domingo, 8 de marzo de 2020

Visiones Literarias: Encuentro el camino hacia el feminismo

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Encuentro el camino hacia el feminismo


Debió de ser allá por 1976 cuando yo leí "Entrevista con la historia de Oriana Fallacci". Ese fue mi principio de búsqueda y mi encuentro con el feminismo. Allí empecé el camino. No fue  un camino basado en la filosofía de Simone de Bouvoir, a quien leí más tarde, ni tampoco la lecturade Betty Friedan, aquien también leí. Lo mío fue más a ras del suelo, de esa necesidad preguntona que una tiene de solucionar su curiosidad buscando entre los libros. Dije, y sigo diciendo, que la Transición puso en pie todas las batallas por la igualdad y la libertad de la mujer, y no hay batalla si no hay conciencia de la necesidad de librarla y cauces para  saber que es justa y que merece la pena intentarlo. Afirmo que aquella etapa abrió inquietudes en  el colectivo, desde mi punto de vista penosamente marginado durante el regimén franquista: Las mujeres. Quizá algunas no tuvimos conciencia de serlo hasta que aprendimos que  podíamos vivir una vida luminosamente diferente y que la merecíamos. El cambio político sacudió  conciencias, y entre ellas las de las mujeres, o quizá de aquellas mujeres que, pese a nuestra formación, no teníamos intereses políticos ni a favor ni en contra.  Hablar de una misma siempre es complicado, así que entiendo que algunas mujeres del siglo XIX utilizaran seudónimos porque con nombre prestado  es más fácil desnudarse; no lo voy a hacer, porque es sano hablar con nombre propio, aunque difícil. Quizá es mi reivindicación, o una de mis reivindicaciones, asumir lo que una es y cómo ha llegado a serlo. Las entrevistas de Oriana me hicieron detenerme en dos de las mujeres más importantes de la vida política de entonces, Indira Gandi y Golda Meir. ¿Por qué , a pesar de que ambas habían llegado a lo más alto de la política, regir sus paises como Presidentas, las dos se culpaban de haber desatendido algo o mucho  sus obligaciones familiares? ¿ por qué ese descontento al juzgarse a si mismas? ¿qué nos pasa a las mujeres que no les pasa a los hombres? Llegar a ser, ser del todo, ser el máximo, merecer el reconocimiento de unas naciones tan importantes como Israel o la India, o del resto de las naciones  ¿no es suficiente? Algo me hizo detenerme allí, precisamente en esa constancia de la insatisfacción de dos estadistas que a muchas mujeres nos parecían envidiables. Busqué respuestas nuevamente en los libros, y era un gozo ver en los escaparates de Espasa o Fuenteteja, librerías , libros que unos años antes hubiéra sido impensable que pudiéramos leer. Así encontrá Cuatro ensayos sobre la mujer, de Carlos Castilla del  Pino. Carlos Castilla del Pino era psiquiatra en Córdoba y era comunista. Pero yo nunca he hecho caso de las ideologías, si lo que dice aporta; en honor de la verdad nunca fui comunista ni lo soy, voy por libre. Lo leí de cabo a rabo. Y luego le escribí y me contestó. Ese fue el camino de ir encontrándome a mi misma, condición indispensable para encontrar y entender a los demás. Pero dejo a otra entrada, quizá, el continuar contando.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Visiones Literarias: Me recuerda un amigo el aniversario de la muerte d...

Visiones Literarias: Me recuerda un amigo el aniversario de la muerte d...: Me recuerda un amigo el aniversario de la muerte de una amiga, Hortensia Viñes. Asi que: mi conmovido recuerdo. Quizá aquello de nuestra ilu...
Me recuerda un amigo el aniversario de la muerte de una amiga, Hortensia Viñes. Asi que: mi conmovido recuerdo. Quizá aquello de nuestra ilusión, nuestras movidas en Madrid, nuestras mejores formas de hacer ¿qué fueron sino verduras de las eras?Ahora que todo por lo que luchamos parece inútil e ingenuo, sigue pareciéndome hermosa nuestra tarea. Quizá ni tan siquiera importe la victoria- que en este caso va hacia la derrota - solo el amor que pusimos en apostar por Navarra y por los navarros en la hermosísima España de la Transición. Va por tí, Hortensia.


¿TE ACUERDAS HORTENSIA DE NUESTROS EPISODIOS, DE NUESTROS CAPITULOS, DE NUESTRO MUTUO AMOR A LA SIN PAR Y ALTIVA DULCINEA DE NAVARRA Y NUESTRAS FIEBRES CONTAGIOSAS DE DAMAS ANDANTES?

A Hortensia
amiga autonómica
lúcida y lúdica
frondosa y frágil

A Hortensia
que transfiguró el recuerdo
en proximidad sin espacio

A Hortensia y su arraigo de ser
no importa dónde, idéntica

A Hortensia
a su mano desplegada
que no pliega la vida
van juntas, se acompañan
A Hortensia
sin presura derramada
a la huella que amor recuperó
más allá de la convención
más allá del tiempo

Hoy (con cochina envidia)
mi mejor y romántico deseo
mi gozo de papel
mi voz abrazo

viernes, 11 de octubre de 2019

La nieta

Mi nieta tocó la rosa y su abuelo de dijo: "No la toques, se caerán los pétalos y se morirá". Y ella , preciosa, se atusó sus rizos, lo miró con los ojos trasparentes de muñeca y le dijo : "Su mamá se pondrá triste si se muere ¿qué dirá su mamá?". El abuelo le dijo: "Las rosas no tienen mamá". Y ella dijo" Yo sí tengo mamá y papá y abuelo y abuela y yaya y hermanita". Y el abuelo le dijo "¡qué bien!" y ella, de tres años dininuta, miró a su abuelo y dijo;" Es que yo soy persona"..

sábado, 24 de agosto de 2019

Concepción Arenal, la caminante y su sombra. Ana Caballé. Fundación Juan March .




La prestigiosa Ana Caballé, profesora titular de Literatura Española de la Universidad de Barcelona y responsable de la Unidad de Estudios Biográficos de la misma universidad, por encargo de la Fundación Juan March se hace cargo de la biografía y de la interpretación de la obra, el contexto y la personalidad de la reformista social y escritora Concepción Arenal: Concepción Arenal, la caminante y su sombra. editada por Taurus, Barcelona, 2018.  La biografía forma parte de la colección Españoles Eminentes que, bajo el consejo asesor de Juan Pablo Fusi y Ricardo García Cárcel,  está ocupándose del estudio de destacadas personalidades españolas que por su obra humanística, o también por su ejemplaridad moral o ética, forman parte de la alta cultura histórica y siguen teniendo vigencia en nuestro presente. Rigurosos y amenos especialistas han escrito las biografías del Cardenal Cisneros, Bartolomé de las Casas, Mariano José de larra, Benito Pérez Galdós, Pío Baroja, Ignacio de Loyola y Miguel de Unamuno. Dos mujeres forman parte de la colección, Emilia Pardo Bazán, de la que me preocupé en mi anterior entrada, y Concepción Arenal, que hoy traigo al blog. Española eminente, pero no fácil de comentar. Arenal, pensadora, crea su propio sistema filosófico aplicado al dolor y la marginalidad, desde la abstracción del origen hasta la concreción máxima de los modos de aminorarlo o atajarlo, en una sociedad en que la delincuencia iba aparejada a la pobreza y la falta de conocimiento. Hoy sigue vigente su pensamiento humanitario entre los nuevos humanistas en la obligación moral de la protección del débil y de la conmiseración ante el delincuente y el menesteroso, por más que, entiendo, en poco se parezca la situación social del siglo XXI occidental al hacinamiento y desprotección del miserable del siglo XIX. ¿Se parece? No cantemos victoria todavía, las llegadas de desfavorecidos de otros continentes ponen de relieve que es necesaria la compasión y el parecer con “el otro” para poder continuar avanzando en derechos humanos. Esa es la vigencia de Concepcion Arenal. Su patria, dice Caballé en uno de los capítulos, llegó a ser el mundo.
Caballé investiga minuciosamente la vida y obra de la pensadora, desde su nacimiento en 1820 hasta su muerte en 1893 La obra iniciada con poemas juveniles íntimos expresando el dolor por la muerte de su padre o de su propia extrañeza ante el mundo que le tocó vivir, al que no se adaptó, fue abarcando en sus preocupaciones el dolor de toda la humanidad. Grandeza moral la de la pensadora que se adentró en el camino del conocimiento del dolor, experimentado por ella misma con la destitución política y la muerte de su padre, militar liberal, de  su pequeña hija y de  su marido, con el que tuvo identidad intelectual y afectiva, y llegó a abarcar la preocupación por todos los desclasados y miserables de la humanidad. La meditación sobre el dolor humano como fuente de madurez, iniciado en sus paseos, solitaria y excéntrica, por la Cordillera Cantábrica, acabó siendo su gran aportación como la gran reformista social del siglo. Modificaron las leyes sus ideas humanitarias plasmadas en ensayos, en el deseo de integrar a las capas sociales más desvalidas: Los delicuentes, hombres y mujeres hacinados en las cárceles; en el caso de las mujeres con niños pequeños a los que no se les prestaba ninguna atención; los obreros- en el momento más penoso del abuso del obrero por la incipiente industrialización; y las mujeres, tanto de las prostitutas como de las burguesas. Censuró los ajusticiamientos con espectadores, como espectáculo indigno.
Fue la primera mujer española en ostentar un cargo público, punto de inicio en la participación en la vida pública de las mujeres. Fue Visitadora General de prisiones. Conoció en vida la escritora premios y reconocimientos nacionales e internacionales, aunque su difícil personalidad le hizo rehuir los focos. Quizá ese es la idea de Caballé cuando titula “y su sombra”. Porque Ana Caballé, como responsable de a Unidad de estudios biográficos de la Universidad de Barcelona y experta en la literatura del yo, no se conforma con investigar su biografía, dar datos nuevos o aclarar confusiones de otros biógrafos precedentes; aventura su propia interpretación de los por qués de su más honda personalidad, lo que a mi me resulta muy interesante.,
Mi interpretación se basa en la interpretación psicológica de Caballé a la que añado mis interrogantes. Me detengo en el origen social de Arenal, pertenecía su madre a una clase entre la burguesía y la aristocracia gallega y era su padre padre militar liberal, represaliado, a pesar de su participación en la Guerra de la Independencia, y alejado del ejército por la política absolutista de Fernando VII. La rebeldía a aceptar las normas por las que la sociedad se regía se inicia en Arenal desde muy temprano, y es también un rechazo a su propia condición femenina y a las convenciones de la familia materna y una cierta aversión a la propia madre, tal vez como negativa a asumir el papel impuesto por ella que la pensadora no quiere desempeñar: Ser mujer . Comparto los criterios de Caballé e ignoro si, como Freud con respecto a los niños, hay estudios psicológicos en las conflictivas relaciones materno filiales, nada dice Caballé al respecto. El rechazo ante la madre – matar a la madre, suplantar a la madre- es similar en la niña, entiendo al del niño con respecto al padre.
De familia económicamente pudiente pese al fracaso paterno, Arenal no necesitó el dinero para vivir sobriamente, ya que era poco dada a la ostentación. Recibió la educación que se daba a las mujeres, nada científica, que ella suplió con lecturas, asistencia de incógnito a clases y la búsqueda de amistades ilustradas. Casó con el abogado Fernando García Carrasco con el que colaboró en la revista progresista Iberia, frecuentando relaciones con ateneistas y progresistas como Olózaga o Pedro Calvo Asensio, fundador de La Iberia. Las cartas cruzadas con su esposo muestran una Arenal enamorada y femenina, dato interesante ya que la reformista fue acusada de mujer viril, e incluso ella misma se considera cabeza viril en corazón femenino. A la muerte de su esposo, con sus dos hijos Fernando y Ramón, abandona Madrid y se refugia en Asturias y Galicia. La aspereza inconformista de su carácter acusa cierta bisexualidad que Caballé tacha de emasculación, ya que intentó de todas las formas posibles disimular su femineidad con aspecto y ropajes masculinos. Esa lucha entre la condición femenina, que intentó ocultar, y su capacidad mental, considerada como atributo varonil, entiendo, puedo causar la sombra personal de su carácter que desdice de la luminosidad de sus hallazgos sobre la condición del mal en el mundo y su entrega a las causa más justas para combatirlo. Quizá cada ser humano atrae o intenta atraer por lo que considera más valioso de su persona y Arenal consideraba que su poder de atracción era mental y no físico, por tanto las cartas cruzadas con amigos y admiradores acusan ese juego intelectual, así como el sentido del humor propio de la inteligencia, humor que luego no parecía tener, pues se mostraba muy dada a la queja en su vida diaria. Entiendo yo que hay en las personas que van de víctimas una cierta necesidad de manipulación, de llamar la atención, pese a que dice quería pasar desapercibida y no se prestaba a actuaciones públicas. Era progresista, como lo había sido su padre; en sus planteamientos y en sus relaciones establecía contactos con personas de intereses afines, tanto amigos creyentes como el cura de Colloto o Jesús de Monasterio, con el que colaboró en las Conferencias de San Vicente de Paul, como con amigos institucionistas agnósticos como Francisco Giner de los Ríos con quien existió amistad cordial, admiración y afecto. Pero su amistad más íntima y su compañera de fundaciones, y obras de beneficencia fue su amiga la liberal y progresista condesa de Espoz y Mina, Juana de Vega. Su amistad y los intereses filantrópicos comunes fue muy positiva para Arenal, que se refugió en casa de la condesa en los momentos más desasosegantes de sus frecuentes crisis, que somatizaba en forma de dolores de cabeza. Arenal era, como la condesa, monárquica , aunque ambas rechazaban la corrupción de la corte pues Juana de Vega, que había sido durante la regencia de Espartero tutora de Isabel II, achacaba la falta de preparación intelectual de la Reina a la mezquindad con que había sido educada por su madre Cristina de Borbón, las intrigas cortesanas y la ambición materna. Pero la caída de Isabel II no aminoró la actividad de Arenal. Ambas Damas emprendieron una labor humanitaria laica muy premiada por los gobiernos progresistas de la época, por los desvalidos y enfermos a quien llegó su ayuda eficaz y compasiva.
Quizá la obra de los “ españoles eminentes no pueda ser explicada por su biografía. En el caso de Arenal sus ensayos llenos de aportaciones humanitarias, rebasaron el interés nacional y conocieron la admiración de los mejores penalistas y juristas internacionales. A la viuda de Mina va a dedicar su ensayo La Beneficencia, la filantropía y la Caridad, obra premiada en la Real Academia de Ciencias Sociales. Es su primer ensayo publicado y su segunda publicación tras Fábulas poéticas de contenido didáctico en 1851. La pensadora supo articular en su ensayo los deberes del Estado, la beneficencia, la filantropía propia de fundaciones cívicas, y la caridad, actitud personal ante el dolor ajeno. La actividad filantrópica en el caso de Arenal se tradujo en una planificación lúcida de como trasformar la sociedad actuando dando forma a fundaciones filantrópicas y benéficas. Su mérito consistió en la sistematización y el estudio que la pensadora iba planificando y dando a la luz en forma de ensayos , tratando en ellos  las causas , los efectos y la forma de combatirlos
Aunque Arenal huyó de la política, sin embargo me planteo si hubiera podido publicar y ganar  concursos- se presentaba a todos y los ganaba- si su pensamiento, brillantísimo, no hubiera estado en consonancia con el liberalismo político dominante. Salustiano Olózaga, fue en este caso quien firmó el premio. Su obra se prolongó con títulos imprescindibles, El visitador del pobre; Carta a los delincuentes; El reo, el pueblo y el verdugo y o la ejecución de la pena de muerte. El derecho de gracia ante la justicia. Cartas a un obrero;Ensayo sobre el derecho de gentes . En 1870 crea la revista La voz de la caridad . Sus ensayos y artículos configuran una filosofía sobre el mal, el dolor, la redención de penas, la compasión, la dignidad humana. Consiguió la admiración de Francisco Giner de los Ríos y de sus amigos institucionistas, la fuerza educativa más influyente a partir de 1868 tras el exilio de la reina, durante la Monarquía de Amadeo I, la Primera República y
, la Monarquía de Alfonso XII y la II República.

Muy notable defensora de los derechos de la mujer, en primer lugar al derecho educativo. Colaborará con el krausista Fernando de Castro en Las conferencias dominicales para la educación de la mujer, celebradas en el paraninfo de la Universidad de Madrid, escribiendo reseñas que abogaban por la capacidad femenina para ejercer tareas como el sacerdocio femenino, que aventura Caballé, hubiera deseado ser. Formó parte de Ateneo de Señoras El mismo año , 1869 dará a la luz La mujer del porvenir. A la mujer dedicará otro ensayo, La mujer de su casa. Protofeminista Arenal considera que la mujer es superior al hombre por su capacidad de dar en vida, lo que la hace más empática. Se sorprende que quien considera a una mujer capaz de ser madre de Dios, le niegue la capacidad, por ejemplo, de ser funcionaria. Afirma su capacidad para ser admirada y valorada, como lo es María. Y es que en esa preocupación por los desfavorecidos, en los que incluye a la mujer, había, entiendo, un origen religiosos en el inicio, aunque luego se convierta en amor a la humanidad sin credos. Cree en la humanidad por la humanidad misma. Heterodoxa, en su ensayo sobre Feijoo afirma que los credos son opuestos a la verdad y al racionalismo. No recibió a su muerte los sacramentos.
Un gran trabajo el de Ana Caballé que recomiendo vivamente.
¿Podemos considerara a Arenal Romántica? Entiendo que una de las características del romanticismo es la preocupación por los marginados, cualidad esencial de la ensayista. Pero es su amor, su sentimiento empático hacia todos los que sufren, y por encima de ello su capacidad de llevar ese amor más allá de un sentimiento racionalizándolo, haciéndolo carne de su carne, lucha de su lucha y poniendo toda su inteligencia y su voluntad en entenderlo y remediarlo, lo que hace que hoy Concepción Arenal sea considerada como la más lúcida pensadora del siglo XIX y que su obra deje abierto un camino de ética humana que tiene el nombre de compasión y de misericordia.

https://charofuentes.blogspot.com/ blog de creación propia.

miércoles, 17 de julio de 2019

Emilia Pardo Bazán, Isabel Burdiel, Fundación Juan March, Madrid, 2019.



La biografía de Doña Emilia, publicada bajo el sello de la Fundación March, va precedida de un pre título; Españoles eminentes. La prestigiosa Fundación, atenta siempre a lo más puntero del pensamiento, del arte y la cultura pone en nuestras manos dos oportunas biografías de eminentes mujeres: Concepción Arenal, responsabilidad dela profesora titular de Literatura española en la Universidad de Barcelona Anna Caballé; y Emilia Pardo Bazán de Isabel Burdier, Catedrática de Historia Contemporáneo de la Universidad de Valencia. El momento de las mujeres ha llegado, y con él el rescate de escritoras que nunca debieron ser olvidadas ni postergadas. Vamos con doña Emilia
¿Pero Emilia Pardo Bazán era una mujer? Atavismos y puñeterías contemporáneas a la escritora, la tildaron tanto de ser viril como de ser fémina pretenciosa y liviana. Aguantó todas las pequeñas y grandes insidias que se sufre por destacar siendo mujer, pero se lo echó a la espalda con vitalidad y frescura. Apuntamos que superó con mucho los reales obstáculos que como mujer del siglo XIX la sociedad le imponía y que quiso ser no el ángel del hogar sino una escritora profesional, consiguiendo por su capacidad, su preparación, su curiosidad intelectual y su valentía, y también por  su sociabilidad al frecuentar los opuestos, convertirse en una intelectual, a mi criterio la mujer más capacitada del siglo XIX español. El ángel de su hogar fue su madre que también cultivó el intelecto y asistíó a las tertulias de la duquesa de Espoz y Mina, gallega y liberal como ella, y que cuidó de la casa y de los nietos con abundante servicio, ya que la posición económica de los Pardo Bazán era desahogada. José Pardo Bazán fue rico y conde pontificio, título religioso conferido por el Papa Pío IX. Educada Emilia en libertad por sus padres, que incluso pidieron permiso al Vaticano para que su hija pudiera leer textos prohibidos, su seguridad en si misma, su franqueza y su voluntad de ser tratada por los escritores como una colega más - lo que no siempre consiguió- lograron que nunca vacilara, ni se sintiera desvalida mujer, ni practicara el victimismo. Cuando ya casada su marido, José Quiroga, le pidió que dejase de publicar porque la sociedad bien pensante cuchicheaba a causa  del atrevimiento de los temas tratados, apoyada por sus padres pidió la separación conyugal de vida y hacienda ante notario. Viajó sola por el extranjero y frecuentó a los escritores más famosos de París y sus tertulias escribiendo sus impresiones en prensa. No fue solamente escritora de novelas y cuentos, fue periodista, ensayista, divulgadora, conferenciante, crítica literaria, polemista, mujer pública, editora, lectora de lo más puntero del pensamiento contemporáneo y fiel a si misma. No dudó en evolucionar, nunca se ancló en lo conocido y supo mantener ese equilibrio difícil del no encasillamiento: tradicionalista carlista y liberal a su modo, cristiana y libre pensadora religiosa, nunca renunció a su fe, pero vivió como su razón le dictaba y no obedeció consignas eclesiales. Amiga de los carlistas para los que recaudó fondos y de Carlos VII y el Papa a quienes visitó,  del conservador Menéndez Pelayo y del krausista Giner de los Ríos, amante de Benito Pérez Galdós y de Lázaro Galdeano, sus luchas de mujer no encasillable  por cercanas nos suenan conocidas. Era gallega y fue Presidenta honorífica de la Academia de la Lengua  Gallega, pero no consideraba al gallego lengua tan amplia de expresión como el castellano, para gran disgusto de Manuel Murguía, esposo de Rosalía de Castro, que la tenía atravesada. Era patriota, pero capaz de sacar a colación en foro internacional Société de Conferences  de París, - a los que el resto de los novelistas españoles no podían acudir porque no sabían lenguas- los defectos españoles. En 1908 el rey Alfonso XII le ororgó el título de condesa de Pardo Bazán con el que la escritora, que nunca utilizó el título de su padre, va a firmar en lo sucesivo.
El brillante trabajo de Isabel Burdiel ahonda en la biografía y en el pensamiento de doña Emilia y lo relaciona con sus escritos. Es un estudio profundo tanto desde el punto de vista del la biografía como de la crítica literaria, con un enfoque original sobre el pensamiento evolutivo de la escritora, que, como  la catedrática demuestra al analizar minuciosamente sus textos, utiliza como soporte en el desarrollo de sus novelas y cuentos.
Al ser una obra completa y exaustiva y no pretender yo hacer un resumen del texto, como viene siendo costumbre, mi blog quiere detenerse en los logros que va alcanzando la historia de la mujer. Emilia Pardo Bazán. La lectura del texto de la historiadora y catedrática Isabel Burdiel, Premio Nacional de Historia en el año 2011 por su trabajo Isabel II (Taurus 2010) nos desvela la vida y obra de la construción de una intelectual que llega a ser tanto o  más prestigiosa en su momento que sus compañeros de profesión  Clarín o Pereda o Valera o Galdós. Sobrepasó con mucho a sus antecesoras las mujeres románticas  por la categoría literaria de su obra, su amplio círculo  de amistades masculinas, por la libertad de acción y de relaciones y por su imagen conseguida y afianzada de mujer pública. Cuidó no obstante de salvar de la maledicencia la imagen de mujer no casquivana. Sus preocupaciones intelectuales abarcaron todas las áreas. En Literatura “La cuestión palpitante” que ella alentó, dio entrada en España al naturalismo de Zola en novelas en las que fue la máxima exponente. Divulgó e introdujo el interés por la novela rusa, tema de conferencias que impartió y tuvieron como tribuna el prestigioso Ateneo de Madrid, del que,  junto a Clara Campoamor y Carmen de Burgos  fue socia, alcanzando además la presidencia de la Sección de Literatura. Ocupó la Cátedra de Estudios Superiores del Ateneo, siendo la única mujer en tener cátedra. Fue socia también de la Asociación de Escritores y Artistas españoles, creada en 1871 que presidía Gaspar Nuñez de Arce y que velaba por los intereses de los escritores.  Se hizo presente como conferenciante en las cátedras más prestigiosas, tanto en Madrid como en provincias. Vigiló los pagos de las colaboraciones periodísticas, ya que quiso vivir de su pluma y fue editora de sus obras completas, pues se preocupó en rentabilizar su profesión de escritora. Su revista, Nuevo Teatro Crítico - que he consultado en la Biblioteca Nacional - mantiene un altísimo nivel y demuestra su conocimiento de las letras y su capacidad, fue además una densa revista escrita en su totalidad y costeada por ella con la herencia recibida a la muerte de su padre, aunque no resultó económicamente rentable. Empresaria cultural, creó la editorial Biblioteca de la mujer. Aconsejó a su amigo Lázaro Galdeano la edición de la revista La España Moderna, en la que escribió y ayudó, proporcionando colaboradores de altura. En política no rehuyó debates sobre sus idea del patriotismo, sobre regeneracionismo, sobre las causasa del fracaso español de 1898, o sobre cómo hacer compatible creencias religiosas y modernidad, la ortodoxia de Marcelino Menendez Pelayo y la agnosticismo del krausista Francisco Giner de los Ríos. Polemizó con Costa sobre el regeracionismo nuevamente en el Ateneo y con Cánovas del Castillo con pasión política, pues le inquietaba la política española, aunque no tuviera posibilidades, por mujer,  de ser diputada. Instalada desde muy pronto en Madrid, ya que se le quedó pequeño el ambiente provinciano opresivo, abrió tertulia y supo recibir como una aristócrata ilustrada en su personal tertulia donde compartían conversaciones y lecturas tanto políticos como aristócratas o literatos. También apoyó a escritores jóvenes.
Capítulo muy reseñable fue su feminismo militante, muy alejado de pedir la educación de la mujer en provecho de los hijos sino en exigirlo por el propio de mujer para construir un mundo más justo e igualitario; lo exigió como derecho individual al que todos los hombres y mujeres estaban llamados. La educación de la mujer fue un tema en el que batalló con denuedo con la palabra y la pluma, pero superó en mucho aquella “hermandad lírica femenina”, ya que era Pardo Bazán individualista e elitista, aunque puso su feminismo al servicio de todas las mujeres, siendo ella una de las representantes femeninas del Congreso Pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza en 1882 que pidió la igualdad educativa. Entre sus amigas, su predecesora en ser propuesta  para académica de la RAE, aunque fracasada como ella, Gertrudis Gómez de Avellaneda; también la culta duquesa de Alba que frecuentó sus tertulias, así como la de Osuna, Blanca de los Ríos y María Lejárraga aunque no consiguieron ser del todo amistosa con Concepción  Arenal , para la que pidió un sillón de académica, y Rosalía de Castro, que encarnaban las tres gallegas tres tipos de mujer diferentes, la vital y realista, la estoica y sobria y la romántica triste. Si hacemos caso de las palabras que recoge la autora de esta biografía, no se inmutó por la negativa de la RAE en 1912 a aceptarla en entre sus doctos miembros que ni siquiera pidió, aunque sus colegas masculinos le lanzases pullas envidiosas, pese a reconocer que era la más dotada, al fin era mujer. Quiso Pardo Bazán que algún día el hecho de ser mujer no cerrara el acceso, aunque no fuera ella la que lo lograra. Tuvimos que esperar hasta la Transición cuando ingresó como académica la poeta Carmen Conde, que leyó su discurso en 1979. Antes que Conde, en un ejercicio de nueva misoginia  y celos, le fue negado el sillón de académica a la eminente  lingüista María Moliner, es opinión mía.
El texto de cerca de 800 páginas es un trabajo logrado y enriquecedor, que añade a la biografía un considerable aparato crítico de eruditas notas que no dificultan la lectura sino que le dan el valor del rigor académico, al que se añade una selecta bibliografía y comentarios bibliograficos. El resultado es espléndido. Muy rigurosa y trabajada la biografía de Doña Emilia desde su nacimiento hasta su decadencia. Lamentamos como la autora del estudio la pérdida de la numerosa correspondencia , los recuerdos personales y muebles que la escritora guardaba en el palacete que Vicente Lámperez, marido de su amiga Blanca de los Ríos construyó por su encargo con el dinero de sus obras,  el pazo de Meirás, la residencia de Doña Emilia Pardo Bazán en la que habitó y donde quiso ser enterrada.
 Murió en Madrid en 1921. Sus restos descansan en la Sacramental de San Lorenzo de Madrid. Tal vez mejor así, que vaya usted a saber donde hubieran acabado los despojos. 
La española eminente  fue como  feminista, uno de lo más activos ejemplos de mujer comprometida

"Todos los feminismos son verdaderos en cuanto tengan por objeto conseguir ventajas para la mujer e igualarla en derechos con el varón".