sabemos que hubo sultanes que prohibían la plantación de viñas para impedir que se bebiera, aún prohibido se bebía. Los poemas báquicos de poetas andalusíes, y entre ellos los del Ciego de Tudela, Al-A’mà Al-Tuṭīlī (SXI), parecen demostrar que sí lo hacía al menos la población más permisiva o de costumbres más licenciosas. El canto al vino, después del tema del amor, es, sin lugar a dudas, el asunto que más y que mejor inspira al Ciego de Tudela y aparece una y otra vez el vino y sus efectos, o el copero que lo sirve como en los versos de esta moaxaja

“¡Qué bello el copero: su brillante cabellera, desplegada en rizos; su cuello como de ciervo blanco, su talle de palma; tímidas y seductoras sus miradas de gacela

Como un ángel se ha alzado sobre sus largas y torneadas piernas para escanciarnos el vino.

El vino copiaba el color de sus mejillas y de sus labios de fresa”

Tal vez el vino era afrutado, más parecido al rosado de ahora, pero más especiado. Y me animo a continuar la tradición poética con mi poema dejando hablar al vino rosado:

 

Rosado frío, robador de rosas.

Soy un encuentro suave cuando llega el verano.

Conmigo el mediodía se hace brisa de amigo

si penetro en vosotros, afrutado y bucólico.

mi cuerpo es un labriego juvenil y artesano

y mi piel son racimos de rubíes y pétalos

Cuando el calor acecha, soy sonrosado arroyo

que fluyo en vuestro sorbo vuestra sed atempero.

La luz del sol tintada de cristal se torna si me bebes

y estoy aquí contigo, sonriendo en tu copa.

Volvamos a la historia cercana, El cultivo de la vid fue aumentando en el siglo XIX, siendo las familias más hacendadas las que tenían su propia bodega en la casa. En el siglo XX la cosecha de vino y las plantaciones de viñas se habían duplicado. Existían bodegas privadas importantes donde los pequeños productores llevaban sus uvas, como la de Angós o la de Chivite, aunque también seguían existiendo bodegas particulares y algunas fábricas de aguardiente, como la de Fuentes, luego de Lizarbe, o el vino dulce y seco del boticario Orduna, o el anís del también boticario Martialay. En 1951 los propietarios de viñedos quisieron mejorar sus condiciones de producción y venta y se unieron para consolidar una empresa vinícola común, una Bodega Cooperativa que defendiese los intereses de los socios. 230 viticultores se reunieron en mayo de 1951 y acordaron por unanimidad en Asamblea General formar una Junta que gestionase la constitución de una la Bodega Cooperativa. Ya en mayo de ese mismo año se comenzó la construcción de la bodega que estuvo concluida y que se inauguró el 6 de octubre de 1953. Se bautizó Bodega Cooperativa de Nuestra Señora del Romero, en honor a la Virgen patrona de Cascante; La empresa vinícola fue creciendo y en 1964, necesitó una ampliación, cuyo resultado fueron unas instalaciones para 5.000000 de kilos de uva.  Posteriormente, en 1976, hubo una nueva ampliación para 9´5millones de litros. En 1982 la bodega de Cascante se asoció con la bodega de Los Arcos, con capacidad para 2.000.000 litros y en 1993 se aprobó una nueva fusión, esta vez con la cooperativa San José de Sesma. Hoy con las fusiones efectuadas La Bodega Malón de Chaide está presente en tres subzonas de la denominación de Origen Navarra: Ribera Baja, Ribera Alta y Tierra Estella. La Bodega siguió ampliando sus instalaciones hasta la última efectuada en 2005. Actualmente tiene una cabida total de 12. millones de litros en la de Cascante y 2 millones en la de los Arcos, con un recinto de 27.000 m2 con capacidad para 12.000.000 litros y 2.000 barricas. Se la conoce por no por su nombre oficial sino por su nombre comercial: Bodega Cooperativa Malón de Chaide, que hace referencia a una de las más prestigiosas marcas de sus vinos. Elabora sus caldos con uvas variedad Garnacha, Tempranillo y Cabernet Sauvignon, para sus tintos y rosados y Chardonet y Viura para sus blancos

El vino blanco ha ido sumando adeptos, es ligero y quita el calor en verano, se consume mucho a la hora del aperitivo. Yo le doy voz y me despido:

Blanco de adolescencia, en mi bouquet

se ha posado la luz blanca de amanecida.

Tintinea con el sol el cristal, lo acampana

y, a través de mi aroma blanco, sorbes paisaje.

En este verde borde, frágil, resplandeciente

las cepas bailarinas retorcidas se abrazan.

Pongo el vino en tu boca, sus añadas degustas

y tu mano sostiene mi caricia verdeja.

Tremola su bandera por las parras del aire

y estoy aquí contigo sonriendo en tu copa.

 

 

Queridos paisanos y amigos. Blanco, Rojo o Rosado, celebremos las fiestas haciendo honor a nuestro vino. Dos cosas: Que sea de nuestra bodega Malón de Chaide. Seamos moderados

 

Viva Cascante. Felices fiestas.

 

Pamplona, 8, 7, 2026