A su vuelta, poco había cambiado,
como si lo anterior no hubiera muerto. Creía que el panorama sería más
complicado de definir de lo que parecía a simple vista, pero era obvio
que lo que siempre existía era la capacidad de manipulación y el arte
del trepe. Eran mafiosos
viernes, 8 de marzo de 2019
domingo, 3 de marzo de 2019
Con voz propia: Carmen Baroja II
Quizá en mi ficha breve de la primera entrada no me detuve en dos
cosas que lo merecían. La primera que fueron Carmen Baroja y su cuñada
Carmen Monné las que viajaron a Londres para saber cómo se
organizaba un Lyceum femenino y montarlo igual en España, no fue
una socia más sino una de las emprendedoras que hicieron posible en
España una Asociación de Mujeres con habitación propia. Dice en
sus memorias que, cuando pensó que se había politizado, se borró.
Si fue la activa organizadora ¿por qué se fue? ¿por qué no se fueron las
otras? Seguramente porque consideró que ya no tenía como fin lo
propuesto, sino que estaba siendo mediatizado para hacer algo que no
compartía, hacer política. Quizá, como dije en mi primera entrada,
no era gregaria, tenía su propia forma de mirar las cosas. Pero ¿dejó de ser feminista? ¿era feminista Carmen Baroja? Creo que si.
Su feminismo no acabó cuando se dio de baja en el Lyceum club porque
se hubiera politizado, ni con la clausura después de la
guerra del Lyceum club y el exilio de sus compañeras de actividades,
Maeztu, Kent, Huici, Aragoneses. Ciertamente que hubiera sido difícil
ejercer de “feminista” después de la guerra, organizando
conferencias y apoyando la liberación femenina. Sabemos que cuando
el Lyceum club se abrió, recibieron las mujeres liceistas todo tipo de críticas de los
medios eclesiásticos y sus allegados. Cambió el signo, cambió la
orientación; de ser feministas a que el espacio fuera del Círculo
Cultural Medina de la Falange, que, si hacemos caso a Carmen de Zulueta, las que llegaron
arramplaron con todo.
Pero ¿Es que Carmen no buscaba su crecimiento personal, como ser ella
misma, y nunca se abandonó a frente los avatares, nunca se supeditó
sino que luchó para sacar a todos a flote como madre, como hija,
como esposa de un hombre moralmente derrotado? ¿No es luchar por la
propia dignidad y la de todos ser feminista?¿No trataba con igual
dignidad a las mujeres que frecuentaron la casa de Vera durante la
guerra, a las que nunca llama muchachas de servicio, sino que las
cita por su nombre con toda deferencia? Sus compañeras se exiliaron. ¿hubieran seguido la amistad después de la
guerra? ¿Quizá con María de Maeztu, la desilusionada de la
República y también de Franco? Sin más, se borró, pero no dice
cuando ¿en el año 31?
Debí recalcar en segundo lugar su obra como mujer humanitaria que
atendía a los heridos de la guerra en el hospital de Vera. Y no lo
dije quizá porque ella no le daba importancia, pero la tuvo. Ser
humanitario, también es ser feminista, es sentir piedad por los
seres humanos y ayudarlos. Debió ser muy fuerte y compasiva para
hacer de enfermera, en unas condiciones terribles y precarias. Es un rasgo de su
carácter: no se da ninguna importancia, aunque la tuviera.
Los artículos que ésta publicación recogen parte de la obra
intelectual de Carmen Baroja demuestran sus capacidades: tenía
agilidad en la narración y curiosidad intelectual como para
amenamente contar con rigor el tema tratado, también demuestra que
fue de obra escasa, lo que no quita un ápice de su capacidad, sí de las
circunstancias en las que vivió y que ella intentó superar,
leyendo, oyendo música, viendo exposiciones, documentándose. Y es
que escribir, también era una forma de ganarse el pan. Todavía hay
gente que piensa que la mujer es un florero y que su trabajo no merece
sustento. ¡Que los zurzan!.
Continuó en la necesidad de mujer dispuesta a saber y a entender el
mundo y la cultura con su propia visión y a ser útil en la vida.
Aprender más allá del método educativo con que se la educara y del
que se quejaba; su obra demuestra que ese aprendizaje por su cuenta
la hizo sabia, exigente, rigurosa y sencilla. Somos, al leer sus
artículos, muy conscientes del gran campo de sus intereses
intelectuales Casi erudición, diríamos, si no fuera porque en su
caso es preferible llamarla amenidad versada.
Con voz Propia. Colaboraciones en prensa de Carmen Baroja, es
publicación de Carmen Caro, nieta de Carmen Baroja Nessi que recoge
la obra como articulista de su abuela. Es publicación de la
editorial Caro Raggio, Madrid 2018. La publicación se presentó en
el Casino Principal de Pamplona el 10 de Octubre de 2018 . Carmen
Caro Jaureguialzo es licenciada en Geografía e Historia por la
Universidad Complutense de Madrid y pertenece al Cuerpo Facultativo
del Estado de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Coordinadora de los Planes Nacionales de Patrimonio Cultural y escritora. En una
familia que tuvo y tiene como norma la discreción, nada dice la
autora respecto a su capacitación y a su propio currículum, se
presenta como nieta de Carmen. A Carmen Baroja le hubiera gustado
este cambio de signo. Decía en sus “Memorias”:
”Yo
creía que si las mujeres, empezando por mí a quienes veía en mi
propia casa, a muchas con magníficas cualidades, no éramos más
inteligentes, es por nuestra falta de preparación, nuestra falta de
conocimiento
Objetivo
cumplido El prólogo de Carmen Caro Jaureguialzo escrito desde el conocimiento de
los lazos familiares y desde la visión profesional de una estudiosa,
sitúa a Baroja en el contexto donde se inscriben tanto las relaciones
de una familia excepcional como la urdimbre social donde Carmen Baroja
Nessi se sitúa y confirma la excepcionalidad de una pionera en pasar a
la acción feminista en la defensa del derecho de las mujeres a la
educación y al desarrollo intelectual de sus facultades. En el
seguimiento de las colaboraciones de su abuela, tanto en España como en
Argentina existe el amor familiar y el método de la profesional
contemporánea
Esta recopilación de artículos recoge los publicados en la Nación
de Buenos Aires, El Español de Madrid, Destino de Barcelona,
Fantasía de Madrid, artículos inéditos y cuentos y una obra de
teatro. Como rasgo central, totalmente exento de petulancia, el
dominio sobre el tema tratado sea histórico, artístico, etnográfico, de bibliofilia o de modas, que nunca es moda al uso sino el arte de
la moda, del tejido o del hilado o los encajes. Cada artículo es un
trabajo de divulgación, escrito con la amenidad y, al mismo tiempo
la gran precisión de lenguaje y muestra la agilidad de una gran
narradora que convierte a los personajes historicos o pictóricos o
literarios de los que habla en protagonistas de una historia
narrativa. Se documenta sobre la época en que se inscriben con un
conocimiento enciclopédico hecho a pinceladas con lo que nunca
resulta pura erudición sino que tiene la amenidad de una historia
real que puede ser mítica o recreada. Se trasluce en la narración
el amor a lo que cuenta, sea artístico o histórico, de España o
del País Vasco, siempre muy presente en sus narraciones. Imagen de
una mujer que escribía de lo que amaba, así de esmaltes, lacas,
telas, encajes, música, pintura, literatura, o historias de
personajes franceses, los mosqueteros, España, las tradiciones, la música. Los
temas tratados en el periódico argentino La Nación de Buenos Aires imaginamos sería seguido con expectación, dado la altura
del tratamiento y su amenidad. En publica Amuletos naturales, sobre
el sentido mágico de los amuletos, La dama de Elche, Talismanes, El
árbol sagrado Su felicidad La Reina de Palmira, Ollas y pucheros,
Tadeo Gadi, Mujeres guerreras, Un asunto policiaco de hace más de
cien años, Una obsesión de Goya, El gabinete verde y Los
modernistas. En el Mercurio, de Barcelona Crónicas femeninas por
Vera de alzate, en agosto de 1917 Las primeras crónicas de Carmen
Baroja son del año 17, tendría 19 años. Demuestran que
su afán de salir del círculo cerrado empieza pronto. Son acontecimientos sociales los que cuenta,
muy de la época, mostrando un interés especial por las exposiciones
artísticas y por la moda, ya que siempre fue una persona preocupada
por la elegancia, muy de San Sebastian y Pamplona. Utiliza
seudónimo, todavía frecuente en las mujeres escritoras de
principios de siglo: Vera de Alzate. Carmen escribe sobre uno de sus
grandes hitos “Memorias íntimas de un
teatro de cámara”, El mirlo blanco, publicado en la
prestigiosa revista La Gaceta Literaria” de Giménez Caballero en 1927- fecha a destacar,
cuando los poetas del 27 están preparándose para su presentación
pública en el Ateneo de Sevilla. Su época más recordada, con una
actividad muy interesante, también por los interesantes personajes
que actuaron de faranduleros, entre otros, Azaña. Por la misma
época estaba Pilar de Valderrama con su “Fantasio” y
García Lorca pronto con su Barraca. Hoy quien cultiva el teatro en casa es Antonio
Garrigues Walker, heredero de aquel espíritu liberal de la burguesía
ilustrada y sobrino de Emilio Garrigues Diaz Cañabate, barraco. Debió
ser preciosa una actividad social que nada tenía de frívola y si
de creativa, dentro de una sociedad burguesa y culta. En “Ahora,
Diario Gráfico” , en
1932 “Hacia una escuela de bordadoras y encajeras ( con
motivo de una exposición de lenceria)” Carmen dió ideas prácticas
para hacer de la artesanía una industria, en eso sigue las ideas
ilustradas de “Los Amigos del País del siglo XVIII. Podríamos
considerarla una precursora del “Museo del Traje”, pero un con
sentido práctico, muy suyo. Escribe en una revista de su tierra, en “Mujer”
San Sebastian (creo yo que siempre se debió encontrar en San
Sebastian más a gusto que en Pamplona) sobre modas españolas
relacionadas con el arte de la artesanía popular, ensoñaciones
sobre un carnet de baile encontrado, sobre la historias del
romancero, sobre las novelas ejemplares de doña María de Zayas. Me
sería largo y quizá excesivo hablar de cada uno de los preciosos
relatos, editados e inéditos de Camen Baroja. entre los inéditos cuentos para sus hijos, historias que merecieron salir al ser escritas. Y, no me considero
erudita en el tema, pero entiendo que de la literatura que yo puedo
haber leído de esas mujeres de su generación, y aún en las
siguientes, nadie como Carmen habla con tanto conocimiento de temas
relacionados con lo más llamativo de la cultura popular y culta,
aunque sean la excusa las santas Justa y Rufina cuya imagen encuentra
en una taza de loza en Sevilla. Consigue así una obra
divulgativa extraordinaria del patrimonio artístico español y de la
historia de la cultura y el pensamiento. Si es escasa, seguro que es por las dificultades de su condición de mujer. Merece su lectura, es muy buena.
Hay en algunos relatos de los no publicado, los de creación,
y también en el prisma con que juzga a los históricos, el punto de su vista y el carácter y la escala de valores con que vive su visión de
mujer. Así lo entiendo. Acabo con una cita que lo demuestra:
“Alrededor del pilón de mármol de la fuente monumental, las
flores de salvia bermeja, sobre su follaje gris, forman el dibujo de
una alfombra decorativa. Encima, erguida en el alto bastón derecho
de su tallo injertado, queda una rosa desafiando al viento y a los
goterones de agua que envía una nube sombría.
“Th´is the last of Summer left blooming alone”, canta la
señora a media voz recordando la vieja y romántica canción de la
Marta de Flotow.
Las
hojas secas en loca carrera forman rondas y remolinos sobre la arena
del camino.
-
Es la vegetación que muere para volver a nacer – y piensa en ella
y en sus dos espléndidos hijos”.
(Vera
de Alzate : Es la última rosa del estío, “Mujer”,
octubre de 1946, Nº26
domingo, 13 de enero de 2019
De la violencia
Maltrato y violencia.
1 Si te causa dolor, no te ama. Las personas que dañan son siempre tóxicas y violentas. El dolor no es un bien, ni salva; es un mal y destruye.
2 Hay violencias físicas y violencias morales. El que agrede, roba, pega, mata, denigra, abusa, viola, envidia, aisla o desprestigia, es siempre una persona tóxica. No solamente no te ama, sino que, si pudiera, te destruiría.
3 Parirás con dolor, vivirás con dolor, maldición bíblica. Lo primero ya tiene remedio, se puede parir sin apenas dolor, y no por ello se quiere menos a los hijos, todo lo contario.
¿Por que no intentar vivir sin dolor, al menos no causarlo? ¿No puede la sabiduría hacer del bienestar del bien- ser seres más felices, más generosos y más gratificantes'¿solamente del mal puede nacer el bien? No lo creo
Ante una sensación de plenitud los seres crecemos. Más fecundos que el dolor: la bondad, la generosidad y la sabiduría
4 Causar dolor por el placer de causarlo, es siempre sadismo, una forma equivocada de buscar afecto y de hacerse notar. La relaciones basadas en el sadismo y el masoquismo son siempre perversas y poco gratificantes
5 Nadie debería someterse a la violencia. Pasar por la vida haciendo conscientemente daño a quien no nos obedece es infantilismo, narcisismo y maldad pura y dura.
No es tan importante la imagen que queremos dar , ni siquiera si conseguimos que los demás la tomen por buena. Lo importante es ser bueno, no aparentarlo. Hacer el bien a los demás, no rebajarlos para parecer grande. Y es más gratificante
No es tan importante la imagen que queremos dar , ni siquiera si conseguimos que los demás la tomen por buena. Lo importante es ser bueno, no aparentarlo. Hacer el bien a los demás, no rebajarlos para parecer grande. Y es más gratificante
lunes, 10 de diciembre de 2018
A propósito de una cita de Concepción Arenal
Estoy leyendo la biografía escrita por Ana Caballé, profesora titular de Literatura Española de la Universidad de Barcelona y responsable de Unidad de Estudios Biográficos (UEB) : Concepción Arenal, la caminante y su sombra. Madrid, Taurus, Juan Mach, 2018. Ana Caballé ahonda en la trayectoria biográfica de una de las más grandes figuras del siglo XIX, su periplo vital y su visión a través de todas las obras, tanto literarias, como de pensamiento, como de ensayo considerado reformista por la sociedad de su época. Pero sería audacia e imprudencia por mi parte intentar reflejar aunque fuera una de la mínima parte de lo que Caballé aporta, y de lo que Arenal supuso y sigue suponiendo. Necesito una lectura más reposada, ya que, advierto , una cosa es saber levemente como sabemos de oídas quién era Arenal y otra poder alcanzar, aunque sea para contarlo, la grandeza de su pensamiento. Si se me permite la burda metáfora: es como si yo quisiera explicar a alguien que no lo ha visto, como es el alto vuelo del águila real en el firmamento, el despegue de sus alas, la velocidad, la grandeza, la fiereza, la altivez, los ojos que no se deslumbran. Me daré tiempo para contarlo, para intentarlo. Pero no resisto, porque me impactó por su profundidad, una cita aparentemente casual que Caballé toma :
"La verdadera dignidad es el respeto de si mismo, no puede hacer nada que le haga despreciable a sus propios ojos. Aunque nadie sepa, aunque nadie sospeche el fraude con que se sustrae el oro, el golpe que hiere, el veneno que mata, la calumnia que infama;aunque el mundo, engañado, honre al culpable, su dignidad se perdió con su virtud, porque, como ella, sale de las profundidades de la conciencia y no entra como un vano rumor por los oídos. El abuso de la fuerza, el de confianza, la astucia, la doblez, el engaño, la mentira, todos esos componentes del delito, repugnan al hombre digno, el cual se aparta de elos instintiva e instantaneamente, sin reflexionar, al modo que cierra los ojos cuando se acerca un cuerpo que puede causarle daño. La dignidad es un compuesto donde entran muchos componentes, pero que si es dada, suple muchas cosas y no puede ser suplida por ninguna, en ciertas circunstancias de la vida, en algunas horas de la historia"
"La verdadera dignidad es el respeto de si mismo, no puede hacer nada que le haga despreciable a sus propios ojos. Aunque nadie sepa, aunque nadie sospeche el fraude con que se sustrae el oro, el golpe que hiere, el veneno que mata, la calumnia que infama;aunque el mundo, engañado, honre al culpable, su dignidad se perdió con su virtud, porque, como ella, sale de las profundidades de la conciencia y no entra como un vano rumor por los oídos. El abuso de la fuerza, el de confianza, la astucia, la doblez, el engaño, la mentira, todos esos componentes del delito, repugnan al hombre digno, el cual se aparta de elos instintiva e instantaneamente, sin reflexionar, al modo que cierra los ojos cuando se acerca un cuerpo que puede causarle daño. La dignidad es un compuesto donde entran muchos componentes, pero que si es dada, suple muchas cosas y no puede ser suplida por ninguna, en ciertas circunstancias de la vida, en algunas horas de la historia"
domingo, 9 de diciembre de 2018
Carmen Baroja Nessi:I Recuerdos de una mujer de la generación del 98,
Asistí a la presentación en Pamplona de la obra de Carmen Baroja en
el Casino Principal Con voz propia. Pensé que debería
escribir sobre ella, pero me asaltaba la duda de si debería empezar
desde el principio, desde el día que en la Residencia de Estudiantes
cené con Antonina Rodrigo y Amparo Hurtado y otra profesora ¿Varela?
y la doctora Hurtado nos contó estaba trabajándolo para publicar
el diario de la Baroja. El tema de la publicación del Diario me
interesó por la personalidad de la biografiada y esperé a que el
libro saliera. A veces ocurre que, si no estás atenta, publicaciones
interesantes se agotan sin que puedas más tarde hacerte con ellas,
así pasó con “Tres Barojas”
que editó Pamiela y es irrencontable.
Empezaré por el principio, Recuerdos de una mujer de la
Generación del 98. Barcelona,
Tusquet , 1999 editado
bajo
la responsabilidad de Amparo Hurtado, catedrática de la Universidad
Autónoma
de Barcelona.
¿Quien era Carmen Baroja? Bien merecería
llamarla como el segundo título de sus textos : una mujer “con
voz propia”. Sus opiniones son absolutamente independientes, no se
parece a nada ni a nadie. Ahora, al relerlo para subirlo al muro,
siento el mismo asombro que cuando lo leí en 1999, porque Carmen
Baroja era valiente en sus juicios sobre ella misma, sin un ápice de
autocompasión, ni pedantería. Y era sincera en sus juicios sobre
los personajes a los que conoció y con los que compartió la escena
cultural de la época. Su imparcialidad desmitificadora y la
desacralización de algunos, el parco y buen criterio sobre otros y
su personalidad para mantener una opinión, casi siempre única y
discrepante de lo que acostumbramos a leer sobre ellos, me dejaron
perpleja. Esa forma tajante nada rencorosa, pero si crítica, de
juzgar a personas famosas, algunas muy unidos a ella como sus
hermanos Pío y Ricardo, la pedantería de algunos, la cursilería de
otros, el arribismo de las y los republicanos. No se casa ni con
cirios ni con troyanos, ni tan siquiera con ella misma, eso hace que
resulte su punto de vista rápido, original y auténtico y
desprovisto de prejuicios religiosos, políticos o sociales: Ortega,
Marañón, Rivas, Azaña, Kent, Matilde Huici, Giménez Caballero, d
Órs, Solana, Gómez de la Serna, Azorín, Aragoneses, Magda Donato
son relaciones que a otra llenarían de vanidad, pero no a la Baroja.
El diario está escrito con posterioridad a los hechos (1943-1946) así que es
interesante saber que etapas recoge y cuales las que, con un velo de
misericordia o tristeza, evita.
Es una mujer cuyo sentido profundo de la vida da importancia a lo
que realmente lo tiene para ella y que puede pasar de tocar el piano
a cuidar cerdos. Se supone que una biografía puede utilizarse como
justificación de lo que no gusta de la trayectoria propia, entonces
no son al uso estos Recuerdos. Hace un balance de ella misma:
“jovencita romántica, casada defraudada, egoista por pedirle a la
vida más que lo que la vida le dio y al fin madre orgullosa y feliz
vieja y mayor con sus hijos. No no es egoísmo ese “tedium vitae
“que acusa”. Propio de la mujer del siglo XIX, es el mismo que el
de las mujeres escritoras de principios de siglo, como el de una
autora navarra de principios de siglo cuyo diario en este momento
estudio, es la disconformidad con no poder tener un proyecto propio.
Las mujeres de la burguesía eran educadas para señoritas casaderas,
y educadas en música, pintura , idiomas y elegancia, así se la
educó. Aunque no sea punto central esa protesta, existe la
disconformidad con su falta de estudios, la despreocupación con que
los suyos discriminaron con distinta vara de medir a hombres y
mujeres, la moralina con que se educaba a las chicas totalmente
distinta que la de sus hermanos, el egoísmo de éstos por dar por
bueno el sinsentido. Mira con piedad a las casaderas y a sus
madres; y hay rechazo de la situación. Tedio de vida también en un
matrimonio convencional y al uso que no le dio cancha y la redujo:
“Si hubiera tenido medios propios, en alguna ocasión hubiera
agarrado mis hijos y me hubiera marchado, pero no tuve nunca medios,
ni serví para ganar nada por falta de preparación, ni tuve coraje
para intentarlo ni de soltera ni de casada.
Probablemente, ha sido mejor (pg 45)
Su gusto era auténtico y la música
y la pintura fueron más que una afición caminos de conocimiento que
formaron en parte su carácter y, hermana pequeña, buscó en el
contacto con sus hermanos ampliar el horizonte. Con Pío estuvo en
París una temporada recorriendo museos y aprendiendo a desarrollar
su verdadera pasión por la orfebrería, en la que llegó a ganar
medallas, a pesar de que echó en falta una educación profesional
que la ayudara a controlar el oficio. Con Ricardo compartió el
taller y aprendió técnicas.
Es 1926
etapa feliz porque participa
en dos actividades que hace suyas, la creación del teatro
El Mirlo Blanco en
el piso de su hermano Ricardo y su mujer Carmen Monne y la fundación
del Lyceum Club.
La primera la sacó del aislamiento intelectual, que agudizaría más,
pienso yo,
su sensación de no ser comprendida ya que no fue compartida por su
marido. Y la segunda fue importante para encontrar un espacio propio
y darle
la responsabilad
de la dirigir la
Sección de Arte del Lyceum
club, de conocer a Luis de
Hoyos, catedrático de etnografía, folklore y a artes populares de
la Universidad de Madrid, y de
compartir con un grupo
inquieto de mujeres la
necesidad de
“una habitación propia”, aunque su espíritu crítico no le
permitió
bajar la guardia con respecto a ellas, de hecho cuando consideró que
se había politizado, abandonó el Lyceum.
Esa fue una de las cosas que me chocaron en la primera lectura de
1999 “Yo era francamente feminista”, en pasado. Quizá, pienso yo,
que el
feminismo era y es un movimiento colectivo y sería difícil para
una mujer no gregaria aceptar todas y cada una de las opiniones,
cuando las opiniones empiezan a contrastar con las propias, ya que
opina “ se ha politizado”. No está muy por la labor de que la
República fuera positiva, hay palabras de compasión con respecto a
la familia Real y de condena de la actitud de los nobles con respecto
al Rey, también en eso va contracorriente con sus amigas del Lyceum
club. Hay en los textos un
rechazo de la política de la República; y en la guerra de los dos
bandos en contienda, que pasa casi de puntillas, pero hace constar su
condena de los modos de los requetés y
de la posición de la Iglesia, a pesar de que es vascamente religiosa
y respetuosa con la tradición y entierra a su madre con toda la
liturgia habitual en los ancestrales formas religiosas de la vasco-
navarra Vera
de Bidasoa. El uso de sus manos para sembrar patatas o plantar la
tierra, es narrado con la misma satisfacción de la que hablaba de
su trabajo con los esmaltes o con las labores, sea trajes, encajes,
reposteros, restauración de arquetas, bancos eclesiales o
decoración de la casa.
Amparo Hurtado traza su biografía
estructurando las etapas por las casas en que vivió, muy interesante
y oportuno, porque entiendo que en esa fijación por “la casa” es
la necesidad de arraigo de una mujer que yo considero esencialmente
vasca. Etxeco
andrel Y no lo digo
por forofada – yo soy navarra pero no soy vasca- sino porque
encuentro en su sobriedad, en su austeridad , en su dureza de juicio,
en el sentido exquisito y selectivo de gusto por lo bello y bien
hecho, en su amor a la música , en la fortaleza de su maternidad, en
su prácticidad que ella misma reconoce como propio de su tierra,
cualidades que me son conocidas por cercanas. La casa es uno de los
símbolos más enraizados en lo vasco.
La guerra, vivida
en Vera de Bidasoa, es
contada con una narración objetiva y es en esa objetividad donde
encontramos el horror de lo vivido, aunque no lo adjetive.
De vuelta a Madrid, la vida de
Carmen Baroja, quizá ya no es tediosa, se siente útil: La compasión
por su marido, reconstruir la casa, hacerla habitable, lidiar con la
precaria economía de la posguerra, sentirse necesaria. Su
crítica se extiende a la rapiña de los nuevos conquistadores que
arrasan lo anterior.
Vieja y viuda es feliz.
Su felicidad son sus
sus
hijos, es sabido que
estuvieron muy unidos a su madre, no solamente por amor sino por los
vasos comunicantes de las propias aficiones, profesiones y gustos;
compartían
su fe en el Arte y la
Ciencia, estaba orgullosa de ellos. Las ambiciones que decía tener
de jovencita
ya nada importaban.
Nada dice Carmen Baroja de sus colaboraciones literarias. Al
casi final de su vida habla
de la trayectoria de sus hijos, Julio, del que se siente orgullosas y
de Pío, el chico. Luego hemos sabido también que su vida
intelectual se hizo constante y prolongada. El
balance de una vida, escrita con agilidad barojiana, es el de una
mujer inteligente, curiosa, luchadora, profunda, culta, refinada,
práctica.
La responsable del estudio, Amparo Hurtado,
respetuosa con los textos, añade aclaraciones y notas y hace un
resumen de la vida y también de la época cultural en que Baroja se
inscribe. Añade una oportuna y breve biografía de las personas
citadas. Mi balance: Muy interesante, un
buen trabajo de la doctora Hurtado y un texto imprescindible para
los que buscamos entender las razones humanas a través de los
notables protagonistas de su época, en
este caso el 98 femenino.
jueves, 18 de octubre de 2018
DOMINGO 11-7-1852: Las mujeres escritoras
Creo que mucho ha cambiado la posición de la mujer, aunque incomprensiblemente, pese a la educación que pedían algunas bravas pioneras y que es un hecho hoy, sigue existiendo un placaje, y también menosprecio, en los juicios que algunos "intelectuales" hacen sobre su valoración de la mujer escritora ¿Sería posible un ME TOO literario? Seguro que si. Pero no es el blog lugar para ajustes de cuentas. Pienso que un intelectual no bloquea, sino que crece y se divierte con otro que ofrezca una visión distinta; y que solo los mediocres, o los egocéntricos, o los narcisistas invaden, bloquean, agreden y menosprecian- y copian- las visiones ajenas. Una cosa es la competitividad y otro que se utilice desde la superioridad inexistente del sexo. No existe. Escritores hay mucho más blandos e inanes, la fortaleza lingüistica y literaria y la capacidad de ahondar y de expresar no es atributo del sexo.
Mundo Cane. Pero vayamos al texto de 1852
Mundo Cane. Pero vayamos al texto de 1852
Domingo 11 julio 1852
LAS MUJERES ESCRITORAS
La vida literaria sobrepuja por
sus emociones y sus luchas las fuerzas de la mujer
Existe una prevención reconocida hasta por los países más
privilegiados contra las mujeres literatas, o por otro nombre
marisabidillas, etc.
Esta presunción, por desgracia general, ha arredrado a muchas en la
carrera de la literatura. El temor de la crítica del público ha
cortado no pocas veces los vuelos al genio general; pero las más se
ha estrellado contra ese eterno anatema que sin cesar fulminan los
hombres sobre las que, sin arredrarnos por los obstáculos que
embarazan de continuo la escabrosa marcha que seguimos, tratamos de
sostener a todo trance con la pluma nuestros desatendidos derechos.
Hombres hay que no tomarían por esposa una mujer de reconocido
renombre literario por cuanto oro reproducen las californias. Razones
mil podríamos aducir en contra de tan absurda preocupación, pero
nos abstendremos muy bien de hacerlo, tanto porque ya se han tomado
este trabajo plumas más autorizadas que la nuestra cuanto porque, al
ofrecer al público los primeros rasgos del genio femenil, hemos
previsto los inconvenientes que acarrea la vida literaria, y el ya
citado, por carecer absolutamente de importancia para nosotras, no
nos hará cejar ni un ápice el propósito que nos guía. Pasaremos
pues a tratar bajo otro punto de vista la cuestión.
Es ciertamente en los hombres una crueldad inaudita censurar de
continuo a las que después de cumplir las obligaciones que nos
imponen nuestro sexo y estado cultivamos las letras; ocupación que,
si bien miramos como un objeto de recreo a las tareas domésticas, es
la carrera en que emplean su vida muchos de ellos. Si fueran
imparciales ¿no confesarían francamente que nuestra conducta es más
digna de elogio que de vituperio? Preciso es alegar, en nuestro
abono, señores, que si tal prevención abrigáis contra
nosotras es porque sois testigos de eso que llamáis nuestros
triunfos y no presenciáis nuestros afanes ¿Imagináis tal vez que
al lanzarnos a la arena literaria recorremos una senda tapizada de
flores y embalsamada de perfumes, y que llueven a nuestros pies
coronas de laurel pero para ceñirlas no tenemos más trabajo que
colocarlas en nuestras cabezas? Ah! Dirigid una ojeada rápida a
nuestra vida, seguid nuestros pasos y presto saldréis de vuestro
error.
Vednos volver a horas avanzadas de la noche del teatro, las
sociedades, ect. Y, en vez de entregar el espíritu en manos del
sueño, ocuparnos en ojear pesados libros cuyo solo aspecto haría
horripilar a más de una de nuestras amabilísimas doctoras. Vednos
en los parajes públicos que frecuentamos, y en el retiro de nuestro
gabinete, cercenando el tiempo a las distracciones y al descanso para
atender alas multiplicadas obligaciones que sobre nosotros pesan.
Pero no, no os toméis tan pesado trabajo; fijad una mirada en el
semblante de la más modesta escritora, y un ligero examen lo
explicará todo. Sus ojos rodeados de azulados círculos, su frente,
prematuramente surcada, y su presencia abatida ¿no os revela que
pasa tal vez largas horas de insomnio, que el pensamiento devora su
mente, y que los vanos tiempos del orgullo no son susceptibles de
recompensar los afanes que consumen su existencia? ¿Por qué pues en
vez de criticarnos no os ocupáis de compadecernos? ¿No os lastima
vernos agobiadas al empezar a vivir?¿No os conmueve vernos hacer
esfuerzos sobre nuestra propia flaqueza?¿Y qué nos decís de las
emociones, la zozobra y la continua lucha que acarrea una vida
expuesta siempre al fallo de una sociedad que, aunque galante en la
apariencia, suele ser en el fondo exigente? ¿Y que decís de las
privaciones y molestias que aunque soportadas con gusto nos impone
nuestra cualidad de escritoras? ¡Cuantas veces ahogando los dolores
del alma nos vemos obligadas a dar tortura a la imaginación para
cumplir los compromisos que los amigos exigen a nuestra pluma
¡¡Cuantas también olvidando nuestras físicas dolencias
abandonamos el lecho para pesadas tareas, porque reclaman nuestra
firma los periódicos que redactamos!
Pero nada de esto os detenéis a examinar, señores; quemáis en aras
de vuestro orgullo el incienso de la adulación y decís por eso que
no hacemos más que hacinar laureles. Y cuanto os equivocáis. Al
elevar nuestro acento, ya en verso, ya en prosa, no solo cumplimos el
deber que nos hemos impuesto de defender los intereses de las
mujeres, si es que al propio tiempo rendimos un tributo de gratitud
al Supremo Hacedor. ¿Para qué puso la pluma en nuestra mano y
enriqueció nuestra mente con el estro divino de las Safo, las
Teresa, las Sigeas? Nada en el vasto imperio de la naturaleza nace
sin objeto: todo está previsto por su creador. Si todas las flores
fueran iguales cansaría su perfume, no podrían servir para los
diferentes usos a los que las destina, y los prensiles presentarían
un aspecto monótono. Si todas las mujeres fueran escritoras muchos
hombres no sabrían en que ocuparse y el mundo sería una confusión.
Dios al crear débil aquel ser hizo algunas excepciones, y repartió
en todas los países mujeres que alzaran la voz en nombre de la mitad
del mundo; y su acento sonoro, resonando con poderoso eco en la otra
mitad, ha sido y será legado de la posteridad de unas y en otras
generaciones.
¿Por qué pues queréis que desaprovechemos el rico tesoro que con
mano previsora nos prodigara la Providencia? ¿Por qué queréis que
desatendamos la más sagrada obligación? ¿Tenemos que luchar a cada
paso con insuperables obstáculos? ¿Nos faltan talentos para llevar
a cabo la colosal empresa de mejorar nuestra suerte presente y
futura? ¿Tenemos que luchar a cada paso con insuperables obstáculos?
Nada importa. Ánimos decididos como los nuestros no se arredran ante
ningún tipo de escollos, pues tienen presente que de la constancia
es el premio.
Acérrimas defensoras de nuestro sexo, mucho podríamos hacer en pro
de él si las facultades del entendimiento igualaran la firmeza de
nuestra voluntad: esta suplirá nuestra insuficiencia; pero aún
cuando un éxito feliz no coronara nuestros esfuerzos, nos
acompañaría la satisfacción de haber hecho para su buen logro
cuanto ha estado a nuestro alcance. Temerario es en verdad nuestro
proyecto. Jóvenes que empezamos a recorrer la senda de la vida, y
que hace un año no habríamos tomado la pluma mas que para seguir
correspondencia con nuestras amigas, hoy sin guía ni experiencia
nos lanzamos a sostener importantes cuestiones, cargando al hacerlo
con inmensa responsabilidad: Mas la sana intención que nos anima
atenuará algún tanto tamaño atrevimiento. Quedarnos estancadas en
la estrecha senda que tan perezosamente trillaron nuestras abuelas,
sería atrasar mucho en el siglo de las luces, de la ilustración y
del vapor: nosotras estamos precisadas a caminar al par de los
adelantos de la época : no podemos desperdiciar el único medio que
se nos presenta de coadyuvar de algún modo a los progresos de los
hombres: somos obligadas a seguir el ejemplo que nos han, trazado al
lanzarse al vasto campo de la civilización y las mejoras generales,
excepto a la más importante, a la del desarrollo de las facultades
intelectuales de la mujer. ¿Por qué pues no le hemos de procurar
nosotras? Nace el ruiseñor y lanza un caudal de armonía; bulle el
arroyo y exhala un murmullo; nace la rosa y vierte su perfume; ¿Y
nosotras somos de peor condición? ¿ A nosotras, seres racionales en
cuya frente brilla el sello de la divinidad nos ha de ser vedado lo
que es permitido a un ave?¿A un Río?¿A una flor? Pesad nuestras
palabras y ver si en esta, como en otras ocasiones, está la razón
de nuestra parte.
Y no se crea que al expresarnos así tratamos de invadir
atribuciones que en manera alguna puedan adunarse con la tranquilidad
de nuestro carácter y la debilidad de nuestra naturaleza. Lejos de
nosotras tan absurdo propósito. Rijan en buena hora los hombres los
destinos del Estado desde el mundo del poder. Lleven con sus armas
vencedoras sus repetidas victorias en los confines del globo. Viertan
sobre el papel pensamientos que los inmortalicen, y graben con
caracteres de oro sus nombres en la historia. Nuestra ambición es
más limitada, más noble. “Mejorar la situación de la sociedad
por medio de la instrucción de la mujer, y defender la causa de sus
derechos; he aquí el lema de la bandera que hemos enarbolado, y
bajo la que vienen a alistarse de continuo nuevos ingenios femeniles.
Más concluyamos por hoy.
Si soportamos en nuestros débiles hombros una carga que hasta el
presente siglo ha pesado sobre el sexo fuerte, salvando raras
excepciones; si arrastramos el anatema que esta fulmine sin cesar
sobre las que nos arrogamos derechos que juzgó eran patrimonio exclusivo suyo; si haciendo frente a todos los obstáculos
recorremos ser sin vacilar la áspera senda a la que nos hemos lanzado, es, lo
repetimos, para proporcionar a la sociedad, por medio de la
ilustración de nuestro sexo, bienes incalculables, que bajo ningún
concepto pueden ser desconocidos, y para afianzar sobre sólidos
cimientos el vacilante trono de la mujer
M V D
Blog de creación propia
https://charofuentes.blogspot.com/
martes, 11 de septiembre de 2018
Las Primeras universitarias en España ( y II )
Las Primeras Universitarias en España,
de Consuelo Flecha García, Catedrática de la Universidad de
Sevilla, tuvo en mi blog una primera entrada relativa al acceso a la Educación
Primaria de la mujer que publicamos a principio de verano. Hoy la continúo como segunda entrada divulgativa de un mismo texto, imprescindible para entender el proceso de incorporación de la mujer a la Educación Superior. El trabajo está publicado por Narcea, S A Ediciones,
Madrid 1996, con la ayuda de la Direción General de
Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación y Cultura.
El tesón, dice Flecha, fue la postura de las mujeres ante las dificultades. Mª Elena Masseras había pedido permiso al Rey Amadeo I para poder cursas estudios secundarios y luego acceder a la Universidad; el rey se lo había concedido. Como ella, una vez conseguido el título de bachiller, algunas mujeres decidieron matricularse en la Universidad. El que hubiese una laguna legislativa fue positivo, ya que no había ley alguna que lo impidiera; los legisladores no habían pensado ni siquiera en la posibilidad de que las mujeres quisieran matricularse. Cuando lo hicieron y se presentaron al acceso de Examen de Grado, fue sorpresa inesperada. Las tres primeras se matricularon en Medicina, primera carrera cursada por una mujer, seguidas por las que lo hicieron en Farmacia y Filosofía y Letras.
1873
A partir de esa fecha, las mujeres tuvieron presencia en las Universidad de Barcelona, Valencia Valladolid y Central de Madrid.
1881
Se recogía en
prensa la noticia de que el Consejo de Instrucción pública se había
reunido para hablar de la enseñanza de la mujer y había optado por
la solución de permitirles estudiar, ya que era beneficioso para
la familia y la educación de los hijos, pero no permitirles
ejercer la profesión. Se discutió la idoneidad de crear Institutos de Segunda Enseñanza exclusivos para mujeres, pero no dejarlas estudiar
mientras no se hubieran construido centros escolares exclusivos de mujeres, con lo que demoraban así la respuesta. El periódico La Iberia contestaba
pidiendo rapidez en la solución, poniendo como ejemplo los países
europeos. El debate sobre el tema se convirtió en actualidad.: El
Consejo de Instrucción Pública abrió sesión para discutir sobre ello y argumentarlo, en el
que intervinieron el marqués de Pidal; Matías Nieto Serrano; Mena
Zorrilla, el marqués de Retortillo; Tomás Santero; Juan Magaz; José
Calvo, Gaspaz Núñez de Arce y otros. Hace constar las posturas tomadas en
las que incluye la actitud desfavorable de la autoridad eclesiástica,
Obispo auxiliar de Madrid Ciriaco María Sancha Hervás.
La doctora Fecha
sigue el debate con minuciosidad y las
controversias académicas y ministeriales, que oscilaban desde la
posibilidad de que estudien, de que no estudien, de que no ejerzan o
de que ejerzan las que en aquel momento presente habían cursado
estudios académicos con brillantez, pero no las que quisieran
hacerlo en lo sucesivo. Se cerraría así el acceso a la Enseñanza
Superior a quien no lo había ya cursado. Se aceptaba a
regañadientes a las ya eran Licenciadas o Doctoras, como Dolores Aleu Riera y Elena
Masera Rivera, con Doctorado en Medicina.
Las aspiraciones de
las mujeres inquietaron a la sociedad de una época no acostumbrada a
que las mujeres pudieran tener otra forma de vivir la realidad que la
acostumbrada como ejercerla siendo el “ángel del hogar” y no
optando por una forma de estar en la sociedad que aceptara e
incluyera a los ángeles del hogar como profesionales, en igualdad con
los hombres, con capacidad de ejercer sus profesiones y ejercer un
trabajo remunerado. Era la lucha por ocupar un espacio tanto social,
como personal, ganar el propio espacio en una sociedad moderna. Las
que lucharon por conseguirlo, apoyadas en casi su totalidad por sus
propios padres, no intuyeron posiblemente la trascendencia social, y
no solo lo individual, de su lucha, afirma la doctora Flecha. Todavía
quedaba un largo camino por recorrer lleno de trabas, si no siempre
jurídicas, administrativas. Era ir de derecho adquiriendo
posiciones favorables a su inclusión académica; aunque otra, de
hecho, que pudieran alcanzar lo deseado, dadas las farragosas trabas
burocráticas que tendrían que superar
La educación de la
mujer, que había venido pidiéndose por algunas mujeres avanzadas
nacidas en el primer tercio del siglo XIX ( movimiento de mediados de siglo con Sofía Tarlilán,
Faustina Sáez de Melgar, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado, Pilar Sinués o Tadea
Verdejo, que escribieron pidiendo la instrucción en revistas hechas por ellas y leídas por mujeres, es afirmación mía) se convirtió
en tema de actualidad y de polémica académica, jurídica, política
con posturas encontradas escritas en prensa abierta a todos los
lectores. De todo ello Flecha da constancia.
1882 -1887
La decisión de aceptar lo ya hecho pero impedir que pudiera darse en lo sucesivo fue publicada como Real Orden.. Retrocedía hacia la decisión,incluso, de que las mujeres no pudieran cursar Segunda Enseñanza. La insistencia femenina hizo que esa orden fuera quebrantada al año siguiente, 1883 en que se autorizaba a cursar Enseñanza Media pero no estudios universitarios.
1882 -1887
La decisión de aceptar lo ya hecho pero impedir que pudiera darse en lo sucesivo fue publicada como Real Orden.. Retrocedía hacia la decisión,incluso, de que las mujeres no pudieran cursar Segunda Enseñanza. La insistencia femenina hizo que esa orden fuera quebrantada al año siguiente, 1883 en que se autorizaba a cursar Enseñanza Media pero no estudios universitarios.
1888- 1900- 1910
Se autoriza a
cursar Enseñanza Superior de una manera muy restrictiva a través de
otra Real Orden, con cautelas, dice la autora y con reticencia por
parte de los rectores que exigían que la dirección General de
Instrucción Pública les comunicara la Orden y ponían todas las
trabas burocráticas de que eran capaces. Se consideraba que
estar en un espacio común con los varones, podía alterar el orden,
de tal manera que el Rector debía garantizarlo y dar su conformidad.
En algunos casos, los catedráticos aceptaban acompañar a la alumna
a la entrada y salida de clase, reservándole pupitre a su lado; en
otros, la negativa hacía que las alumnas no pudieran cursar
oficialmente la materia y tuvieran que hacerlo por libre y
examinarse en septiembre con distintos profesores de los que la
habían impartido. Las que se matricularon cuando entro en
vigor la Real Orden de 1888, tuvieron que atenerse a las condiciones
de esa normativa. El estudio de los nombres de aquellas que
consiguieron acceder a la Universidad y cursar estudios de Doctorado
y las trabas que fueron capaces de superar, hace de este trabajo una
obra importante y rigurosa. Sigue la catedrática Flecha los
debates, las órdenes y contraórdenes, y documenta todos y cada uno
de los expedientes académicos y las Facultades en que se
matricularon.
El aumento de las
matriculadas de la década de 1900 a1910 se extiende a varias
universidades españolas, Madrid, Barcelona, Sevilla ( ubicada en
Cádiz) Valladolid, Salamanca o Santiago de Compostela. Hemos
hablado en otras entrada de alguna , así María Goyri, matriculada
como alumna libre en la Universidad Central en el curso 1991-92,
cuya trayectoria inicial sigue Consuelo Flecha. Goyri que asistirá como estudiante al congreso
Pedagógico de 1892, donde Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán
presentaron ponencias a favor de la educación femenina., será una
de las profesoras de la Institución Libre de enseñanza. De las 44
mujeres que se matricularon en las Universidades españolas antes de
finalizar el siglo, cita a las primeras Doctoras en Medicina, a las
mencionadas, Aleu y Massera, siguen Marina Castell, Dolores Leonard
y María Luisa Domingo. En 1893 se doctoran en Farmacia – Eloisa y
MºDolores Figueroa Martí, de la Habana- y de Filosofía y Letras
en 1891 Teresa de Andrés ; en 1892, Ángela Garrafa; 1894 Matilde
Padrós. Veinticinco obtuvieron antes de 1900 el título
de Licenciadas y fueron 33 las que se matriculan
Aconsejo a los lectores interesados buscar el texto que hoy comento ya que contiene información rigurosa, extensa, documentación y bibliografía.
Aconsejo a los lectores interesados buscar el texto que hoy comento ya que contiene información rigurosa, extensa, documentación y bibliografía.
En la primera
década del siglo XX, un número de 77 alumnas se van a incorporar a
la Universidad. En 1904 el pedagogo Bartolomé Cossío es nombrado
Catedrático de la Universidad Central en la asignatura de Pedagogía
Superior, nueva asignatura de Filosofía y Letras, cursando la
materia algunas alumnas que ya ejercían como maestras o profesoras
de la Escuela Superior de Magisterio y querían acceder a un título
universitario. Dos de las que después serán más con conocidas,
María de Maeztu, maestra en Bilbao, cursó la asignatura en la
Universidad de Salamanca, Gloria Giner en la de Barcelona. La
ampliación de estudios desde Magisterio a Pedagogía va a ser una
oportunidad.
Entre las
licenciadas en estas fechas, había una navarra, Juana Clotilde
Echevarría Madoz , la primera navarra que sepamos, nacida en Vera de
Bidasoa el 3, 6, 1884. Cursó la carrera de Farmacia en la
Universidad de Valladolid y obtuvo el título de Licenciada en
Farmacia en 1907.
Trabajo el que hoy
comento, exhaustivo y rigurosamente documentado, por académico. Y lo que es muy meritorio, por la dificultad
de documentarlo, los nombres de las universitarias, sus expedientes,
fecha y lugar de nacimiento, Institutos donde cursaron la Enseñanza
Media, notas académicas, Universidad donde se matricularon, Facultades donde estudiaron, fechas de matriculación y de fin de
carrera. Un relación documental de las cincuenta y tres mujeres que
lo lograron y veinte tres más que lo intentaron.
1910
El debate público
hizo que la sociedad más receptiva aceptase que las mujeres pudieran
cursar estudios superiores, se abría así una puerta para una
“minoría minoritaria” aún. Se aprueba la legislación que
permite que las mujeres cursen Enseñanza Superior en igualdad con
los hombres y que se incorporaran a la vida estudiantil acádémica
oficial de las Universidad española.
la de 8 de marzo y la de 2 de septiembre, publicadas en la Gaceta de Madrid el 9 de marzo y el 4 de septiembre de 1910
la de 8 de marzo y la de 2 de septiembre, publicadas en la Gaceta de Madrid el 9 de marzo y el 4 de septiembre de 1
Este trabajo recoge a las
mujeres que estudiaron en las universidades antes de esa fecha. Mis conclusiones:
No existen muchos
datos comunes de aquellas mujeres universitarias con respecto al
lugar de nacimiento, ni profesiones paternas, cada mujer es su propio
caso, a veces las mujeres Doctoras en Medicina tiene padre médicos a
los que quieren imitar o heredar la consulta, aunque hay otros
dedicados al comercio o son terratenientes. Las hay nacidas en Madrid, Cataluña, Castilla, Andalucía, Baleares o Aragón, de grandes capitales y de provincias. Las numerosas
matriculadas en Farmacia tal vez lo hicieran porque para todas aquellas
mujeres universitarias era importante la posibilidad de hacer
compatible su carrera con su función de madre y de esposa, cosa que Farmacia les permitía. Muy
numerosas y conocidas son las que accedieron a Filosofía desde la
Pedagogía y el Magisterio Superior, en un momento político centrado en la enseñanza como
trasformación social. La educación de todas las capas sociales en España será primordial conforme va avanzando el siglo para un grupo de intelectuales influyentes alrededor de la Institución Libre de Enseñanza. Dato común en todas
ellas el tesón, la constancia y la habilidad para, sin
enfrentamientos, sortear los obstáculos. Comunes sufrieron las reticencias
académicas de los rectores y catedráticos; o las políticas y
jurídicas de hombres que, a pesar de su altura social, o
precisamente por ello, temían el cambio. Y característica común, entiendo, la
defensa a ultranza de sus familias, en este caso de los padres, que
lucharon con sus hijas y por ellas ante instancias superiores para
conseguir que consiguieran lo que entendían les
correspondía: La excelencia académica y la profesionalización del
trabajo. Las mujeres que estudiaron lo hicieron no como un lujo, sino
para ejercer la profesión, ya que buscaron la instrucción como
mejora social y personal y ampliación de su espacio
¿Estaba todo
conseguido? Creo que no. Es opinión mía que hay en la Historia, y
hubo en el siglo XX, sus avances y retrocesos. Avances desde esa
fecha hasta 1931, época de las tres primeras Licenciadas en Derecho de la República, Victoria
Kent, Clara Campoamor y Matilde Huici. Es 1936, fecha de las
Licenciada en Arquitectura, Matilde Ucelay. Retrocesos legales,
sociales y políticos se dieron a partir de 1939 que no impidieron, quizá ralentizaron,
el acceso de la mujer a la Universidad, aunque sí cerraron ciertas carreras u
oposiciones. Poco a poco las universitarias se hicieron numerosas en toda España.
1975.
Avances masivos, como alumnas y como docentes, Catedráticas, y Decanas. Pero sigue la lucha, no todas pudieron alcanzar lo merecido, sigue todavía siendo minoritaria la mujer en puestos de responsabilidad académica, por ejemplo Rectorados de Universidad.
Las mujeres casadas de la posguerra, que, aun siendo universitarias, nos vimos en cierto momento aconsejadas o socialmente condicionadas por volver a ser “angélicas”, tropezamos- es mi caso- con la misma dureza competitiva y tozuda de aquellos catedráticos o políticos o intelectuales decimonónicos del siglo XIX, que en pleno siglo XX nos seguían queriendo con la pata quebrada y en casa.¿Cuestión de pérdida de estatus masculino? ¿Miedo profesional? ¿Para qué querrá el doctorado una mujer casada y con hijos?
Pero todo eso merece un estudio que, entiendo, aún no está hecho.
1975.
Avances masivos, como alumnas y como docentes, Catedráticas, y Decanas. Pero sigue la lucha, no todas pudieron alcanzar lo merecido, sigue todavía siendo minoritaria la mujer en puestos de responsabilidad académica, por ejemplo Rectorados de Universidad.
Las mujeres casadas de la posguerra, que, aun siendo universitarias, nos vimos en cierto momento aconsejadas o socialmente condicionadas por volver a ser “angélicas”, tropezamos- es mi caso- con la misma dureza competitiva y tozuda de aquellos catedráticos o políticos o intelectuales decimonónicos del siglo XIX, que en pleno siglo XX nos seguían queriendo con la pata quebrada y en casa.¿Cuestión de pérdida de estatus masculino? ¿Miedo profesional? ¿Para qué querrá el doctorado una mujer casada y con hijos?
Pero todo eso merece un estudio que, entiendo, aún no está hecho.
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