Me han gustado las declaraciones de Macos de Quinto sobre el rey D. Juan Carlos porque opino lo mismo. Si el rey muere fuera de España es Felipe VI quien va a asumir la responsabilidad del hecho. Felipe VI, no Sánchez ni su gobierno.
Puedo entender que hay razones políticas no siempre bienintencionadas en este gobierno y sus socios, para los que la venida del rey sería una excusa de vuelta al debate y los juicios negativos. Pero la no venida nos hiere a los que pensamos que merece un trato benevolente, tan benevolente como el que se otorga a muchos políticos - de Quinto citaba a Puyol - que han sido juzgados, condenados y perdonados y no han devuelto un euro. Si el rey emérito D Juan Carlos muere fuera de España y su hijo no intenta impedirlo, va a pasarle factura a la Corona.
Si muere, va a estallar igualmente el debate y no sabemos con qué resultado, posiblemente más negativo para la Corona y para su hijo y heredero Felipe VI. Porque muchos seguimos pensando que fue positiva en el balance la figura de D. Juan Carlos, aunque no lo fuera su final, y que no se le está tratando justamente.
Hoy más que nunca tentemos en España conocimiento de supuestas cuentas millonarias en el extranjero de políticos y adláteres, de confirmadas sentencias condenatorias a políticos que se aprovecharon de los recursos públicos, de enjuagues y comisiones con hidrocarburos, de mordidas en empresas públicas y privadas para autofinanciarse o financiar supuestamente partidos, de empleo de ineptos y meretrices en empresas públicas o participadas. Y suma y sigue. Ahí están, tan felices..
Sean cuales sean las razones del presidente del Gobierno del Estado, de su Gobierno y sus socios para impedir la venida de D. Juan Carlos, no siempre son las razones de todo el pueblo a quien dicen representar. El Jefe del Estado representa a todos los españoles, también a un español, mayor y enfermo, que no quiere morir en el exilio y que es su padre
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