martes, 27 de abril de 2021

CLARA CAMPOAMOR : La Revolución española Vista Por Una Republicana (II) El deterioro de la República


Editorial Renacimiento, Espuela de Plata, Sevilla. Septiembre 2005. Edición y traducción y notas Luis Español Bouchée.

Como dije en mi entrada anterior , el texto de Campoamor me resultó sorprendente, porque su visión de la guerra civil y de la República no era lo que yo esperaba. Quiero reflejar con fidelidad su punto de vista, ya que el debate sobre la guerra civil sigue siendo muy actual en 2021 y la autora una relevante observadora.   No tendré en cuenta otras versiones que catedráticos  o políticos hayan podido hacer sobre los hechos narrados

 DETERIORO DE LA REPÚBLICA

La primera intentona golpista, dice Campoamor, se debió a los monárquicos contra la República en agosto de 1932. Los alzados, a cuyo frente estaba el general Sanjurjo, fueron reducidos y solo triunfó momentáneamente en Sevilla. Se abrió una consejo de guerra en el que los militares sublevados perdieron sus empleos y el general Sanjurgo fue condenado a muerte, aunque se le conmutó la pena por prisión perpetua. La derecha amnistió a los militares sublevados, pero el presidente Alcalá Zamora dijo que, mientras él fuera presidente no recuperarían sus empleos. Sanjurjo consiguió exiliarse a Portugal.

Las urnas en las elecciones de 1934 dieron el triunfo a la derecha y se formó el gobierno, presidido por el partido Alejandro Lerroux del Partido Radical con tres ministros de la CEDA.  Dice Campoamor, que el gobierno de Lerroux-Gil Robles salido de las urnas se mostró poco hábil en las reformas sociales necesitadas, pero tampoco la izquierda aceptó el resultado ya que consideraban que el Gobierno de la República era patrimonio de la izquierda. El descontento dio como resultado  la Revolución obrera de Asturias. Campoamor considera que fue instigada por el socialista Prieto y por Azaña y, al alzarse contra el Gobierno de la República, violaron  la Constitución haciendo desaparecer el respeto que la opinión pública tenía al derecho y a las leyes. Campoamor afirma que la violencia de la sublevación de Asturias fue comparable o aún más violenta que la de la Comuna de París y que sobrepasaba todo lo que hasta el momento España había conocido Ni el Derecho ni la constitución respetaron los que instigaron la Revolución de Asturias contra el Gobierno. Lerroux lo consideró una guerra civil y declaró el Estado de Guerra  y aplastó la sublevación obrera con las tropas del norte de África, la  Legión y los Regulares, las fuerzas mejor preparadas del ejército. El Gobierno no respetó tampoco la ley en el castigo a los revolucionarios. En la opinión de Campoamor,  la represión se ejerció sin respeto a la ley, hubo tres únicas condenas oficiales pero ninguno de los responsables fue castigado; los jefes militares salvaron la vida y sin embargo se torturó a los prisioneros, se fusilaron presos en las prisiones sin instrucción de causa, se cometieron atrocidades ilegales y se demoró dieciséis meses la causa.  Aplastada la rebelión argumenta, Campoamor, cabía la clemencia o una represión severa en un juicio rápido. La posibilidad de una condena efectiva, argumenta, "hubiera proporcionado al país un apaciguamiento duradero, o bien, la generosa clemencia hubiera borrado en el pueblo las fuentes mismas del odio" (p.141) El odio ante los desmanes gubernamentales, exacerbó el resentimiento, aprovechado, dice, por "por oradores exaltados poco escrupulosos y preocupados, sobre todo, de conjurar una posible derrota " (p. 142).

La sociedad estaba muy alterada ante unos nuevos comicios em 1936. Dados los numerosos partidos y la falta de militancia en ellos, los partidos de izquierdas se unieron en coalición y alcanzaron el triunfo en las elecciones de 1936 y formaron gobierno. Pero el gobierno del Frente Popular, presidido por Manuel Azaña, reflexiona Campoamor, cometió dos errores. El primero fue hacer concesiones a los extremistas que desde el 16 de febrero estaban celebrando su triunfo con incendios, huelgas y actos violentos como si estuvieran luchando con un gobierno enemigo. El segundo error fue aceptar que se adueñan de todos los más altos cargos y poderes del Estado, saltándose todas las normas establecidas sin el menor escrúpulo a la honestidad política. Haciendo uso de la fuerza y no de la legalidad vigente, se ocuparon tierras, se atacó a todos los adversarios tildándoles de "fascistas" y se organizaron matanzas de personas provenientes de la derecha. Entre el 16 de febrero y el 7 de mayo de 1936, o sea a los tres meses de las elecciones, Campoamor contabiliza: 178 saqueos de establecimientos públicos y privados, domicilios particulares o iglesias; 178 incendios de establecimientos públicos y privados, domicilios particulares e iglesias.712 atentados contra las personas, de las cuales seguidas de muerte 78.  Agravaba aún más la situación la huelga general de la construcción fomentada por el socialista Largo Caballero y las reivindicaciones sindicalistas más extremas. Se añadían a los conflictos sociales la caótica actitud de los anarquistas que campaban por sus respetos, comían en los restaurantes sin pagar la factura y amenazaban a los propietarios. A eso se añadía la creación en  octubre de 1933 por José Antonio Primo de Rivera del  partido Falange Española, de ideología fascista. Todos los días habían asesinatos de uno y otro signo sin que el Gobierno pudiera poner orden

Tras el asesinato del Teniente Castillo atribuido a los fascistas (que según nota a pie de página el investigador Jan Gibson en su obra La noche que mataron a Calvo Sotelo, Argós Vergara, 5º ed , p..207, atribuye a Requetés del Tercio de Madrid) como venganza, la guardia de asalto y el teniente de la guardia Guardia Civil Condés, se presentaron en casa de Calvo Sotelo, diputado a Cortes y por tanto, con, con inmunidad parlamentaria, pidiendo que les acompañase. Poco después su cadáver fue abandonado en el cementerio municipal.

Pero Gobierno no reaccionó. Temiendo un motín no impuso sanciones y permaneció inactivo e indeciso. Se suspendieron las sesiones de Cortes, pero no las de la Diputación Permanente donde José Calvo Sotelo  pronunció un discurso que fue considerado como el inicio de la  sublevación contra el gobierno.(p. 113)

Sobre esta entrada; Estos acontecimientos  nos son contados por una mujer republicana y poco sospechosa de no serlo fielmente que afirma el deterioro sufrido por la República en 1936.  Quizá la crítica taxativa a la situación pueda ser mejor entendida desde su posición de abogada, pues toda su crítica se refiere al deterioro causado por el incumplimiento de la Constitución y de las leyes.  Es la crítica racional de una jurista, entiendo, que había sido ponente de la Constitución y que veía en el fracaso de la República  su incumplimiento, ya que consideraba que  el Gobierno y los partidos políticos debían haberse regido por la Constitución y las leyes, y el no hacerlo precipitó su fracaso. Pese a su lucidez e intento de objetividad, puede, quizá, existir cierta animadversión contra Prieto, por la oposición beligerante del socialista en las Cortes contra el voto femenino, también por el presidencialismo de Azaña y de la tibieza de Lerroux. En el texto Campoamor se postula políticamente centrada y sus críticas van dirigidas hacia las posturas más radicales, anarquistas, sindicalistas, comunistas y algunos socialistas. Es de reseñar la falta de protagonismo que se da Campoamor a sí misma, ya que no menciona que fue una de los enviados por el gobierno para informar sobre la situación de Asturias y que era Directora General de Beneficencia. Tampoco dice que en octubre dimitió del puesto y pidió a Lerroux que la dejara presidir la entidad Pro Infancia Obrera para ocuparse de los niños huérfanos de la Revolución de Asturias. En 1835 abandona el partido Radical y le reprocha a Lerroux la represión obrera sufrida, tampoco lo menciona en la publicación

Su versión de los hechos me parece muy importante  dado la relevancia de su figura  pública en la República

viernes, 12 de marzo de 2021

Feminismo

 

 Ser feminista es creer y luchar por alcanzar la igualdad de derechos ante la ley y la libertad personal, la capacitación, y la independencia económica. La libertad personal consiste en actuar y vivir conforme se piensa y se quiere, sabiendo que cada ser humano es singular y único. Como tal, una es libre de pertenecer a colectivos o no hacerlo y es manipulador intentar agruparnos, si nuestra voluntad es no hacerlo. En eso consiste tener criterio propio y demuestra madurez. La capacitación es el derecho a aprender, a saber y a sumar conocimientos durante toda la vida, si se precisa. Y la independencia económica, cobrar por el trabajo hecho y no aceptar un salario menor que el masculino, ni ir de florero.
Una verdadera feminista es humanista, piensa en los derechos de las mujeres del mundo y se solidariza con ellas y no olvida que es responsabilidad de cada mujer pensar en que las mujeres del mundo deben alcanzar unos derechos que como seres humanos les pertenecen. Denuncia la violencia contra las mujeres y pide su acceso a la educación y el trabajo y el respeto a su integridad física y moral

miércoles, 3 de marzo de 2021

CLARA CAMPOAMOR: La Revolución Española vista por una Republicana. (I)

 


Editorial Renacimiento, Espuela de Plata, Sevilla. Septiembre 2005. Edición y traducción y notas Luis Español Bouchée.

El texto de Campoamor fue escrito en Lausana, Suiza, en 1936 en el domicilio de su amiga la sufragista Antoniette Quinche, posiblemente dictado por Campoamor a su amiga que lo tradujo del español al francés, idioma en que se publicó al año siguiente por la editorial Plom. Gran parte del texto está fechado en noviembre de 1936, fecha, octubre, en que Campoamor abandona España para asentarse en Suiza; Es la primera obra escrita que habla de la guerra desde la zona republicana y su visión, se muestra muy crítica con la República que ella ayudó a instaurar y con el Madrid republicano de la retaguardia. La obra le costó enemistades con alguno de sus mejores amigos por su dureza. Retiró Campoamor posteriormente el libro de las librerías al tener constancia de la ferocidad con que los republicanos vencidos eran tratados por las fuerzas nacionales, la incautación de sus bienes y los juicios sumarísimos, el trato de castigo y de represión, la persecución, el fusilamiento y embargo de los bienes. Ella misma sufriría la represión y el obligado exilio durante toda su vida por haber estado afiliada a la masonería y, pese a sus numerosos intentos, nunca pudo regresar a España, pues la condición era que delatara a sus hermanos masones, cosa que nunca lo hizo. Resulta interesante no obstante el distinto trato recibido por Alejandro Lerroux, masón como ella y presidente del Partido Radical, que residió en Madrid desde 1947. Tal vez su condición de mujer masona y de haber conseguido que se promulgara la Ley del divorcio – es opinión mía- fue demasiado para la España que empezaba. Campoamor en su huida de Madrid en 1936 ya sufrió un intento de asesinato y de ser tirarla por la borda del barco por unos jóvenes navarros por el delito de haber sido la autora de la Ley del Divorcio, según dice Campoamor que recoge un texto (p.236) del periódico El Pensamiento Navarro que publica en sus páginas la hazaña.

 Pese a haber retirado los libros de las librerías, de la edición francesa La revolución espagnole vue par une rèpublicaine se salvó algún ejemplar. Uno de ellos, el que regaló a su ahijada, la doctora Pilar Lois, ha hecho posible que no se perdiera el texto, aunque que no lo incluya Campoamor entre sus publicaciones, como si se arrepintiera de haberlo escrito, en mi opinión. El texto tuvo una edición pionera en España de la Universidad de Barcelona.

 El autor de este trabajo, Luis Español Bouché, es escritor, traductor e investigador hispano-francés. Su traducción y comentarios para la edición en España de este texto, tras muchas negativas e indiferencia, fue abordada por editorial Renacimiento en 2005 en la colección Espuela de Plata. Ha ido conociendo muchas reediciones, la que hoy comento pertenece mi ejemplar de una sexta edición, 2018. Esta suya, publicada por Renacimiento está muy cuidada, tiene abundantes notas, una introducción biográfica sobre Clara Campoamor muy completa, explica la historia del encuentro con el texto y las dificultades sufridas hasta la edición; incluye una carta de Blanca Estrella Ruiz Ungo, propietaria de los derechos de edición y presidenta de la Asociación Clara Campoamor; aporta extensa bibliografía y notas biográficas de los personajes citados. Español Bouchée es reconocido autor de numerosas obras de investigación entre las que destacan Nuevos y viejos problemas en la sucesión de la corona española, Madrid 193: del golpe de Casado al final de la guerra civil, Franceses en el camino, por el que recibió el Premio Estatal de Investigación Histórica; en 2007 publicó Leyendas negras. Vida y obra de Julián Juderías. La leyenda negra antiamericana; y en 2014 La Leyenda negra de España.

Sobre mi lectura

Leí el texto de Clara Campomor, aconsejada por mi buena amiga María Antonia Ortega. El texto me produjo confusión y desasosiego, pues no era lo que yo esperaba de una de la más- si no la más- preclara republicana e la Historia de las mujeres. Intenté entenderlo y conocerla mejor buscando otros textos, alguno que luego subí al blogi, como El voto femenino y yo Mi pecado mortal, leí también sus primeros artículos de prensa: La Forja de una feminista. Sus artículos de prensa, recogidos por la misma Editorial Renacimiento, abundan en lo que luego sería su especialidad, la lucha por dignificar a la infancia, el derecho de las mujeres a la equidad y los avances europeos en su asociacionismo, un feminismo militante, aunque no figura en el Lyceum club, pero si en la junta del Ateneo de Madrid. Su honradez intelectual, precisamente por su búsqueda de la verdad equilibrada, exige la mía e intentaré no tergiversar su pensamiento, muy crítico con la República que ayudó a consolidar. Ponente constitucional, hasta ahora nunca igualada, hay en los textos de Campoamor una defensa de la legalidad y la Constitución por encima de los intereses de partido y está en contra de las posturas para mantener el poder burlando la ley o suavizándola, así en contra de la Revolución de Asturias en la que es muy crítica con Indalencio Prieto. Libre de militancia política desde 1934, su pensamiento es siempre el de una republicana convencida y su crítica de la República no es contra el sistema sino al proceso que causó su deterioro y que desembocó en una revolución que condenó y cuyo final anticipó como claramente antidemocrático: Una dictadura militar o una dictadura marxista. Su postura ha sido considerada propia de la tercera España, pues ella, que se define a sí misma como humanista en “El voto femenino y yo"(p.93). en este texto como liberal se afirma tan alejada del fascismo como del marxism:

"ya que estoy tan alejada del fascismo como del comunismo. Soy Liberal" ( p.237)  

Condenó a las dos locuras de las que hace responsables a los dirigentes de los partidos en liza.

No pretendió historiar la guerra, aunque sí lo hace de la República y de los dos bandos en contienda,  sino contar su visión de la revolución que vivió en la zona republicana en la que le tocó estar hasta octubre de 1936 que abandonó España con su madre y una sobrina al ver amenazada su vida, dada la persecución y muerte de miembros del partido Radical por los republicanos ahora en el gobierno del Frente Popular y a los que considera revolucionarios al margen de la ley, armados desde la Casa del Pueblo por un gobierno irresponsable del Frente Popular  de marxistas, socialistas, sindicalistas y republicanos próximos a los socialistas , a los que se añadieron las de los anarquistas armados ya desde la Revolución de Asturias, que destruyeron a los partidos republicanos burgueses y persiguieron a muerte a sus líderes como Melquiades Álvarez, del Partido Republicano Liberal Demócrata, o o Rico Avelló que había sido Ministro de la Gobernación bajo la presidencia de Martínez Barrio y de Lerroux y ministro de Hacienda por Portela Valladares. Defiende su punto de vista crítico por condenar el uso del terror en contra de la Ley, alegando que cuenta lo que ella vivió en la zona que le tocó estar y que igualmente feroz era e la zona nacional, aunque su estancia en el Madrid republicano describa mejor los horrores cometidos en esa retaguardia..

Clara Campoamor no fue reivindicada ni por la derecha ni por la izquierda y murió en Laussane en abril de 1972, tres años antes de que se estableciera la Democracia en España  

viernes, 29 de enero de 2021

JOAQUINA EGUARAS IBAÑEZ, NAVARRA EMINENTE MÁS ALLÁ DE LAS LINDES



Que cómo conocí la existencia de la navarra eminente Joaquina Eguras, que no en mi tierra, merece una explicación. El Ayuntamiento de Granada en el año 2003 dedicó un homenaje y una escultura a Joaquina Eguaras en una rotonda de la calle que lleva desde 1981 su nombre; yo estaba viviendo en Granada. Siempre he sentido interés por las mujeres históricas y por la cultura de mi tierra navarra; el apellido de la homenajeada, y su austero busto de bronce, las loas que la prensa le dedicaba picaron mi curiosidad. Recordé el palacio de Guaras, precioso palacio renacentista situado enfrente de la Seo de Tarazona, el apellido de la nobleza Eguras de Tudela, La Vaguada de Eguaras en la Ribera. Guaras e Eguaras, de ambas maneras lo citan los documentos. Por otra parte el segundo apellido, Ibañez, era muy navarro. El brillante curriculum de la homenajeada me hizo indagar en su biografía. ¿Sería de origen navarro? ¿Quién era esa mujer tan brillante y tan querida por los granadinos?

La consideraban una de las primeras mujeres intelectuales de la Granada contemporánea. El periódico El Ideal la había denominado, con Lorca, con Ganivet, con Martín Vivaldi , Luis Rosales y otros pesos pesados de la cultura, una de los cien granadinos mas ilustres del siglo XX.. Joaquina Eguaras, era, efectivamente, como más tarde comprobé, ilustre, también era paisana nuestra desconocida. No recordaba que figurase entre las mujeres reivindicadas por las mujeres feministas navarras, ni por las oficialidades forales, ni tampoco conocía ni conozco calle dedicada ni escultura que la represente.  ¿Por qué no hacerla también llegar aquí como paisana nuestra, ya que nació en Navarra? 

A mi venida a Navarra busqué en el Archivo Diocesano su partida de bautismo. Pensaba habérsela enviado a Emilio de Santiago, un sabio arabista, profesor de la Universidad de Granada y reconocido internacionalmente, que solía acompañar a las más altas autoridades en su visita a la Alhambra. Yo no  conocía a de Santiago de nada pero me admiraba por la sensibilidad y la pasión con que hablaba de Eguaras, amiga de su familia y compañera suya. Pensé mandarle la partida de una manera anónima por su culto a la amistad y la fidelidad en su afecto por la insigne dama, pero no  llegué a tiempo porque falleció. Guardo la partida.

Joaquina Eguaras nació a las 12 de la noche en Orbaiceta el 10 de enero de 1897, hija de  Nicoláas Eguaras, natural de Pamplona y residente en Orbaiceta y de Joaquina Ibañez, de Orbaiceta. Fueron sus abuelos Carlos Eguaras y María Martínez de Pamplona y Babil Ibáñez, de Pamplona y Felipa Róspide. de Orbaiceta. La niña debió tener problemas en su nacimiento, pues fue bautizada en casa de sus padres por extrema necesidad. y le fueron administrados los santos óleos por.el cura de la parroquia de San Pedro que  inscribe el nacimiento. Fueron sus padrinos José y Francisca Ibáñez.

 La profesión militar del padre hizo que en 1899 la familia se trasladara a Granada. Sus biógrafos la sitúan a viviendo en el Realejo, el barrio judío, uno de los más bellos de Granada. Tras superar la primera enseñanza, cursó en 1912 Magisterio teniendo como profesora a Gloria Giner, esposa de Fernando de los Ríos. Como algunas de las mujeres pioneras, desde Magisterio  convalidó asignaturas al bachillerato para acceder a la Universidad. Inició en 1918 la carrera de Filosofía y Letras, convirtiéndose en la primera mujer matriculada en la Facultad de Letras y la tercera mujer universitaria de Granada. (La primera mujer universitaria se había matriculado en Medicina, la segunda en Farmacia) Como muchas mujeres universitarias de su época, tuvo al entrar en la Facultad  que resistir presiones,  dada la dificultad de que en esos pretéritos tiempos se aceptase la asistencia a clase de mujeres. En 1922 concluyó su Licenciatura con Premio Extraordinario y Matrícula de Honor en todas las asignaturas.

Tras finalizar sus estudios, ejerció la docencia como Profesora ayudante de prácticas en la Facultad de Letras,  y lo compaginó desde 1925 con una plaza de  profesora de Literatura Española en el Instituto de Enseñanza Media de Baza. Fua la primera mujer profesora de la Universidad de Granada y hasta 1935 la única. La Junta de Ampliación de Estudios de la Institución Libre de Enseñanza le otorgó una beca en 1929 para ampliar estudios en Inglaterra, pero no la disfrutó y prefirió continuar en Granada.

  En 1930 opositó al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, sacó brillantemente la oposición y fue nombrada Directora del Museo Arqueológico y Etnológico. Firmó su nombramiento D Emilio García Gómez, su maestro y uno de los más prestigiosos intelectuales de la Escuea de Estudios Históricos de Menéndez Pidal. Allí trabajó durante 37 años.

En 1932, se crearon  en Madrid y Granada la Escuela de Estudios Árabes. Desde su inauguración se incorporó primero como becaria, después como bibliotecaria, desde 1941 ejerció también de profesora adjunta de la sección de Filología y Árabe literal. Posteriormente  fue secretaria de la misma. En 1940 fue Profesora auxiliar de Árabe y Hebreo en la Universidad de Granada. En  1944 presentó su tesis doctoral en Madrid dirigida por D. Emilio García Gómez: sobre Kitab al Filaha: Tradución, trascripción y anotación del Tratado de Agricultura de Iben Luyun con el que se inicia los estudios sobre agricultura andalucí y que fue posteriormente publicado por la Universidad de Granada en 1975.

Continuadora de Miguel Asín Palacios y Emilio García Gómez, experta en Lengua, Historia y Arte de la España musulmana; divulgó y ahondó en el conocimiento del legado con conferencias y publicaciones. Durante su dirección en el Museo Arqueológico y Etnológico de Granada impulsó las excavaciones arqueológicas en toda la provincia, amplió las colecciones del Museo y efectuó una gran labor de divulgación y de publicaciones sobre las mismas que fue reconocida internacionalmente.  Gran interés demostró por las traducciones de textos, elaboración de catálogos patrimoniales, divulgación de los estudios, adquisición de fondos. Encomiable su labor de recuperación de la Casa del Castril en la Carrrera del Darro y del patrimonio artístico de la provincia, Se la nombró durante la Guerra civil secretaria de la Junta de la Cultura Histórica.del Tesoro Artístico de Granada y  asumió  la jefatura provincial del Cuerpo de Bibliotecarios y Archiveros, responsable de biblotecas de frentes y hospitales y depuración de libros

Los granadinos que la conocieron hablan igualmente de su bondad, de su sencillez y de su afabilidad, tan valiosos en ella como su sabiduría de profesora, de archivera, de arabista.. No se casó. Ignoro si tuvo hermanos. Creo que en Navarra quedan algunos familiares que no conozco. Animo a sus parientes a añadir datos.

Quiero, enemiga de adornarme de méritos ajenos, afirmar que todo lo dicho, excepto los datos de su partida de nacimiento, decir que no son aportación es personales mías sino de las abundantes informaciones que de Joaquina Eguaras Ibáñez se encuentran en su extensísima ficha de la Real Academia de Historia, así como a otras publicaciones de la JAE, de la Universidad de Granada., o de historiadores y escritores granadinos. A ellas remito

Distinguida con la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, Medalla de Plata al mérito de las Bellas Artes y Orden de la Mehdawiya. Fue Miembro Correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid ,Miembro de la Junta Conservadora del Tesoro Artístico de Granada, Miembro y Secretaria de la Comisión Provincial de Monumentos, Delegada Provincial del Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas en Granada; Miembro de Número de la Real Academia de Bellas Artes Ntra. Sra. de las Angustias de Granada, Miembro Correspondiente de The Hispanic Society of America, y Miembro de Honor de la Asociación Española de Orientalistas. Murió el 25 de abril de 1981, dejando escuela, amigos y una obra de reconocidísimo prestigio intelectual

La vida a veces nos lleva por lugares extraños, y tal vez no importe, que lo importante sea seguir la vocación que marca ¿Hubiera sido posible un currículum parecido si Joaquina Eguaras no hubiera abandonado su tierra natal? ¿Hubiera estudiado? La que esto escribe piensa que no. ¡Tierra dura la nuestra!

Por si algo está cambiando, o precisamente para que siga cambiando, escribo hoy. Escribo para recordar a una mujer sabia y sencilla que llegó lejos en el conocimiento, sin crispación, en una sociedad que la dejó hacer, la dejó aprender, la dejó saber, la dejó enseñar. La ciudad que la acogió recogió con agradecimiento su legado. Y supo reconocerla entre los grandes.






miércoles, 20 de enero de 2021

MARIA PILAR LAMARQUE SÁNCHEZ , BIBLIOTECARIA PIONERA:

 




La Biblioteca pública de Cascante fue en su creación la tercera biblioteca de Navarra. Primero Pamplona, luego Alsasua, la tercera Cascante.  Se abrió en 1951 y fue su primer bibliotecario Cristóbal Diaz Jarauta. Estuvo emplazada en los bajos del Ayuntamiento. Yo empecé a frecuentarla más tarde, en su segunda época. Era la bibliotecaria una mujer diligente. Se llamaba Cecilia Romeo Mayayo y estuvo hasta su jubilación al frente de los libros. En la biblioteca, bien surtida, se podía leer y asomarse a la pasión de Shakespeare o curiosear la sección de grafología que firmaba Matilde Ras en la revista Blanco y Negro. Vayan también estas palabras de agradecimiento por las atenciones recibidas. Tras Cecilia Romero, Charo Orrio, ya jubilada. Hoy la Biblioteca sigue activando el amor al libro y a los clubs de lectura y tiene nuevas y diligentes bibliotecarias que atienden a un nuevo público en la Casa de la Cultura de la Calle de San Pedro

El homenaje que ha rendido la Biblioteca Nacional a la bibliotecaria y filóloga María Moliner me ha hecho nuevamente volver la vista atrás para recordar a una compañera de Moliner, bibliotecaria vanguardista, con la que, por tener relación con Cascante, me sentía en deuda. Sigue siendo desconocida para nosotros María Pilar Lamarque Sánchez. He recogido la información porque espero llamar la atención sobre su persona, a ver si tenemos la suerte de que llegue a los oídos de su hija, también archivera, María Pilar Varela Lamarque y esclarece los posibles errores que pueda contener mi búsqueda de datos. Saga de conservadores del patrimonio, su nieto el arqueólogo Fernando Piñón Varela, ya fallecido; o  Pilar Piñón Varela, su nieta, Directora Ejecutiva del Instituto Nacional de España.  En un siglo marcado por la recuperación de las mujeres que nos abrieron el paso, bien merece un rescate. Los Lamarque tenían su casa en la plaza de Leandra Sánchez serrano, al inicio de calle de la Marquesa. Oriundos de Zaragoza debieron venir a Cascante cuando Rafael Lamarque fue destinado como médico, acompañado de sus numerosos hermanos. Conocí a Teresa, a María, madre de nuestro amigo Rafael Sesma, y creo recordar a Paco, pero no recuerdo a María Pilar.

María Pilar Lamarque nació en Zaragoza en 8 de marzo de 1903. Era hija de Gaspar Lamarque Laborda , oriundo de Cintruénigo y de Delfina Sánchez Fairén, quinto miembro de una familia numerosa Arturo, Antonio, Rafael, Teresa, Pilar, Francisco y María. La joven María Pilar optó por buscar su propia emancipación en lugar de vivir con su hermano médico en Cascante. Debió como mujer moderna buscar una mayor independencia económica de la que le ofrecía vivir a expensas de su familia y se matriculó de Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, residiendo en la casa de Juan Moneva Puyol, Catedrático de Derecho Canónico de la Universidad de Zaragoza y presidente del Estudio de Filología Aragonesa, de cuya hija Pilar era muy amiga. Ambas chicas se matricularon el mismo curso 1917-1918; fueron pioneras, la primera mujer matriculada en Letras en esa Universidad lo hizo en 1913. María Moliner lo hizo en el curso 1918-19 Hay que recordar que el permiso oficial del acceso de las mujeres a la Universidad fue en 1910, podemos decirse con justicia que María Pilar Lamarque fue una pionera entre las mujeres universitarias que cursan una carrera de una manera oficial.   

Antes de acabar la carrera en 1920, se incorporó al Estudio de Filología Aragonesa, EFA, un proyecto creado en 1915 por el profesor Moneva, a semejanza del Instituto de Estudios Catalanes, la Academia Gallega o la Sociedad de Estudios Vascos, que bajo el patrocinio de la Diputación de Aragón potenciaba  el estudio de lexicográfica aragonesa para la confección del Diccionario Aragonés.  En EFA compartieron la pasión filológica María Pilar Lamarque y María y Matilde Moliner.

 En febrero de 1922 se presentan Lamarque y también María Moliner a una oposición al Cuerpo de Facultativos de Archivos, Bibliotecarios y Arqueólogos, e ingresan en el cuerpo, como funcionarias oficiales de tercer grado. Moliner consigue plaza, al ser de los siete primeros en calificaciones; Lamarque aprueba sin plaza y hace prácticas en el Archivo Histórico Nacional. Desde 1922 -27 se queda en Madrid, becada en 1922-1923 y 1923-24, se aloja en la Residencia de Señoritas ,  así figura en su ficha dando como residencia habitual la ciudad de Cascante, Navarra. Figura también en la Residencia en 11927-29 su hermana Teresa Lamarque, nacida en 1900,  que estudió Filosofía y Letras y fue fue profesora en la sección preparatoria del Instituto Escuela. Pilar fue profesora  en la sección Preparatoria del Instituto Escuela . A través de esos contactos, Pilsr conoce da Eulogio Varela. Hervías, archivero en el Archivo Municipal de Madrid y `profesor de arte de la ILE

 En agosto de 1924 participó como profesora en las Colonias Escolares de Vacaciones, que organizaba la Corporación de Antiguos alumnos de la ILE. Las Colonias, organizadas a través del Museo Pedagógico Nacional, eran una iniciativa de Manuel Bartolomé Cossío destinadas a niños con familias sin recursos; tenían un carácter higiénico y educativo. Lamarque lo hace en la XLII y XLIII con compañeros como Fernando de las Ríos, Graco Marsá y Teresa Fajardo. En marzo de 1925 Pidió Lamarque la expedición de su título de Licenciada y al año siguiente tomó posesión de su plaza de archivera en la Coruña.  Fue destinada al archivo General de Galicia. Nuevamente fue funcionaria supernumeraria ilimitada y siguió viviendo y trabajando en Madrid. Formó parte de una prestigiosa clase intelectual.  

Eulogio Varela Hervías era archivero, trabajaba en el Archivo Municipal de Madrid; fue también profesor de Arte de la ILE,  hijo del pintor modernista y escritor, Herminio Varela Sartorios. Se casaron en la iglesia de la Asunción de Cascante, el 4-7-1926. El día del Carmen de 1927 nació en Cascante su primera hija, a la que le ponen de nombre María del Pilar. Las estancias veraniegas del matrimonio con Cascante debieron ser habituales, pues personas que los conocieron en esa época me explicaron que Eulogio Varela en sus vacaciones cascantinas se preocupó de trazar mapas de los posibles yacimientos romanos de la localidad, pagando a sus expensas a los informadores y ayudantes. Nos ha sido imposible localizar los documentos, lo cual es penoso ya que Varela Hervías fue versado y meticuloso, escritor de publicaciones de Arte y del patrimonio de Madrid, por otra parte , sabemos de la profesionalidad con que actuaban los relacionados con la ILE.

1927- 29 figura en las XLII y XL III colonias escolares escolares del Instituto Escuela con entre otros Profesores de la XLII (8-31 de julio): Fernando de los Ríos (los ocho primeros días; es sustituido por Gustavo Koeckert), Emma Escalera, Teresa Frías, Pilar Lamarque, Teresa Fajardo, Manuel Heredero, Francisco Barnés, Graco Marsá y Celestino Bustos.

Profesores de la XLIII (1-24 de agosto): Gustavo Koeckert, Juana Moreno, Juana Castilla, Camino Martí, Pilar Lamarque, Demetrio Torres, Desiderio Fajardo y Eduardo García del Real.

En 1928, María Pilar Lamarque ascendió a funcionaria de primera clase, y fue funcionaria supernumeraria ilimitada. Se quedó residiendo en Madrid.   Su vocación bibliófila y su amor a los libros se extiende a la infancia. En mayo de 1933 organizó con otras tres bibliotecarias, Juanita Capdeville, Enriqueta Martín, Juanita Quílez la Primera Exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid de Bibliotecas infantiles. Las cuatro mujeres organizadoras formaban parte de la Asociación de Bibliotecarios y Amigos del Libro, institución creada en otoño de 1934;  desde 1932  formaban parte del Seminario de Biblioteconomía que tenía la sede en la Biblioteca de la Universidad.  Se consideró el primer paso para una orientación de las bibliotecas para niños y una campaña a favor del libro que buscaba la consolidación de la mejor literatura infantil. Su presencia pública iba en aumento.

 En el verano de 1933 fue una de las viajeras en el Crucero por el Mediterráneo que organizó la Facultad de Letras de la Universidad Central de Madrid a iniciativa de su decano García Morente. Formaban el pasaje 200 pasajeros entre los que se encontraban Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset, Manuel Gómez Moreno o Juan Zaragüeta y estudiantes como Isabel García Lorca, Fernando Chueca Goitia, Guillermo Díaz Plaja, Emilio Garrigues Díaz Cañabate, Enrique Lafuente Ferrari o Gonzalo Menéndez Pidal. En el crucero, el director de la Biblioteca Universitaria, Javier Lasso de la Vega, María Pilar Lamarque de Varela que figura como archivera y la también bibliotecaria Juanita Quílez. .El proyecto  de Manuel García Monente que contó con el beneplácito  de Fernando de los Ríos en la nave “Ciudad de Cásdiz  recorrió las costas del Mediterráneo con tres generaciones  de profesores y estudiante

En 1934 se constituye legalmente la Sociedad para el Fomento de Bibliotecas, Archivos y Museos ABBE de la que Lamarque forma parte en nombre de la Biblioteca Nacional.

En 1935 asiste al II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía, que tuvo lugar entre el 20 y 30 de mayo en Madrid y Barcelona . La Comisión organizadora fue  la Junta Directiva de la Asociación de bibliotecarios y bibliógrafos; el comité español, estuvo presidido por Teófilo Hernando, tuvo como secretario a Javier Lasso de la Vega con discurso inaugural de Ortega y Gasset. Se presentaron ponencias sobre las bibliotecas populares, entre las ponentes a Gabriela Mistral y María Moliner. fue vocal de la Junta directiva.

 En 1936, durante la guerra civil presta adhesión al bando nacional en septiembre de 1936 en Pontevedra y desarrolla sus actividades como facultativa de la Biblioteca Provincial en Pontevedra. Se encuentra durante la guerra en Zaragoza en el Archivo de la Audiencia y en la Universidad de Zaragoza.

 Sufre como funcionaria un proceso de depuración en 1938 sin consecuencias negativas y posteriormente un segundo, ambos expedientes custodiados en la Biblioteca Nacional. Recurre a la ayuda de Javier Lasso de la Vega, que ostentaba la jefatura del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos, que la respalda  frente a la postura reticente de Ángela Lapuerta, directora del Instituto Femenino Miguel Servet de Zaragoza donde se la destinó. 

No sufre baja en el escalafón y continúa su carrera como bibliotecaria en Zaragoza, Castilla, Andalucía y finalmente en 1965 vuelve destinada a la Biblioteca Nacional de Madrid.

1965 Figura su plaza en  la Biblioteca Nacional en el mismo BOE  figuran las plazas de  Enrique Lafuente Ferrari del Museo Nacional de Arte Moderno y  y José María Lacarra de Miguel director del Archivo Histórico de Zaragoza.

 Fallece en Madrid 15-11-1993 , funeral Iglesia de San Amalio, .calle Evaristo San Miguel



miércoles, 23 de diciembre de 2020

NAVIDAD 2020

 CAMPOS DE REFUGIO 2020

Lo sé, no hay villancicos. Embellece la música la tierra, pero su armonía no puede consolar a un niño que, en el barro de un campo de refugio, se abraza a otro niño porno morir de frío y agua. Ni consuela al pequeño que llama a su hermanita y la busca por los barracones y no la encuentra, y su nombre no es nombre,nadie tiene el nombre entre los desaparecidos en las redes de los traficantes. Los niños y las niñas están sucios, no se sabe si el color de las manchas en sus piernas es sangre o es mugre, pero con los pies descalzos, encharcados sonríen, mientras hurgan entre la miseria y los harapos las cámaras de la tele de occidente. 
 
No voy a maldecir estas fiestas que no tienen la culpa, ni a escribir poemas justicieros y tristes de derrota, pero tú el símbolo de la hermandad, Navidad, Niño Dios te vas y te vienes mientras los niños siguen por ahí, perdidos. No es solución un puñado de buenas voluntades, aunque palien el olvido y la pobreza, es la equidad: Que ningún bloque, que ningún personaje quiera ser, quiera tener un trozo más de tierra, si derrumba y echa los seres que la habitan. Niño Dios ¿Dónde estás? Nace. Si estás allá en el cielo, manda a los ángeles de la empatía que sobrevuelen a los que los ignoran y desdeñan, que insuflen sentimientos a los poderosos de la tierra para vuelvan los ojos a la misericordia y salven a la infancia y a los seres humanos del pozo de los campos de refugio.
 
Gloria a Dios en las alturas, sí pero ¿qué pasa que hemos olvidado la paz a los hombres de buena voluntad? No hay buena voluntad ni internacional, ni nacional ni familiar ni personal. Los que siembran el odio, la rivalidad y la zizaña quieren poder. Poder sobre los países, sobre los bloques, sobre las familias y sobre las personas.
 
 ¿Qué tiene de cristiano el que encizaña y no para hasta que destruye la paz en las familias y en las personas?¿álguien puede decírmelo? No hay Navidad válida sin la segunda premisa y los que han sembrado y siembran la tristeza el odio y la cizaña, aunque vayan de cristianos no lo son. Es vileza,, destruyen. Eso no lo dices tú, Niño, lo digo yo que soy humana y me incendio.
 
 Mi sentimiento por todos los que faltan por la pandemia y mi gratitud a los que lucharon por ellos y por todos; los que salvaron a muchos arriesgando su vida propia. Esta Navidad 2020, unos por las pérdidas de sus seres queridos y otros por el aislamento, nos enfrenta a un mundo hostil. ¿Nos salvaremos? Echanos, Niño, una lluvia de voluntad, pero de la buena

miércoles, 9 de diciembre de 2020

MARÍA ANA SANZ HUARTE (1868´1936) EN PRIMER TÉRMINO, MUJER Amelia Guibert, Eirene Editorial, 2012.

 


MARÍA ANA SANZ HUARTE (1868´1936) EN PRIMER TÉRMINO, MUJER Amelia Guibert, Eirene Editorial, 2012.

Irene Editorial es una apuesta ya larga en éxitos de Consuelo Altable, editora y fundadora que quiso crear una editorial presidida por valores como el amor, la consciencia y la compasión y añadió un lema a su Editorial: “Ama la Literatura porque leer es vivir”. La autora, de este estudio biográfico, Amelia Guibert Navaz, compañera mía de la Universidad de Navarra, ha ejercido la cátedra de Historia como profesora en institutos de Enseñanza Media en Pamplona, Laredo, Vitoria y Santander y forma parte de la quinta generación de una familia de docentes a la que pertenece la biografiada, su abuela materna, Ana María Sanz Huarte, pedagoga y reformista social nacida en Pamplona en 1868. Su relación familiar nos aproxima al personaje y hace que sea especialmente oportuno este trabajo de investigación, ya que la autora añade a sus méritos como historiadora el conocimiento de la personalidad y pensamiento de Sanz Huarte, y aporta numerosos testimonios familiares y documentales, fotografías, reseñas de prensa, publicaciones en revistas y referencias bibliográficas del archivo familiar.

Ana María Sanz Huarte fue una eminente maestra que supo aglutinar en su proyecto educativo y social a las instituciones y a amplios sectores de la ciudadanía navarra; una mujer singular por su capacitación intelectual como maestra de maestras y porque desarrolló en Pamplona una labor pedagógica renovadora a través de la dirección de la Escuela Normal y un reformismo social, muy en la línea del siglo XIX principios del XX, en el que las instituciones benéficas, caritativas y filantrópicas fueron instituidas y ejercidas por mujeres cultas y con fuertes preocupaciones sociales. Actuó así Sanz Huarte y puso su pensamiento y su acción al servicio de la sociedad navarra, provincia donde la presencia pública de la mujer ni fue lo habitual ni era lo esperado. Debió de hacerlo eficazmente con diplomacia y mano izquierda, ya que supo hacer colaborar con ella a la Diputación de Navarra, al Ayuntamiento de Pamplona y a sus autoridades. Irradió cultura desde la dirección de la Escuela de Magisterio de la Plaza de San José. Su pensamiento pedagógico, primero como profesora de Letras y posteriormente como directora de la Escuela Normal de maestras, estuvo influido por el afán de renovación pedagógica de la ILE, aunque, entiendo, su soporte ideológico no fue laico, como era el de la ILE, sino cristiano.  Su reformismo social siguió la estela de Concepción Arenal, a la que Ana María cita y, aunque no lo cite, el de la Duquesa de Mina, la otra gran filántropa del siglo XIX, ambas liberales. Sanz Huarte mostró preocupación por mejorar las condiciones de vida de sus contemporáneos más necesitados, mostrando particular preocupación por las mujeres y los niños.

Los antecedentes familiares maternos del apellido Huarte parecen condicionar su adscripción al pensamiento liberal, ya que liberal fue su abuelo materno que luchó con Mina, “el estudiante” y después con Francisco Espoz y Mina en la Guerra de la independencia y en la campaña contra los absolutistas en Barcelona en 1822; Juan Huarte, como muchos liberales, sufrió destierro en Bayona en 1823 con el triunfo del absolutismo de Fernando VII: Murió en Estella luchando en la Guerra Carlista. Casado con la catalana Josefa Callis, también la filantropía le viene de familia a Ana María Sanz, ya que su abuela Josefa fue mujer fuerte, condecorada con la placa de la Cruz Roja española. El matrimonio Huarte Callis tuvo cuatro hijos, a los hijos se debe la fundación del Colegio Huarte, un prestigioso centro privado de Pamplona para la enseñanza de párvulos que en el que los cuatro trabajaron, también la menor, Mercedes, la madre de Ana María Sanz Huarte, que dirigió durante medio siglo las aulas de niñas del colegio. Si la vocación liberal y pedagógica le viene por la rama materna, la paterna le aporta las dotes artísticas y la pedagogía del arte, pues su abuelo paterno fue pintor y profesor de la primera Escuela Pública de Dibujo en Pamplona, profesión que también eligió su hijo, el padre de Ana María, Mariano Sanz Tarazona, pintor y profesor de dibujo del Escuela Municipal que llegó a dirigir.

La genealogía y descendencia de Ana María es ampliamente tratada por Amelia Guibert. Si me he entretenido en citar los orígenes liberales de los abuelos de Ana María Sanz Huarte, es por mejor entender su obra, ya que la ilustración de la mujer- y más en Navarra- fue poco habitual y solamente suele darse en familias de pensamiento liberal. No sorprende así que todos los hijos del matrimonio, incluyendo las chicas, estudiaron Pedagogía y la ejercieran. Tampoco fue habitual la presencia de la mujer en actos institucionales públicos, como ilustran las fotografías de que Amelia Guibert aporta.

Ana María estudió en el Colegio Huarte de su familia y posteriormente cursó Magisterio en Pamplona, Zaragoza y Madrid en los grados elemental, superior y normal con la titulación de sobresaliente. Se casó a los 22 años (1890) con Teodoro Navaz Huici, técnico de Diputación; formaron matrimonio muy bien avenido y fueron padres de 10 hijos. Hizo compatible la maternidad de los cinco hijos primeros ejerciendo la docencia en el colegio Huarte y preparó en Madrid las oposiciones a la Escuela Normal de Pamplona, que ganó en 1901 ejerciendo la cátedra de Sección de Letras. Y porque siempre contó con el apoyo marital, siguió compatibilizando su vida profesional y privada con eficacia.  Perdió el quinto hijo, entonces el más pequeño, mientras se preparaba en Madrid para opositar a la Escuela Normal. Ese sentimiento doloroso agudizará su sensibilidad materna, apunta Guibert, empeñando su afán en la protección de la infancia y en evitar la mortalidad infantil, entonces muy habitual. En 1006 ascendió a directora de la Escuela Normal de Maestras en la Plaza de San José

Su pensamiento como docente es coincidente con las teorías pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza y de D. Francisco Giner de los Ríos en cuanto a la reforma educativa institucionista. De corte institucionista- entiendo- son los viajes de estudios con alumnas de la escuela a Navarra, País Vasco y Zaragoza, la participación de Congresos educativos, el estudio y la preparación continuada, la creación de colonias escolares y escuelas de verano, el rechazo del lema de que la letra con sangre entra, la creación de bibliotecas volantes y el amor a la lectura, especialmente de los clásicos españoles  que potencia actuando como jurado en premios literarios y como conferenciante  en el Ateneo, el Colegio de Médicos y asociaciones culturales. Es miembro del patronato de honor del Ateneo de Navarra. Dice en el Ateneo:

El libro es el mejor amigo del hombre., silencioso cuando no se le inquiere, elocuente cuando se le pregunta, sabio, como si jamás sin fruto se le pide consejo, fiel que nunca vendió su consejo de quien le trata regocijado con el alegre, piadoso con el dolorido y han humilde que nada pide ni ambiciona”

Los actos públicos y conferencias dadas están documentados por Guibert con amplias citas de los textos.

Como docente su acción principal fue la educación de la mujer en la Escuela Normal de maestras. Pasará bajo su dirección de Escuela Elemental a Superior. Inculcó, además de la exigencia académica, la implantación de valores éticos entre sus alumnas. Participó en dos Congresos Pedagógicos, en 1908 en Zaragoza y en 1920 en Palma de Mallorca, exponiendo en sus ponencias la educación de la mujer como mujer y como maestra, según teorías y prácticas docentes renovadoras. Así, las escuelas anejas de San Francisco se convirtieron en centros de renovación educativa. En 1920 creó la Asociación de Antiguas Alumnas de la Escuela Normal, de la que se servirá como respaldo en muchas de las obras sociales. También en 1920 es la inauguración de la biblioteca de la Escuela Normal, que albergaba obras pedagógicas, científicas y literarias y de la que fue nombrada Presidenta de Honor y respaldada por Diputación con poder usar el Sello   con el Escudo de Armas de Navarra. De esas mismas fechas es la creación de la Escuela de Hogar para obreras, relacionada con la Asociación de Antiguas Alumnas de la que será Presidenta Honoraria. Se trataba de enseñar a las mujeres obreras elementales conceptos de instrucción, tanto de cuidados domésticos como conferencias divulgativas, cocina, o nociones sanitarias, para que educaran y protegieran mejor a sus hijos y tuvieran mejores condiciones de vida tanto ellas como su familia.

Apuesta por Navarra. Todas estas iniciativas tenían amplio respaldo en la radio y prensa local donde actúa como articulista o narradora. Muy navarra ejerciente, y como tal defensora de las tradiciones y de la Historia de Navarra de la que era conocedora, fue gran defensora del euskera. Consideraba que debía crearse en las Escuelas Normales una Cátedra del Vascuence, para que las maestras pudieran dirigirse a los niños en su lengua. Participó en el movimiento ciudadano para su conservación y difusión y se van a crear Cátedras en el Seminario y las Escuelas Normales, esta última sin titular hasta 1922.

Si con la Escuela de Hogar la Escuela de Magisterio y su directora se preocuparon por la mujer, es ahora con los niños cuando va a mostrar Sanz Huarte su carácter de mujer madre

Influida por Concepción Arenal, tuvo ocasión de practicar la compasión ante la delincuencia intentando, sin éxito,  impedir la pena de muerte de un joven, Juan Gastón, empeñando todo su esfuerzo en salvarlo. Escribió una carta a la reina Isabel II, a través del marqués de Vadillo y artículos en prensa, involucrando a la sociedad pamplonesa. Y es que, mujer activa, no dudó en defender sus ideas a través de cartas, artículos en prensa y actuaciones personales. Frente a la delincuencia juvenil, entonces frecuente, formó parte en 1923 del primer Tribunal del Menor, pues consideraba que los chicos y adolescentes menores de 16 años no deberían ir a cárceles de adultos donde el mal se aprende, sino a reformatorios que emprendieran con ellos una acción de rescate, aportándoles instrucción y buenas costumbres con terapias dirigidas a la reinserción en la sociedad a fin de sacarlos de la marginación y la pobreza. A la falta de atención familiar de los niños, no dudó en pedir que los padres perdieran la patria potestad, si era preciso para el bien del menor.  Antibelicista, estuvo en contra de la guerra de Africa.  Miembro de la Cruz Roja, visitaba enfermos, acudía a las cárceles y practicaba la caridad.

Esa fusión de renovación pedagógica, de reformismo social y caridad personal - entiendo- constituye la base del pensamiento de una mujer inmersa en las ideas pedagógicas del liberalismo institucionista, y al mismo tiempo de la preocupación social hacia las capas más desfavorecidas que fue compatible con una visión cristiana de la vida.  Como es sabido, la pedagogía de la INLE se consolidó en una burguesía ilustrada laica y la acción pedagógica y reformista de Saz Huarte estuvo dedicada a mejorar las condiciones de los desfavorecidos sin recursos, conforme a sus creencias en un humanismo cristiano.

Uno de los grandes méritos- entiendo - de Ana María Sanz Huarte fue conseguir el apoyo de las instituciones, personas y colectivos a las iniciativas que se emprendieron a través de un centro oficial, La Escuela de Magisterio. Consiguió, con diplomacia y mano izquierda, la protección de la infancia a través de las Instituciones oficiales, o sea la Beneficencia, que es como Arenal había llamado a la ayuda que se ejerce desde las Instituciones públicas Si a la ayuda de Instituciones oficiales podríamos llamarle obra benéfica, también consiguió implicar personas influyentes, a los conciudadanos pamploneses y a ella misma. Podríamos y decir que hizo compatibles en sus iniciativas la beneficencia, la filantropía y la caridad.

 Hizo siempre uso de su tesón y su personalidad y tenía el convencimiento de que otra sociedad mejor era posible. Fueron de su iniciativa cuatro instituciones para los niños de las escuelas: Cantinas escolares. Colonias escolares. Ropero escolar. Escuela de verano

Las Cantinas escolares en 1908, creadas a fin de remediar el hambre al que la pobreza reducía a los niños fue un hito de apoyo a la infancia necesitada. De todo ello da cuenta Guibert en esta biografía muy documentada, del éxito oficial de la inauguración, del nombre de las personalidades asistentes al acto y del número de niños sin recursos que pudieron beneficiarse del comedor escolar. Para ayudar a sostener las Cantinas Escolares, escribe, hubo actos organizados becerradas, tómbolas, muy apoyadas por la ciudadanía. En 1912 desde la Escuela de Magisterio se promueven, con el acuerdo del Ayuntamiento y Diputación las Colonias Escolares que llevan a niños de toda Navarra a gozar de los beneficios del sol y para el que se solicita y se reciben apoyos económicos de particulares y se organizan actos festivos para mantenerlos-Una tercera institución fue el Ropero Escolar, Ropero del niño Jesús, a fin de proporcionar a los niños de las escuelas Públicas, ropa, calzado y abrigo. Iniciativa para los niños fue también La Escuela de Verano para que no estuviesen vagando por las calles.

En una ciudad sin Universidad, la Escuela de Magisterio sirvió de cátedra. Entre los nombres que Amelia Guibert cita del claustro de profesoras, figura el ilustre apellido institucionista: Ontañón. Imaginamos que se trataría de Juana Ontañón Valiente que estuvo de maestra en Pamplona hasta 1933, que había sido compañera de María de Maeztu, que en esas fechas fue destinada a Madrid y después de la guerra sufrió el exilio en México. No es extraño que la Escuela de Magisterio intentara hacer compatible la ILE con la tradición navarra, más conservadora de pensamiento, e irradiara cultura y buen hacer, ya que nunca Sanz Huarte tuvo problemas políticos, pese a la conflictividad de la época, o al menos Guibert no lo apunta. Cesó Ana María Sanz Huarte en la dirección de la Escuela de Magisterio durante la República, aunque siguió como profesora. Las obras benéficas de las que hablamos son anteriores al 31 y me queda la duda de saber si el catolicismo social, que era el que practicaba Sanz Huarte, tuvo que ver en la destitución como directora, o fue ya su edad algo avanzada, 63 años, pero nada dice Guibert del tema. Fue entonces el director Mariano Sáez Morilla, fusilado posteriormente en la Guerra civil, y subdirector el geógrafo Leoncio Urabayen. El claustro apoya a Ana María Sanz Huarte, en 1934 como vicedirectora. Es miembro desde principios de siglo del consejo Provincial de  Primera Enseñanza  y profesora de Pedagogía. Profundamente religiosa, incitaba en sus conferencias más que a prácticas pietistas a acción social cristiana. Si bien no se opuso a la desaparición de la Religión del currículum, se preocupó en la formación de catequistas fuera de las aulas, pues consideró importante la educación religiosa.

FEMINISMO MATIZADO

 Entiendo que su forma de entender la vida y la mejora de la condición de la mujer no la llevó a posturas que podíamos llamar activistas y que ella consideraba radicales, así su feminismo -entiendo – es contradictorio. Se declara a favor de la igualdad de derechos de la mujer, por tanto, de cambiar los artículos de los Código Civil y Penal que la discriminan; fue partidaria de la emancipación económica de la mujer y de su derecho al trabajo; creyó en la actuación de la mujer en la sociedad y no solo en el ámbito privado.  Pero su postura es conservadora en lo familiar y moral– es opinión mía- y juzga con dureza alguna de lo que entiende veleidades frívolas que, aventura, pueden suponer el abandono de lo más fundamental en la mujer que son los hijos y la familia. Su modelo de mujer es Concepción Arenal, a la que dedica una extensa conferencia que inaugura el ciclo de conferencias en el Centenario de la pensadora que organiza la Escuela Normal en 1820. Es interesante saber cuales son las cualidades además de las intelectuales, que Sanz Huarte, admira y dice deberían las mujeres, como Arenal, que nunca abandonó a sus hijos, ser:

Dulce, casta, grave, instruida, modesta, paciente y amorosa, trabajando en lo que es útil, pensando en lo que es elevado, sintiendo lo que es santo, alimentando el fuego sagrado de la religión y el amor oponiendo al misterio la fe, la resignación al dolor, y a la desventura la esperanza

 Pensamos que fueron esas cualidades que admira en Arenal parte del carácter que ella misma tuvo y por lo que su nieta, Amelia Guibert Navaz, subtitula su biografía: En primer termino mujer. Fue moderna en lo renovador de la pedagogía, activista social en su vida pública. En su vida privada, proyectada en sus obras institucionales, quiso que las cualidades de mujer madre cristiana y caritativa fueran ley. Vivió con alegría su matrimonio y su maternidad, perdiendo a su marido en 1932. Hizo estudiar a sus hijos e hijas, Teodoro, Mercedes, Carmela (novelista que firmó con el seudónimo de Carmela Saint Martín) José María, María Juana, María Ana, Amelia, Isabel y María Esther. En su vida privada hizo lo requerido: que la postura tradicional de una mujer madre y esposa fueran lo más esencial de su carácter.

Como mujer inteligente es contradictoria y no monolítica. Respecto al derecho al voto de la mujer afirma que tiene tal derecho, pero entiende que la realidad social no es la adecuada para ejercerlo. No lo hace con los argumentos de Kent – que serían los opuestos en razón de que la mujer estaría supeditada a opiniones ajenas, o que no está preparada para votar, que Sanz Huarte contradice con argumentos, pero no considera -contradiciéndose a su misma- que estén preparadas para votar de una manera consciente y firme, ya que sobran “mesnadas manejables y vendibles”. La postura es contraria a la otra navarra republicana importante familiar de Ana María, la abogada navarra Matilde Huici, miembro del Lyceum y militante socialista (es opinión mía) Son tiempos de debate ideológico entre las propias mujeres, cuyas posturas demuestran que la alta capacitación profesional puede llevarlas a posturas femeninas o feministas diferentes. Si ser feminista es luchar por la igualdad de derechos de la mujer y su inclusión en igualdad en la sociedad, si lo es la mujer que hace avanzar el colectivo, Ana María Sanz Huarte fue feminista, aunque matizada por una visión tradicional de la familia. Murió rodeada del amor de los suyos en Pamplona en mayo de 1936 y hasta días antes estuvo impartiendo conferencias y clases

El Estudio de Amelia Guibert Navaz,  hija de Amelia, apoya la biografía de su abuela materna con textos de dicursos, citas, fotografías, reseñas, y nos muestran a Ana María Sanz Huarte como una personalidad de mujer navarra importante que debería ser rescatada del mutismo y el olvido. Su labor de maestra repercutió en una nueva generación de maestros, los maestros de la República, que trasformaron el panorama educativo de España. Y su labor social sigue siendo un ejemplo en una Navarra hoy rica y trasformada, ante las deficiencias que todavía asolan a las prósperas ciudades españolas y a los marginados de nuevo cuño. Una lectura que recomiendo.