Ha fallecido en Sabadell nuestro amigo Alfonso Fernández González, Bibliófilo. Nacido en Cascante hace 97 años, tenía la ilusión de llegar a 2028 y poder celebrar en Centenario de la Virgen del Romero, no ha podido ser. Debemos a su saber la pasión por los libros bien editados y el haber podido tocar con nuestras manos primeras ediciones de San Juan de la Cruz, Santa Teresa, La Celestina , San Agustín y mil joyas más de la Literatura, que trajo a Cascante en el centenario de Malón de Chaide, como también el regalo de 100 d Pliegos de Cordel que dieron lugar a la edición de Versos e Imágenes en 2019, bajo la responsabilidad y estudio de Ricardo Fernández Gracia, que editó Vicus y la Universidad de Navarra, patrocinó la Fundación Fuentes Dutor y que recibió el primer Premio a la Edición en la categoría de Libros de Bibliofilia en los Premios a los Libros Mejor Editados por el Ministerio de Cultura, así como los villancicos que cada año hemos ido publicando para celebrar las Navidades con nuestros socios y amigos. Su sabiduría y generosidad nos ha hecho crecer.
Alfonso nació en Cascante el 17 mayo en 1929, en el domicilio de la calle Vicente y Tutor, actual casa de Grasa. Era hijo de Manuel Fernández, llamado el Americano, constructor local que había cruzado el charco y regresado y a quien se deben muchas de las obras de la época en Cascante, e Inés González. Sus primeros estudios los realizó en “Las Tejerinas”, como llaman en Cascante a las Hijas de María Inmaculada, la fundación de Santa Vicenta María, que entonces aún no era santa. Se traslada la familia a vivir a la calle de Guelbenzu. Recibe primero clases particulades con el maestro Cecilio Fuentes y posteriormente con el maestro Ángel Arbiol en las Escuelas Gorría, que es quien le inocula la pasión por la lectura. Tanto, que un día sin conocimiento de sus padres coje el “escachamatas”, y con unas monedas, baja a Tudela a comprar libros. Es el comienzo infantil de la gran aventura. Reconocía que nada parecía dirigirle al mundo de los libros, dado que en su casa solo había una enciclopedia que él leía con fruición. La vida le llevó muy joven al mundo de la confección, su primer empleo en Cascante, donde aprende de textiles y de cuentas bancarias, pero pronto se trasladó a Zaragoza, y fue socio un tío suyo, José Fernández, que tenía un próspero negocio textil y de pieles y posteriormente fue socio capitalista de Balay, una de las empresas de referencia de la industria aragonesa. Trabajando, se convirtió en empresario en su vida profesional, tejiendo una red de relaciones profesionales y personales que mantendría. Tuvo un matrimonio feliz y bien avenido, Ana su mujer, tenía una muy conocida tienda en Zaragoza
La vida en Zaragoza le abrió las puertas a la cultura que había echado en falta en su infancia, hombre inquieto y amante de saber, se hizo a sí mismo y buscó aprender de los catedráticos de universidad, como Ynduráin o Lacarra que fueron sus amigos. Emprendió en el Ateneo de Zaragoza la tertulia de bibliófilos Latassa y fue responsable de sus ediciones facsimilares. Entre sus publicaciones la Crónica de los muy esclarecidos Reyes Católicos de Hernando del Pulgar, reproducción de la edición impresa en Zaragoza por Juan Millán en1567; La Conjuración de Catilina y la Guerra de Yugurta de Salustio, estudios con notas a pie de página suyas. Formó parte de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Zaragoza.
Los viajes de negocios le darían un plus de conocimiento y oportunidad para valorar las ediciones antiguas, buscar incunables, ediciones en pergaminos y piel de rusia, pues ciudad que visitaba le llevaba a las tiendas de anticuarios y bibliófilos. Durante décadas reunió ejemplares excepcionales. Podemos decir sin exageración que ha muerto uno de los más importantes bibliófilos de España, pues sus indagaciones le llevaron a España y América, visitante de la Hipanis Society y la América española, así su biblioteca contaba primeras ediciones del siglo de Oro, como las 14 ediciones de La Celestina, una de ella desconocida por los especialistas, de Pedro Bernuz, editada en Zaragoza en 1554, o Primeras ediciones de san Juan de la Cruz y santa Teresa, pero igualmente literatura popular de pliegos de cordel o villancicos .En 1918donó a la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza un Misal Zaragozano impreso por Jorge Coci en 1522.Es autor de una publicación sobre la historia del Pelado de Aragón, el Pelado de Ubides, título de una aguada de Francisco de Goya.
Siempre se sintió navarro y aragonés. A él debemos el precioso Catálogo que editó en el Centenario de fray Pedro Malón de Chaide, y una exposición numismática y bibliográfica para el acontecimiento en 1990. En la exposición libros de, además de los anteriormente citados, Fray Luis de Alarcón, Cristobal de Fonseca, Alfonso de Orozco, Miguel Salón, Gabriel Manuel Abás y Nicolau y la bibliografía de fray Pedro Malón de Chaide. En la exposición de numismática, monedas ibéricas, ases, semises y cuadrantes en bronce con la leyenda. Caiskata, y romanas con la leyenda latina Cascantum, acuñadas en bronce, originarias de la meca de Cascante . Fue descubridor de un poeta navarro del s. XVII, Esteban de Álaba Ribadeneyra, cuyos versos publicó en el Festivo Regocijo barroco celebrado en Cascante en tiempos de Carlos II de Austria. Implicado en su amor por Navarra, donó a la Fundación Fuentes Dutor, a la que admiraba, un ejemplar de La Conversión de la Magdalena del S. XVI, obra de Fray Pedro Malón de Chaide, un ejemplar de los facsímiles de Loor de Virtudes, y la Conjuración de Catilina de Salustio Tenía previsto regalarles una obra de Lope de Vega que estaba preparando para el Centenario de la Virgen del Romero en 2028 con estudio bibliográfico de la Doctora Remedios Moralejo y la colaboración literaria de la que esto escribe, era su propósito hacérselo llegar al Papa.
Religioso, donó a la Basílica del Romero cerca de un centenar de gozos, con motivo de que la ciudad le hizo pregonero de honor en las fiestas septembrinas de 2018, y a la parroquia de Cascante varias obras piadosas, Vida de San Juan Bautista de Manuel Pereira, Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, de 1725, Iconografía mariana del Pilar, hojas volantes de los siglos XVIII XIX y XX, Los Santorun e Historia General, 2 tomos de El Goigs, coplas populares para recitarlas y cantarlas a la Virgen, editados en catalán en 1939 y cuyos autores son Josep Colominas y Joan Amade; y 100 gozos anónimos de los siglos XIX y XX.
Su necesidad de aportar lo que consideraba era patrimonio de todos, hizo que donara al Ayuntamiento de Cascante 1000 libros, con la única condición que todos los cascantinos tuvieran acceso a ellos. Enriqueció el patrimonio de la ciudad con el regalo 22 pinturas, de Oswaldo Guayasamín, Leopoldo Albesa, Jesús Lapuerta, Cesar Fernández Navarro, Manuel Laoz, Alvaro Delgado, Elena La Peña, E Rico. José María Martínez Tendero, expuestos hoy en la Casa de Cultura de la calle de San Pedro y el Centro Cultural Avenida.
Nunca olvidó a Navarra en su corazón y en sus donaciones. Sus cenizas descansarán en el columbario del Romero. Le debemos a nuestro amigo Alfonso como legado su amistad, sus libros, el gusto por las ediciones bien hechas y el apasionado afán de rescatar los libros que los siglos nos legaron, son nuestro valioso patrimonio humano. DEP.
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