sábado, 12 de septiembre de 2020

Sobre Beatriz Galindo y Almudena de Arteaga

 

Beatriz Galindo, la Latina, maestra de reinas, Almudena de Arteaga, Edaf, Madrid, 2007
 
Maestra y humanista, Beatriz Galindo dictó lecciones en la Universidad de Salamanca de Latín y enseñó la lengua del Lacio a Isabel la Católica y a sus hijas Isabel, Juana, María y Catalina, futuras reinas de España, Portugal, Flandes e Inglaterra. Considerada la primera docente, el nombre de la humanista designa a todo un barrio de Madrid donde la Latina construyó sus fundaciones y  presta el nombre  a un prestigioso Instituto de Enseñanza Media .


La autora
Almudena de Arteaga es licenciada en Derecho por la Universidad Computense de Madrid y diplomada en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria por el instituto Salazar y Castro. Colaboró como documentalista en La insigne orden del Toisón de Oro y en el ensayo histórico La Orden Real de España Es autora de las novelas históricas: La Princesa de Éboli; La Beltraneja, el pecado oculto de Isabel la Católica; María de Molina, tres coronas medievales; El desafío de las damas; Cenizas de plata y sangre; Catalina de Aragón, reina de Inglaterra. El Marqués de Santillana; Capricho; Por amor al Emperador; La estela de un recuerdo; La esclava de marfil; Ángeles custodios. María de Molina; Bodas imperiales; Leonor, con Nieves Herrero; La vida privada del Emperador; Eugenia de Montijo; y la novela histórica que hoy reseño Beatriz Galindo la latina. que hoy traemos al blog..
Saga de ilustres
Incluyo en el currículum de Arteaga que es duquesa del Infantado y marquesa de Santillana, lo que en este caso me parece reseñable aunque no sea propiamente su currículum sino la responsabilidad de su herencia histórica, pues la autora pertenece por familia a una saga de ilustres personajes históricos y escritores ya desde el pre- renacimiento, así Iñigo López de Mendoza, I. marqués de Santillana fue autor de las entre otras de Doctrinal de Privados, Refranes que dicen las viejas tras el fuego “Las serranillas”, Cantares e decires y Prohemios; y también poseyó una importante biblioteca que luego pasaría a la casa de los Osuna con quienes emparientan. A su vez, era tío de Jorge Manrique y pariente de Garcilaso de la Vega. Entre los ascendientes de Almudena de Arteaga, Pedro López de Ayala, autor de la obra satírica Rimado de Palacio, El libro de la caza de las aves, y “Crónicas de los reyes de Castilla. Familia de escritores y guerreros y fiel Santillana a Juan II de Castilla, a ese rey debe el título de marqués de Santillana. El primer hijo del marqués recibió el título de I duque del Infantado y el segundo hijo el de I conde de Tendilla. Otro hombre de estado fue el cardenal Pedro González de Mendoza, sexto hijo del marqués de Santillana, fervoroso defensor de la Católica y padre según ella de “dos hermosos pecados”Rodrigo e Íñigo. No me es indiferente, nacida esta que escribe en la Ribera de Navarra, que de la saga sea el venerable Juan de Palafox y Mendoza, mecenas y escritor, obispo de la Puebla de los Ángeles en México y de Osma, nacido en Fitero. Saga fueron los Mendoza, genealogía de la escritora, de mujeres cultas e importantes como María de Mendoza, mujer del comunero Padilla, la princesa de Évoli, Ana Mendoza y de la Cerda, a la que Felipe II condenó en reclusión por acusarla de conspiración con Antonio Pérez en el asesinato de Escobedo. Continuando la saga de escritores y notables mecenas, en épocas recientes, Cristina de Arteaga y Falguera. Monja jerónima, escritora, investigadora y licenciada en Ciencias Históricas en la Complutense de Madrid disciplina de la que obtuvo el doctorado (1922) fue de las pocas mujeres aristócratas que en esas fechas de primer cuarto de siglo XX cursó el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, se matriculó en la Universidad Complutense y obtuvo un doctorado universitario. Presentó la tesis doctoral D Juan de Palafox y Mendoza; por su brillante expediente académico se le concedió la Gran Cruz de Alfonso XII. Coetánea de la generación del 27, aunque muy alejada de sus presupuestos, fue autora de un libro de poesía, Sembrad, en 1924. Ejerció la investigación histórica, al mismo tiempo que la vida religiosa en la Orden Jerónima de la que ejerció de priora en el convento de Santa Paula de Sevilla. Son trabajos de investigación de su autoría: La casa del Infantado, cabeza de los Mendoza; Borja; Sembrarse; La vida plural y dinámica del marqués de Santillana; Beatriz Galindo la latina; María Dolores Márquez, fundadora de las filipenses Hijas de María Dolorosa; Una mitra sobre dos mundos, D Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de Puebla de los Ángeles y Osma; A su munificencia se debe que esté en pie y habitado por monjas jerónimas el monasterio renacentista de San Jerónimo de Granada, mi convento favorito, allí he meditado en su silencio, recreado la Historia, contemplado el sepulcro del cardenal Talavera – el santo Alfaquí- y admirado las trazas renacentistas de la primera obra granadina de Diego de Siloé. Sor Cristina de Arteaga, heredera del magnífico Carmen de los Mártires de Granada, lo cedió al Ayuntamiento a cambio del convento desamortizado de las Jerónimas que mandó restaurar. Sor Cristina no abandonó el rigor y el trabajo de investigación de su carrera universitaria, fue académica correspondiente de la RAH, y de las Buenas Letras de Sevilla, numeraria de la Academia de las Buenas Artes de Sevilla y Medalla de Oro de Granada.
Tal vez por todos esos muy respetables e ilustres personajes que la anteceden, Almudena de Arteaga es respetuosa con la Historia al escribir novela histórica como la que hoy traigo al blog, e inventa poco, más bien se apoya en ella para divulgarla respetuosamente y utiliza los fuentes documentales con rigor amoroso. Al menos así lo hace en Beatriz Galindo, la latina, con la que tiene lazos familiares. El archivo de la Casa del Infantado se encuentra en el Archivo Histórico Nacional.
 
Beatriz Galindo, La Latina. Maestra de reinas
Editorial Edaf, Madrid, 2007, premio Algaba 2007, otorgado por la editorial EDAF con Ámbito cultural El Corte Inglés.
Libro de recreación y, al mismo tiempo de investigación, Arteaga recoje todos los datos documentales existentes sobre Beatriz Galindo, pese a que gran parte de los legajos relativos a la Latina y a Francisco Ramírez de Madrid, su marido, y a las fundaciones del matrimonio, se perdieron en el expolio sufrido por las monjas de la Concepción Jerónima en su convento de Lista en la guerra civil. Apoya su texto en los biógrafos de Isabel la Católica, Fernández de Oviedo y Pérez del Pulgar, en legajos que se conservan en el Ayuntamiento de Madrid, el Archivo General de Simancas y el Archivo de la Nobleza de Toledo, así como en estudios biográficos previos, como el de su tía abuela Cristina de Arteaga, o de Félix De los Llanos y Torriglia sobre Isabel Galindo y el de Pedro Andrés Porras, sobre el Artillero Francisco Ramírez de Madrid.
Narrado en tercera persona por una narradora omnisciente, la biografía traza un retablo del siglo en el que incluye los datos referentes a la protagonista. La longevidad de Beatriz Galindo le permite a Arteaga recrear los hechos más importantes de cuatro reinados: Enrique IV de Castilla y las luchas civiles entre los partidarios de Isabel la Católica y la Beltraneja; Isabel de Trastámara, su boda con Fernando de Aragón, sus hijos y las muertes de sus hijos Juan, Isabel y el hijo de aquella, Miguel, heredero de Portugal y España. Se extiende a guerra de Granada y la toma; la rebelión de los moriscos en las Alpujarras; los viajes de Colón a las Indias; la sucesión del reino a la muerte de Isabel y la enfermedad de Juana la loca; la llegada de Carlos V, la lucha con los comuneros; el nacimiento de Felipe II. Todos los datos históricos están narrados con agilidad por Almudena de Arteaga como fondo a la historia de Beatriz Galindo, profesora de Latín de la reina Isabel y sus hijas que vivió y acompañó en la corte itinerante a la reina hasta su muerte en 1504. Posteriormente a la muerte de la reina, la Galindo vive en Madrid su propia independencia, y dedica su afán a las fundaciones estipuladas por su esposo en el testamento.
Beatriz Galindo, nació en Salamanca, ciudad universitaria por excelencia, en 1465 y vivió en la actual calle de la Latina nº11. Afirma la biógrafa que fue hija de un caballero de origen italiano oriundo de Zamora, Gricio, descartando otras identidades atribuidas. Destinada al claustro conventual a los 14 años, posiblemente por la escasa fortuna de su padre y la imposibilidad de dote, su curiosidad intelectual, el espíritu renacentista propio de la época, la estela universitaria de estudio que la ciudad destilaba, - e imaginamos también que la facilidad frente al latín por el origen italiano de su familia- la impulsó a aprender la lengua de Lacio, que en el Renacimiento era el lazo que unía a la alta cultura con la antigüedad clásica. Debió frecuentar desde el claustro las bibliotecas de la Universidad y de los colegios mayores, y movida por el afán de saber, aprender Latín a través de un diccionario y de los textos latinos, ya que el idioma de los libros académicos, tanto de ciencia como de teología y sagradas escrituras, estaban escritos en latín. El dominio de esa lengua hizo que Beatriz Galindo, pese a lo no habitual de la presencia femenina en la Universidad, pudiera dictar lecciones, en ausencia de alguno de los cátedros.
No era Galindo la única mujer que se interesaba y aprendía Latín para leer directamente los libros de filosofía y teología. Un pequeño círculo de mujeres aparecieron por primera vez en la historia como protagonistas de su propia erudición, nada común en otros ambientes que no fueran los renacentistas cultos. Entre ellas Francisca de Nebrija, hija de Helio Antonio de Nebrija, Florencia Pinar, de la que se conservan poemas, Isabel Vergara, Cecilia Marello, Alvara Alba, Lorenza Méndez de Zurita, Francisca de los Ríos y Luisa Sijea, conocida como “la Mineva” por su sabiduría de los clásicos. Almudena de Arteaga añade además los nombres de Juana de Contreras, María Pacheco, Lucía Medrano y Mencía y María Hurtado de Mendoza, hijas del conde de Tendilla, y nietas del marqués de Santillana, todas ellas citadas por Lucio Marineo Sículo en Ginecaerum Hispaniae Minervae. Isabel la Católica, ya reina, impulsó ese cambio de mentalidad en la mujer, fue consciente de su falta de preparación y quiso desdecir al cardenal Carrillo que, soberbio, afirmó:”Yo saqué a doña Isabel de hilar y la volveré a la rueca”(p. 34)
La fama de Beatriz Galindo se había extendido fuera de los claustros y de la ciudad de Salamanca. Iba a cambiar sus hábitos de novicia y jurar sus votos como religiosa, cuando fue llamada por la reina Isabel como profesora de latín de ella y de sus hijas. En 1485 La reina tendría 34 años, 20 Galindo, 20, Isabel 15, Juana 6, María 3, todavía no había nacido Catalina ; el príncipe heredero Juan tenía sus propios profesores de Latín, sus preceptores y corte. Abandonó Galindo Salamanca para ir a Madrid, ser maestra de la reina y de sus hijas de Latín y acompañar a la reina Isabel en su corte itinerante. ¿En calidad de maestra? Los documentos que la citan, escribe la biógrafa, siempre lo hacen como “criada” y no “dama”, aunque las múltiples donaciones y distinciones otorgadas por la reina muestren su cercanía como consejera muy estimada por la Católica. No solamente enseñó la asignatura, dice Arteaga, sino que a ella misma se le atribuye la escritura de los Comentarios sobre Aristóteles, Notas sabias sobre las antiguas, y las Poesías latinas, textos todos ellos perdidos. En cuanto a su trabajo como maestra, debió la reina aprender Latín correctamente, ya que en el inventario su biblioteca a su muerte constaba de unos 200 libros, y abundaban los escritos en esa lengua. Con respecto a las princesas, es sabido que su conocimiento de la lengua las hizo famosas en las cortes europeas.. La distinciones dadas por la regia alumna a la profesora latina se incrementaron con la elección por la reina Isabel hacia 1491 del que debía ser esposo de Beatriz, un importante artillero que la doblaba en edad: Francisco Ramírez de Oreña, o Ramírez de Madrid, llamado el Artillero. Pero eso sería seis años más tarde. de la llegada de Galindo a Madrid para enseñar a la reina y a sus hijas, trabajo al que se consagró con buenos resultados, además de acompañarlas en sus desplazamientos.
Francisco Ramírez de Oreña, futuro esposo de Isabel Galindo, había nacido en Madrid; fue hijo de un hidalgo montañés de San Vicente de la Barquera. La vida y los méritos del Artillero desde su inicio en el ejército es seguido con precisión por la autora de este trabajo, que refleja documentando las batallas ganadas. Era la artillería un avance estratégico militar que estaba trasformando el arte bélico y el Artillero era un buen estratega, llegó a construir sus propios artefactos, siendo premiado económicamente y con donaciones de tierras por sus actuaciones. Sus primeros hechos de armas se remontan a las contiendas de Enrique IV. contra D Álvaro de Luna y continuaron después en la guerra civil entre la Beltraneja e Isabel la Católica. Batalló el Artillero inicialmente a favor de la primera, aunque cambió a las huestes de los partidarios de Isabel y, ganada la contienda, se le recompensó con 80.000 maravedís y se le nombró secretario del Consejo. Su actuación con las tropas de los Reyes Católicos se prolongó hasta su muerte en la Reconquista contra los moros, y sus hazañas le hicieron rico en tierras y bienes, al protagonizar tomas de ciudades estratégicas como Loja, Velez – Málaga, Guadix o Baza. Recibió tierras de la conquista, mercedes honoríficas y dotaciones económicas por ello y fue armado Caballero por el propio rey Fernando. Posiblemente, explica Arteaga, debió el artillero casarse con Beatriz Galindo tras la conquista de Granada en 1492. Era hombre de mérito, mayor y viudo, tenía seis hijos de su primera mujer, pero las condiciones del contrato matrimonial, dictado a orden de la reina, iban a beneficiar a los descendientes del segundo matrimonio, si los hubiera. Almudena de Arteaga publica el documento de las capitulaciones matrimoniales.
Pronto el artillero fue canciller real, pasando por sus manos importantes documentos, igualmente su posición de ventaja le facilitó acrecentar sus bienes con tierras compradas a bajo coste tras la expulsión de los judíos o incautadas a los moros, engrandeciendo su patrimonio. Fruto del matrimonio fueron dos hijos que Galindo alumbró desplazándose a Madrid, Fernán y Onofre; al primero los reyes le nombrarán canciller de la Orden de Alcántara y paje del príncipe Juan. A la muerte del príncipe serían ambos hijos nombrados pajes de la reina. El artillero siguió ascendiendo y acumulando honores y Beatriz Galindo recibiendo en sus hijos y en ella misma mercedes de la reina. En 1501.La lucha contra los moros en la sublevación de las Alpujarras ocasionó la muerte del Artillero en una emboscada. La publicación da cumplida cuenta del testamento de Fernando Ramírez de Madrid. Refrendaba el documento la fundación del mayorazgo de Bornos para su hijo Fernán y un segundo mayorazgo para su hijo Nuflo o Onofre, y dejaba en pie la fundación del Hospital de la Concepción de Nuestra Señora de Madrid para servir a las necesidades de los pobres, teniendo además una capilla o iglesia., un cementerio adyacente y una cofradía Fue aprobado por Alejandro VI.
Continuó Galindo acompañando a la reina Isabel cuatro años más, conoció las tensas relaciones de la reina con su hija Juana, heredera del reino por la muerte prematura del príncipe Juan, único hijo de los reyes y del hijo de la primogénita fallecida Isabel, el príncipe Miguel, que acompañaba a los reyes y que está enterrado en Granada en la cripta de la Capilla Real al lado de los restos mortales de sus abuelos. Los disgustos familiares fueron la tónica de esta última etapa del reinado de Isabel la Católica hasta su muerte de en Medina del Campo en octubre de 1504. Beatriz Galindo estuvo presente en su agonía, tal y como muestra la pintura de Eduardo Rosales”El testamento de la Reina” acompañando a su muerte el cadáver a Granada, para darle cristiana sepultura; Yacía cubiertos por una losa de mármol blanco en el convento de San Francisco de Granada, hoy Parador San Francisco, donde aún puede contemplarse la losa. Posteriormente los cadáveres de Isabel y Fernando de Aragón fueron trasladados por su nieto Carlos V a la Capilla Real de Granada.
Acabada esta etapa, Beatriz Galindo volvió a Madrid, dispuesta a llevar a término dos deseos fundacionales del Artillero, sobreviviendo a la reina Isabel durante treinta y un año. Tuvo su residencia en una casa de una planta de estilo plateresco coronada por los escudos de los Galindo y los Ramírez de Madrid, en la actual calle de Concepción Jerónima, al lado del donde estuvo el monasterio de una de sus fundaciones. En una parte de aquellas ruinas se alza el palacio de Viana, sede del ministerio de Asuntos Exteriores. Su otra fundación fue el Hospital de la Orden Franciscana de la calle Toledo, hoy parte de ello es el famoso teatro La Latina .De carácter fuerte defendió Galindo sus criterios no dudando, incluso llevando a juicio a las órdenes religiosas a las que las que ella había favorecido. Lo hizo también frente a sus descendientes. Murió en Madrid en noviembre de 1535, su testamento es uno de los documentos que aporta esta biografía.
Almudena de Arteaga ha investigado los lugares, las casa, las escrituras, los emplazamientos donde la Latina edificó sus fundaciones, las actas fundacionales y patronos, los problemas surgidos entre la Orden Jerónima y los Franciscanos, los problemas familiares habidos, el cuadro genealógico de sus descendientes. De la Latina descienden el conde de Bornos y el duque de Rivas. Maneja documentos y publica fotografías de lo que fue y no existe, ya que quedan solamente los datos de dónde fueron edificados, las ampliaciones urbanísticas que hicieron imposible su mantenimiento. Entendemos que ese trabajo de investigación de seguimiento es tan importante como los datos biográficos anteriormente expuestos, ya que maneja información de las fuentes y reproduce planos y documentos que demuestran su capacidad de investigadora. Aporta también los retratos pictóricos de Isabel Galindo y Francisco Ramírez que se conservan, no expuestos al público, en el Museo Lázaro Galdeáno de Madrid, la fotografía de los sepulcros vacíos que se conservan en el Museo Municipal de Madrid, y que La latina destinó para las sepulturas de su esposo y la suya propia, aunque no la ocupara y se enterrara discretamente, como su señora la reina Isabel, pues lo hizo en el claustro del coro de la Concepción Jerónima de Madrid en la actual calle Concepción Jerónima Sus restos mortales se conservan en el convento de la Concepción Jerónima en el Goloso, Madrid, edificio conventual al que fueron trasladados después del expolio de la guerra civil y de la venta del Convento de la Concepción Jerónima de la calle de Lista,

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lunes, 10 de agosto de 2020

María Teresa León, Memoria de la Melancolía (I I) El texto



María Teresa León Memoria de la Melancolía. Renacimiento, Sevilla 2020. Prólogo de Benjamín Prado.

Primera edición, Losada, Buenos Aires, 1970, reeditada en España por Castalia , 1999 . Renacimiento, edición que utilizo, tiene previsto publicar varias de sus obras, esta es la primera y la más lograda, según los críticos. La obra fue escrita en Roma en el barrio del Trastévere, de 1962 a 1968 cuando ya María Teresa León estaba traspasando la década sexagenaria de su vida; es obra de madurez y memoria de una vida casi completa. A partir de los años 70 estuvo aquejada de alzheimer y perdió la memoria, con lo que ese “Continuará” con el que acaba su Memoria de la Melancolía, no pudo ser. Es un texto subyugante de 446 páginas y posee varios niveles de lectura, lo que hace difícil resumir las aportaciones que bien merecerían una interminable lista de copiosas citas. Lo intento

¿Quién podrá contar esta historia si yo no lo hago ( p. 254)

¿ Es metaliteratura o es vida la razón de esa biografía? Es testimonio, necesidad de contar lo vivido, y cuando ya todo parece cumplido, seguir viviendo
No sé. Escribo con ansia , sin detenerme, tropiezo, pero sigo. Sigo porque es una respiración sin la cual sería capaz de morirme. No establezco diferencias entre vivir y escribir ( p. 347)
Posee la escritora una prodigiosa fluidez verbal. Dice su prologuista, Benjamín Prado que es un alarde literario y comparto su criterio; está el texto muy medido, equilibrado y lleno de expresivas imágenes, metáforas y citas. Su estructura consiste en no tener estructura, no hay capítulos, solo pausas marcadas por dobles espacios. Es la memoria la única que estructura la narración y el pensamiento transita discontinuo en el tiempo, infancia, madurez y actualidad, la guerra y el exilio; los hechos y las meditaciones se entremezclan en el discurrir narrativo. Aunque suene a manida mi metáfora, los recuerdos se encadenan como las cerezas que extraemos de una cesta, que se arrastran unas a otras sin límite claro, y es en esa falta de no acabar y empezar donde hallamos el gozo literario. Encontramos en el texto sin interrupción prosa narrativa. prosa periodística, prosa lírica, prosa modernista, prosa épica y versos de Alberti, o de otros poetas como Machado, Unamuno, Lorca. León Felipe, del Cancionero y de las coplas y canciones que se cantaban en la guerra en el bando republicano; el texto abunda en intertextualidad y culturalismo.:

Madrid, que bien resistes
los bombardeos,
de las bombas se ríen
los madrileños ( p. 275)

Por la trasformación de lo eludido y por la imágenes que significan, la memoria se convierte en literatura. Su estilo podía definirse como vanguardista y tradicional, inmerso plenamente por su brillantez en la generación del 27. Todo el texto es un ejemplo de lo que afirmo, muestra de ello sería la descripción de Ibiza y su estancia allí justo en la fecha del 18 de julio, entre el lirismo, la épica, la recreación cultural y la novela de aventuras. Con todos los recursos y los recuerdos prima en ella la necesidad de contar antes del olvido, parece que podía acecharle cuando escribe algún síntoma de alzheimer, pues tiene conciencia de esa falta de memoria que la hace – dice- no recordar datos ni fechas concretas. No puede ser historia, piensa, sino una pobre memoria de la melancolía,

Memoria para el olvido, por favor. No me dejen frente una ventana extranjera mirando.(..) pero ella quería hablar, no sentirse flotando levemente sobre las aceras de las ciudades extrañas concurridas, y menos borrarse para los ojos de los transeúntes y que ya no la viera nadie (p 28)

María Teresa León, como vemos en el párrafo anterior, no utiliza para contar la primera persona del singular siempre. Al contar el pasado, León es a veces escrita, “la niña”, otras “ella” en tercera persona, como si fuera ajeno a ella misma la persona de la que habla. Es a partir de la madurez, pero no siempre, cuando escribe desde la primera persona del singular. Si apela a actos colectivos, habla desde la segunda persona del plural:”nosotros”. Tampoco es continuo el receptor, los lectores, los españoles nuevos a los que llama a la solidaridad, pero también los amigos concretos que nombra y a los que se dirige sin que aparezcan comillas en el texto ni en las preguntas ni en las respuestas. Todo ello da a los textos una indefinición que es abierta y lírica y, porque significa y no determina raya lo poético.
Algunos datos autobiográfico propios de su vida íntima se escamotean pudorosos La historia de su infancia y de su genealogía es contada con trazos ágiles y los numerosos ancestros que nombra forman un retablo variopinto y divertido, ya que no hay rechazo familiar sino cierto orgullo de pertenencia. Su familia y educación recibida la colocan en el estatus social de una burguesía acomodada, lo que no impide el distanciamiento y la rebeldía a asumir el rol para el que por su condición social parecía destinaba y un rechazo a las normas con que la educaron, que consiguió hacerla una niña disconforme y rebelde ante la sociedad que le tocó vivir. María Teresa, se desdobla en su infancia y cuenta que “la niña” era una muchacha precoz que leía lo que no debía, a la que no le permitieron estudiar bachillerato como a su prima Jimena a la que admira; que maduraba sexualmente antes de lo previsto. “La muchacha” era deslumbrante en su rubia belleza, pero por su embarazo,y su maternidad a los 16, el conflicto se agudizó pues contrajo matrimonio y, tras la separación de hecho solicitada por el marido, por imperativos eclesiásticos y sociales no se le permitió a ella retener a los hijos. Se rebeló. Sigue hablando ajena y desdoblada en una madre casi niña que visita desconsolada al hijo con meningitis que agoniza en Burgos y trasmite la falta de empatía con el padre del niño dificulta el encuentro. Los datos biográficos, intencionadamente confusos, salpicarán y se intercalarán en toda la biografía y darán al texto un carácter de confesión. Reconducirá su dolor. El encuentro con el poeta Alberti va a acompañarla toda su vida que girará en torno a él :  
Ahora yo soy la cola del cometa. El va delante. Rafael no ha perdido nunca su luz ( p. 158 ) 

Especialmente bello y profundo es el texto dedicado a la madre y a su muerte ( pp.153-155)
Siempre me pareció que tú y yo éramos dos sonidos iguales, dos consecuencias lógicas, dos colores complementarios. Así que jamás me planteaba el amor a lo que era simplemente yo misma. A crecer más, comprendí tus palabras, seguí tus pensamientos pero me alejé de tui, porque todo, absolutamente todo lo que hacía tu otro yo, ese yo desprendido de ti y que era tu hija, lo encontrabas fuera de propósito, desprovisto de sentido, reñido con tus costumbres, en pugna con tus sueños.¿ Por qué soñaste tanto conmigo,madre? Sentí que me considerabas tu fracaso.¡Adiós a la ilusión de hija perfecta. En un momento tuve que elegir entre tú y el mundo, y elegí el mundo(p. 155)
Se han interrogado los críticos sobre los pocos textos que comunican las relaciones madre e hijas, he ahí un texto temprano que lo analiza y del que muchas mujeres actuales podríamos continuar.
La Guerra
La crónica de la guerra es dolorosa, pese al tono vital alto incluso después de pasados los años. La historia que nos cuenta desgrana la fervorosa etapa que vivió como militante del Partido Comunista. y se muestra apasionada y muy beligerante. Está escrita con escritura potente y fervor guerrero, mantiene el compromiso político con el mismo vigor que en su juventud y su militancia activa sigue  justificando los hechos treinta años después de vividos. Nos encontramos con una miliciana que viaja a América del Norte y Centro América pidiendo ayuda para los obreros de la sublevación de Asturias y que no lo consigue; que participa en hechos bélicos - Toledo, Talavera de la Reina, Brunete; que va armada con pistola; que es responsable con Alberti de ir a Rusia y pedir a Stalin armas e intervención a favor de la República española y que lo consigue, Que es también causante al menos de dos apresamientos de supuestas personas de la quinta columna ( pp. 219- 20 ); que tiene una parte activa en los acontecimientos de la defensa de Madrid y condena el pacto de coronel Casado al que acusa de traidor. No hay, como en otras memorias que hemos subido a este blog, una condena a la guerra, y aunque en ciertos párrafos haya manifestaciones anti-belicistas, justifica los hechos bélicos. Entiéndase que esto que hoy digo no es una forma mía de condena pues no me propongo juzgar su ética sino expresar lo que yo leo, de igual manera que en otras escritoras hable del anti-belicismo de sus textos. Naturalmente estoy más con la condena de las guerras que con la gloria :
Nuestra literatura de combate terminaba. Federico, muerto al comenzar la agonía; Antonio Machado, al terminarla. Dos poetas. Ninguna guerra había conocido jamás esa gloria ( p. 269)
Tal vez en ese himno épico a la guerra civil se de la circunstancia de que fue escrito casi treinta años después, con lo que el relato pudo idealizarse y minimizar los horrores vividos restando solamente la épica de la memoria. El hambre pudo olvidarse mejor que el banquete navideño con las brigadas internacionales en el palacio del Pardo en una vajilla fina con escudo, cristalería, pavos y vino del Palacio Real, ramas de olivo y laureles. La impresión mía al leer estas memorias es que el P.C y sus cargos más significados tuvieron ciertas prerrogativas, incluso en su huida de España, pues no lo hicieron por la frontera francesa -por tanto no fueron encerrados en campos de concentración, sino que lo hicieron en avionetas pilotada la suya por Ignacio Hidalgo de Cisneros destino Orán, la misma forma de huida de Dolores Ibarruri, la Pasionaria.
Hay numerosos textos de amor solidario a la humanidad, no hay condenas ni malas palabras, excepto para los fascistas; sí hay condena para los obispos reaccionarios, pero hay religiosidad y respeto a los valores cristianos y alguna vez reza. Numerosos textos apelan a la solidaridad de todos los hombres Y nos queríamos. Cuanto amor a los otros hombres da el destino común de la muerte.
La Cultura
Uno de los más valiosas aportaciones para los interesados en el arte y la cultura es su papel cultural, y su testimonio de primera mano en la política cultural de la II República y la semblanza de todos los amigos que fueron, como ella misma, protagonistas de la historia intelectual de España y de Europa. Su papel como miliciana de la cultura fue decisivo en el traslado de los cuadros de Toledo a Madrid y del los del Museo del Prado a Valencia y luego a Ginebra. Presidía la Junta del Salvación del Tesoro Artístico Carlos Montilla, que moriría acabada la guerra en la cárcel de Pamplona. En la salvaguarda de las pinturas y las esculturas María Teresa León, Marcelino Macarrón, José Renau, José Bergamín y Timoteo Pérez Rubio fueron activos patriotas; los libros fue responsabilidad de Antonio Rodríguez Moñino; de todos ellos habla en estas memorias. Rememora a sus tíos Ramón Menéndez Pidal y María Goyri y su amor al Romancero. Actuó en el teatro para el pueblo con los músicos García Leoz, Acario Cotapos y con Santiago Ontañón,de la I.L.E. con Miguel Hernández en el teatro en el frente. Entre sus amigos Carlo Levy y su fe en la alegría, los pintores Solana, de quienes va a rescatar sus cuadros bajo los bombardeos; José Emilio Herrera, Petere, que escribe poesía subversiva; Miguel de Unamuno, a quien admira y de quien guarda un muñequito de papiroflexia que les regaló; José Bergamín con el que colaboró en las aventuras editoriales de El mono azul , en el que escribieron, entre otros Vicente Aleixandre y Luis Cernuda; también del Romancero de la guerra civil española, y sus colaboradores; cuenta anécdotas de León Felipe y el abrigo de pieles que encontró en el palacio de Heredia Espínola. Se relacionó con Serrano Plaja, con Pablo Neruda y sus mujeres, con el escenógrafo Cipriano Rivas Cherif director de la compañía de Margarita Xirgú actriz del teatro que se atrevió a representar Fermín Galán de Alberti. Evoca el recuerdo de Federico García Lorca que siempre llegaba tarde a las citas; de Antonio Machado, a quien conocen en casa del escultor Emiliano Barral. En Moscú le presentan al director de cine ruso del Acorazado Potemkin, Einssenstein, al poeta Boris Pasternak y al dramaturgo Máximo Gorki. Sus relaciones son internacionales, por lo que es amiga de Victoria Ocampo, filántropa argentina, del escritor comunista francés Henri Barbusse, del escritor independiente americano John dos Passos, de los muralistas mejicanos Diego Ribera, José Orozco, Frida Kahlo, y David Siqueiros; de los escritores franceses André Gide, Marcel Bataillon, André Malgaux y los escritores mejicanos Octavio Paz, Alfonso Reyes que acudieron al Congreso Internacional para la Defensa de la Cultura, en el que María Teresa ejerció de secretaria. Conoció en la guerra a los fotógrafos Gerda Dato y Fran Capa y cuenta con detalle la muerte de Gerda. Mantuvo relaciones amistosas con intelectuales españoles unos en España y otros en el exilio, el cineasta Luis Buñuel, el torero Ignacio Sánchez Mejías, el pintor granadino, amigo de Lorca, Manuel Ángeles Ortiz, el músico del 27, Rodolfo Halfter, Corpus Barga, el escenógrafo Cipriano Rivas Cherif, cuñado de Azaña, el torero Ignacio Sánchez Mejías,. Sabemos por ella la aventura de Juan Ramón Jiménez y su anécdota de la confusión que por poco le cuesta la vida. Conoce en el exilio a Picasso:

Siempre tengo que regresar a mis cuentos viejos, besar las sombras…; decir .mi patria son mis amigos, no me equivoco jamás( p. 331).

Hay alegatos feministas. Piensa que Rosa Chacel es una gran novelista y que Zenobia Camprubí, es merecedora del Nóbel tanto como JR Jiménez. Entre las mujeres valiosas cita a María de Maeztu, María Goyri, María Martínez Sierra, María Baeza, Blanca de los Ríos y Concha Espina. ( p. 419). No forman frente común, piensa, y recuerda la aventura del Lyceum club:
Mujeres de mi casta¿Cómo no echar sobre los hombros de Francisco Franco la acusación de vuestros labios secos fruncidos para siempre? (pág 349)
 El Exilio
Una de las aportaciones más interesantes es meditación sobre la extrañeza y el dolor de exiliado. Se aleja de los vibrantes tonos dedicados a la guerra; es su meditación más melancólica, quizá la que da nombre al libro. Ensayo con hondo sentido filosófico de la derrota de los que perdieron y tuvieron que abandonar España. España es su dolor común. Profundiza y reflexiona sobre el sentimiento del de la ausencia y de la falta de patria, no quiere morir en un cementerio ajeno, porque todos los españoles están siendo enterrados fuera de su patria. Enumera a los muertos amigo exiliados que se van sucediendo. Es en esa meditación sobre las pérdidas de los españoles errantes como ella donde encontramos el tono más hondo de su melancolía.
Contad vuestras angustias del destierro. No tengáis vergüenza. Todos las llevamos dentro. Puede que la fortuna os haya tendido la mano pero ¿hasta que esto sucedió?Contad vuestras noches sin sueño cuando ibais empujados, cercados, muertos de angustia. Habéis pertenecido al mayor éxodo del Siglo XX. Ha llegado el momento de no tener vergüenza de los piojos que sacábamos entre el pelo ni de la sarna que nos comía la piel ni de la avitaminosis que nos obligaba a rascarnos vergonzosos en el cine. Nos habían sacrificado. Éramos la España del vestido roto y la cabeza alta ( p. 322)
Acabaré este entrada en mi blog recomendando esta Memoria de la melancolía, obra de una gran autora casi olvidada y que la editorial Renacimiento pone en valor. Memoria es de una etapa que no conocimos pero que nos ha marcado, quizá por la compasión que nos trasmite cuando la escuchamos con los ojos, quizá por la sorpresa que desde 1975 nos produjo el reconocimiento de un pasado que más que heroico fue triste,  melancólico. Que no quisiéramos repetir
Todo parecía estático y durable para toda la vida, pero nosotros hemos ido siempre perdiendo nuestras eternidades, dejando atrás a lo largo de nuestra vida, siempre con los zapatos puestos para echarnos a andar ( p. 345)
Una melancolía contagiosa.
 
 Blog de artículos  y poemarios https://www.blogger.com/blog/post/edit/8047983377257482587/4998124781986456999

viernes, 31 de julio de 2020

María Teresa León: Memoria de la Melancolía, ( I ) La autora



María Teresa León : Memoria de la melancolía, Sevilla , ed Renacimiento, 2020. Prólogo de  Benjamín Prado


Un poco de historia :

Cuando María Teresa León regresa a España en 1977 no viene como una exiliada desconocida. Compañera de Rafael Alberti, poeta del 27, ambos eran un símbolo de resistencia para los siempre fervientes militantes comunistas de la era franquista. Los comunistas exiliados veían ahora cumplido su sueño de regresar a su patria. Eran dos mitos. Su casa del Trastévere en Roma, última etapa de su exilio iniciado en 1939, había sido sitio de peregrinación de opositores antifranquistas comunistas que en la clandestinidad formaban el bloque de oposición más beligerante contra Franco. Siempre los españoles de múltiples tendencias habían encontrado las puertas de los Alberti León abiertas y todas las conversaciones en su casa del Trastévere, decían los que los visitaron, giraban en torno a España: como estaba ahora tal calle, o tal plaza, o la fuentecilla aquella, cómo los obreros, o la poesía o la política y cuando moriría el dictador. Muerto Franco en noviembre de 1975, en abril de 1977 el Partido Comunista de España fue legalizado. Iban a presentarse los comunistas en las primeras elecciones en la Democracia y los españoles que no habíamos conocido la guerra vimos por primera vez, con cierto susto, las banderas rojas con la hoz y el martillo a bordo de los coches ruidosos que desfilaban por la Castellana. Lo del susto es literal, yo estaba entonces tomándome un helado en la heladería Olivieri en la Castellana y me quedé tan helada como mi helado. Fue así.
Iban regresando los supervivientes después de 38 años de exilio, pero María Teresa León que tanto añoró la vuelta no sabía que estaba en España, había perdido la memoria. Fue oportuno, tal vez por ello, esta Memoria de la Melancolía, escrita unos años antes, entre 1962 y 68, ya que es considerada por los críticos como uno de los textos autobiográficos de más calidad literaria y testimonial de los escritos por los perdedores de la Guerra civil. Opino lo mismo, es un gran libro de memorias. Historia de la Melancolía es la añoranza de lo perdido, escrito cuando la autora ya estaba cerca de la vejez :”Es difícil ser vieja. Se necesita un aprendizaje que es el drama de nuestra vida (p.65) Es la rememoración de toda una vida, su infancia y educación, su familia, sus amigos, la guerra, el exilio. Porque su melancolía se ancla y atañe a España, su Guerra Civil y el exilio de los perdedores como ella, lo que cuenta nos atañe a todos, es una visión individual y al mismo tiempo colectiva. Quien lo escribe es además alguien que participó en la guerra desde arriba, desde la dirección- si no guerrera sí cultural- de la República, por lo que el testimonio de lo que cuenta nos aporta fuentes y semblanzas de escritores amigos, recuerdos directos de la tarea intelectual que les encomendaron, una visión combativa y beligerante que daría lugar a polémica, si nos dejáramos llevar de nuestro afán de encontrar la verdad del por qué de la vida y de la muerte de tantos españoles.
”Días felices. ¿Felices los días de la guerra?¿Está usted loca? Y yo añado para evitar la agresión de los que no entienden: Los mejores de nuestra vida”( p. 302)
Su visión clara es la de militante de izquierdas que nunca abandonó, nos parece muy interesante porque, además de ser un texto de alta calidad literaria, no exige este blog a las escritoras la objetividad ni el equilibrio, sino sus visiones parciales y subjetivas. Mi fin es entenderlas, poner en valor sus logros e ir con ellas conformando la realidad, siempre plural de la época histórica que trato. Crónica personal , memoria , que no historia, ya que es el yo de la escritora el que lo pasa por el tamiz de sus recuerdos. La memoria siempre es selectiva .
“No sé quien decía en mi casa: Hay que tener recuerdos.. Lo espantoso era no tener nada que recordar, dejando tras de si una cinta sin señales. Pero que horrible es que los recuerdos se precipiten sobre ti y te obliguen a mirarlos y te muerdan y se revuelquen sobre tus entrañas que es el lugar de la memoria (p.74)
La memoria, pues, son las entrañas, lo más íntimo.


La autora:
 
María Teresa León nace en Logroño en 1903. Hija del coronel Angel León y de Oliva Goyri, ama de casa. Perteneciente a una burguesía acomodada, la profesión militar de su padre hace que su infancia trascurra con desplazamientos y residencias en Burgos, Madrid y Barcelona. En Madrid asiste al colegio del Sagrado Corazón de la calle Leganitos, del que fue expulsada y de las que no guardó grato recuerdo, pues admiraba la educación laica de la ILE que recibía su prima Jimena, hija de Ramón Menéndez Pidal y María Goyri, prima de su madre. Bellísima, a los 15 años se queda embarazada de Gonzalo Sebastián, un ayudante militar de su padre y éste pidió traslado de destino, cambiando de residencia la familia de Madrid a Barcelona para evitar el escándalo. Al año siguiente, 1920, se casa con Gonzalo Sebastián. Tenía 16 años, una edad de inmadurez, y el matrimonio fracasaría. El matrimonio Sebastián- León vivió en Burgos con los hijos habidos, Enrique y Gonzalo. María Teresa empezó a escribir entonces colaboraciones para el Diario de Burgos bajo seudónimo de Isabel Inghiami. En 1929 se separó de su marido, abandonó Burgos, volvió a Madrid y vivió en casa de sus tíos Ramón Menéndez Pidal y María Goyri. Familia de intelectuales- Ramón Menéndez Pidal era catedrático de Literatura de la Universidad de Madrid, director del Centro de Estudios Históricos, vicepresidente de la Junta para la Ampliación de Estudios, relacionados con la ILE y , desde 1925, director de la Real Academia Española de la Lengua. María Goyri fue una de las primeras mujeres en cursar la carrera de Filosofía y Letras- la primera fue Matilde Padrós- y ejerció como profesora de Literatura del Instituto Escuela, también en la Residencia de Señoritas. A través de sus tíos debió iniciar entonces cierto acercamiento a la ILE, pero, aunque algunos críticos dicen que estudió Filosofía y Letras, nada dice ella al respecto y , dadas las fechas aportadas, a mi no me parece posible. Lo que si es de reseñar es su devoción por los personajes históricos medievales en su obra, D Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador (1954) Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes (1960) Cervantes , el soldado que nos enseño a hablar (1978) y la tradición oral del romancero, posiblemente contagiada por sus sabios parientes. En 1929 escribe su primer libro de cuentos para niños Cuentos para soñar, prologado por María Goyri. En esta época conoce a Rafael Alberti, poeta y pintor, que salía de una relación con la pintora surrealista Maruja Mallo; se casa por lo civil en 1932 y establecen para toda una vida una sólida relación literaria y humana, para ambos muy positiva. Alberti la introduce en sus círculos culturales y pronto ambos inician con la República una etapa marcada por la militancia de izquierdas dentro del Partido Comunista. En 1933-1934 crean la revista literaria Octubre, relacionada con el Partido Comunista. que dirigía Alberti y que era una revista de vanguardia comprometida en la que escribieron Arturo Serrano Plaja, Ramón Sender o Luis Cernuda.. Se inició León en el teatro social de compromiso y publicó Huelga en el puerto. En 1934 publica Rosa fría, patinadora de la luna, con dibujos de Alberti y el mismo año ambos asisten en Moscú al primer Congreso de Escritores Soviéticos. Viajan por Berlín, Dinamarca, Bélgica, la Unión Soviética y Holanda para estudiar el movimiento teatral europeo con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios . Cada vez con más responsabilidades culturales en el P. C. viajan en la Revolución de Asturias a América para pedir ayuda para los obreros. En 1936 iniciada la guerra, crean en agosto la revista El Mono azul, publicada bajo el auspicio de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura que dirige Alberti, y en la que escriben María Teresa León, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre, Lorenzo Varela, Antonio Aparicio, Antonio Machado. Manuel Altolaguirre, José Bergamín, Ramón Sender, Eduardo Ugarte, María Zambrano, Luis Cernuda, Pablo Neruda, Vicente -Huidobro, André Malgaux o John dos Pasos. Entre las colaboraciones publicaban poemas anónimos que dieron origen el Romancero de la Guerra Civil, con romances de los combatientes de todos los frentes; la revista duró durante toda la guerra.
Su activismo cultural y político va en ascenso Durante la guerra desarrolló una actividad trepidante como activista cultural, ejerció de secretaria  e la Alianza de Escritores Antifascistas,  intervino directamente en la protección del patrimonio artístico y pictórico español , el sacro de Toledo, del Museo del Prado y del Escorial y co-protagoniza el traslado de los cuadros a Valencia. Como política, gestora y escritora teatral, montó teatro en el frente y en la retaguardia y dirigió las Guerrillas de teatro, fue subdirectora del consejo General de Teatro. Acabada la guerra se exilia con Alberti a Orán, luego a Francia hasta 1940, después a Argentina, donde vivió 23 años y tuvo una nueva hija, Aitana. En 1963 se trasladan a vivir a Roma. Durante todo el tiempo del exilio María Teresa León se gana la vida como intelectual, a lado siempre - a la sombra- de Alberti. En París trabajan de traductores en radio, en Argentina publica allí dos cuentos, dos novelas basadas en la guerra civil, varias biografías y guiones radiofónicos y cinematográficos. Además de los temas históricos se interesa por los pictóricos, también los divulgativos para la mujeres , En Roma publica su segunda novela y esta biografía, considerada la cima de su obra literaria Memoria de la Melancolía.. Desarrollará a lo largo de su vida una extensa obra literaria, 26 publicaciones, artículos, novelas, teatro, biografías noveladas, ensayos, guiones radiofónicos y cinematográficos y autobiografías. Será una intelectual que hizo de ello un medio para ganarse el sustento, aunque nunca renunciará a su papel de mujer ama de casa y soporte de su marido, publicará algunos textos tradicionales sobre ese tema. Seguirá el matrimonio relacionándose con los intelectuales europeos y americanos antifascistas y con los españoles exiliados, de todo ellos habla esta biografía.
Cuando regresan a España, María Teresa está aquejada de Alzheimer. Recibidos con vítores y aplausos, Alberti se presentará en las primeras elecciones como diputado del Partido Comunista y sacará escaño. María Teresa será internada en una residencia de ancianos en Majadahonda. No es mi afán juzgar, sí contar la realidad que viví en Madrid. Alberti conoció nuevos amores y María Teresa, según sus parientes muy bien atendida, falleció en Majadahonda en la residencia de ancianos en diciembre de 1988. Cuentan quien la conoció entonces que recitaba en su demencia versos de Rafael, a quien ya no reconocía:

“Se equivocó la paloma, se equivocaba”

Está enterrada en el cementerio blanco de Majadahonda. El día de su entierro hubo huelga general en Madrid, pocos pudieron acompañarla en su última morada. Muerta en España, patria que ella melancólicamente añoró y a la que nunca renunció. En su lápida figura un verso del poema de Rafael Alberti “Retorno de ayer en las arenas”
Es un poema del poemario Retorno de lo vivo lejano:1948-1956 escrito por Alberti en su exilio argentino que María Teresa amó. Siempre llevó a España y después a Argentina, la patria que la acogió, en su corazón, o como ella dice, en sus entrañas, o sea “en la memoria”

“Esta mañana amor, tenemos veinte años”

jueves, 16 de julio de 2020

María Lejárraga, una mujer en la sombra, Antonina Rodrigo. ( II ) Feminista y política





María Lejárraga, una mujer en la sombra
, Antonina Rodrigo, Vosa, Madrid , 1994.  


II María Lejárraga, feminista y política 
 
Feminista. 
Creía la escritora que ser feminista era algo inherente a la naturaleza femenina “como el rey es monárquico y el militar militarista”y sus cartas y sus obras reflejan esa filosofía que demostró en su vida pública, no tanto en la privada, es opinión mía. La visión es siempre desde el punto de vista mujer, tema del que ya hablaron los críticos de su época, son textos con visión de género. Las cartas a las mujeres  fueron primero publicadas en periódico y revistas y luego recopiladas en publicaciones, podemos leer la bibliografía que nos aporta Antonina Rodrigo,: Carta a las mujeres de España, es de 1916, seguida de Feminismo, feminidad y españolismo de 1918, dos años más tarde La mujer moderna en 1920. Nuevas cartas a las mujeres en 1932 y Cartas a las mujeres de América en 1941, siempre bajo en nombre de Gregorio Martínez Sierra. Firmará con el de María Martínez Sierra La mujer española ante la República en 1931. Habla en ellas de la necesidad de protección del trabajo de la mujer; de evitar la explotación de la obrera; del pudor de clase de las señoritas de clase media pobre, que son las más necesitadas de socorro porque que no se les permite trabajar y no lo pueden solicitar; de la dignificación del trabajo, ya que trabajar no es rebajarse; de la necesidad de participación femenina  en la vida pública, del asociacionismo, de la educación de la mujer y de las niñas. Antonina Rodrigo no hace crítica de las obras, pienso, dado que la extensión de los textos merecería otro nuevo libro de investigación; incluye citas .
Trata ampliamente A. Rodrigo del feminismo de la época y de la implicación en esas actividades feministas que impulsaron a María Lejárraga participar en la creación en 1926 del Lyceum Club, el primer club de mujeres creado a semejanza de los clubs ingleses por un grupo de mujeres avanzadas, que constituyeron toda una linea de defensa de los intereses, tanto culturales como profesionales, de las mujeres españolas. Se propusieron las impulsoras conseguir una “habitación propia” para cualquier mujer que tuviera una obra creativa en marcha y ayudar a las mujeres a cultivarse. Se agruparon mujeres profesionales y aquellas que formaban parte, por matrimonio o relieve social, del selecto grupo y que podían ayudar a crecer a las demás. Relacionadas con la Residencia de Señoritas, presidía María de Maeztu; sus dos vicepresidencias fueron para Victoria Kent e Isabel Ollarzábal; las Artes Plásticas estaban a cargo de Carmen Baroja; María Lejárraga era la encargada de la sección de libros. Socias de honor fueron la reina Victoria Eugenia y la duquesa de Alba, ya que el Lyceun se inauguró en tiempos de la Monarquía de Alfonso XIII aunque se continuase en la II República. Pese a que socias del Lyceum fueron mujeres tanto aristócratas como  burguesas de distintas ideologías y credos, el Lyceum club por su carácter laico levantó una violenta campaña en algunos medios católicos españoles que trataron de locas y criminales a las lyceistas, llegando éstas a acudir a los tribunales, siendo defendidas por las abogadas  Victoria Kent y Matilde Huici, lyceistas. La solidaridad entre mujeres se consolidó, se patrocinaron cursos y conferencias, lecturas y exposiciones de las socias. En 1928 presentó Lejárraga a Encarnación Aragoneses a Luca de tena, director de ABC, y fue así como “Elena Fortún”, seudónimo de Aragoneses, empezó a publicar sus cuentos para niños y creó en sus colaboraciones el personaje de Celia. El Lyceum se mantuvo hasta 1939, habla de ello Carmen Zulueta y lo recojo en una de las entradas de éste blog¨: La Residencia de señoritas ni convento ni college.
Divorcio
Como dijimos en la entrada anterior a este blog,  a principios de los años 20 Lejárraga y Martínez Sierra se habían separado de hecho, sin que María pusiera ninguna pega, ya que la amante de su marido, Catalina Bárcena, espera un hijo. Siempre se sintió, pese al divorcio, muy próxima y siempre estuvo enamorada de Gregorio. No hubo reproches. Se retiró de la escena a Canges sur mer sin ningún tipo de confrontación y alternó los veranos en Francia y su estancia en España. En 1931 la República hizo posible el divorcio y lo oficializaron. Gregorio Martínez Sierra creó una compañía, triunfando plenamente como empresario del teatro Eslava, y puso en marcha el Teatro de Arte Español, con gran éxito. Formó una nueva sociedad con su nueva pareja, Catalina Bárcena, que ya había triunfado plenamente como primera actriz, aunque eso no le impidió que siguiera poniendo en cartelera, protagonizadas por Bárcena, obras de Lejárraga y de otros autores como García Lorca, y siguiera pidiendo en sus cartas a María nuevos textos. La compañía Martínez Sierra hizo giras por Europa y América. 
Gregorio había firmado en 1930 ante notario un documento que no se hizo público, reconociendo a Lejárraga sus derechos a la mitad de la obra publicada. Figuraban en la sociedad de autores exclusivamente a nombre de Martínez Sierra y, es opinión mía, fue una forma de eximirse de la responsabilidad de la manutención de su esposa, otorgándole una forma de ingresos que no tenía, ya que todo estaba a su nombre. Después de leer esta biografía mi conclusión es que Martínez Sierra fue el gestor, el manager, no el creador, así en alguna carta lo reconoce la escritora. Nunca él renunció a ser autor de la otra mitad, aunque no lo fuera,  pero Gregorio y María, pese al divorcio, siguieron teniendo buenas relaciones. A Canger sur mer escribe Gregorio:
Y mándame cuanto antes a Buenos Aires, unos cuantos artículos en alejandrinos pareados para iniciar una colaboración Hispano Americana. Nunca ha conseguido tanto un escritor español, ya he llegado a las 500 pesetas por artículo, y quedan varios países. Vale la pena. Nadie pone el menor inconveniente y para que luego no les pese les dejo que ellos pongan el precio de acuerdo con sus posibilidades.. hazlos con cuidado. De tarde en tarde, cuando el tema se preste, escribe en alejandrinos algunas de las cartas unas cartas a las mujeres. Se las aprenderán de memoria y eso es utilísimo. Como lo de Craneano en España de Rubén Carío y el Mensaje de las rosa, de Juan Ramón, en tono medio humorístico, medio romántico que gusta un horror y lo haces fácilmente” 
 
En 1932 las cartas arriba mencionadas son publicadas en forma de libro: Nuevas cartas a las mujeres. La documentación que existe sobre las numerosas peticiones de textos, artículos o obras de teatro es muy extensa. Cuando en 1947 muera Gregorio Martínez Sierra, que ha dejado a su mujer e hija los derechos de autor de su parte en las obras, la Bárcena no permitirá que María Lejárraga publique las obras completas como último homenaje a su amor, ya no a su nombre ni siquiera a nombre de Martínez Sierra, ha perdido el derecho a publicar lo escrito. Gregorio Martínez Sierra dejó todo lo que tenía a la segunda esposa y a la hija.

Política Antonina Rodrigo documenta que en 1931 Lejárraga se considera feliz con el advenimiento de la República. No documenta desde cuando milita en el Partido Socialista, pienso yo que debió ser posterior a la separación. Claramente republicana, pasó a la acción, ya que consideraba que era su deber cívico y, en mayo de 1931, pronunció un ciclo de cuatro conferencias en el Ateneo de Madrid, que versaron sobre la necesidad de apoyar la República y la solidaridad con ella, la apuesta por la escuela laica y la necesidad del asociacionismo. En una de sus conferencia titulada “Libertad” acusó la inferioridad ante el Código civil de la mujer al que retrata como un ser sin poder decisorio, indefenso ante la ley, sin poder comprar ni una silla sin el consentimiento del señor de la casa, ni disponer de sus propios bienes sin sin su expreso permiso. Quizá, además del amor que le unía a su marido, pudo tener problemas de dependencia económica, en mi opinión, y de ahí la dificultad de desprenderse de su tutela. Es un tema que sugieren algunas de las cartas cruzadas entre ambos hablando de temas económicos pues la mayoría de las cartas de Gregorio de esta época hablan de dinero. Martínez Sierra está en Nueva York con la Bárcena, poniendo su firma en actividades cinematográficas, entre ellas Canción de cuna, con gran éxito y reclamando nuevos textos a su ex.
El papel público de Lejárraga va creciendo apoyada por el Partido Socialista y es ahora ella la que pronuncia sus conferencias en las tribunas. Por sus conferencias en el Ateneo, El Socialista convocó un homenaje a Lejárraga, en el que además de las mujeres afines, se adhirieron intelectuales independientes como Gregorio Marañón o Salvador de Madariaga. En la República es nombrada por Fernando de los Ríos presidenta del Patronato de la Protección de la mujer.(trata de blancas) Cada vez más militante socialista, se alejó del Lyceum por considerarlo burgués, y decidió virar más a la izquierda poniendo en marcha la Asociación Femenina de Educación Cívica, con María Rodrigo y Pura Maortúa de Uzalay, dedicada a las mujeres de las clases medias y a las obreras. Como en el Lyceum ponen en marcha ciclos de conferencias y actividades artísticas y teatrales. Su actividad política es activa y sus postulados son claramente de izquierda. A mediados de 1933 Lejárraga introduce la delegada francesa de al organización Mujeres contra el Fascismo con grupos femeninos políticos republicanos y organizaron el Comité Internacional contra la Guerra y el Fascismo,  comité presidido por Dolores Ibarruri. Formó parte de loa Amigos de América Latina, solidarizándose contra las dictaduras sudamericanas. Por esas fechas fue incluida su candidatura junto con la de Fernando de los Ríos por el Partido Socialista por la provincia de Granada, esperando que sirva su imagen y testimonio para conseguir el voto para su partido de las mujeres.Tenía entonces 59 años. Antonina Rodrigo, que es granadina, presta importante cubertura a esa etapa y los mítines celebrados. Las elecciones le dan como resultado un escaño en el Congreso de los diputados. Fue destinada como vicepresidenta de la Comisión de Instrucción Pública del Congreso de los Diputados. María, que sigue siendo conocida como María Martínez Sierra, defiende los derechos y las mejoras para los ciudadanos de Granada. En 1935 participa nuevamente en mítines y hace campaña con el Frente Popular. Antonina Rodrigo informa extensamente de su actividad como parlamentaria
En octubre de 1936, en plena Guerra civil, Lejárraga es destinada a como agregada comercial de 1ª clase para Suiza e Italia, con residencia en Berna. Pasó la Guerra mundial en Francia bajo el seudónimo de señora Sánchez, sufriendo calamidades y sin saber nada de sus compañeros hasta que es localizada por Matilde de la Torre tras la liberación de Francia. Sigue siendo socialista y muy querida entre los amigos que le ayudan, pero, pese a que no renunció a su filiación, su pensamiento demuestra que algo está cambiando. Sus palabras muestran su evolución. Escribe a Ramón Lamoneda : Su esperanza más honda :
Es que todos se entiendan y que haya entre todo lealtad; no sé si eso es realizable. Yo, con rencillas partidismo y regionalismos no quisiera volver a entrar en España sueño con un pequeño ejército de técnicos en que cada uno cada uno hiciéramos muy bien lo que somos capaces de hacer. “Yo quisiera ocuparme en que no hubiera un solo español que no supiera leer ni escribir”
Recorre Europa, da conferencias en Londres sobre teatro, se interesa por Sartre y la Literatura francesa que lee y traduce. En 1949 publica, por encargo de un editor de Nueva York Una mujer por los caminos de España, a decir de los críticos una de las obras de memorias mas relevantes por su testimonio intelectual y literario, legado intelectual de la autora.
En 1950 se marcha a nueva York y se integra y entusiasma con la ciudad, donde hace gestiones para producir películas de alguna de sus obras, luego a Arizona; estableces relaciones con editoriales sigue creando cuentos. Recala en Argentina, donde Martínez Sierra y Bárcena habían hecho creer que la escritora ha muerto. Para sobrevivir  crea obras de teatro para niños; recurre también a las emisiones de radio para ganarse la vida y sigue trabajando. Traduce a Sartre y a Ionesco. Es en esta década cuando publica Gregorio y yo, dando lugar a la polémica, pues declara que todos los textos de Martínez Sierra han sido hechos con su colaboración. Los documentos que recoge Antonina Rodrigo son muy explicativos, Cesar González Ruano la acusa de vanidad, Pedro González Blanco afirma que no solo la mitad, que saben todos los que los conocieron que todas las obras están en su totalidad escritas por María. Esta biografía que hoy subo al blog recoge los documentos y testimonios para poder afirmarlo
En ese exilio de Buenos Aires, casi centenaria, fallecerá en 1974. Antonina Rodrigo afirma que nos dejó a la posteridad un testimonio de solidaridad, generosidad, lealtad y ética. El rescate de la obra y el  pensamiento está en proceso. La reivindicación de los textos de sus colaboraciones musicales con grandes compositores ha sido demostrada. La editorial Renacimiento ha publicado en su biblioteca del exilio Una mujer por los caminos de España. María Lejárraga está siendo cada vez más conocida y valorada. Esta documentada biografía marcó el punto de salida de una mujer luminosa a la que una excelente biógrafa sacó de la sombra.