martes, 27 de febrero de 2018

En la Plaza Mayor de Lima


Lima amanece nublada con garúa y en la Plaza de Mayor cambia la guardia en el Palacio del Gobierno y tocan los soldaditos "El condor pasa". Los miradores macizos del arzobispado cierran sus imponentes portezuelas de caoba. La magnificencia y el boato sorprenden y apabullan. Cuando llegaba el virrey se adoquinaba la plaza con adoquines de plata.

 Amarillas, las casas y los taxis relucen; las flores, las palmeras y el aire de la ciudad antigua recuerdan el pasado colonial, aunque ya no esté la magnífica escultura de Pizarro, hoy en proceso revisionista. Y una recuerda además con melancolía aquella canción de Maria Dolores Pradera :"Tú saludas tocando el ala de tu sombrero mejor y yo agito con donaire mi pañuelo". Y lo agito, mientras pongo a Antonio, que no se deja, un sombrero de paja toquilla de jipi y japa que compré en Otavalo. Pero ya no hay cocheros, aunque sí misa mayor hasta los topes en los Dominicos, porque es viernes y -dicen-está dedicada al santo Cristo de los Milagros.
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Renacentista con adornos platerescos, domina la plaza la Catedral con altas torres blancas neoclásicas de techumbre de pizarra y alberga a dos ilustres: El fundador Francisco Pizarro en su sepulcro, y una sorprendente capilla de monseñor San José María Escribá con sotana ¡Sorpresa! no esperabamos encontrar por aquí al Gran Canciller de la Universidad de Navarra. El Sagrado Corazón de Jesús en la hornacina de la fachada, parece hablar de la importancia que tuvieron los jesuitas en el virreinato. Y es que la religión parece sostenida en el tiempo de Perú, y tocan las campanas cuando es la hora de la consagración en las iglesias de Cuzco y hay velas de colores que se venden para poner ofrendas; y colas de mujeres fieles en las tallas de los Manuelitos, vestidos con pelucas y terciopelo. Todavía me dura el susto de las catacumbas en la Iglesia de San Francisco, huesos, calaveras y esqueletos al aire

Pegado a la catedral, frente común a ella en la alargada plaza, neocolonial, barroco, lujoso, el Palacio Arzobispal, cuyas escaleras imperiales subimos, mientras imagino el fru fru de la seda púrpura rozando los suelos de maderas nobles y mármoles; y manos blancas con anillos de ópalo abriendo los cajones de marquetería; o apoyando la jícara de chocolate en las mesas de malaquita y jaspe.

Lima, preciosa y legendaria, cabeza amada del virreinato

Sentados en sillas de mimbre en cualquier terracita porticada, nos gusta su riquísimo el café, y las 5000 clases de papas, hechas fritas, a la huancaína o en causa; y el arroz chaufa de influencia china;y el ají de gallina; y el cebiche y los camarones de mar; y el paiche de los ríos; y abrir, que no cerrar, el almuerzo con un pisco

Unas culturas mueren y otras renacen o perduran. Lima histórica, Patrimonio Cultural de la Humanidad evoca el Sur, pero más a Sevilla que a Extremadura; y más al Pacífico asiático que al Mare Nostrum nuestro.
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El acento español es dulce y preciosísimo, un español color canelita, suavizado




lunes, 19 de febrero de 2018

En la mitad del mundo : Ecuador




Conocer el mundo. En la mitad del mundo, con un pie en cada hemisferio, una se siente apabullada y nimia frente a la grandeza del hombre de ciencia. Sin su sabiduría y su conocimiento matemático, geogràfico, físico,  sin su curiosidad científica, su experimentación, su prospección, su meticulosidad ,su capacidad mental puesta al servicio de la ciencia, los hombres no sabrìamos la realidad. El científico tiene una poderosa inteligencia que pone al servicio de los demás y de su propia ansia de saber. En esa forma de conocimiento no mágico sino racional el hombre no sueña sino realiza; no imagina sino comprueba; no hace metáforas sino ecuaciones y medidas. Y no es literatura, es ilustración, ciencia. Así que en frente de todos los hombres sabios e ilustres que en Ecuador, en las Galápagos, en la selva del Amazonas o en los Andes se plantearon los por qué y definieron las escalas, las latitudes, los hemisferios, las formas de la tierra, los ríos, los volcanes, las corrientes, la botánica, la genética evolutiva, yo rindo homenaje a sus memoria repitiendo alguno de sus nombres : Charles Marie de La Condamine; Pierre Bouguer; Louis Godin; José de Jussieu; Jorge Juan; Antonio de Ulloa; Pedro Maldonado; José Celestino Mutis; Charles Darwin; Alexander von Humboldt .

Museo Oswaldo Guayasamin, Capilla del Hombre en Quito. Como una culebra de 35 kilòmetros, Quito se alarga desde la ciudad vieja y el casco histórico hasta la zona elegante de la cola que da paso a edificios emblemáticos, rascacielos y centros comerciales lujosos donde reinan las joyerìas francesas, la moda española de Zara y los ejecutivos de la OEA con maletines de cuero. Alli , en un edificio singularìsimo rodeado de jardines, la Fundación Guayasamín. Del genial pintor, escultor , grabador y muralista nos regalò Alfonso Fernandez a Cascante unas litografìas magnìficas aun sin exponer, así que mi curiosidad había sido activada, si cabe más, por el regalo. Aunque despedirse o encontrarse con el pintor es habitual ya que es suyo el imponente mural del aeropuerto de Barajas sobre el encuentro de los dos mundos, el hispano y el indio. Historia de un niño que hacía caricaturas a sus profesores y compañeros de pupitre y era amonestado y expulsado por ello. La genialidad exige sin embargo ver como la deformación de los rasgos del caricaturista y la expresividad de los trazos, el agrandar los rasgos distintivos y defectos del retratado, se van a mantener a lo largo de toda su obra de madurez, adquiriendo dentro de su técnica pictórica una fuerza sorprendente. Nada convencional, fue apoyado por Roquefeller cuando todos le consideraban un "desplazado". Hay más allá de los trazos una profundidad expresiva en los personajes que puede parecer atormentados, y al mismo tiempo un indigenismo que nos remonta a Orozco y a Ribera en sus murales épicos. Pacifista y comprometido, producto de una época "de compromiso social" que supera, la grandeza de su visión nos muestra al gran pintor de América latina y también de España, de las maternidades y de Quito y amigo de Neruda al que algunos piensan el Picasso quitense.

Quito, Ecuador, junto a la Plaza de Armas, siempre bulliciosa, protestan taxistas y mujeres con sombrero negro de alas cortas y toquilla de lana. Declarada patrimonio por la UNESCO, Quito conserva su centro y sus iglesias, aunque las casonas buenas de época española de barandillas pintadas son oficinas y los hoteles más lujosos  de la zona histórica tienen patios españoles andaluces. De noche la zona se vacía y los turistas cuidamos recogernos a tiempo. De día las calles se llenan de gente que va y viene y vende y mercadea. Al lado de la plaza la Calle de las Siete Cruces, quiero detenerme en la Iglesia de la Compañía, el mejor ejemplo del barroco hispanoamericano, dicen. Lo es. Nunca vi más oro y más armoniosamente empleado, aun con exceso. Sí, no es oropel ni falso dorado: El oro, el oro de las indias desde un metro a la altura del suelo- para evitar rapiñas- cubre todas las paredes, los suelos, los púlpitos, los altares, las zapatas: Todo. Horror vacui que tapiza el oro y cubre las piedras y las piedras volcánicas ligeras de la cúpula y los techos. Un color oro rojizo, oro real que habla de la importancia, y del poder político, económico y religioso de la orden española y también de su exceso. A la derecha del altar mayor, San Francisco Javier, a la izquierda, San Ignacio. El Dios traído por los españoles, más rico todavía que el dios Sol de los incas, a los que imagino boquiabiertos mirando las lacerías y arabescos, copia de las mudéjares, pero supongo que vacías de texto. Hay algo de representación teatral en ese lujo aureo y podemos casi escuchar textos de dominio, de evangelización o de exilio. A veces, ver nos devuelve la historia más que leer o oir. Eso ocurre en la Iglesia de los Jesuitas- La Compañía de Jesús- en las calle de las Siete Cruces de la España de la Real Audiencia de Quito 

Arriba en el Pichincha, toca un indio la flauta andina. No sé si lo sabe él, pero sólo su flauta es compatible con el silencio de las estremecedoras alturas. La subida por el teleférico  asusta un poco y en lo alto del todo la yerba lacia a nuestros pies contrasta con el azul purísimo cargado de nubes que amenazan caer y cubren grisiblancas la boca de algun volcán lejano. Nacen senderos y los senderistas se cruzan con nosotros, mochillas a la espalda, y provoca envidia  no estar en forma para continuarlos  "Siempre llueve en la tarde, no se demoren" , nos dicen. La avenida de los  volcanes, aquí también bautizo de Alexandre Von Humboldt, vuelve a recordarnos que la naturaleza es siempre mucho más que el hombre, que se impone y nos achica. La Avenida de los  Volcanes .El nombre evocador es una concesión a la mágico y sus leyendas, porque el escalofrío de lo inconmensurable apela al sentimiento más imponente aquí que la visión científica. Volcanes en la avenida de los cielos,  rascancielos. No es el agua de las nubes quien nos nubla los ojos. 

Y, concesión al recuerdo turístico, nos hacemos la foto trucada volando sobre el crater del volcán apagado. Queda la tarde para regresar a comprar  máscaras y muñecas

lunes, 5 de febrero de 2018

Mujeres en Vanguardia III : Las científicas de la Residencia de Señoritas. Las becas y el Laboratorio Foster

ANTECEDENTES
Decía Carmen de Zulueta en ”Ni convento ni college. La Residencia de Señoritas” publicación de la Residencia de Estudiantes como ésta de “Mujeres en Vanguardia”que comenté en su día, que María de Maeztu tuvo desde el inicio interés en que la Residencia de Señoritas se abriera preferentemente a mujeres que estudiaran en la Universidad, y que inicialmente fueron las residentes mujeres que estudiaron carreras consideradas femeninas como pedagogía; que fue a partir de los años 20 cuando las estudiantes residentes empezaron a mostrar interés por las carreras científicas como Medicina o Farmacia.

Sabemos por otras publicaciones, como la de Consuelo Flecha García ( “Las Primeras Universitarias de España, Madrid, Narcea 1996) del pronto interés de las mujeres por carreras científicas; mujeres pioneras de finales del siglo XIX aún antes de abrir oficialmente la Universidad cursaron estudios universitarios en Medicina y Farmacia. Sorteando obstáculos burocráticos y reticencias de la mayor parte del claustro de profesores, consiguieron doctorarse en Medicina en 1882 la barcelonesa María Dolores Aleu Riera y la tarraconense Marina Castel, ambas con título expedido por la Universidad de Barcelona ; y en 1886 la palentina María Luisa Domingo García por la Universidad de Valladolid. En 1886 las hermanas Eloisa y María Dolores Figueroa Martí obtuvieron el doctorado en Farmacia, expedido por la Universidad de la Habana, colonia entonces española.

LAS BECAS Y EL LABORATORIO FOSTER

La ILE desde el inicio había mostrado un interés en la docencia científica, comprometiendo en ello a personalidades como Santiago Ramón y Cajal, primer director de la Junta de Ampliación de Estudios luego continuado por José Castillejo; la JAE otorgó becas a alumnos y a alumnas para cursar ampliar estudios científicos en universidades extranjeras europeas y americanas. En ésta publicación del Centenario de la Residencia de Señoritas y que hoy comento, figuran 35 mujeres que obtuvieron becas en EEUU, entre las cuales un importante número, dice la publicación, eran doctoras o licenciadas de Medicina o Ciencias. Este trabajo publica la lista de las becadas y las universidades a las que asistieron, pero no habla de la titulación. Becadas científicas que esta publicación cita   fueron Margarita Comas Mas; Felisa Martín Bravo, Olimpia Valencia, residentes; María Capdevolla de Oriola, Maria del Carmen Martinez Sancho y María Teresa Toral. Como ya comenté, ésta es una publicación interesada en los avances pedagógicos , no tanto científicos, pero Mujeres en Vanguardia remite a otras específicas de Leila N.Rupp, Carmen Magallón,  MªJosé Iturión y Rosa Mª Merino. No puede faltar una reseña a lo científico en esta entrada mía, ya que las autoras entienden la profesionalidad en lo científico como una de las aportaciones de la Residencia y de Mª de Maeztu. Afirman, y yo comparto, que en el avance fue definitiva la colaboración del feminismo americano docente a través del Instituto Boston. Y lo fue no solamente por las becas otorgadas por el Instituto Internacional para cursar estudios en EEUU, también porque a él se debe el Laboratorio Foster de Química con el que desde 1920 van a contar las mujeres para sus prácticas.

La Universidad de Madrid estaba equipada con laboratorios. La Residencia de Estudiantes , desde su inicio en 1910 , tenía sus propios laboratorios para suplir las deficiencias de los de la Universidad Entre los profesores que dirigían la investigación de los laboratorios de la Residencia de Estudiantes se encontraban médicos y biólogos prestigiosos : Juan Negrín, Pío del Río Ortega; Ignacio Bolivar, entomólogo; Antonio de Zulueta, genetista. Discípulo de ellos el luego premio Nobel Severo Ochoa.

Pero las mujeres científicas no disponían de laboratorios. Los laboratorios de la Universidad eran pequeños y no podían ser utilizado por las estudiantes. En palabras de Carmen de Zulueta:”Se dedicaban enteramente a los hombres, como muchas otras cosas en España” , a pesar de que ya un número de significativo de mujeres matriculadas los iban precisando En 1928 una entrevista a María de Maeztu en el Heraldo de Madrid confirma que de las 200 residente solamente dos cursan estudios de Pedagogía, siendo la carrera de Farmacia la más habitual entre las residentes. La Residencia de Señoritas, al contrario que la de Estudiantes, no tenía laboratorios y las alumnas tenían que aprender el texto sin posibilidades de hacer prácticas, lo que Zulueta achaca a cierto sexismo de la JAE.

La deficiencia iba a ser paliada, como muchos de los grandes aciertos de la Residencia de Señoritas, gracias a la colaboración norteamericana. Recuerda Carmen Magallón, autora del artículo de ésta publicación dedicado a las científicas, que la relación entre Residencia de Señoritas y el International Institute fot Girls en Spain posibilitó la venida de Mary Louise Foster a Madrid. El Internacional Institute for Gils, fundado por Alice Gordón Gulich, también llamado Instituto Boston, - como recogimos en otra entrada establecido en España, en Santander desde 1877 y en Madrid desde 1903- tenía como meta, conforme con los movimientos feministas emancipadores americanos, la educación superior de la mujer española. Mary Louise Foster, era doctora en Química, profesora del Smith College, investigadora en Biología molecular y Bioquímica. Llegó a Madrid mandada por la corporación Bostoniana para hacerse cargo de la dirección del Internacional Institute y para cubrir las deficiencias de la educación española en su formación práctica. En 1920, en una habitación equipada por la JAE comienza la actividad del laboratorio con asistencia de 36 alumnas de 19 provincias españolas, que cursaban estudios 4 de Facultad de Ciencias; 20 de Farmacia; 5 de la escuela superior de Magisterio, 5 de Medicina de Magisterio y 2 de la Escuela Normal. La profesora Foster organizó desde 1920 al 22 clases de Química y, montó el primer laboratorio de Química con pocos medios que le suministró la JAE. Era abierto. Cumplida la tarea, vuelve a Boston.

El laboratorio fue un éxito y necesitó ampliarse en el jardín de Fortuny. María de Maeztu viaja a Boston para pedir ayuda económica y solicita que vuelva a España la Profesora Foster, lo que consigue. En 1927 la profesora Forter se hacía cargo de la dirección de obras de ampliación y ejerce su magisterio con técnicas dirigidas a análisis de química inorgánica, orgánica, análisis de componentes de la orina, acidez, grados alcohólicos, aceites, sulfatos, agua. Las prácticas fueron convalidadas por la Universidad hasta niveles de doctorado. Algunos trabajos de los laboratorios fueron presentados ante la Real Sociedad Española de Física y Química. En enero de 1028, con la ayuda del Instituto Boston, se abrieron los nuevos laboratorios de Química de 32 plazas. Los laboratorios reconocen la labor de la profesora Foster, dándole su nombre: Laboratorios Foster

Dije que quería que mi blog hablara de colectivos y nombres propios de mujeres. No da muchos nombres propios este trabajo que cito, aunque soy casi lega esta materia, y por tanto sin  capacidad de juicio, quiero incluirlos. Creo que es de justicia intelectual citar a esas mujeres que fueron abriendo el camino de las ciencias. Además de Mary Louise Foster, cita como directoras del laboratorio a Vera Colding y a las españolas Rosa Herrera y Carmen Gómez Escolar; como ayudantes a Mary Luz Navarro y Carmen Sánchez; entre las alumnas a Dorotea Barnés, Felisa Martín Bravo; Josefa Gonzalez Aguado y Pilar Martinez Sancho. Tanto la publicación de Zulueta como esta, documentan con fotografías los laboratorios y las mujeres científicas que pudieron hacer prácticas de sus especialidades.

¿Que fue de aquellas pioneras? Poco dice este trabajo. Cita a Josefa González Aguado, plagiada en sus tesis después de la guerra por un compañero adicto al régimen; sabemos que la navarra Dorotea Barnés, química, doctora en Física por Yale,especializada por Massachusser en ténicas de spectroscopia, catedrática de instituto, investigadora en el Instituto nacional de Física y Química,fue expedientada no pudiendo ejercer la docencia en España. Sus hermanas Adela, Ángela y Petra, sufrieron el exilio; otras debieron quedarse en cátedras de instituto; me temo que poco dice en esta publicación su responsable, Carmen Magallón, que si tiene otras publicaciones hablando del tema. Quiero entender que cuando Carmen de Zulueta incluye al Laboratorio Foster como una de las aportaciones culturales de la Residencia de Señoritas y Carmen Magallón lo recoge como “trampolín para la creación de una entusiasta comunidad científica española “ es imprescindible hablar del por qué y el cómo de esa comunidad. Quizá esté, como urdimbre de fondo, la capacidad de decisión y gestión de María de Maeztu, que estrechó hasta converger  e identificar con la Residencia de Señoritas los lazos de las amigas americanas. Aprender con ellas potenció la Residencia, también su internacionalización. Entiendo que la generosidad y participación del Internacional Institute y su altura de miras, fueron decisivas en el desarrollo de la Residencia de Señoritas y su logró en la educación superior de la mujer española y en particular, en este caso citado, a la educación científica.

Lo que si sabemos, al margen de este texto, es que aquel inicio fue continuado por las herederas de aquel institucionismo de corte liberal que algunas añoramos. Así la bioquímica Margarita Salas, hija de residente de la Residencia de Estudiantes compañero de severo Ochoa  que ejerció la medicina y la psquiatría, educó a su hija conforme  a lo aprendido; Salas hizo su tesis doctoral en EEUU con Severo Ochoa y hoy es la más prestigiosa bioquímica de España

jueves, 28 de diciembre de 2017

II Las mujeres escritoras de la Residencia de Señoritas y de sus proyecciones

Mujeres en Vanguardia, Publicación de la Residencia de Estudiantes, Madrid 2015 nacida de la exposición organizada en el aniversario de la Residencia de Señoritas, muestra preferencia por obras y documentos de marcado carácter pedagógico. Sin embargo hay muchas escritoras creadoras entre las vanguardias, aunque no haya como en las pintoras un capítulo dedicado a ellas. Educación, lectura y escritura están unidas indisolublemente. Seguramente las autoras de la publicación hubieran dado un enfoque más dedicado a lo artístico, si la exposición estuviera dedicada a la otra residencia dependiente de la JAE: La Residencia de Estudiantes, conocida y famosa por su carácter artístico vanguardista. Pero cuando abrió sus puertas la Residencia de Señoritas, (1915) hacía cinco años solamente que la educación superior oficial (1910) de la mujer era posible y la directora María de Maeztu, que había peleado por ello con su propia biografía, ejerció la dirección con mano firme. Las mujeres residentes se preocuparon por aprender y aprovechar la nueva oportunidad Fue la suya una tarea menos divertida que la los chicos de la “Resi”. Entiendo que el título de Mujeres en Vanguardia se refiera fundamentalmente a esa avanzadilla de mujeres que combatieron por la educación. Vanguardia en cuanto adelantadas.

Se remonta a un tiempo anterior a la propia Residencia de Señoritas: El inicio de la educación femenina bajo el impulso de Fernando de Castro y las Conferencias Dominicales para la Educación de la Mujer organizadas por la Universidad Central en 1869. De esa experiencia se incluyen en la exposición artículos y documentos: La Mujer del porvenir´de Concepción Arenal, profesora de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer; Memoria del Ateneo de Señoras de su presidenta y fundadora, Faustina Sáez de Melgar; Reglamento de la Escuela de Institutrices; Estatutos de la Asociación de la Enseñanza de la Mujer; obras de Francisco Giner de los Ríos y de Adolfo Posada; Programa de la Institución Libre de Enseñanza y otras obras didácticas o feministas de cuya cronología ya hablamos en la anterior entrada.Muy importante la participación de mujeres de prestigio en los Boletines de la ILE.
No hay apartado exclusivo dedicado a las escritoras artistas como sí lo hubo a las mujeres que ejercieron las artes plásticas, aunque hubiera mujeres letradas y creadoras entre las residentes y las profesoras de la proyecciones ligadas a María de Maeztu, como el Lyceum club, la biblioteca, las becas de la JAE  o la Sociedad de Cursos y Conferencias.

La Residencia de Señoritas tuvo profesores de altura que se responsabilizaron en todas las materias y, en el caso de las escritoras si hablamos de mujeres, abre el camino de investigación la profesora María Goyri, una de las primeras licenciadas, en Filosofía y Letras, de la que se muestran dos textos: Romances que pueden tomarse de la tradición oral (1907) y su tesis doctoral “La difunta pleiteada en la Literatura española (1909) Profesora de Filosofía de la Residencia fue la ensayista y filósofa María Zambrano, colaboradora en la “Revista de Occidente,” discípula de Ortega y Gasset, de la que se incluye: Pensamiento y poesía en la vida española, publicada en 1939. De María de Maeztu se recoe Antología de Prosistas españoles

Entre las alumnas no faltaron poetas. No se entiende bien por qué no figuran en la nómina de escritoras del 27 la residente Marina Romero que presentó en 1935 en el Lyceum ”Poemas”, obra que consta documentada en la muestra; de la residente Alfonsa de la Torre se incluye Églogas , publicada en 1943, posterior a la fecha tratada. También residente la periodista Josefina Carabias; encontramos colaboraciones en prensa de la directora María de Maeztu, de Teresa Andrés, Carmen de Munarriz, Victoria Kent, María Luz Morales, Matilde Huici y otras. Algunas de las residentes o alumnas del Instituto Escuela fueron posteriormente profesoras de Literatura Española e investigadoras en Universidades americanas, colleges o institutos españoles, como es el caso de Carmen de Zulueta. Hay ilustres abogadas como Victoria Kent o Matilde Huici.

Segundo paso para hacer escritores es la lectura. En 1929 se unen los fondos de la primitiva biblioteca de la Residencia, una de las bibliotecas privadas más notables de Madrid con los fondos del Instituto Internacional, que se hizo cargo de los sueldos del personal americano. Estaba atendida por cinco bibliotecarias, su fondo era de 14 000 volúmenes en el momento de la fusión. Al rededor de la biblioteca de la Residencia y el Instituto Internacional, dirigido inicialmente por la americana Mauda Polley y posteriormente por Enriqueta Martín, se organizaron las clases de biblioteconomía; la Residencia organizó cursos y otorgó diplomas de bibliotecarias, era disciplina tanto para las residentes como para las externas. Luego lo hará también el Lyceum club con notable éxito. En 1933 las alumnas formaron por su cuenta una Asociación de Libros, donde colaboraba Encarnación Aragoneses (Elena Fortún) Matilde Ras y Carmen Conde. De Elena Fortún son los personajes de la infancia de varias generaciones de españolas: Celia y Cuchifritín; Matilde Ras era grafóloga y escritora , ambas eran socias del Lyceum club. Carmen Conde era poeta. 
Becaria de la JAE fue la escritora Carmen de Burgos, Colombina 

A través de la Sociedad de Cursos y Conferencias, común a la Residencia de Estudiantes,  la Residencia de Señoritas recibió conferencias de la premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral; la de medicina María Curíe; la escritora, intelectual, ensayista y mecenas Victoria Ocampo; la pedagoga María Montessori; la cantante y actriz argentina Berta Siguerman, la hispanista Marcelle Auclaire; la dramaturga María Lejárraga, la abogada Clara Campoamor, la intelectual Isabel Oyarzabal. Relacionados con los cursos entre los escritores prestigiosos a los que escucharon: García Lorca, Ramiro de Maeztu , Azorín, Pio Baroja, Alberti, Ortega, Una muno, Gomez de la Serna o Salinas

El Lyceum club (1926) fue el primer club exclusivo de mujeres. Dirigido por Maeztu y Kent, allí encontramos Zenobia Camprubí, a Ernestina de Champourcín, poeta de largo aliento, que será una de las dos mujeres antologadas por Gerardo Diego en 1934: incluida en la generación de mujeres del 27, aunque no en la antología, Concha Méndez, poeta y editora de la que se expone su carnet de lyceista. Carmen Baroja fue vocal de Arte del Lyceum, aunque la publicación de sus poemas y o de sus memorias ( Recuerdos de una mujer de la Generación del 98, Barcelona, Tusquets 1999) de la Profesora Amparo Hurtado fuera posterior. María Lejárraga, autora teatral, figura como conferenciante del Lyceum Club. Los éxito literarios de su teatro demuestran la capacidad femenina alcanzada, aunque como publica Antonina Rodrigo en su conocida biografía María Lejárraga, una mujer en la sombra (Madrid EDAF 1992) la autoría se adjudica a su marido el empresario teatral Gregorio Martinez Sierra. No hay en la muestra novelas.
 
La Exposición advertía lo que quedaba por investigar referente a las mujeres que habían cursado estudios o se habían relacionado con la Residencia de Señoritas y pedía a los espectadores ayuda para la investigación en curso, un tema muy seguido por la Patrona de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, Elvira Ontañón.. Cuando se revisan los nombres y las extraordinarias fotografías de Mujeres de Vanguardia 1915-1936, cedidas por Fundaciones como Fernando de Castro, Francisco Giner de los Ríos u Ortega- Marañón, archivos privados o hemerotecas, queda constancia de que no fueron todas las mujeres, ni fue aun enseñanza de base; la mujer con padres que apostaron por su desarrollo intelectual, tuvo la oportunidad de alcanzar la excelencia del mismo modo que lo hacían los hombres. Lo conseguido, a través de la ILE y sus obras, fue una mujer culta y cosmopolita, educada  por un grupo social burgués liberal privilegiado influido por las teorías krausistas. Algunas de ellas fueron escritoras. 

Acabaré con un poema de Champourcín publicado en 1934 en la Antología de Poesía Española de Gerardo Diego:

CREACIÓN

¡Dibujé una rosa nueva
en el papel de tu alma.
!Cómo temblaste al sentir
el roce de mis papeles
sobre la hoja arrugada! 

Muy despacio, fríamente,
incrustando en carne viva
el punzón de una mirada,
aboceté la estructura
de mis sueños en la página
que intentabas arrancar.

¡Rosa pura, forma anclada,
en la ribera flexible,
sin contornos, de tu alma.

 







































miércoles, 29 de noviembre de 2017

I Mujeres En Vanguardia. Residencia de Señoritas. Las artistas plásticas


50 entrada de este blog. Avanzando en las publicaciones femeninas colectivas, se viene mostrando un panorama amplio de mujeres que se fueron quedando en el casi olvido: Las voces literarias, las artísticas, la docencia, la investigación científica de nuestra historia pretérita. Sigo recogiéndolas con la reflexión de estar ya en la 50 entrada.

Hay etapas especialmente luminosas que alcanzan mayor difusión y numerosas publicaciones que se interesan en ella. Aunque se haya citado a muchas de las mujeres aquí incluidas, hoy comentaré una publicación de una institución emblemática: Mujeres en Vanguardia 1915-1936 . Es edición del catálogo de la exposición que, con motivo del Centenario de la Residencia de Señoritas, se organizó en la Residencia de Estudiantes de la Calle Pinar en el 2015. El Centenario fue comisariado por José García Velasco, organizada por Acción Cultural Española y La residencia de Estudiantes, con apoyo de instituciones prestigiosas: Fundación Ortega- Marañón, Fundación Giner de los Ríos; Fundación Arte Ciencia y Diálogo, Amigos de la Residencia de Estudiantes y Ministerio de Educación Cultura y Deporte.

De la interesante exposición, que visité en su día, fueron comisarias Almudena de la Cueva y Margarita Vázquez Padorno con la asesoría artística de Idoia Murga..En ella se podía contemplar documentos, pinturas, textos y fotografías de la aportación de la Residencia de Señoritas al desarrollo social de la mujer y su proyección cultural más allá de la Residencia misma. Es opinión personal mía que en esa exposición, y en las fechas citadas que recoge el catálogo de la publicación, 1915- 1936, se constata la primera mayor incorporación de la mujer en el siglo XX a la vida intelectual de España. Lo hizo por el acceso a la educación que se inició cinco años antes, en 1910, año en que la mujer consigue hacer expedito y oficial el acceso a los estudios superiores. Y quien dice a Universidad, dice a la cultura, a la creación artística y a la investigación científica.

La Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu, no sólo dio a la mujer una habitación propia sino que desarrolló una proyección intelectual más allá de sus muros. Muchos de los datos de las organizaciones y nombres propios que esta publicación  aporta, lo tratamos ampliamente en la publicación relativa a Carmen de Zulueta y, dado que lo tratado es extenso, no entraré a repetir lo contado sobre la Residencia de Señoritas, la Junta de Ampliación de Estudios o el Instituto Internacional. Esta publicación de la Residencia de Estudiantes, tan cuidada como acostumbra en sus publicaciones, ampliaba y documentaba con textos y fotografías lo dicho por Zulueta y acometía su historia, bajo la responsabilidad de autoras de generaciones posteriores especialistas altamente cualificadas esta “Edad de plata” femenina. La plural autoría tiene afán divulgativo y es rigurosa. Un equipo multidisciplinar que  se responsabiliza de los textos: Almudena de la Cueva; Idoia Murga Castro; Rosa María Capel Martinez; Elvira Ontañón; María del Mar del Pozo Andrés; Isabel Pérez Villanueva Tobar; Margarita Vázquez Padorno; Pilar Piñón; Raquel Vázquez Ramil; Carmen Magallón; Salvador Guerrero; Concha Fagoaga y Margarita Sáez de la Calzada. A través de los textos y las fotografías podamos entender un movimiento femenino que irradia más allá de la propia Residencia, ya que, entiendo, ésta sirvió de base para nuevos proyectos como el Lyceum club o las exposiciones artísticas, conferencias y clases que tanto de aquellas como de estas, un nuevo grupo de mujeres profesionales, cultas o socialmente activas que ampliaron el círculo de las residentes. Fue una vanguardia femenina, en el sentido de avanzadilla militante  tanto en renovación educativa como  en estudios universitarios, asociacionismo femenio, arte y ciencia.

Los temas aquí tratados se refieren a esa vanguardia. Especialmente interesantes son los textos e imágenes dedicados a las artistas y pintoras de los que hoy hablo, intentaré comentar lo no comprendido en otras entradas del blog.


LAS ARTISTAS Y LA RESIDENCIA DE SEÑORITAS

La ILE había tenido muy en cuenta la educación artística, tanto para las estudianes de Bellas Artes o como complemento de estudios universitarios, organizando conferencias, visitas a  museos y viajes culturales artísticos. Dado que Zulueta dio preferencia a lo docente, me ha resultado muy interesante encontrar la vanguardia de las pintoras y artistas. El capítulo que trata de ellas es responsabilidad de Idoia Murga Castro, profesora de Historia del Arte de la Complutense. Si en la entrada relativa a Zulueta yo llegaba a pensar que la Residencia de Señoritas consiguió crear más profesoras que artistas, esta publicación me hace replantearlo, aunque engloba también las instituciones relacionadas con la Residencia de Señoritas, no sólo aquella, asi el Lyceum Club y la Sociedad de Cursos y conferencias (SCC).
Coexisten en las artistas plásticas, como en el 27 masculino, vanguardia y tradición, amén de experimentación y pluralidad en tendencias .La muestra ofrecía obra de las pintoras que hoy cito.
En la vanguardia más experimental, la más sin sombrero de las sinsombrero, la más versátil y llamativa, Maruja Mallo, rompedora, desafiante moderna total, amiga del 27 con el que colabora, amante de Alberti y Miguel Hernández, iniciadora de aquel en el surrealismo de Sobre los ángeles, admirada por Ortega y Gasset, que le dedicará una exposición en la “Revista de Occidente” en 1928. Se ofrece una importante colección de oleos, dibujos en tinta china y guanches, La Verbena, Mensaje del Mar, Elementos para el deporte, La Ciclista, Retrato de mujer. Mallo fue profesora de dibujo del la Residencia de Señoritas, opositó a Institutos de enseñanza media, en el año 33 estaba destinada en Arévalo. La guerra no interrumpe su proceso, se exiliará a Buenos Aires.. Sus pinturas están en museos nacionales e internacionales.
Muestra amplia obra de la residente Delhy Tejero que oscilaba entre la vanguardia (Madres, Musía) y la tradición (Autorretrato) Experimental aquella, convive con obra de  temas tradicionales: Mercado zamorano; podríamos encontrar temática de Sorolla para la Hispanic Society of América en cuanto a la recreación de lo popular en un guanche: Representación de las Regiones españolas; tiene varias ilustraciones para la revista Crónica y dos aguadas de paisajes. Después de la guerra sigue su proceso creativo en España
Innovadora, la madrileña,Victorina Durán, de amplio currículum, escenógrafa y figurinista entre el surrealismo y el expresionismo, que fue docente en la Residencia; había sido profesora de Dibujo en la Escuela Central de Maestras y Profesora de Artes Aplicadas a la Industria en la Escuela de Hogar y Profesional de la Mujer. Se exponen varios bocetos para escenografía teatral con los que se relaciona: Los medios seres, de Ramón Gómez de la Serna El hombre deshabitado, de Rafael Alberti., El yermo de las almas, de Valle Inclán , para el ballet Angustias y figurines.
Simbolismo y surrealismo en la catalana Ángeles Santos, muy prestigiosa e interesante con unas pinturas en la muestra de enfoques de la nueva objetividad alemana (La Tertulia ) y alguna pintura con surrealismo influido por Bosco (La Tierra), fue alabada por los vanguardistas como Gómez de la Serna.
Pintura figurativa la de la residente guipuzcoana Menchu Gal de la que esta muestra expone un Retrato del año 33 de nuevo realismo europeo y un paisaje cubista del año 53 ( Azoteas) que después de la guerra forma parte de grupos pictóricos vascos:
Adela Ginés y Ortiz fue profesora de “ Educación para la Enseñanza de la Mujer".
De Helena Sorolla, escultora y pintora, hija del pintor Joaquín Sorolla, alumna de la ILE que protagonizó con su hermana María una exposición en el Lyceum Club ( aunque una vez casada sólo pintara retratos y temas familiares) se recoge un precioso bronce con cabeza de mujer: Saeta .
 Marisa Roësset Velasco se dió a conocer con una exposición en el Lyceum Club femenino; en esta muestra está presente con un Autorretrato en traje de baño, tema innovador y moderno, ya que el culto al deporte es una de las características de aquella modernidad,  su influencia es de realismo europeo
También ese tema en Avanzada en tema fue la zaragozana Joaquina Zamora, luego profesora de dibujo en Institutos de enseñanza media aragoneses, de la que se recoge entre otras obras una pintura al natural Desnudo de mujer.  .
Francis Bartolozzi inicia su andadura como ilustradora de cuentos infantiles, fue escenógrafa y participante en las Misiones Pedagógicas, cartelista de la Barraca, de pintura experimental expresionista y surrealista; la muestra recoge guanches , bocetos para La Barraca y aguafuertes (Aviación negra, Guerra); después de la guerra resude en Pamplona, pinta tambiénmurales y collages
Juana Francisca Rubio, es cartelista Compañeras, Ocupad los puestos de los que van a empuñar un fusil. Se exilia a México

Algunas de ellas participaron en exposiciones colectivas de Arte Moderno, como Mallo, Santos Roësset, Santos organizado por la Sociedad de Artustas Ibéricos (SAI) en San Sebastian, Copenague, Parísy Berlín. Delhy. Tejero expuso indivudual en el Bellas Artes. Maruja Mallo  participó en  en exposiciones de Londres y Barcelona en círculos subrrealistas. Tuvieron amplia presencia pública.

Las relaciones profesionales de las mujeres pintoras recibieron apoyo de prestigiosos pintores. Al lado de las obras de las mujeres artistas, la muestra recoge otras de pintores en la estela de la ILE y relacionados con ella como Joaquin Sorolla: Mi mujer y mis hijas, estudiando; Ricardo Baroja: Entrada al colegio; Daniel Vázquez Díaz: La Recitadora Berta Singerman; Gustavo de Maeztu:  Retrato de mi hermana María , actualmente en el Ayuntamiento de Estella; Luis Bagaría: Caricatura de José Ortega y Gasset; Rafael Pellicer: Las universitarias; Avelino de Aróstegui: Retrato de la residente Enriqueta Jiménez José Moreno Villa: Jugadoras de tenis; Gregorio Toledo; Retrato de María Zambrano; y Manuel León

Es interesante el estudio de la profesora Murga, que explica cómo la voluntad de la Residencia y de la JAE fue la enseñanza e impulso de las artes aplicadas, en un binomio entre las “artes mayores”y “artes menores”la especialización en las “artes menores” más pertinentes que las “artes mayores”. Concedieron becas para ampliar conocimientos en esas artes, como escenografía, figurinismo, batik, encuadernación, cerámica, trabajo de los tejidos y bordados , repujado del metal y del cuero, encuadernación,  y esmalte. Las artes industriales, consideradas desde el punto de vista práctico docente para ganarse la vida o como oficio, mostraban una visión tradicional. El rescate de las artes industriales y de la artesanía entroncaba con tradiciones inglesas. Se concedieron becas a Victorina Duran, que trabajó para Cipriano Ribas Cherif y la compañía de Margarita Xirgú; Maruja Mayo que recibió una beca para estudia escenografía en París. Mª Josefa Quiroga fue becada en Francia e Inglaterra para estudiar  encuadernación, joyería, esmaltes y tejidos  Era profesora de encuadernación

Desde la JAE se impulsaron los museos que rescataban esas tradiciones, a imitación del londinense Victoria & Albert: Museo Nacional de Artes industriales; Museo Nacional de Artes decorativas; Museo del Traje Regional e Histórico; Museo del Pueblo Español; Taller del Encaje. En ellos en el trabajaron varias de las artistas y ganaron premios en exposiciones; Carmen Baroja fue miembro del Lyceum club y dirigía la sección de las artes plásticas ganó un premio de orfebrería, trabajó en el Taller del Encaje y publicó “El encaje en España”. Hay culto y un rescate a la tradición, becas de la JAE a Mallo y Durán para el estudio y la experimentación de actividades de la artesanía, de las artes aplicadas a la industria y el recopilación del folclóre y popular.
Esta publicación incluye numerosos nombres cuya obra no se expone en la muestra, no voy a citarlas, sería una recopilación de nombres dificil para mí de enjuiciar, ya que nada he visto; advierte la autora que hay mucho por investigar. Como el grupo masculino de la Residencia de Estudiantes, la guerra divide el grupo y algunas se exilian y otras se quedan, aunque, dice Murga, siguen manteniendo relación entre ellas y desarrollando sus profesiones artísticas tanto en el extranjero como en España.

jueves, 26 de octubre de 2017

Sí, Soy Guiomar. Memorias De Mi Vida, Pilar de Valderrama




En noviembre de 1981, publicado por Plaza y Janés en Barcelona salió a la luz “Sí, Soy Guiomar. Memorias de mi vida", cuya autora era Pilar de Valderrama, una breve autobiografía de la escritora que incorporaba a su texto cartas manuscritas de su correspondencia con D. Antonio Machado.
La publicación fue un acontecimiento, tanto por la nueva aportación íntima a la literaria de Machado como por saber por la protagonista su propia historia: Guiomar era ella. En esas fechas , tras la Transición democrática, la figura de Machado habia adquirido una grandísima dimensión, dado que en el franquismo su figura fue evitada y sus ediciones dificilmente encontrables.
El secreto de quien había podido ser la musa de carne y hueso de Machado era sabido por muy pocos, entre ellos Jorge Guillén autor de el prólogo de esta obra, María Zambrano y la escritora Concha Espina, confidente de Valderrama, que  publicó en 1950 "De Antonio Machado a su grande y secreto amor" desdibujando el nombre real de musa. En 1954 Justina Ruiz de Conde, publica “Antonio Machado y Guiomar”en Insula y sugiere que Pilar de Valderrama podría ser Guiomar.

La aparición de estas memorias de Pilar de Valderrama, con su rotunda afirmación,  desvelaban  su identidad. Dada la importancia de Antonio Machado, aceptó la sugerencia de Heliodoro Carpintero y se decidió a contar la historia de su relación para que el secreto de Machado no muriera con ella. La figura de Valderrama como la personalidad real de Guiomar dió lugar a encendidos debates que se preguntaban si Pilar de Valderrama podía ser o no la Guiomar de Machado; si era una ficción del poeta en su heterónimo Abel Martín; o si era la pretensión de una escritora oportunista. Pilar de Valderrama ratifica que ella es Guiomar y presenta para avalarlo treinta y seis cartas de la correspondencia recibida del poeta, aunque no da la enviada por ella que, piensa, debió perderse en la guerra o en la huida de Machado a Colliure. ¿ Pero era real Guiomar la protagonista de las canciones? Hay en las obra de los escritores no solamente la realidad tal como fue, también el sueño, la recreación :

“ Todo amor es fantasía
el inventa el año, el día
la hora y su melodía;
inventa el amante y más,
la amada. No prueba nada,
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás” (Canciones a Guiomar)

Parece hoy indudable que sí fue Pilar de Valderrama la que inspiró,a Machado “Canciones a Guiomar” y “”Otras canciones a Guiomar”. Las cartas estuvieron dirigidas a Pilar que es su nombre y no a Guiomar, que fue el nombre literario. La publicación recogía 36 cartas manuscritas de Antonio Machado y transcritas, de las más de 200 que dice la autora haber recibido y no conservado a lo largo de los ocho años de su relación. Cambiar el nombre a la amada es frecuente en la literatura, ya que es una forma de salvaguardar la intimidad. No pudo Machado decir su nombre sin comprometerla, dado que era una mujer casada y estaba Valderrama muy preocupada de que nadie supiera su relación. Si hacemos caso a Pilar de Valderrama, :

“No hubo sin embargo ninguna intención por parte de Machado de tipo literario ni de «circunstancias» al escogerlo. Sólo trató de hallar un nombre que tuviera las mismas sílabas que el mío y sonara igual para poder usarlo en sus versos, como ya dije. Es cierto que buscó uno eufónico y bello y no descarto que al hacerlo, se acordara de doña Guiomar, la mujer de Jorge Manrique al que los dos admirábamos tanto. Pero nada dijo, empezando a dedicar los versos a Guiomar como la cosa más natural y yo así lo acepté”. (Valderrama, 1981: 88)

En esa intercomunicación poética de ambos, existen poemas que se corresponden de Machado y Valderrama, como en Otras canciones a Guimar, la VIII y Testamento de un amor imposible, de Valderrama; solo en un poema aparece su nombre real: “Perdón, madona del Pilar, si llego”  (S. LX) o que explican las circunstancias en que surgen, así del poema escrito cuando Valderrama está en Lisboa y Machado en la España en guerra: “De mar a mar y entre los dos la guerra “S., LXIII,v)

Quizá me surja la duda de si una mujer a una edad tan avanzada de 83 años sea capaz de escribir sin ayuda sus memorias. En ellas deja nota de sus capacidades y gustos artísticos refinados y todas las memorias están llenas de referencias culturales, títulos de las obras vistas, nombres propios, algo que, dado que dice que le falla la memoria, debió de hacerla consultar o pedir y tener ayuda para escribir los numerosos datos. Vamos a darlo por bueno

Se preguntaban los machadianos tras la aparición del texto si “la diosa” había merecido el amor de uno de los grandes poetas del siglo XX, y si ella lo quiso o lo utilizó. Difícil me parece a mi saber quien merece o no ser amada por un gran hombre, puede haber grandes hombres y mujeres enamorados de parejas que no parecen estar a la altura. A pesar de que sus opiniones en esta publicación son muy parcas, sí parece que Valderrama estuviera enamorada espiritualmente de D Antonio Machado, aunque su amor no fuera consumado. El deslumbramiento existió, opino, y su convencionalismo no fue tanto, pues no vacila en invitarle a cenar al día siguiente, dar un paseo a solas hasta el Alcázar y hacerle confidencias. Pilar mantuvo sus encuentros durante ocho años y, pienso yo, hubiera sido inconcebible las citas clandestinas con un hombre a solas a una mujer casada, a no ser que la mujer efectivamente lo quisiera y se arriesgase a verlo, incluso en un café “destartalado y frío” - Café Franco Español de Cuatro Caminos- pese a transgredir las normas sociales que Valderrama valoraba.

Sí, Soy Guiomar puede dividirse en dos partes. Las memorias que ocupan de la página 15 a la 92 en la que Valderrama cuenta, en un alarde de memoria y datos, los acontecimientos importantes que han configurado su vida. Una segunda parte, de la página 102 a la 364, que reproduce y transcribe las 36 cartas conservadas de Antonio Machado.
En ese resumen rápido de lo que nos cuenta, podemos constatar a qué le dio importancia en su vida como para que conste en las memorias. En el relato, además de las notas biográficas, nacimiento, padres, etc, podemos percibir cierto orgullo de su estatus social y el de su familia; educación, casas, dinero de su propiedad con el que construye, por ejemplo, su marido el palacete de Rosales, sus viajes por Europa, Paris, Roma. Da información de sus relaciones intelectuales que recuerda con memoria sorprendente: Victorio Macho, Carmen Baroja, Zenobia Camprubí, Los Menéndez Pidal, Concha Espina, Eugenio d´Órs, Alfredo Malqueríe, Victor de la Serna, Matilde Ras, Luis Escobar, Jacinto Benavente; entre sus amistades sociales y entre sus hábitos culturales culturales,frecuenta y es socia de  Ateneos, Lyceum Club, entidades musicales. Demuestra profesionalidad en su faceta de escritora, siempre con humildad de mujer como en el XIX sin pretensiones, pero que recuerda fielmente los artículos, los periódicos, las críticas que hicieron a sus libros; escribe sobre sus capacidades literarias y las publicaciones, su teatrillo Fantasio, las buenas críticas, lamentando la pérdida de los ejemplares a causa del pillaje de la guerra. En esta búsqueda de prestigio no ya tanto social, que lo tenía, sino intelectual, podemos entender su acercamiento a Machado:”No pudo expresar la emoción que tuve al encontrarme con él y estrechar su mano” (pg43)

Las memorias de Pilar están escritas con un estilo fluido y , aunque “ van relatadas sencillamente sin la menor preocupación literaria, pues ésta queda para mis poesías y otras obras” (pg 23) muestran una capacidad lingüística y expresiva notable. Escritora aun tradicional e intimista con influencia modernista, a lo largo de su vida Pilar de Valderrama publicó tres poemarios y dos obras de teatro en vida de Machado y otros dos libros de poemas en 1953 y 1958, a la que añadimos hoy el presente trabajo. De todos ellos da constancia. Muestra la compenetración de ella con Machado y la admiración y apoyo de él a ella como escritora que se puede traducir en las cartas y la complicidad intelectual.·El encontraba bien todo lo que yo componía. Nuestra compenetración espiritual era tan grande, que apenas hallábamos defecto el uno en el otro”(pg 47)

 Tiene afán de esclarecer el afecto blanco que le a unió a él, dado la importancia que ella le daba a su situación de madre y de esposa. En su afán de mostrar la espiritualidad de esas relaciones desdice también las malas informaciones que pudieran haber aparecido y prestarse a equívocos.
:”Como yo no podía continuar en una situación equívoca con él, le hablé claramente diciéndole que -dadas mis circunstancias- por fidelidad a mis creencias, a mis mis hijos y a mi misma, no podía ofrecerle más que una amistad sincera, un afecto limpio y espiritual, y que de no ser aceptado así por él, no nos volveríamos a ver”(pg 455)

Mi visión de mujer me dice que no debió ser D Antonio un hombre atractivo físicamente en esas fechas, Pilar habla de su torpe aliño, pero de su bondad, con lo que su amor pudo quizá mantenerse sin grandes problemas en el puro afecto intelectual que a ella no le creaba problemas, evitando entender el conflicto creado al "otro”. Cierto que soy de las que cree que es posible y pleno el amor platónico de admiración, aunque en este caso fuera desequilibrado y doloroso..

En sus memorias, su amistad con Machado no ocupa la totalidad del texto, abundan sus consideraciones familiares, infidelidad del marido, situación de los hijos, consideraciones políticas, cuestiones económicas, relaciones sociales y su posición personal frente ante los acontecimientos. Incluye poemas y citas tanto de los dedicados por Antonio, los dedicados por ella a D Antonio y relativos a otros temas

Hay en sus palabras rasgos que le han canjeado animadversión de los admiradores de la poesía, de la ética y del compromiso machadiano: La seguridad de Pilar en  su poder para cambiar la ética y el compromiso de Machado, a favor de una fe tradicional y un sistema político opuesto al que D Antonio eligió; son citas muy abundantes a partir de su conocimiento de la posición Machado en el bando a favor de la República.. Tiene el convencimiento de que Machado no hubiera actuado como lo hizo, si ella hubiera mantenido su relación y un rechazo a la República y lo que ella supuso:

“También a Antonio Machado le disgustaba el cariz que tomaba la República. El estatuto de Cataluña le indignaba como otras muchas cosas, que hicieron que Unamuno las censurara, que Marañón se opusiera y que Ortega y Gasset dijera su famosa frase:”No es esto, no es esto”

Yo sé que sin mi ausencia, Antonio, no hubiera escrito muchas cosas de las que publicó en Madrid, Barcelona y Valencia durante la guerra;no hubiera hubiera pronunciado algunas conferencias que no eran dignas de él (pg 68)

Si Machado puede representar el compromiso con la República, la laicidad cercana de la masonería y la democracia, la posición de la diosa machadiana es la contraria, es monárquica, religiosa y selectiva.

Dije en otra entrada que entiendo que el 27, o mejor la llamada por el catedrático José Carlos Mainer“Edad de Plata”, si la estudiamos en femenino, no fueron solamente las vanguardistas sin sombrero, casi todas ellas procedentes de la burguesía. Lo que diferenciaba a Pilar- y algunas otras mujeres escritoras también burguesas o aristócratas de las sin sombrero era su postura frente al sistema social, político y religioso, siendo estas últimas de creencias conservadoras, monárquicas y creyentes. En aquella España de principios de siglo, que Machado llamó de las dos Españas, la sociedad burguesa  estaba habitada por ambas clases de mujeres. No siempre publican en los mismos medios pero si frecuentan lugares comunes, Lyceos, Ateneos y teatros. La superioridad masculina agudizaba más en una facción que en otra y su crítica y podía decir como Cansinos Assens dijo de Valderrama «esas grandes señoras que hacen literatura por puro placer.

Busquemos a la escritora. Si fue penosa o gratificante su amistad con un gran poeta, muy esencial, parece decirnos, pero no era toda su vida. Pienso que lo que los lectores buscaban en las “Memorias” fue a Guiomar, como su título, de ahí el desencanto, Pero Valderrama no se conformaba con aquella imagen, quería escribirse como ella misma y su mundo, de ahí que sus memorias sean más extensas y incluyan a Machado pero reivindique su vida propia, ella era una escritora capaz de enamorar a Machado pero  no se conforma con escribirse sólo como Guiomar. Es Pilar de Valderrama. Habra que revisarla.


“Evocación”

Aquel café de barrio, destartalado y frío,
testigo silencioso de nuestras confidencias
Extremo de rigores, conjunto de inclemencias,
que solo caldeaban tu corazón y el mío.

Viejo café de barrio, a donde yo acudía,
donde tú me esperabas con el alma impaciente,
y cada vez, al verme, coronaba tu frente
con un halo de luz la fugaz alegría.

Con nostálgico afán en vano te he buscado
queriendo en tus vestigios revivir un pasado
que inexorablemente para tí se ha perdido.

Nadie de ti sabía, todo estaba cambiado
tus muros, tu recinto, la sombra de Machado
como un jirón de niebla han desaparecido.

viernes, 22 de septiembre de 2017

La casa



Estos días ha vuelto- hace años que no lo hacía- a casa de su madre. Es verdad que el corazón no es controlable, se alegra o se entristece antes de racionalizarlo. Y es que la casa no le traía connotaciones positivas, la entristecía, quizá por todo el sufrimiento último de la enfermedad materna, o porque los recuerdos tiernos, que también existieron, debieron haberse depositado debajo de las broncas familiares al final del trayecto de la vida de la madre o el desastroso tramo de su muerte. La hija mayor se había sentido ajena, fuera de terreno; era tal vez que el ama de la casa, la madre, andaba perdida o demasiado atareada, o que la hija mayor, a partir de la segunda boda de su madre, no encontraba su espacio. La casa actual seguía casi igual que en su apogeo; en la plenitud económica de la madre y su marido fue hecha y rehecha y vuelta a hacer y su decoración ahora la hace cómoda y entrañable. La primera casa que recordaba la hija mayor cuando fueron a vivir a ella era la que tenía corredores abiertos con balaustradas de madera, que daban al corral que nunca tuvo animales, salas grandes comunicadas con alcobas; la cocina pequeña de aquellas económicas plateadas con arandelas para encender con carbón y papel y depósito para el agua caliente; tenía basares con almireces, terrizos, cacerolas, peroles, jarras, vasos, platos y cubiertos de plata, aunque desparejados. Debió ser en su época una buena casa de fachada de ladrillo, portón con grandes clavos, firmes andamios y contrafuertes, con puertas macizas de cuarterones oscuros; pero a nadie le había preocupado averiguar de dónde venían. A veces, de pequeña, la hija mayor se escondía con una prima de la vista de las mujeres de la casa- les estaba prohibido trastear y hacer chandríos- abrían la puerta que daba a la entradilla del piso tercero y subían a los cuartos de arriba con los gatos. Eran su paraíso los graneros, que se llaman así aunque no hubiera granos. A la altura del suelo de lechada de cemento teñido colorado, tenían ventanas con postigos de madera que daban a la calle A sus manos de niña, era todo un bazar al alcance, con variopintos cachivaches extraños, estanterías rugosas y mesas con cajones. Abrían las primas los armarios, con baldas más anchas que ellas mismas que crujían, y allí vasos finos dorados envueltos en papel de periódico, abanicos de plumas, retratos, sombreros de copete, semillas del Brasil como alubias de pintas rojas y negras, colecciones de revistas antiguas, barajas raras. La segunda casa que sustituyó la primera perdió toda su magia, fue más o menos en la adolescencia de la hija mayor. También la vida perdió y fue modificada, era chapucería; el que quiso trasformarla y hacerla propia, cambió las rutinas y también los planos de la casa e hizo las ventanas en los pasillos y dejó las habitaciones sin luces. Lo mejor era la galería cerrada orientada al jardín que ahora tenía una piscina no muy grande, casi una alberca, y la madre regaba los geranios fijos con arandelas de hierro en la pared que se veían, blanco y carmín desde la galería de arriba. Tampoco sabría decir a donde fueron los tesoros perdidos del granero. La tercera casa es lo que es hoy, preciosa con sus escaleras interiores de caracol de madera de roble , ventanas al jardín con su casi árbol de adelfas. Las enredaderas blancas de flor perenne, el amanecer, en buen tiempo con los chillos locos de las golondrinas entrando y saliendo entre los ramajes.; el gallo del vecino en el invierno que kikiriqueaba denunciado la escapada nocturna de los nietos. Ahora, tras el ascenso social, la casa es verdaderamente de un exquisito gusto, sobria pero lujosa y decorada. El más bello recuerdo fueron las Navidades, antes de que todo el afecto familiar se fuera a pique, los niños subiendo y bajando por las escaleras de caracol, las partidas de cartas de los adultos, la madre con la puesta a punto de las cenas, ella con las hermanas preparando los regalos, las luces y las mesas, el hermano que venía de lejos con buen talante. Recuerda la hija mayor que después cuando venía al pueblo en invierno lo hacía a casa de sus tías, la casa abierta de sus tías era siempre su casa. Ya casada, dejaba en la ciudad a los hijos con el marido, y venía ver a sus mujeres, pasada Navidad y Reyes, con algún regalito de sorpresa. Puede que haga ahora relativamente dos décadas, o tal vez cuatro, piensa, ya que el tiempo cuando pasa pasa raudo. Vivía con sus tías esos días pero se solía escapar a media tarde para tomarme un café con la madre. La madre esperaba, animada y alegre ya con la cafetera puesta en la preciosa cocina, pasaban al despacho de sillones de ante verdes, la chimenea encendida. Entonces ya su segundo marido la había abandonado y se había ido a vivir a otra parte y ella, la madre, encendía el fuego de la chimenea con madera de viñas descepadas, porque salía más barato que la calefacción de fuel- oil. A las tías, hermanas de su padre muerto, no le gustaba nada que su sobrina tomará café; decían unas veces que era malísimo; otras veces que no era de señoritas el hacerlo, pero es porque recordaban la hipertensión del padre y sabían que la hija tenía sus gustos y muchas posibilidades de enfermar de lo mismo. La madre y hija mayor hacían risas con la taza humeante; el olor a café les abría los ojos y las confidencias. Es de las veces escasas, recuerda la hija mayor, que conseguían ser cómplices: Cómplices. La madre olvidaba la hipertensión de su primer marido muerto, su propia hipertensión y la hija mayor ni pensaba en su riesgo. Los sarmientos en la chimenea olían a invierno acogedor; los libros del despacho recordaban otras generaciones más benignas; la casa era un prodigio que se extendía más allá de la puerta del despacho y calentaba; la piedra gris de la chimenea se volvía rosa; las vidrieras chisporroteaban rojas y azules como el fuego y sus ascuas. Le gustaba el café muy caliente, como a su madre.